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VXAMA (El Burgo de Osma)




















[Espacio doméstico de Vxama y cisterna hidráulica]

Situación: Ubicada en el extremo oriental de la provincia de Soria, la monumental localidad de El Burgo de Osma (pincha aquí para conocer parte de su oferta turística) es perfectamente accesible siguiendo la carretera A-11 que enlaza Soria, la capital provincial, con Valladolid, de igual modo que desde Madrid, puede llegarse a Vxama a través del nudo viario que sigue constituyendo todavía hoy la ciudad de Medinaceli, con excelente arco monumental romano erigido en época domiciánea (AE, 2002, 796 -con restitución ideal de su aspecto con la inscripción aquí-).
Acceso: Como casi todos los yacimientos arqueológicos celtibérico-romanos de la provincia de Soria –y como muchos de los de Castilla y León (ver excelente y modélico portal aquí)– el enclave arqueológico está perfectamente indicado (dicen las malas lenguas que la Junta de Castilla y León invierte ya poco en arqueología clásica y que los yacimientos romanos de esa extensa comunidad autónoma están padeciendo el “efecto Atapuerca” que atrae hacia sí todos los recursos públicos; podrá ser cierto pero nadie podrá negar que Atapuerca –como ningún otro yacimiento de nuestro país, de cualquier época– ha sabido dar a la investigación arqueológica rigurosa el enfoque social y público que muchos yacimientos tendrían que saber también dinamizar y que, de hecho, a través de su Fundación, la Fundación Atapuerca, ha sabido atraer unos recursos que, indiscutiblemente, han sabido buscar con acierto los gerentes de dicho proyecto). Pero volviendo a Vxama, y si decíamos que casi todos los yacimientos arqueológicos celtibérico-romanos de Castilla y León están bien señalizados, en este caso se puede acceder al yacimiento si en El Burgo de Osma se toma la carretera dirección Valladolid y, apenas un par de kilómetros después del núcleo urbano, una vez cruzado el río Ucero y al final de una prolongada subida que discurre paralela al lugar ocupado por la ciudad antigua se toma el desvío que, hacia la izquierda, conduce al cerro del Alto del Castro. Este topónimo tan sugerente, revela no sólo el origen indígena del municipio romano sino, especialmente, su excelente condición geoestratégica (fue, de hecho, mansio de la vía XXVII que comunicaba Caesaraugusta con Asturica Augusta: It. Ant. 441, 2 y Rav. Cosm. 311, 4) y su posición en el cruce de dos ríos, el río Duero y el río Ucero, situación que explica, de hecho, que el núcleo medieval de El Burgo de Osma apenas hiciera otra cosa que extenderse hacia el llano abandonando la ligera meseta del Alto de Castro, en que se ubican las ruinas por otra parte, dispersas por el cerro. Apenas el viajero toma el desvío indicado al pie de la carretera hacia Valladolid, le recibe un pequeño centro de interpretación que explica el proceso histórico de la investigación y de la vida del yacimiento en época antigua y que supone una buena introducción a la visita a las ruinas a completar con el Aula Arqueológica ubicada en El Burgo de Osma (consulta aquí los horarios).
