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LOS BAÑALES (Uncastillo) (y IV)


[Vídeo de la serie Plano Corto, de Aragón Noticias, en Aragón TV, con referencia a Los Bañales en el marco de una aproximación al día a día de la investigación arqueológica del verano de 2010 en Aragón]

Siendo honesto, hace tiempo que debía haber cerrado este blog. Un blog -según la recurrente Wikipedia- es un sitio web periódicamente actualizado que, de modo continuado, recopila textos de uno o varios autores ordenados cronológicamente. Y, desde luego, Oppida Imperii Romani hace tiempo que dejó de ser algo activo, periódico, dinámico, mensual al menos. Es cierto que, en los últimos meses, desde nuestra última entrada referida a Biota (Zaragoza), se han añadido vídeos nuevos, algunos gadgets sobre nuestro perfil y sobre el proyecto de Los Bañales con Caja Navarra (más información aquí) y detalles formales varios pero, desde luego, para muchos lectores, eso no será suficiente. Quizás, intentar atender a la vez los compromisos docentes de quien escribe en la activísima UNED de Tudela, la responsabilidad -inmerecida, en cualquier caso pero gratísima- de ser Director Científico del Plan de Investigación de la Fundación Uncastillo en Los Bañales y, por supuesto, la de alimentar, semanalmente, los contenidos del órgano en internet de dicho Plan de Investigación (pincha aquí) y, ahora, también, de la página en Facebook de dicho proyecto (únete desde aquí) sean demasiados retos juntos como para que este blog pueda funcionar con la periodicidad que desearía. Es cierto que su propio planteamiento, el de traer a él sólo ciudades romanas visitadas de primera mano y recientemente por el autor (ver aquí), no facilita mucho las cosas pero no valen excusas...

Sin embargo, el cierre de la II Campaña de Excavaciones Arqueológicas en Los Bañales (del que, por sus extraordinarios hallazgos, se han hecho eco tres de los diarios regionales más importantes de Aragón y Navarra: Heraldo de Aragón, El Periódico de Aragón, Diario de Navarra y Diario de Noticias y -como puede verse en el encabezamiento de este post- también Aragón Televisión) nos ofrece una ocasión para -a través de una reflexión vinculada a este yacimiento al que tantos desvelos, gustosamente, dedicamos- reiniciar el camino que, precisamente, ahora hará tres años que comenzamos con el firme objetivo de divulgar, de forma rigurosa, la huella romana que sale a nuestro paso en tantos y tantos enclaves. Y, desde luego, ese recomenzar, una vez más, lo hacemos desde el convencimiento de que hay lectores esperando estos posts, es más, lectores que confían en estos posts y a los que no podemos fallarles. No hace mucho, en Mayo, visitando Los Bañales con el Catedrático de Arqueología de la Universidad de Oxford Dr. D. Andrew Wilson (ver noticia aquí), me sorprendió gratamente encontrar a un grupo de navarros que intentaban entender el acueducto de Los Bañales justo cuando, con varios miembros del Equipo de Investigación del proyecto, se lo explicábamos -entre atónitos y expectantes- a tan ilustre visitante. Uno de ellos me dijo: "tú eres Andreu, el del blog... hemos venido a ver Los Bañales siguiendo lo que de ellos dices" y siguió contándome qué plan iban a hacer el resto del día, dónde pensaban comer, cómo después querían acercarse a Sofuentes.... Para mí, esas frases fueron un estímulo y, desde luego, me ilusionaron más que la visita -per se ilusionante- de tan ilustre colega a tan querido yacimiento arqueológico. Y me hicieron pensar en el compromiso que cualquier "blogero" tiene con sus lectores... Luego volví a encontrar a ese grupo de navarros -a la sazón, de la asociación saltus Vasconum- en la II Jornada de Puertas Abiertas de Los Bañales pero, esa vez, iban acompañados de hasta casi dos centenares de personas (ver noticia aquí). Es evidente que no todos vinieron por este blog ni todos se conocían entre sí, pero sí que acudían a Los Bañales por el atractivo de los restos romanos que ese día se "vestían de largo"... Todo eso me hizo comprender que en la sensibilización social por el respeto -por el amor, diría yo- a nuestro patrimonio romano nada cae en saco roto, nada se pierde..., cualquier esfuerzo, finalmente, compensa...

Por eso, y con un sentido y silencioso homenaje -como cada año- a los estudiantes que este año, han hecho posible una inolvidable campaña de excavaciones en Los Bañales (para los hallazgos, todo está actualizado ya en la página web oficial del yacimiento: www.losbanales.es y para el inolvidable espíritu de esta campaña visto, precisamente, por los ojos de esos estudiantes, podéis ver este otro vídeo), vaya desde estas líneas la promesa -que espero cumplir- de volver a dar a este blog la vida que, durante algunos meses, consiguió tener.

Gracias, pues, lector, por esperar y, sobre todo, por dar sentido a este blog.

BIOTA (Zaragoza)




[Vídeo sobre las investigaciones del Plan de Investigación de Los Bañales en el enclave romano de El Zaticón, en Biota, financiadas por el Ayuntamiento de Biota]

No es en rigor Biota -uno de los pueblos de la Comarca de las Cinco Villas- un oppidum Imperii Romani (“ciudad del Imperio Romano”) pues no consta que en su solar hubiera ninguna ciudad en época romana. Ahora bien, formó parte del territorium –el verdadero pulmón económico de cualquier ciuitas en el mundo romano (así lo revela, por ejemplo, la meritoria obra de MANGAS, J., y NOVILLO, M. Á. (eds.), El territorio de las ciudades romanas, Madrid, 2008, ya de referencia)– de un auténtico municipio latino: el que ocupó el solar de Los Bañales, del que tanto hablamos en este blog y que es tan culpable –para bien– de que el mismo sea actualizado con bastante menos frecuencia de lo que sería deseable (mil excusas, si es que caben…). De hecho, Los Bañales dista de Biota apenas 4,5 kilómetros a través de una pista que, en excelente estado, es ideal para, a través de ella, bien realizar una aproximación –siquiera visual– a Los Bañales casi idéntica a la que hacían los viajeros romanos cuando transitaban por la vía que, desde el Valle del Ebro, alcanzaba la ciudad camino de Cara y de Aquitania o bien para –por otro ramal de la misma pista– acceder a la espectacular presa romana de Cubalmena (ver foto aquí) y recorrer el “camino” que el agua seguía desde dicho punto hasta el singularísimo acueducto de Los Bañales: un monumento que pronto va a ser restaurado (pincha aquí) y que, además, debe visitar cualquier amante de la Arqueología Clásica. Sobre esta ruta puedes consultar el siguiente enlace (pincha aquí).