Tipología: Una de las diversas Vxamae citadas por las fuentes respecto de Hispania (la otra sería la Vxama Barca, citada por Ptol. Geog. 2, 6, 52 entre los autrigones, en el espacio de la actual provincia de Álava), Vxama Argaela (Plin. Nat. 3, 27 que alude a ella como oppidum ciuium Romanorum) perteneció a la tribu celtibérica de los arévacos (Ptol. Geog. 2, 6, 55), época en la que acuñó moneda con el rótulo arkailikos (ver tipos aquí). La mención pliniana permite constatar que se trataría de un centro seguramente promocionado al estatuto municipal en época de Tiberio como documenta la tribus a la que están adscritos algunos de los magistrados documentados relacionados con la ciudad (CIL, II, 2728 o del Vxamensis C(aius) Pompeius Caturonis f(ilius) Rectugenus de EE, VIII, 1444; otros Vxsamensis en AE, 1985, 535; CIL, II, 2731, 2732, 2854, 5685; CIL, II2/7, 385; HEp2, 102...) (a este respecto puede verse el modélico estudio de GARCÍA MERINO, C.: “Desarrollo urbano y promoción política de Vxama Argaela. Arqueología”, Boletín del Seminario de Arte y Arqueología, 53, 1987, pp. 73-107- disponible aquí-). Tras el periodo romano, consta que en época tardoantigua, como muchas otras ciudades peninsulares (sugerente resulta a este respecto el trabajo de CEPAS, A.: Crisis y continuidad en la Hispania del siglo III d. C., Madrid, 1997) redujo notablemente su perímetro y, si se mantuvo, fue debido a su condición de sede episcopal que, por otra parte, ha mantenido hasta la actualidad a través de la diócesis compartida Osma-Soria.
Descripción: Aunque al pie del espacio que ocupan los restos romanos una ilustrativa y meritoria maqueta –lamentablemente, cuando la visitamos, había sido víctima de las agresiones de turistas gamberros: es una pena que este tipo de objetos pedagógicos no puedan instalarse al aire libre, más cuando resulta complicado habilitar en yacimientos arqueológicos centros de recepción o bienvenida al visitante en que este tipo de objetos estén cobijados– explica el aspecto que debió tener el municipio, la realidad es que a día de hoy apenas los muros de aterrazamiento de la zona pública, las estructuras domésticas (estudiadas por GARCÍA MERINO, C., y SÁNCHEZ SIMÓN, M.: Vxama II. La Casa de la Atalaya, Valladolid, 1978) -de las que se ofrece foto en la parte superior de este blog- y el complejo sistema hidráulico de almacenamiento y distribución del agua a través de monumentales cisternas de opus caementicium (también con foto arriba) (GARCÍA MERINO, C.: Vxama I. Campañas de 1976 y 1978, Madrid, 1995) pueden ser visitadas con inteligibilidad suficiente por parte del profano. Como en otros yacimientos sorianos, es muy recomendable complementar la visita a Vxama con la de la sala correspondiente del Museo Numantino, en Soria (GARCÍA MERINO, C.: Vxama. Guía del Museo Numantino, Soria, 1990).
Bibliografía: Yacimiento –como tantos otros del ámbito peninsular– unido desde hace años al incansable trabajo y a la ejemplar dedicación de una persona, la Dra. Dña. Carmen García Merino del Departamento de Arqueología de la Universidad de Valladolid, la mayor parte de la bibliografía específica sobre el lugar –desde el clásico pero aun válido trabajo Población y poblamiento en la Hispania romana. El Conventus Cluniensis, Valladolid, 1976– puede hallarse en la red a partir de la ficha que esta investigadora tiene en la utilísima base de datos de Dialnet, de la Universidad de La Rioja. Desde allí puede accederse a varias de las publicaciones arriba citadas y a gran parte de la producción bibliográfica que sobre Vxama se ha publicado.
Recursos en internet: Con una documentada página en el portal ArqueoHispania, puede encontrarse también información sobre Vxama en la sección hispana de la siempre recurrente Wikipedia, en la web Tarraconensis -agrupada, además, con otros yacimientos sorianos romanos del entorno- y en algunas páginas de carácter amateur (pincha aquí, por ejemplo, o en los comentarios que ha generado una entrada respecto de Vxama en el foro de discusión Celtiberia.net). Por su parte la página web de Turismo de la provincia de Soria (pincha aquí) ofrece una síntesis informativa sobre el yacimiento y sobre su Aula Arqueológica, antes aludida (pincha aquí, y en la página de Soriactiva en la que se ofrece un detallado recorrido por los restos arqueológicos del antiguo municipio romano).