Ya sólo por eso, Biota merecía un espacio en este blog que trata de recomendar lugares dignos de ser visitados (cierto que, esencialmente, antiguas ciudades romanas) por los amantes de la Antigüedad. Pero es que, además, esa proximidad a Los Bañales está acompañada de unas infraestructuras que –gratamente– parecen impropias de un recoleto pueblo como éste. La localidad dispone de un buen Restaurante –de nombre Corbio, como la ciudad que según Livio (Liv. 39, 42) fue tomada gracias a un ardid de Varrón con los jacetanos (ver aquí) y que, en cualquier caso, debió estar más hacia La Hoya de Huesca que hacia las Altas Cinco Villas (véase, una vez más, al respecto BELTRÁN LLORIS, F.: "Hacia un replanteamiento del mapa cultural y étnico del Norte de Aragón", en VILLAR, F. y FERNÁNDEZ ÁLVAREZ, Mª P. (eds.): Religión, lengua y cultura prerromanas de Hispania, Salamanca, 2001, pp. 61-82)– y, sobre todo, de un Albergue que, abierto hace bien poco, se antoja un establecimiento ideal para conocer todo el inmenso legado romano de la Comarca de las Cinco Villas (Los Bañales de Uncastillo, Cabezo Ladrero de Sofuentes o Campo Real/Fillera, en Sos del Rey Católico, por citar sólo los enclaves urbanos). Y si, a eso, además, le unimos una población hospitalaria, espléndida y generosa –como pocas– en el trato a sus visitantes, pocas razones faltan ya para visitarla. Además, en el término municipal de Biota, que, al menos en su fachada occidental, fue parte –como se ha dicho– del territorium de la ciudad romana de Los Bañales, el viajero puede contemplar una espectacular conducción excavada en la roca en el paraje de El Zaticón, junto al río Arba (ver vídeo en la parte superior de este post); una inscripción de otro ilustre Atilio embutida en la iglesia parroquial de Malpica de Arba, hoy pedanía de la propia Biota (HEp6, 999), y, tal vez ya fuera del territorio de influencia de Los Bañales, el basamento de un excelente monumento sepulcral en forma de altar en las cercanías de Farasdués que ilustra, perfectamente, sobre un tipo funerario que fue tan usual en la zona en época romana (para cómo acceder al lugar remitimos a las Recomendaciones del post consagrado a la “Tumba de los Atilios” en este mismo blog y sobre el monumento ver aquí).

Pero es que, además, en los próximos días, la intensa actividad que se va a desplegar en el yacimiento de Los Bañales –al abrigo de la II Campaña de Excavaciones del Plan de Investigación de la Fundación Uncastillo en en lugar (pincha aquí)– sugiere elegir Biota como destino para alguna de las siguientes citas:

Domingo 20 de Junio, 17.30 horas, en Layana, en la Biblioteca, conferencia “Los Bañales, una ciudad romana en las Cinco Villas”, en la que se presentarán las últimas novedades de la investigación en la ciudad romana así como el proyecto previsto para el verano de 2010 y que estará, entonces, a una semana de iniciar su andadura.

Sábado 3 de Julio, 18.00 horas, en Uncastillo, en la Lonja Medieval (local de la Fundación Uncastillo) inauguración de la exposición de materiales arqueológicos y de balance de tres años de investigación en Los Bañales titulada “Los Bañales, una ciudad romana en las Cinco Villas”. Además de visita guiada a la exposición, se dictará la conferencia “La cultura material doméstica del mundo romano como reflejo de la vida cotidiana en una ciudad romana” a cargo de la Dra. Dña. Paula Uribe, de la Universidad de Zaragoza y del Plan de Investigación de Los Bañales y de la Dra. Dña. Irene Mañas, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y también colaboradora del Plan de Investigación. Más información sobre esta actividad aquí.

Sábado 17 de Julio, 10.30 horas, en Los Bañales, II Jornada de Puertas Abiertas de la Excavación de Los Bañales. En ella, los responsables del Plan de Investigación mostrarán los resultados de la investigación de campo que se inicia el próximo día 28 de Junio y que pretende exhumar más datos sobre la vida doméstica y pública de la ciudad romana (cuyo nuevo folleto puedes descargar desde aquí).

En definitiva, que se avecina un verano intenso para Los Bañales, con múltiples citas para las que, desde luego, Biota se antoja un buen núcleo desde el que no faltar a ninguna.

EL PALAO (Alcañiz)













[Monumental cisterna de almacenamiento de agua; vista de la zona productiva de la parte alta de El Palao; e inscripción funeraria versificada de Cornelia Sirasteiun]