Recomendaciones: Dado el manejable tamaño en extensión de la provincia de Soria, seguramente, el lector podrá hacer válidas al visitar Vxama las recomendaciones de las que se dejó constancia en otro post de este blog, publicado hace exactamente un año, y consagrado a la ciudad también arévaca y celtibérica de Numantia (pincha aquí): allí sugeríamos Almazán, en el sur de la provincia, como un posible centro desde el que articular una ruta arqueológica por la zona. Quizás, al encontrarse El Burgo de Osma cerca ya del límite de la provincia de Soria con la de Burgos aparecen dos localidades que el amante de las antigüedades clásicas no debe dejar de visitar: San Esteban de Gormaz –con ecos del Cantar de Mío Cid, excelentes iglesias románicas y algunas inscripciones latinas reutilizadas en sus calles (pincha aquí para conocerlas)– y, especialmente, en las cercanías de Coruña del Conde, el extraordinario yacimiento arqueológico de la colonia Clunia a la que deberemos atender algún día en este blog. Sin duda, la proximidad de las ruinas de Vxama a las de Numantia, Termantia y la propia Clunia hace de Soria un destino sin par para, en un fin de semana, aproximarse a algunas de las mejor estudiadas ciudades del antiguo conuentus Cluniensis de la Hispania Citerior.

SEGOVIA (Segovia)













[Vista noctura del acueducto e inscripción HEp14, 276 sobre placa de bronce]

Situación
: La ciudad de Segovia, en la siempre atractiva -aunque austera- Castilla y León, está tan bien ubicada en el centro de la Península Ibérica que se convierte -por méritos propios- en un complemento turístico excelente -y casi necesario- para quien se acerque a Madrid (para conocer las posibilidades turísticas de la ciudad puede consultarse la sensacional página web de Turismo de Segovia: pincha aquí) pero también para quien quiera adentrarse en otras de las áreas más fascinantes de España: el área oriental de Castilla y León y el Noroeste Peninsular.
Acceso: Excelentemente comunicada con Madrid a través de la casi recién estrenada línea del AVE, la A-6 conecta esta ciudad con Madrid y, por tanto, la ciudad de los ríos Eresma y Clamores, goza -prácticamente- de las mismas posibilidades geoestratégicas que la capital del país.
Tipología: A priori, Segouia -que aparece citada, sencillamente, como oppidum, en Plinio (Plin. Nat. 3, 27, en el listado de populi del conuentus Cluniensis) y que es, después, citada por Ptolomeo (Ptol. Geog. 2, 6, 55)- alcanzó su rango municipal en época flavia no en vano, la soberbia reconstrucción de la inscripción con litterae aureae (“letras con apliques metálicos”) del acueducto obrada por G. Alföldy (AE, 1997, 882 a partir de su excelente trabajo ALFÖLDY, G.: Die Bauinschriften des Aqüaduktes von Segovia und des Amphitheaters von Tarraco, Berlín-Nueva York, 1997) alude al título de munic(ipium) Fl(auium) Segouiensium para la ciudad. Aunque pueda señalarse que dicha reconstrucción no deja de ser una propuesta interpretativa que -como tal, aunque no nos lo parezca- pueda ser errada, o algo "fantasiosa" es cierto que -a nuestro juicio- esa condición municipal flavia está garantizada además no sólo por la propia fecha de construcción del soberbio acueducto -que debió inaugurarse entre el 28 de enero y el 7 de diciembre del año 98 d. C. pero cuyas obras debieron iniciarse justo después de la aludida promoción jurídica- sino también porque en Segovia se han constatado varias inscripciones con individuos adscritos a la Quirina tribus, la tribu específica de los municipios flavios. Se trata de Q(uintus) Curius Pa[---] Abliqum (CIL, II, 5738), de L(ucius) Acilius Maxsuminus (HEp2, 457) que, además, por el modo de indicar su filiación respecto del patronímico: Maxsumi f(ilius): “hijo de Máximo”, pudo ser uno de los primeros ciues Romani del nuevo municipio. Sin embargo, en el debate sobre el estatuto jurídico de esta comunidad han entrado recientemente los fragmentos de una placa de bronce con alusión a un flamen de época de Tiberio y a