Situación: El poblado íbero-romano de El Palao está ubicado en el término municipal de Alcañiz, a apenas 4 kilómetros del núcleo urbano. Alcañiz es, además, la segunda ciudad de la provincia de Teruel y una de las más hermosas de Aragón. Está perfectamente bien comunicada tanto con el valle del Ebro -a través de Zaragoza- como con la costa -especialmente por Castellón- gracias a la N-232. Sin embargo, no deja de sorprender que la ciudad cuente ya con un espectacular circuito de Fórmula 1 y de Moto GP -MotorLand Aragón- y, sin embargo, siga, desde hace años, esperando una mejora de su conexión viaria con Zaragoza -que, excepto en unos pocos kilómetros, hasta El Burgo de Ebro sigue siendo por carretera general- y todavía no cuente con una variante que evite al viajero tener que cruzar su agitado casco urbano.
Acceso: Para llegar a El Palao, el viajero, saliendo de Alcañiz, ha de tomar dirección Zaragoza y una vez atravesada la gran rotonda que deja a la izquierda el gran establecimiento de una conocida cadena de grandes superficies de alimentación debe continuar hasta la siguiente rotonda y, en ella, girar a la izquierda. Después, continua por una larga recta -a cuyo final ya se divisa el montículo sobre el que se asentó la ciudad romana: nuevamente controlando una amplia y fértil llanura- y, debidamente indicado, debe tomar un desvío nuevamente a la izquierda que le conduce, por una pista, hasta los pies del área arqueológica.
Tipología: Poblado íbero-romano (con perduración que no pasó de la década de los ochenta del siglo I d. C.) y posible municipio de derecho latino antiguo si es que su solar fue el de la Osicerda citada por Plinio entre las comunidades que disfrutaban del Latium uetus ("antiguo derecho Latino") en el conuentus Caesaraugustanus (Plin. Nat. 3, 3, 24) y heredera, por tanto, de la ibérica usekerte que acuñó moneda como lo hizo luego la propia Osicerda (sobre estas acuñaciones, puede verse el trabajo de GOMIS, M.: "Las acuñaciones de usekerte/Osicerda", Annals de l'Institut d'Estudis Gironins, 36, 1996-1997, pp. 321-333, disponible aquí). La visita debe completarse con la de los materiales que se custodian en el Taller de Prehistoria y Arqueología de Alcañiz, en el centro del casco histórico, a orillas del río Guadalope. Precisamente, el carácter de municipio presuntamente augústeo de Osicerda hace especialmente atractivo el yacimiento de El Palao y no nos resistimos a, en este blog, dejar constancia de los problemas que, a día de hoy, nos parece sigue planteando la reducción Osicerda/El Palao. Como es sabido, hace algunos años, al hilo del descubrimiento de la inscripción HEp7, 967 en La Puebla de Híjar (Teruel) -unos treinta kilómetros al Norte de Alcañiz- F. Beltrán Lloris planteó ubicar el municipium Osicerda en dicha localidad turolense y no en El Palao, cuestión que ha centrado algunos de sus más conocidos trabajos (BELTRÁN LLORIS, F.: "Una liberalidad en La Puebla de Híjar y la localización del municipium Osicerda", Archivo Español de Arqueología, 173-174, 1996, pp. 287-294 y "Sobre la localización de Damania, Leonica, Osicerda y Orosis", Palaeohispanica, 4, 2004, pp. 67-88). Esa reducción plantea el problema de la falta de restos romanos en La Puebla de Híjar sorprendente, al menos, si se trató del municipium Osicerda lo que, unido al carácter "móvil" de las inscripciones podría desaconsejar la reducción Osicerda/La Puebla de Híjar. Ahora bien, si Osicerda es un municipio de derecho latino antiguo debió promocionar a dicho estatuto en época de Augusto y -como sucede en muchos municipia Latina hispanos: "municipios de derecho Latino"- dotarse de aparato monumental justo en ese momento, algo que no parece estar encontrando refrendo en la investigación arqueológica en El Palao, donde la gran reforma monumental se ha atestiguado en torno al 150 a. C., por tanto, en plena época republicana. Además, y como apunta F. Beltrán Lloris, efectivamente, la presencia de las inscripciones tarraconenses RIT, 325 y 341 en las que se alude a la Osicerde(n)sis Porcia Materna que fue sacerdotisa del culto imperial y esposa del notable tarraconense L. Numisius Montanus -cuya carrera política es ya del siglo II d. C.- y al IIuir de Osicerda L. Cornelius Romanus, también de fecha avanzada (sobre las carreras de ambos, pincha aquí) parece no corresponderse con un abandono de la ciudad de El Palao no más allá del 80 d. C. Así pues, a día de hoy, efectivamente, El Palao será el centro urbano íbero-romano más notable de la zona pero no necesariamente deberá ser el municipium Osicerda de Plinio y de las acuñaciones hispano-latinas. Todo ello al margen de lo sugerente que resulte conectar Osicerda con la tribu ibérica de los ositanos citados por las fuentes antiguas (al respecto, véase BURILLO, F.: "Propuesta de una territorialidad étnica para el Bajo Aragón: los ausetanos del Ebro u Ositanos", Kalathos, 20-21, 2001-2002, pp. 159-187: ver resumen aquí y texto completo aquí además de mapa en el singular blog Pax Celtibera).
Descripción: Dado su amplio arco de ocupación histórica -que va casi desde el siglo VI a. C. hasta finales del I d. C. (aunque debió mantener alguna ocupación muy residual hasta la época de la tardoantigüedad a juzgar por el hallazgo, el pasado verano, de un enterramiento de dicho momento al pie de los edificios públicos de la parte alta: ver aquí)- la visita a El Palao es una auténtica lección de Arqueología de campo pues el viajero -auxiliado por un excelente aparato de paneles explicativos instalados por el modélico Consorcio Íberos en Aragón- puede ir contemplando de qué modo una aldea del Ibérico Antiguo pasó a ser una ciudad en el Ibérico Pleno para, después, hacia el 150 a. C. -y ya bajo el control romano- iniciar una profunda reforma urbanística que le dotó de una zona de viviendas y tabernae abiertas a una plaza, de otra área con un probable edificio público sobre una zona supuestamente industrial -tal vez aceitera, una vez que algunos yacimientos turolenses (algunos no muy lejanos como la espectacular Loma de El Regadío, de Urrea de Gaén) están apuntando hacia una intensa producción de aceite en época antigua en la comarca-, un posible templete y, en la parte Oeste del cerro de El Palao una monumental -y muy sugerente- cisterna de abastecimiento de agua que debió funcionar como aljibe hasta bien entrada la época romana (de algunas de esas estructuras se ofrecen fotos en la parte superior de este post). La visita ha de completarse, si es posible, con la de los materiales que se exponen en el Taller de Prehistoria y Arqueología de Alcañiz entre los que, a nuestro juicio, destaca la inscripción funeraria versificada (carmen epigraphicum) de Cornelia Sirasteiun (HEp10, 609), con foto también en la parte superior del presente post y que, aunque no procede de El Palao, es un excepcional complemento a la percepción de la romanidad en la zona.
Bibliografía: La muy reciente edición del volumen de BENAVENTE, J. A., y FATÁS, L.: Iberos en el Bajo Aragón. Guía de la ruta, Zaragoza, 2009 -que alude a El Palao en pp. 164-167 y que incorpora una amplísima bibliografía- cubre una documentación bibliográfica inicial aunque, lógicamente, la larga trayectoria de investigación en el lugar hace inexcusable la consulta de, al menos, los trabajos de BENAVENTE, J. A.: "El poblamiento ibérico en el Valle medio del Regallo (Alcañiz, Teruel)", Kalathos, 3-4, 1984, pp. 155-190 -José Antonio Benavente es hoy Gerente del Consorcio Íberos en el Bajo Aragón y también Director Científico de la investigación en el lugar (desde su sección en dialnet, disponible aquí, puedes acceder a algunas de sus publicaciones sobre las últimas campañas en El Palao, que evitamos citar aquí)- y el de MARCO, F. (coord.): El poblado íbero-romano de El Palao (Alcañiz), Alcañiz, 2003.
Recursos en internet: Pese a la notable trayectoria de investigación que ha llevado este yacimiento, su presencia monográfica en la red es bastante discreta (sí pueden rastrearse muchas noticias de prensa sobre los resultados de las campañas de excavación realizadas cada verano). Además de la ficha que, sobre el yacimiento, ofrece el extraordinario portal Íberos en el Bajo Aragón, existe documentación sobre el mismo en el sensacional buscador de "turismo arqueológico" Arqueotur y, de igual modo que puede resultar útil consultar la voz "Iberos" en la Gran Enciclopedia Aragonesa OnLine que también ofrece una voz específica sobre El Palao que recoge, además, toda la bibliografía básica. Por último, la sección "Huellas Remotas" y "Lugares que Visitar" del apartado de Turismo del Ayuntamiento de Alcañiz ofrece una muy somera descripción del lugar.
Recomendaciones: Al margen de documentarse, primero, sobre el gratamente sorprendente potencial arqueológico de la zona -en el mismo Alcañiz puede visitarse, por ejemplo, el poblado ibérico de El Taratrato- su proximidad a ciudades romanas ya aludidas en este blog bien de forma monográfica -como la colonia Celsa, la propia colonia Caesaraugusta o el municipium augústeo de Lesera, hacia el Valle del Ebro las dos primeras y hacia el Bajo Maestrazgo la tercera- nos exime de realizar aquí nuevas recomendaciones pues en los posts referentes a aquéllas se hicieron muchas sobre los numerosísimos encantos turísticos que ofrece el Bajo Aragón turolense y sus igualmente atractivas comarcas limítrofes.

OSCA (Huesca)



















[Pintura de J. A. Merklein con representación de Minerva enseñando los planos de la supuesta Uniuersitas Sertoriana a Sertorio (1768), inscripción CIL, II, 3002 con alusión a dos sacerdotes del culto imperial local, y sillares de las primitivas construcciones monumentales del siglo I a. C., piezas todas expuestas en el Museo Provincial]

Situación
: La apacible ciudad de Huesca, capital de la provincia del mismo nombre y de la Comarca del Alto Aragón, y centro de la conocida Comarca de la Hoya de Huesca, casi participa de las mismas potencialidades estratégicas que su vecina Zaragoza y, por tanto, está muy bien comunicada (ver aquí) con la mayor parte de las grandes ciudades del Nordeste Peninsular pero también con la capital, Madrid. Su situación, a apenas un centenar de kilómetros del valle del Ebro pero a la misma distancia respecto de las estribaciones pirenaicas le ha valido un notable protagonismo histórico que, de hecho, también se dió en la Antigüedad, como más adelante explicaremos.
Acceso: A quien quiera saber cómo llegar a Huesca, le remitimos al muy documentado enlace que, respecto de "Cómo venir a Huesca" ofrece la web oficial de Turismo de la ciudad de Huesca (ver aquí) pues en ella se ofrecen datos de las principales empresas de transporte que acercan a tan sugerente ciudad.
Tipología: Ilergete –según la lista de póleis del alejandrino Ptolomeo (Ptol. Geog. 2, 6, 67)– o Suessetana –según la descripción del conuentus Caesaraugustanus (con mapa aquí) llevada a cabo por Plinio (Nat. 3, 3, 24) lo que, por otra parte, se convierte en pieza clave de la reciente reestructuración del mapa étnico del Norte de Aragón propuesta por BELTRÁN, F.: “Hacia un replanteamiento del mapa cultural y étnico del Norte de Aragón”, en VILLAR, F., y FERNÁNDEZ ÁLVAREZ, Mª P. (eds.): Religión, lengua y culturas prerromanas de Hispania, Salamanca, 2001, pp. 61-82 y de la que, a propósito de los Suessetanos, nos hemos hecho eco recientemente en otro post de este blog (pincha aquí)– la Osca romana –citada en los itinerarios (It. Ant. 391, 5 y 451, 5) y catalogada como municipio de derecho romano por el aludido texto pliniano– es sólo la continuidad de la indígena Bolskan que acuñó monedas de plata y bronce desde el siglo II a. C. (consultar aquí o aquí las series y ver aquí un denario) y que continuó acuñando moneda en época romana con Augusto, Tiberio y Calígula (ver aquí). Su fama en la Antigüedad estuvo notablemente amplificada (pocas ciudades del Ebro Medio están tan citadas en las fuentes antiguas como Bolskan/Osca) por la vinculación de la ciudad al proscrito Q. Sertorio –que, como aun recuerda un cuadro de 1768, del flamenco J. A. Merklein que se expone en el Museo Provincial de Huesca (con foto en la parte superior de este post) la convirtió en los años setenta del siglo I a. C. en centro de sus operaciones de resistencia frente a Pompeyo y en eje de la forja de una notable clientela local (puede verse, al respecto, un interesante y poco conocido artículo de GARCÉS, C.: "Quinto Sertorio, fundador de la Universidad de Huesca: el mito sertoriano oscense", Alazet: Revista de Filología, 14, 2002, pp. 243-256, disponible aquí)– y por su condición de escenario de la guerra civil entre César y Pompeyo en la célebre campaña de Ilerda de la que hablan Varrón (RRust. 1, 57, 2), Estrabón (Strab. 3, 4, 10), o Veleyo Patérculo (Vell. 2, 30, 1). Lo cierto es que, su condición de temprano municipio romano, y su protagonismo histórico le debieron dotar de una red de edificios monumentales (que incluyeron –como ha revelado hace un par de años la Arqueología urbana: ver aquí algunas noticias en los medios al respecto– incluso un teatro) notablemente vistosos ya en época de Augusto de los que, sin embargo, poco puede disfrutar el viajero dada la habitual problemática de la investigación arqueológica sobre cascos urbanos.
Descripción: Los problemas que, habitualmente, plantea la arqueología urbana son los que explican que quien se acerca hoy a la capital del Alto Aragón, Huesca, apenas puedan aprehender parte de su insigne pasado romano observando un mapa del casco histórico en el que se dibuja claramente el primitivo emplazamiento de la ciudad antigua (ver aquí) o a partir de la visita a dos puntos de interés en su casco histórico: la Iglesia del Monasterio de San Pedro el Viejo -que custodia, hoy en proceso de restauración, un hermoso sarcófago romano en mármol con imago clipeata ("retrato en cartela circular", ver foto aquí), fechado en el siglo II d. C. y que fue reutilizado en el siglo XII para conservar los restos del rey Ramiro II de Aragón- y el Museo Arqueológico Provincial. Éste, de hecho, se antoja la plataforma ideal no sólo para conocer algunas de las evidencias mobiliares recuperadas en el casco histórico de la antigua Osca (en el patio se conservan algunos grandes sillares con inscripciones ibéricas procedentes del primer horizonte monumentalizador de la ciudad: ver foto en la parte superior de este post) sino para aproximarse -a través de la cultura material- a algunos de los más destacados yacimientos romanos de la provincia, en especial la ciudad romana de Labitolosa (ya objeto de atención en este post antiguo de nuestro blog, con blog de los estudiantes que en él excavan cada año de la mano del Grupo VRBS de la Universidad de Zaragoza aquí, página con documentación gestionada desde el municipio de La Puebla de Castro, y algunas excelentes reconstrucciones virtuales de sus edificios aquí, a partir del minuto 3.40), la uilla Fortunatus de Fraga (para conocer más pincha aquí o aquí), o la ignota ciudad que ocupó el solar del Monte Cillas en Coscojuela de Fantova (también con más datos en la Gran Enciclopedia Aragonesa OnLine). Respecto de la Osca antigua, al visitante le da la bienvenida al Museo un sensacional pedestal (CIL, II, 3002 ver foto en la parte superior de este post) en el que la Victoria Augusta es homenajeada por los seuiri ("sacerdotes locales del culto imperial", ver aquí explicación en francés sobre dicho sacerdocio) L(ucius) Cornelius Phoebus y L(ucius) Sergius Quintillus, pedestal que, sin duda, es preludio de otras joyas epigráficas conservadas y expuestas en la exposición permanente de dicho Museo: las laudas sepulcrales sobre mosaico AE, 1920, 4; AE , 1977, 472 e HEp13, 356, todas del citado yacimiento de Coscojuela de Fantova, el excelente grafito sobre jarra de engobada recuperado en excavaciones urbanas en Huesca (ver aquí), o la hermosa placa de mármol blanco con inscripción funeraria al niño de ocho años Porcianus (AE, 1981, 558) recuperada en Sabiñánigo. Pedagógicamente, además, se trata de un Museo sobresaliente que permite que el profano capte, en seguida, la esencia de los grandes enclaves vinculados a la antigüedad oscense.
Bibliografía: Todas las fuentes sobre la Osca romana y la Bolskan prerromana ilergete pueden consultarse, una vez más, en ROLDÁN, J. M. (dir.): Diccionario Akal de la Antigüedad Hispana, Madrid, 2006, p. 699 y, con un excelente tratamiento de las dos cecas de acuñación (en pp. 65-69) pero también de la topografía del lugar (pp. 255-257), en ASENSIO, J. Á.: La ciudad en el mundo prerromano en Aragón, Zaragoza, 1995. A partir de ahí, existen algunas publicaciones parciales sobre algunos de los hallazgos que ha ido proporcionando la ciudad en los fascículos de 1986-1987, 1988-1989 y 1990 de la serie Arqueología Aragonesa (en relación a los hallazgos de los años ochenta en la Avda. Martínez de Velasco, C/Costa-Costanilla de Sellán o Plaza de Lizana: correspondientes a grandes muros de edificios indeterminados que certificaban una notable monumentalización del lugar desde el siglo I a. C.) y un válido balance general en JUSTE, N., y PALACÍN, Mª V.: “Arqueología urbana en Hiesca: nuevas aportaciones para el conocimiento de la ciudad romana”, Caesaraugusta, 66-67, 1989-1990, pp. 181-194 o en AGUILERA, I. et alii: El solar de la Diputación Provincial de Huesca. Estudio histórico-arqueológico, Huesca, 1987 así como en el ya desfasado trabajo de DOMÍNGUEZ, A., MAGALLÓN, Mª Á., y CASADO, P.: Carta Arqueológica de España: Huesca, Huesca, 1984. Desde una perspectiva reciente, puede sondearse información y recopilación bibliográfica sobre la Osca romana en el sensacional trabajo de BELTRÁN, F., MARTÍN-BUENO, M., y PINA, F.: Roma en la Cuenca del Ebro. La Romanización en Aragón, Zaragoza, 2001.
Recursos en internet: Además de la entrada dedicada a Osca en la Gran Enciclopedia Aragonesa OnLine, de algunas noticias sobre el tema publicadas en el Blog del Aragón Romano, o de la voluntariosa web Altoaragon.org, puede seguirse una panorámica de las noticias que dan las fuentes antes citadas sobre la Osca romana a través del blog El Oscense (pincha aquí). Por su parte, la recientemente creada Red Digital de Museos de España (CER.Es) ofrece, en la sección dedicada al Museo de Huesca, una sugerente galería de imágenes (ver aquí).
Recomendaciones: Desde luego, el slogan publicitario que alude a la magia de Huesca (pincha aquí) para promocionar la amplísima oferta turística de la provincia -especialmente natural pero también artística y patrimonial-, hace también justicia a Huesca, la capital. Ciudad pequeña pero agradable, limpia y algo enigmática, ofrece al amante de la buena mesa una cita sinpar en la Taberna de Lilas Pastia que -tal vez, junto con el complejo La Venta del Sotón, a las afueras de Huesca, dirección Bolea- se ha convertido en todo un icono de los paladares más exigentes y de los bolsillos más generosos (uno siempre ha apostado por la taberna de Los Argentinos que, desde luego, a otro nivel, nunca ha defraudado). Para dormir, aunque la oferta es amplia, resulta cómodo, con buena relación calidad/precio y excelente trato los Apartamentos del Abadía Las Torres, junto a la estación de autobuses y de ferrocarril.