la posible fórmula d(ecreto) d(ecurionum) (HEp14, 276, con foto de detalle en la parte superior de este post) que, como pregona tajantemente la vitrina del Museo de Segovia/Casa del Sol donde las piezas se exhiben (ni que decir tiene que su visita es obligada para conocer la arqueología de la antigua Segouia), podrían alumbrar la idea de una promoción jurídica previa para Segouia, de época augústea, tal vez. Sin embargo, a nuestro juicio, tanto la habitual presencia en contextos secundarios de este tipo de piezas de bronce -muchas veces traídas y llevadas para ser refundidas en hornos-, la ambigüedad de la fórmula final D. D., que también podría esconder la lectura d(ono) d(ant) o d(edit) d(edicauit) y no necesariamente aludir a un consejo de decisión local (sobre todas estas magistraturas puede verse otro post de este blog: pincha aquí) y, por último, el hecho de que se tratase de un flamen no necesariamente municipal y no necesariamente Segouiensis hacen que a día de hoy sea más fácil defender la condición municipal flavia de Segouia que su privilegio augústeo (sobre este debate puede verse nuestra visión del tema en ANDREU, J.: Edictum, municipium y lex: Hispania en época flavia (69-96 d. C.), Oxford, 2004, p. 151 y la sagaz revisión de la inscripción publicada por SANTOS, J., HOCES, Á. L., y HOYO, J.: Epigrafía romana de Segovia y su provincia, Segovia, 2005, pp. 144-149 y, antes, en relación a la promoción municipal de Segouia, por MARTINO, D.: "Reflexiones sobre la municipalización de Segovia", Hispania Antiqua, 29, 2005, pp. 61-78, esp. pp. 75-76, disponible aquí, aunque, a nuestro juicio, este documentadísimo trabajo complica tal vez demasiado una promoción estatutaria que, con la documentación disponible, como hemos comentado, nos parece clara. A la inscripción del citado flamen y a su problemática se ha referido también BARAHONA, P., y HOCES, Á. L.: "Placa de bronce con inscripción de época romana en la ciudad de Segovia", Veleia, 11, 1994, pp. 45-48).
Descripción: Hablar de Segovia en época romana es, sencillamente, hablar del acueducto. El insigne monumento, que cuenta incluso con una activa Asociación de Amigos, fue inaugurado bajo la curatela de los magistrados municipales -IIuiri: "duunviros", la más alta magistratura del ordenamiento municipal romano- P(ublius) Mummius Mummianus y P(ublius) Fabius Taurus en los comienzos del reinado de Nerva, para traer agua a la ciudad desde la fuente de Fuenfría, a unos 15 kilómetros del centro del municipio. Técnicamente, además de la larga distancia recorrida, siguen hoy sobrecogiendo los datos cuantitativos que de él pueden darse: 15 kilómetros de recorrido -como se ha dicho-, 28,5 metros de profundidad en las zonas más profundas del canal (que, lógicamente, no siempre transcurre sobre arquationes="arcos"), 167 arcos en total en el tramo elevado, o 44 arcadas dobles -por citar sóplo algunos de ellos: para más datos puede recurrirse a las webs recomendadas más abajo-, datos todos que nos posicionan ante una de las obras maestras de la ingeniería romana -de la "mejor ingeniería romana" de la época altoimperial- pero que, sin embargo, parece ejerce sobre ciertos arqueólogos un efecto hipnótico que les lleva a buscar dataciones imposibles para todos aquéllos acueductos que -a diferencia de éste- o bien fueron menores en ambición técnica o más toscos en acabado estético. No olvidemos, que, en cualquier caso, el gran milagro romano estuvo en la adaptación a la diversidad local y que sus excelentes soluciones técnicas en la traída de aguas, aun siendo siempre excelentes y casi infalibles técnicamente, no siempre contaron con el aparato ingenieril que, sin duda, debió acompañar la planificación de una obra como el acueducto de Segovia. Ello, a nuestro juicio, no debe llevar a desestimar como romanos -o, al menos, como romanos alto-imperiales- otros trabajos hidráulicos de acabado menos impactante pero igualmente útiles e igualmente alto-imperiales (el que quiera entender que entienda: el De Architectura de Vitrubio aconseja, no impone). Además del acueducto, como se ha hecho notar anteriormente, para una aproximación a la huella del mundo romano en Segovia -no sólo en la ciudad, también en otros enclaves de la provincia- es de visita obligada el Museo de Segovia cuyas salas de Arqueología Clásica ofrecen un notable caudal de información sobre el acueducto (el audiovisual que se proyecta es, sencillamente, sensacional) y sobre otros aspectos de la vida en el municipio antiguo. Desde nuestra óptica -tal vez interesada dada nuestra natural manía (en sentido griego) epigráfica- resulta especialmente delicioso contemplar el notable repertorio de inscripciones funerarias romanas que se dan cita en torno al patio central del Museo. Se trata, fundamentalmente, de piezas del registro funerario de la ciudad y que permiten un paseo por diversos tipos de soportes de los tituli sepulcrales: estelas con rosas hexapétalas al más puro estilo de las producciones meseteñas (CIL, II, 2731), altares (AE, 1991, 1048 e HEp4, 629), bloques (CIL, II, 2730) o sencillas placas (CIL, II, 2754) para ser encastradas en monumentos mayores.
Bibliografía: La arqueología segoviana y -sobre todo, ésta en relación al estatuto jurídico de la ciudad romana- ha ocupado la atención de algunos de los más prestigiosos historiadores de la Antigüedad y arqueólogos hispanos. Así, debe citarse el pionero trabajo de MANGAS, J.: "Derecho latino y municipalización en la Meseta Superior", en ORTIZ DE URBINA, E., y SANTOS, J. (eds.): Teoría y práctica del ordenamiento municipal en Hispania, Vitoria, 1996, pp. 223-238, esp. pp. 231-232 -el Prof. J. Mangas ha sido pionero en los estudios sobre estatutos jurídicos de las comunidades hispanorromanas- o el igualmente válido de SANTOS, J.: "La sociedad de Segovia en época romana reflejada en su epigrafía latina", en Segovia Romana, Segovia, 2000, pp. 139-162 -también J. Santos es toda una autoridad en los estudios sobre municipalización en Hispania habiendo creado, como el Prof. J. Mangas, una notable escuela en dicha línea de trabajo-, trabajo incluido en las actas de una exposición cuya consulta es inexcusable para acercarse a la arqueología romana segoviana al igual que el catálogo de la celebrada a mediados de los años noventa (V. V. A. A.: Últimos años de Arqueología en Segovia, Segovia, 1994-1995).
Sitios en internet: Lógicamente, quien busca aspectos de la Segovia romana en internet se sorprende por la notable presencia que el verdadero icono de la ciudad -el acueducto- tiene en la red. Además de disponer de voz propia en las inevitables Wikipedia, Spanisharts, Encarta o ArteHistoria (con vídeo incluído, aquí), a esta singular edificación le dedica una notable y documentadísima página el Servicio de Turismo de Castilla y León. Un excelente estudio -desde una perspectiva muy técnica pero útil- del monumento lo ofrece -como no podía ser de otro modo- la web TRAIANVS, con un excelente aparato fotográfico. Muy recientemente, el diario Segovia al día ha publicado una noticia sobre unas conferencias dictadas por el Prof. Alföldy en la ciudad y que recoge, además, en varios vídeos, la explicación que el propio G. Alföldy hace del texto de la inscripción del acueducto (pincha aquí).
Recomendaciones: Las 3B (para desayunar, en plena Plaza Mayor), el restaurante El Figón del Corregidor -en la trasera de la iglesia de San Miguel en la que la ciudad de Segovia proclamó reina a Isabel de Castilla y que los jueves, en su menú del día ofrece un suculento cocido segoviano- y el Hotel Infanta Isabel -a dos minutos de la Catedral, en pleno casco histórico, con amplias habitaciones, conexión Wi-Fi en todas ellas y, sobre todo, un personal de muy notable amabilidad- se nos antojan las tres paradas de referencia para quien quiera hacer de Segovia no sólo una ciudad de paso -bien accesible desde Madrid- sino un destino turístico base para, a partir de él, adentrarse en las múltiples posibilidades que ofrece la provincia.