LOS BAÑALES (Uncastillo) (y III)




















[Dique romano de Cubalmena y vivienda romana al Oeste de las termas, dos nuevos atractivos del yacimiento de Los Bañales]

[Colabora con la investigación en Los Bañales si eres cliente de Caja Navarra: pincha aquí]

Hace poco menos de un año, este blog (ver aquí) avanzaba algunos resultados del primer año del Plan de Investigación que la Fundación Uncastillo, por encargo de la Dirección General de Patrimonio del Gobierno de Aragón, había entonces iniciado en el yacimiento arqueológico romano de Los Bañales, en las Cinco Villas de Aragón (sobre el yacimiento en el marco de este mismo blog, pincha aquí). Un año después -y como también anunciamos en otra entrada del blog fechada en Julio (ver aquí)- la concurrencia de diversos factores -fundamentalmente económicos, pero también humanos- hizo posible que tan singular yacimiento volviera a ver a los arqueólogos y que entre el 13 de Julio y el 15 de Agosto se desarrollase en el lugar una campaña de excavación dirigida por los arqueólogos Juan José Bienes y Silvia González Soutelo y coordinada por quien escribe estas líneas. A esa campaña de verano le está siguiendo una “campaña de invierno” en la que Juan José Bienes y un equipo de estudiantes de la UNED de Tudela está sacrificando parte de su tiempo libre en pro del eficaz estudio y catalogación de los materiales recuperados en la campaña del verano y que, desde luego, tendrá su colofón en el I Coloquio de Arqueología, Epigrafía e Historia Antigua de Los Bañales, que se celebrará en la sede de la Fundación Uncastillo entre el 25 y 28 de Marzo de 2010 con la participación de ponentes de más de diez universidades europeas diferentes. Un año después de aquella entrada es hora, pues, de hacer balance.

Pero, generalmente, quienes nos dedicamos a la investigación en Ciencias de la Antigüedad (y esa debería ser la denominación de la disciplina pues ¿qué es de los datos arqueológicos sin los argumentos históricos o de éstos sin los testimonios epigráficos o numismáticos?: la parcelación de cada una de esas disciplinas sin contar con las otras sólo conduce a una aporía sin sentido) corremos el peligro de, a la hora de hacer balance, recrearnos en conclusiones y valoraciones científicas -muchas veces casi eruditas- que de poco o nada sirven al gran público, que poco o nada expresan. Por eso, respecto del Plan de Investigación de Los Bañales -lo subrayaremos de nuevo, un Plan de la Fundación Uncastillo aunque en él participen profesionales e investigadores de diversas universidades españolas- el mejor balance ha de ser el hecho casi “a pie de calle” y que conecte con uno de los objetivos que la Fundación siempre tuvo cuando se decidió a intervenir en Los Bañales: convertirlos en foco de atracción y de desarrollo turístico -y, por tanto, socio-económico- de una comarca tan espléndida -en sus recursos turísticos pero, sobre todo, en sus gentes- como la de las Cinco Villas, todo a partir de un trabajo científico serio que ponga a Los Bañales en el lugar que el yacimiento merece en el panorama de la arqueología hispanorromana peninsular. Ese balance, el de “a pie de calle” es, a nuestro juicio, el principal balance, el más necesario, el más válido, y -sí, también- el más emotivo, el que, a la larga, más compensa. El yacimiento ha recibido en apenas cuatro meses a más de tres centenares de visitantes (cien de ellos en la I Jornada de Puertas Abiertas, como recogió la prensa local, pincha aquí), ha desarrollado una página web que -modestamente- está a la vanguardia de los sites referidos a yacimientos arqueológicos peninsulares tanto en diseño como en contenidos (pincha aquí si aun no la conoces y juzga tú mismo), los avances de la investigación arqueológica han trascendido del circuito científico y han llegado al ciudadano a partir de una inusitada -y muy trabajada- presencia en la prensa escrita y aun en la audiovisual (pincha en los enlaces que te sugerimos para conocer algunos de esos ecos publicados en blogs prestigiosos en la materia como el Blog del Aragón Romano, en medios locales como Heraldo de Aragón, El Periódico de Aragón o Aragón Televisión pero también en otros foráneos como Diario de Navarra o incluso Diario de Mallorca -aunque esta noticia y la siguiente precisan de ciertas matizaciones-, nacionales, como ABC o la Cadena COPE -en el programa A cielo abierto del día 20 de Agosto-, y de tremenda proyección como La 2 de TVE que ha emitido en las últimas semanas dos sensacionales programas sobre las investigaciones: pincha aquí y aquí para acceder a ellos, ya disponibles también en la web de Los Bañales) y por medio de una oportunísima instalación de un Espacio “Los Bañales” en la nueva Oficina de Turismo de Uncastillo, visita, desde ya, inexcusable para conocer Los Bañales y que muy pronto tendrá, además, nuevos contenidos (además del sensacional audiovisual y de varios paneles explicativos introductorios ya allí instalados). Qué duda cabe que nada de eso habría sido posible sin el apoyo de las empresas patrocinadoras del Plan de Investigación: E.ON, General Eólica Aragonesa y Vestas que -junto con la colaboración académica, y más que eso, clave en las cuestiones de comunicación, de la UNED de Tudela- han hecho posible lo que hace unos años era impensable. Tal vez todo está sucediendo tan deprisa que no acertamos a hacernos una idea de lo que Los Bañales -como yacimiento arqueológico, como fuente histórica y como espacio turístico- ha cambiado en este último año.

Pero, en este balance -al margen de la exhumación de una notable vivienda que, ahora en proceso de estudio, ha de arrojar mucha información sobre los ritmos históricos sufridos por esta ignota ciudad romana del territorio de los antiguos Vascones y de la limpieza de un monumental y posible dique de contención de agua de factura romana relacionado con el sistema hidráulico tan característico en el yacimiento (sus fotos encabezan este post)- no debe faltar una dimensión de los trabajos de investigación que quizás sólo en este blog podría destacarse: la humana. Sería incontable listar aquí a tanta y tanta gente que de Uncastillo, Layana, Sádaba, Biota o Ejea ha tendido una mano -siempre útil- para llevar adelante los trabajos, promocionar el lugar o, sencillamente, interesarse por la marcha de la investigación. Y en ese lugar, Ignacio Iturralde y Roberto Pérez -propietarios de los terrenos en los que se ha realizado la excavación y ya verdaderos amigos- merecen un destacado espacio de honor. A todos ellos, gracias. Pero, sinceramente, sería imperdonable omitir aquí los nombres de los estudiantes -éstos sí pueden contarse- que -becados por la UNED de Tudela pero venidos de centros de investigación superior de los cinco puntos cardinales de nuestra geografía- se han formado en las técnicas de investigación arqueológica de campo a partir de Los Bañales devolviendo a este yacimiento el papel “educativo” que tuvo en el pasado (por él pasaron como estudiantes quienes hoy son notables cátedros universitarios: F. Beltrán Lloris, F. Burillo o A. Jimeno entre otros). Los nombres de Mimmo Ampolo, Juan Carlos Alcón, Juan Arroyo, José Luis Armendáriz, Fernando Casado, Francisco Castillo, Silvia Chumillas, David Espinosa, Sergio Galindo, Manuel Iguaz, Pilar Jiménez, Carmen Marín, Koldo Lorea, Delia Martínez, Paula Faus y Rubén Olmo evocan -para quien ha tenido y tiene la suerte de trabajar con ellos- las cualidades de espíritu de sacrificio, voluntad firme, laboriosidad y capacidad de aprendizaje que -tan ausentes en nuestra sociedad- nacen de la tremenda vocación por la Antigüedad que uno tiene la suerte de compartir con ellos.

Desde luego, si hay que hacer balance sobre Los Bañales, el balance va implícito es el propio yacimiento: lo que ha sido, lo que es y, desde luego, lo que si seguimos trabajando, será. ¡Gracias a todos!

ILVBERIS (Lumbier)
















Situación: Lumbier, recoleta villa navarra de la antigua e histórica Merindad de Sangüesa, está situada a apenas 40 kilómetros al Oeste de Pamplona, la capital de la Comunidad Foral de Navarra y, además, se encuentra excelentemente comunicada con ella gracias a la proyectada -y ejecutada ya en más de 20 kilómetros de recorrido- autovía de Pamplona a Jaca. Por tanto, su visita -y la del entorno que preside, con elementos monumentales tan notables como el Monasterio de San Salvador de Leyre o el Castillo de Javier- es un extraordinario complemento para conocer las primeras estribaciones prepirenaicas de la montaña navarra.
Acceso
: Para llegar a los únicos restos arqueológicos muebles conocidos de la ciuitas de los Iluberitani de Plinio (Plin. Nat. 3, 3, 24, en su conocida descripción del conuentus Caesaraugustanus, ya varias veces aludida en este blog), el viajero ha de acceder a Lumbier y en la primera rotonda -apenas cruzado el río Irati- dirigirse hacia la derecha. Después de una ligera subida, se gira a la izquierda y, una vez estacionado el coche en esa zona se continúa a pie hasta los bajos de una notable y moderna edificación de ladrillo -donde, tras unas verjas (cierto que con el interior algo sucio y descuidado, por más que la opción de conservar los restos resulte digna de encomio) se ubican las estructuras más notables- y, después, bordeando dicho edificio hacia la izquierda, accediendo a la denominada Plaza del Claustro, sobre la puerta del Centro de Jubilados del Centro Cívico de la localidad, se conserva el mosaico que -con dichas estructuras de opus caementicium- preside este post junto a una imagen de la monumental estructura de opus caementicium, evidencia de la existencia de algún notable edificio -tal vez de uso público- en la antigua Iluberis.
Tipología
: Como ya anotamos en otra ocasión (ANDREU, J.: "Ciudad y territorio en el solar de los Vascones en época romana", en ANDREU, J. (ed.): Navarra en la Antigüedad. Propuesta de Actualización, Pamplona, 2006, pp. 179-228, esp. pp. 212-213) el hecho de que Iluberis aparezca sólo citada entre los populi stipendiarii del conuentus Caesaraugustanus referidos por Plinio (se trataría, pues, de los stipendiari Iluberitani: "los habitantes de la ciuitas stipendiaria de Iluberis") dificulta nobalemente conocer datos sobre esta comunidad a partir de época de Augusto, momento en que hay que fechar las fuentes de Plinio el Viejo. Es presumible pensar que la ciuitas -como todas las comunidades hispanas no privilegiadas antes del 70 d. C.- se debió convertir en municipio flavio si bien su ausencia en Ptolomeo (a no ser que, como ha propuesto RAMÍREZ SÁDABA, J. L.: "Las ciudades vasconas según las fuentes literarias y su evolución en la tardoantigüedad", en Espacio y tiempo en la percepción de la Antigüedad Tardía [Antigüedad y Cristianismo, 23], Murcia, 2006, pp. 185-202 -descargable desde aquí- la Biturís ptolemaica -Ptol. Geog. 2, 6, 66- pueda identificarse con Iluberis) plantea la incógnita de su supervivencia "jurídica" en dicha época. Es evidente que en el siglo II d. C., el solar de la actual Lumbier estaba poblado y notablemente monumentalizado, como demuestran los restos arqueológicos presentados por Mikel Ramos y a los que pertenecen los que hoy pueden visitarse (RAMOS, M.: "Excavaciones en la ciudad romana de 'Ilumberis' (Lumbier, Navarra)", Caesaraugusta, 78, 2007, pp. 521-534, disponible aquí) pero otra cosa será saber el estatuto jurídico que la ciudad tuvo. ¿Resultó vinculada (adtributa) a algún centro cívico municipal mayor próximo (¿tal vez la ignota ciuitas de Campo Real?)?, ¿estamos ante una ciudad más de las muchas que Ptolomeo no cita y que sin embargo, sí tuvieron importancia en el siglo II d. C., cuando el alejandrino escribe?. Son muchos los interrogantes pero lo que sí está claro es que, como ha demostrado, nuevamente, J. L. Ramírez Sádaba (RAMÍREZ SÁDABA, J. L.: "La toponimia de las ciudades vasconas", en ANDREU, J. (ed.): Los Vascones de las fuentes antiguas. En torno a una etnia de la Antigüedad Peninsular, Barcelona, 2009, pp. 127-143) su topónimo es una evidencia más de que -al margen de cuál fuera, si la hubo, la conciencia de grupo de los Vascones en la antigüedad y de que éstos puedan ser casi un constructo étnico creado o potenciado por los propios romanos (SAYAS, J. J.: "Cuestiones relacionadas con la etnia histórica de los Vascones", en RODRÍGUEZ NEILA, J. F., y NAVARRO, F. J. (eds.): Los pueblos prerromanos del Norte de Hispania. Una transición cultural como debate histórico, Pamplona, 1998, pp. 89-139)- al menos en el sector oriental del solar atribuido a los Vascones por las fuentes antiguas, si quiera parte de la población hablaba vasco (de la zona proceden los antropónimos vascónicos Dusanharis/Naru[-]eni, Abisunhari/Ummesahari/Narhungesi, Naruheni, o Irurciradin documentados en Sofuentes -AE, 1977, 477 e IRMN, 63-, en Lerga -IRMN, 50- o en Sádaba -CIL, II, 2976- respectivamente, por ejemplo, o el teónimo Lacubegi documentado en Ujué -IRMN, 34-, por ejemplo). La propia evolución del término Iluberis -en latín pero con el componente vascónico ilu="ciudad" también persente en la formación de los topónimos Andelo o Pompelo- al topónimo vasco Irunberri -Lumbier en su denominación euscárica- es bastante transparente en este sentido. Sea como fuere, la ciuitas debió ser centro de un territorium especialmente productivo, al pie de la vía que unía Iacca con Pompelo y no demasiado lejos de la que, según una reciente propuesta (MORENO, I,. LOSTAL, J., y BIENES, J. J.: Item a Caesar Augusta Beneharno. La carretera romana de Zaragoza al Bearn, Ejea de los Caballeros, 2009) conectaba Caesaraugusta -por tanto el valle del Ebro- y Aquitania -por tanto el Pirineo-. La uilla romana conservada en Liédena (con página oficial aquí y amateur aquí), frente a la espectacular Foz de Lumbier, es un extraordinario ejemplo de esas posibilidades económicas que explicaron la instalación de la ciuitas en un amplio cerro sobre el río Irati (sobre su origen como ciuitas y las peculiaridades del poblamiento prerromano en la zona, es inexcusable consultar el trabajo de ARMENDÁRIZ, J.: De aldeas a ciudades. El poblamiento en Navarra durante el primer milenio a. C., Pamplona, 2009, pp. 251-301, esp. 296-297).
Descripción
: Como se dijo más arriba, es muy poco lo que ha llegado a nuestros días de la antigua ciuitas de los Iluberitani, sin embargo, el ambicioso proyecto municipal de construcción de un Centro Cívico en el pueblo ha permitido no sólo reexhumar algunos restos arqueológicos ya conocidos desde antiguo sino, sobre todo, conservar aquéllos y otros nuevos. Lo que el visitante puede contemplar hoy es un notable mosaico en blanco y negro -muy parecido, en técnica a los que decoraban el peristilo de la vecina uilla romana de Liédena, hoy en el Museo de Navarra- y que puede fecharse en el siglo II d. C., y, sobre todo, unos monumentales muros de opus caementicium (el resistente y admirable hormigón romano) que han sido interpretados como de aterrazamiento del terreno o de apoyo a un notable edificio de carácter público de la antigua ciudad romana sin que pueda precisarse nada más sobre el uso que dicho edificio pudo tener en la Antigüedad. Se trata de dos vestigios que suponen un acertado complemento a una ruta de ciudades romanas que -ojalá un día sea real- podría articularse en la zona a partir de las notables de Santa Crís de Eslava, Cabezo Ladrero de Sofuentes (ya en Zaragoza), y, especialmente, Los Bañales de Uncastillo (también en la provincia de Zaragoza). Desde luego, invertir en el mejor conocimiento y la necesaria puesta en valor de estos enclaves -al que habría que unir el espectacular pero aun virgen de Campo Real/Fillera (Sos del Rey Católico-Sangüesa) dotaría a estas tierras de un atractivo más complemento, sin duda, del que por sí tiene la riqueza monumental medieval de la zona algunos de cuyos reclamos ya se comentaron más arriba.
Bibliografía
: Al margen de los títulos citados hasta aquí, se recomienda la consulta de un antiguo post de este blog (pincha aquí) que, consagrado a los Vascones, ofrece enlaces de interés sobre la cuestión y, prácticamente, pistas para localizar la ya vastísima producción bibliográfica sobre esta singularísima y muy atractiva etnia de la Antigüedad hispana.
Recursos en internet
: Un atractivo vídeo disponible en la web del Ayuntamiento (pincha aquí), incide, precisamente en la capacidad estratégica de esta villa navarra que, desde luego, debió resultar -como se ha dicho- clave en la Antigüedad. La propia web del Ayuntamiento alude a los restos romanos (pincha aquí) de los que, por otra parte, apenas puede tenerse constancia a través de internet sino por medio de noticias de prensa alusivas al descubrimiento de los vestigios referidos (a través de la web Foces del Camino o de las noticias de Diario de Navarra).
Recomendaciones
: La proximidad de Lumbier a lugares aludidos en anteriores posts de este blog y que han vuelto a ser traídos a colación en esta misma entrada nos exime aquí de abundar en recomendaciones y remitimos a dichos lugares para ellas. Eso sí, si se quiere comer en Lumbier, barato y bien, La Tieta, junto al Centro de Interpretación de Las Foces.