NVMANTIA (Garray)











Situación: Más allá del nombre de un meritorio club de fútbol –el C. D. Numancia– Numancia es, desde luego, el más célebre de los yacimientos arqueológicos hispanos pero, además, uno de los más conocidos y nombrados en los ambientes especializados internacionales. Ubicado en las cercanías del poético río Duero, no demasiado lejos de “por donde [aquél] traza su curva de ballesta”, como escribiera Antonio Machado (Campos de Castilla), es también uno de los conjuntos arqueológicos más visitados de nuestro país más cuando en los últimos años, el equipo de arqueólogos que –con Alfredo Jimeno a la cabeza (desde el enlace puedes descargar algunas de sus publicaciones sobre la ciudad que nos ocupa)– dirige las excavaciones, ha hecho un notable esfuerzo por la puesta en valor del enclave reconstruyendo parte de su fortificación celtibérica, levantando de nuevo algunas viviendas, promocionando actividades paralelas, etcétera. El yacimiento, como veremos seguidamente, es perfectamente accesible desde Soria (ver Mapa). Es, de hecho, una visita obligada para quien se acerque a esta recoleta y siempre agradable ciudad castellana.
Acceso: Al yacimiento arqueológico de Numancia –ubicado en Garray, apenas 8 kilómetros al Norte de Soria– se llega tomando, desde Soria, la carretera (N-111) que se dirige hacia dicha localidad ubicada a orillas del río Duero para, una vez cruzado éste, emprender la subida al conjunto. Al visitante le da la bienvenida –tal vez en un auditorio que reclama una urgente ampliación– un audiovisual que –a juicio de quien escribe estas líneas– quizás insiste demasiado en el tópico –en su día de corte franquista pero hoy de nuevo recuperado– de la resistencia de un pueblo en defensa de su identidad y de su libertad. Lógicamente, en este caso, respecto de la resistencia del pueblo celtibérico a Roma (por cierto que, sobre los celtíberos, hay disponible en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes una extraordinaria síntesis firmada por uno de sus mejores conocedores: A. Lorrio). A partir del referido auditorio/centro de acogida de visitantes –y como se hace constar en la página web de la Asociación Tierra Quemada y en otros sites citados en el apartado de recursos en internet de esta misma entrada– se organizan visitas arqueológicas guiadas para grupos, altamente recomendables.
Tipología: Numancia es una ciudad –estratégicamente ubicada en la confluencia de los ríos Duero y Merdancho y no lejos de un tercer río, el Tera, que también tributa al Duero no demasiado lejos del lugar– primero celtibérica y después romana –calificada como clara (“ilustre”) en Plinio (Plin. Nat. 3, 26, 4) y ponderada en prácticamente todas las fuentes que hablan sobre la Península Ibérica en época antigua (App. Hist. 188, 210, 213, 322-425 o Liv. Per. 54, que narran en detalle los avatares de las guerras de que fue objeto: las guerras celtibéricas, con una excelente cronología aquí) y aun por otras muchas (Cic. Caecin. 