BVRSAO (Borja)



















[Cerro de La Corona -Bursau celtibérica- y vitrina del Museo]

Situación: Excelentemente bien comunicada -a través de una bifurcación de la carretera que une Zaragoza con Logroño y con salida propia en la AP-68 (ver mapa)-, Borja es una notable ciudad de la provincia de Zaragoza cabecera de la comarca del Campo de Borja, de notable fama por el renombre de sus vinos (D. O. Campo de Borja). Ubicada al pie del río Huecha, de la importancia que jugó como ciudad en la Antigüedad hablan una gran cantidad de noticias de yacimientos arqueológicos muy meritoriamente inventariados en una concienzuda labor de años por el Centro de Estudios Borjanos -verdadero pulmón de la actividad cultural del municipio- yacimientos que, desde luego, hacen de esta zona -y de la vecina del Moncayo- una de las más sugerentes del panorama arqueológico del valle medio del Ebro.
Acceso: Quien quiera aproximarse a la Historia Antigua -y romana- de Borja, debe detenerse, al menos, en tres enclaves: el cerro de La Corona -presidido por la mole del castillo (ver foto en la parte superior de este post)- que fue solar de la ciudad celtibérica y a cuyas faldas se extendió la ciudad romana; el área denominada de la Torre del Pedernal, testigo de excavaciones arqueológicas en los últimos años ochenta y primeros noventa (ver foto aquí, procedente de la página amateur de Chema Sangüesa) cuyos restos se encuentran hoy totalmente abandonados; y, muy especialmente, el meritorio Museo Arqueológico de Borja (ejemplo de lo que podría hacerse en muchos otros municipios de raigambre antigua) que centra, además, este post y cuya visita justifica con creces -al menos para los amantes del mundo antigo- el acercarse a Borja.
Tipología: Bursao es el nombre romano (nótese que Liv. Per. 91 alude a sus habitantes como los Bursaonenses, de idéntica forma a como los refiere la Naturalis Historia de Plinio: Plin. Nat. 3, 24: ver textos aquí) de la Bursau celtibérica (citada también por Ptolomeo en Ptol. Geog. 2, 6, 57, que la cita como Bursada, entre los Celtíberoi), ceca de acuñación (ver ficha aquí y pieza aquí) presumiblemente vinculada a la tribu celtibérica de los lusones (véase, sobre éstos: BURILLO, F.: "Sobre el territorio de los lusones, belos y titos en el siglo II a. C", en Estudios en Homenaje al Dr. D. Antonio Beltrán, Zaragoza, 1986, pp. 529-549, que puedes descargar desde aquí) (un sintético mapa de dichas tribus puede verse en el indispensable Atlas de Historia Antigua de la Universidad de Zaragoza, mérito de nuestra antigua colega Pilar Rivero, alma mater del Proyecto Clío, del Portal Rediris, también de referencia entre los favoritos de cualquier internauta amante del mundo clásico). A los lusones pertenecerían también otras ciudades celtibéricas de la zona como Turiasu (La Oruña-Tarazona, con interesante enlace en la Web del Patrimonio Romano en Aragón), Karaues (Magallón) o, ya en Navarra, Kaiskata (Cascante), todas también cecas de acuñación (sobre el poblamiento celtibérico en la zona son de referencia los trabajos de AGUILERA, I.: "El poblamiento celtibérico en el área del Moncayo", en BURILLO, F. (ed.): Poblamiento celtibérico, Zaragoza, 1995, pp. 213-234 y ANDREU, J.: "Las Comarcas de Borja y del Moncayo en época celtibérica", CESBOR, 41-42, 1999, pp. 111-238). En época de las guerras sertorianas, y según la ya citada noticia de Livio, sus cosechas fueron asoladas por Sertorio en el 76 a. C. -como las de los Cascantini de Cascantum (Cascante) o las de los Graccurritani de Graccurris (Alfaro): ver sobre ella el sugerente blog Arqueograccurris- cuando se dirigía hacia Calagurris (sobre ésta, que habrá de merecer algún día atención monográfica en este blog, puede verse la síntesis que ofrece on-line la web de Amigos de la Historia de Calahorra). Después, ya en época imperial, es presumible que la ciudad se extendiera desde el cerro de La Corona -solar del oppidum indígena celtibérico (sobre éste, en el marco de la Ruta Celtibérica, puede verse AGUILERA, I.: "Bursau, Museo Arqueológico (Borja)", en BURILLO, F. (dir.): Ruta Celtibérica, Zaragoza, 2008, 53-54, descargable aquí)- al llano tal como documentaron notables hallazgos arqueológicos fruto del crecimiento urbanístico experimentado por la ciudad de Borja a finales de los años ochenta (ROYO, J. I., y AGUILERA, I.: "Avance de la II campaña de excavaciones arqueológicas en Bursau, 1979 (Borja, Zaragoza)", CESBOR, 7-8, 1981, 25-74 y AGUILERA, J., y PAZ, J.: "Excavaciones arqueológicas en el nº 59 del Polígono de la Romería (Borja, Zaragoza)", CESBOR, 7-8, 1981, 75-108). Presumiblemente, su presencia en los listados plinianos como ciuitas stipendiaria en época de las fuentes manejadas por Plinio -seguramente la época de Augusto- y su pervivencia como pólis en la lista ptolemaica permite suponerle una promoción al estatuto municipal en época flavia (véase, sobre ella, ANDREU, J.: "Incidencia de la municipalización flavia en el conuentus Caesaraugustanus", Salduie, 3, 2003, 163-185, disponible aquí), momento en que debió ser extraordinario centro viario como mansio de la uia de Caesaraugusta a Asturica Augusta (It. Ant. 443, 5, con comentarios en MAGALLÓN, Mª Á.: "La red viaria romana del municipium Turiaso", Turiaso, 9-1, 1983, 153-166 y, especialmente, "Notas sobre la red viaria en torno a Borja y su comarca", CESBOR, 4, 1979, 97-108, el primero, disponible en red aquí). En la extensión de la ciuitas hacia el llano operada durante toda la época imperial puede percibirse una cierta panorámica si el visitante ubica sobre este plano actual de Borja (pincha aquí) el área del oppidum celtibérico -coincidente con la zona del castillo/La Corona y la futura judería- y los lugares en los que las actuaciones arqueológicas han venido exhumando niveles domésticos romanos: el Polígono de la Romería y la Torre del Pedernal, en definitiva, el área ubicada entre la subida al Santuario de Misericordia y el castillo.