98 u Off. 1, 35 y 76, 3; Ovid. Fast. 1, 596 o Sall. Iug. 8, 2, 10)–, ciudad que fuera protagonista de una de las más sangrientas, prolongadas y arduas guerras que tuviera que librar Roma: las referidas guerras celtibéricas. Pero, más allá de suponer un extraordinario acercamiento a la Historia y a la Arqueología del mundo protohistórico y romano peninsulares, Numancia es un paisaje, un símbolo, casi un mito. Víctima de la poderosa maquinaria de asedio romana diseñada por el propio Escipión –el mismo que había vencido a la todopoderosa Cartago y enviado a la Meseta soriana por el Senado de Roma para frenar la ya avergonzante resistencia de los indígenas a la, hasta entonces, omnipotente Roma–, la ciudad fue rodeada por una serie de campamentos (El Castillejo, Peña Redonda, Alto del Real, Travesada, La Dehesilla y Valdevorrón completados con los castillos de Molino de Garrejo y de La Vega, todos unidos por una muralla de 9 kilómetros de longitud) cuya organización todavía es perceptible desde el Cerro de la Muela en que se alza la ciudad (ver plano aquí). Como afirma Apiano (App. Hisp. 97), Escipión "sometió a los [numantinos] por el hambre" lo que explica el relato épico que ya las fuentes romanas, después La Numancia de Cervantes y más tarde el épico lienzo de Alejo Vera (ver foto aquí) compusieron respecto a la resistencia de dicho pueblo y que -como los restos arqueológicos- perduran todavía en nuestro imaginario colectivo hispano. Y decimos “todavía” pues en el año que acabamos de dejar atrás, Numancia ha preocupado a muchos por la noticia de la construcción en la zona de un polígono industrial de notable impacto visual sobre el yacimiento. La Universidad Nacional de Educación a Distancia –junto a otras organizaciones como la plataforma Salvemos Numancia y siempre, además, con la adhesión de decenas de instituciones universitarias y de investigación españolas y europeas– ha liderado una campaña de sensibilización, recogida de firmas y resistencia –en ocasiones, casi también "numantina"– respecto a dicha propuesta urbanística –efectivamente, de dudoso gusto–, campaña que se puede seguir a partir de la sección dedicada al asunto en la web del Departamento de Historia Antigua de la UNED o de la atención que le dedica Terrae Antiquae.
Descripción: Numantia es un extraordinario ejemplo de la organización del territorio y de la vida urbana en la II Edad del Hierro en la Península Ibérica. Ordenada en torno a una calle central orientada de Norte a Sur, las viviendas se abrían en torno de la misma, viviendas construidas en adobe y techumbre de paja y con una ordenación y especialización funcional de espacios en su interior de la que hoy el visitante se hace una idea muy clara gracias a las reconstrucciones que de ellas se han hecho (ver foto en la cabecera de esta entrada). En general, dicho trazado fue mantenido por Roma tras la ocupación de la ciudad. Como exigía la religiosidad celtibérica (véase aquí una interesante síntesis sobre la misma obra de José Mª Blázquez, maestro de generaciones y generaciones de historiadores de la Antigüedad en España), la necrópolis se ubicó en las afueras de la ciudad y ha sido objeto de interesantes campañas de excavación. El repertorio de inscripciones votivas -normalmente aras dedicadas a Júpiter- procedente del yacimiento (HEp10, 583 o 584, por ejemplo) evidencia la romanización del lugar que, durante el invierno del 133 a. C. -y los anteriores- mantuvo en jaque a las tropas romanas. Las salas dedicadas al yacimiento en el Museo Numantino constituyen, sin duda, un complemento obligado para la adecuada aprehensión de lo que esta ciudad significó en la Celtiberia y en la Hispania romana.
Bibliografía: Es indiscutible que además de por la generosidad con la que se refirieron a ellas las fuentes antiguas, Numancia es célebre en la Arqueología Clásica por haber sido objeto de diversas campañas de excavación dirigidas por el alemán Adolf Schulten, sin duda, uno de los padres de la Arqueología moderna y uno de los primeros estandartes de la colaboración hispano-alemana en cuestiones de Historia Antigua de la Península Ibérica. Las memorias de dichos trabajos (SCHULTEN, A.: Numantia, Munich, 1905 y 1914 y Geschichte von Numantia, Munich, 1933), hoy recientemente reeditadas en WULFF, F. (ed.): Adolf Schulten: Historia de Numancia (1945), Pamplona, 2004, con excelente introducción de uno de los mejores conocedores de la historiografía sobre Historia Antigua Peninsular: Fernando Wulff), constituyen toda una referencia para quien quiera conocer la confirmación arqueológica de la triste trayectoria histórica que –sobre todo en el invierno del 133 a. C.– padeció la ciudad. Aunque, después, el trabajo ha sido objeto de atención de los estudiosos tanto de la arqueología soriana (como Blas de Taracena en su insustituible TARACENA, B. de: “Los pueblos celtibéricos”, en Historia de España de Ramón Menéndez Pidal. I, 3, Madrid, 1976, pp. 195-299) como del mundo celtibérico (como Francisco Burillo –que dedica a las guerras celtibéricas y a su huella arqueológica una notable atención en BURILLO, F.: Los celtíberos. Etnias y estados, Barcelona, 1998, pp. 247-255– o el Simposio sobre Celtíberos que él coordinó, consagrado al estudio del Poblamiento Celtibérico: BURILLO, F. (coord.): Poblamiento Celtibérico, Zaragoza, 1995), la monografía más definitiva sobre el lugar ha visto la luz no hace mucho y es, desde luego, el más actualizado y recomendable trabajo sobre el yacimiento: JIMENO, A., y DE LA TORRE, J. A.: Numancia, símbolo e Historia, Madrid, 2005, puerta de acceso, además, a toda la bibliografía que éste ha generado y, desde luego, también a las distintas interpretaciones que del mito de Numancia han generado el arte, la literatura (en especial La Numancia de Cervantes, con edición digital comentada aquí) o incluso el cómic (como el original Numancia, estrella del crepúsculo). También es ya todo un referente -pese a que se publicó no hace mucho- el catálogo JIMENO, A., DE LA TORRE, J. A., y CHAÍN, A. (coords.): Celtíberos. Tras la estela de Numancia, Soria, 2005. Como síntesis y, sobre todo, con bien trabajado inventario de las fuentes antiguas que se refieren a la ciudad, puede verse, una vez más, SALINAS, M., y HERNÁNDEZ-GUERRA, L.: “Numancia”, en ROLDÁN, J. M. (dir.): Diccionario Akal de la Antigüedad Hispana, Madrid, 2006, pp. 671-672.
Recursos en internet: Además de la página de Wikipedia -que aunque no tenga demasiados defensores, no deja nunca de ser una buena plataforma para acceder a algunos enlaces de interés sobre el lugar- resultan muy recomendables las sugerencias que la red recoge para visitar Numancia en el contexto de las otras ciudades celtibéricas "sorianas" (pincha aquí, en la propuesta en ese sentido de la Diputación Provincial de Soria), o la síntesis que ofrece la sección dedicada a Numancia en el portal de Turismo de la Junta de Castilla y León (con toda la información sobre la denominada Aula Arqueológica de Numancia y sobre las visitas guiadas al yacimiento). Muy didáctica es la WebQuest sobre Numancia, la Celtiberia y la Conquista de la Península Ibérica por Roma.
Recomendaciones: A nadie se le escapa que Soria –como toda Castilla y León, pero especialmente Soria– puede definirse con dos palabras: poesía y gastronomía. La cocina soriana es, con mucho, una de las más sabrosas de nuestro país y, desde luego, la ciudad ofrece muchísimas posibilidades en este sentido. Para quien escribe estas líneas, tal vez el Mesón Leonor, ubicado a las afueras de Soria, colgado sobre las ya aludidas hoces del Duero, es, tal vez, la mejor opción con un menú del día asequible, variadísimo y con excelentes muestras de la cocina de la zona. Para más exigentes –y en una muestra de la adaptación de la cocina tradicional a los nuevos patrones grastronómicos– el Parador Antonio Machado –también con excelentes vistas sobre San Saturio, otro de los míticos parajes sorianos y sobre el propio Duero– ofrece también extraordinarios -aunque más costosos- menús de degustación. Pero, además de gastronomía, Soria es poesía: ecos becquerianos –especialmente en torno de San Juan de Duero y del Monte de las Ánimas–y, sobre todo, machadianos, inundan sus calles como hace algunos años recordaran los castizos Gabinete Caligari. Por eso, no se puede viajar a Soria sin llevar en el bolsillo –o, al menos, en la mente– una antología de poemas de uno o de otro pero, sobre todo, de Machado.