Descripción: Quien esté mínimamente versado en la arqueología de esta noble ciudad aragonesa, tal vez se sorprenda de la inclusión de su predecesora romana en este blog. Efectivamente, es poco lo que el visitante puede hoy ver "in situ" de la antigua Bursao (y, más aun, resulta lamentable el estado en el que se encuentran los restos de varias viviendas exhumadas en los años ochenta en la denominada Torre del Pedernal, a la izquierda de la carretera que, desde Borja, conduce al Santuario de Misericordia y desde la que, por otra parte, se tiene una singular vista del castro de La Corona, solar de la Bursau celtibérica: ver foto en el encabezamiento de este post) pero es mucho el esfuerzo que trasluce un pequeño Museo, el Museo Arqueológico de Borja, instalado en la antigua iglesia-parroquia de San Miguel y que, desde luego, habla con claridad de la apuesta que por la investigación arqueológica ha venido haciendo, casi desde su fundación, el Centro de Estuios Borjanos de la Institución Fernando el Católico. Por eso, visitar ese Museo es toda una lección no sólo de la Historia Antigua -y la Prehistoria, excepcionalmente bien representada a través de objetos de las emblemáticas excavaciones de Moncín o de Majaladares- del Campo de Borja sino también de lo mucho que la iniciativa cultural local -si convergen las sinergias adecuadas- puede hacer en pro de nuestro patrimonio arqueológico. En el citado Museo -en las vitrinas 9 y 10- se dan cita materiales no sólo de la Bursao romana (delicioso resulta el conocido entalle con representación de Ganímedes, que estudiara AGUILERA, I.: "Sobre un entalle romano de Bursau", CESBOR, 4, 1979, pp. 89-96: ver sensacional foto aquí) sino también de la vecina Belsinon -actual cerro de El Convento, en Mallén- (de la que se conserva una hermosa basa de pilar cuadrangular) y de uillae del territorium de la primera (por ejemplo, el emblemático Crismón esgrafiado sobre una sigillata de la uilla de Los Quiñones) que, de hecho, debieron ser abundantes (véase, por ejemplo, BURILLO, F. (dir.): Carta Arqueológica de Aragón. Inventario Preliminar, Zaragoza, 1989, pp. 114-118). El Museo incluye, además, una transparencia a tamaño casi real del documento más singular de la Arqueología romana de la Comarca y uno de los más singulares de cuantos ha facilitado la Epigrafía Latina hispana en el último decenio: el denominado "Bronce de Agón" (AE, 1993, 1043, con foto completa aquí), hallado casualmente en Las Contiendas (agón) y cuyo original se custodia en el Museo de Zaragoza.
Bibliografía: Aunque se ha ido citando mucha a propósito de las reflexiones anteriores, quien desee estar al día sobre el avance de la investigación arqueológica en la zona no debe perder de vista ni la prestigiosa revista Cuadernos de Estudios Borjanos (ver índices aquí o en la utilísima dialnet) ni -aunque esté más centrada en la Arqueología del área del Moncayo (sobre el que sigue siendo de referencia el trabajo A. A. V. V.: El Moncayo. Diez años de investigación arqueológica. Prólogo de una labor de futuro, Tarazona, 1989, disponible en PDF en la red)- la revista Turiaso, del Centro de Estudios Turiasonenses, igualmente activo en materia arqueológica (ver índices aquí).
Recursos en internet: Dada la importancia histórica del enclave, sobre éste puede obtenerse notable información en la red, por ejemplo, a partir de las voces Bursau -en Wikipedia- y Bursao -en la Gran Enciclopedia Aragonesa OnLine-. Como yacimiento arqueológico, la Diputación de Zaragoza lo recoge en su catálogo electrónico de yacimientos (pincha aquí) y una somera aproximación al Museo puede hacerse a través de este vídeo (pincha aquí) instalado en Google Videos con motivo de la inauguración del citado centro en Mayo de 2007. Poco se habla del pasado antiguo de Borja -sí del Museo Arqueológico-, sin embargo, puede resultar también un buen reclamo el reportaje que el programa La Magia de Viajar, de Aragón Televisión, dedicó a la capital del Campo de Borja hace apenas dos años (disponibles desde YouTube).
Recomendaciones: Más allá de su condición de capital de la hermosa Comarca de Borja -tierra de más que notables vinos, especialmente la serie Borsao de Viña Ainzón y los vinos de las Bodegas Bordejé y de la Cooperativa Santo Cristo, en la vecina Ainzón-, de su papel como piedemonte, además, del Parque Natural de la Dehesa del Moncayo, en la Comarca del mismo nombre, y de centro desde el que acercarse a notables atractivos arqueológicos como los citados de La Oruña -en Vera de Moncayo (ver sensacional y actualizado post del Blog del Aragón Romano aquí)- o el Museo Arqueológico de Tarazona (datos técnicos aquí), para quien escribe estas líneas, Borja evoca sobre todo recuerdos de la infancia -mi abuelo fue durante años director del Colegio Público Campo de Borja- que traeremos a estas líneas a título de recomendaciones para el visitante. De aquella época recuerdo los deliciosos cafés cortados -pues luego los he probado, entonces me parecían algo sólo reservado a los mayores- de El Volante o de El Casino, en el centro mismo de Borja, y los pinchos -especialmente las madejas y los huevos rebozados y rellenos- de el Bar Moka, vecino al Colegio Público antes citado. También recuerdo con cariño las excursiones y paseos por dos parajes de notable atractivo natural: el Santuario de Misericordia de Borja -a apenas 5 kilómetros de la ciudad: ver fotos aquí-, y la fuente de Moncín, vecina a El Buste, algo más allá del Santuario (ambos parajes aparecen recomendados en la voz Borja de la Gran Enciclopedia Aragonesa OnLine). La restauración en la ciudad de Borja ha mejorado notablemente en los últimos años y alrededor de la misma se han instalado notables restaurantes entre los que podría destacarse El Portal del Moncayo, en Albeta o el Restaurante Las Ruedas, a pocos metros antes de entrar en el casco urbano de Borja, complementos del tradicional Restaurante Gabas, al pie del Parque de San Francisco. La anunciada -e incoada- construcción de un Parador de Turismo en el Monasterio de Veruela, sin duda, añadirá a esta zona el establecimiento con encanto y clase que, desde hace tiempo, venía reclamando (ver noticia de agencia aquí).