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TITVLI AD RES ROMANAS PERTINENTES



[Portada de RUIZ TRAPERO, Mª D.: Inscripciones Romanas de la Comunidad Autónoma de Madrid (siglos I-VI), Madrid, 2001 (en adelante ILMadrid), disponible para descarga desde aquí, gracias a la red Archport, de la Universidade de Coimbra, y cuyo contenido puede servir de excusa para conocer cómo debe ser tratada, sometida a crítica y empleada como fuente histórica una inscripción latina, una inscripción ad res romana pertinens: "que guarda relación con el mundo romano"]

Hace algunos meses que los posts de contenido exclusivamente epigráfico se acumulan en este blog. La razón es eminentemente pedagógica -un prisma que está presente desde los inicios en Oppida Imperii Romani- y, por eso, en anteriores entregas hemos atendido a recomendaciones de material audiovisual y en red sobre Epigrafía Latina (pincha aquí), a vídeos sobre el proceso material de las inscripciones romanas (pincha aquí) -asunto sobre el que pronto volveremos, además, con un material muy especial- o a listas de corpora y repertorios epigráficos varios de consulta recomendable para el estudioso de la Antigüedad Clásica y, desde luego, para el estudiante de Ciencias de la Antigüedad (pincha aquí). Esta sucesión de posts "epigráficos" -que nos ha llevado a incorporar al blog una nueva etiqueta: Epigraphica- tiene continuidad en este en el que ofrecemos para descarga en red un útil y conocido repertorio epigráfico hispano referente a las inscripciones de la actual Comunidad de Madrid -editado en 2001 bajo la autoría de Mª Ruiz Trapero, durante muchos años docente de Epigrafía Latina en la Universidad Complutense de Madrid-, libro que, desde hace no mucho tiempo, está disponible en red. El objetivo, además de complementar la serie de Digitalia Scripta de nuestro blog, es el de reflexionar sobre lo importante que es, en materia de investigación, tratar adecuadamente tres aspectos al estudiar -siquiera con carácter tangencial- una inscripción latina: el soporte [I], el texto [II], y el contexto [III], tres conceptos de los que ya hablamos en un volumen de temática epigráfica que, nos consta, ha alcanzado una notable difusión en las bibliotecas especializadas (pincha aquí) y que, también, está a disposición del usuario de la red (pincha aquí) gracias a la prestigiosa editorial Liceus E-Excellence y tres conceptos que, nos consta, les resulta difícil aprehender a muchos de nuestros estudiantes pero que, sin embargo, están en la base de la dedicación a las inscripciones romanas.

[I] Soporte. Durante muchos años, la investigación histórica respecto de las fuentes epigráficas se detuvo en las inscripciones, sencillamente por su valor textual, como si el "continente" de aquéllas estuviera por encima del "contenido", de la información de los textos o, incluso, de los propios textos. La estrecha relación entre Filología Latina y Epigrafía o entre Lingüística y Epigrafía fue, en parte, responsable de esta "miope" aproximación a las inscripciones romanas. A partir de los años ochenta, sin embargo, con el auge de la elaboración de repertorios y corpora epigráficos de carácter regional, determinados autores -en España fue, por ejemplo, pionero J. Bonneville, en una obra, Epigraphie Hispanique: problèmes de méthode et d`édition (París, 1984), que alcanzó extraordinaria difusión y revolucionó los estudios epigráficos (pincha aquí para una valoración de la misma en la revista Faventia)- empezaron a llamar la atención de que que no era igual valorar un texto epigráfico que estuviera grabado sobre un dintel monumental de carácter arquitectónico, sobre un altar de carácter votivo o sobre una estela de uso funerario y que, además, consignar la descripción adecuada de ese soporte, resultaba fundamental en cualquier modelo de edición epigráfica. Así, el lector curioso constatará como, en las fichas de cada una de las inscripciones recogidas en el ILMadrid, la primera atención -el primer o el segundo párrafo- se consagra a describir las circunstancias relativas al soporte, tanto a su tipología (para familiarizarse con ésta suelen resultar útiles las páginas que, en los corpora epigráficos regionales, se dedican a analizar los soportes atestiguados en el área objeto de estudio, ver por ejemplo, pp. 29-31 -y, en cierta medida, también pp. 15-29- del ILMadrid que justifica este post o pp. 821-827 del volumen segundo del IRCP de José d'Encarnaçao que, como comentamos hace varios posts, está ya disponible online) como a las circunstancias concretas que acompañaron al hallazgo y a la indicación de las que rodearon a la "autopsia", al estudio detenido -y de primera mano-, de la inscripción por el autor responsable de editarla (a este respecto, y como se recomendará más abajo, siempre puede resultar útil echar un vistazo a publicaciones de temática epigráfica -especialmente a las que abordan la presentación de nuevas inscripciones- que salpican las revistas de nuestra especialidad; así, y por no abandonar el entorno "madrileño", puede seguirse muy bien el modelo de tratamiento de esa parte relativa al "soporte" -y en general del modelo de ficha de edición- en trabajos como éste de STYLOW, A. U., "Dos cupas Complutenses", Archivo Español de Arqueología, 79, 2006, pp. 283-286 o éste de GÓMEZ-PANTOJA, J., y RUBIO, Mª J.: "Las cupae Complutenses", en ANDREU, J. (ed.): Las cupae hispanas: origen, difusión, uso, tipología, Uncastillo, 2012, pp. 175-196 que, además, tratan inscripciones comunes -ambas de Complutum, precisamente, no hace mucho protagonista de este blog- lo que es muy útil para verificar cómo se transmite, entre autores, el texto y las características de una inscripción: así, las dos piezas presentadas por el trabajo de A. U. Stylow son las nºs 3 y 8 del catálogo del volumen que tuvimos la fortuna de editar hace un par de años, sobre las cupae). En este apartado, además, es fundamental dedicar unas líneas a presentar los rasgos paleográficos de la inscripción: ¿con qué tipo de letra está compuesta?, ¿qué dimensiones tienen los caracteres? ¿hay signos de interpunción separándolos?, etcétera (para estas cuestiones paleográficas puede ser útil consultar el enlace sobre capitales cuadradas y otros enlaces, en él sugeridos, de la Wikipedia). Ser, además, extraordinariamente minuciosos en la descripción de estas piezas -especialmente si se encuentran en un estado o contexto de conservación no muy apropiado- puede hacer de nuestro trabajo una fuente historiográfica de gran validez en el futuro, no en vano es sabida la gran cantidad de inscripciones que -hoy perdidas- se conocen sus textos o sus características formales y materiales gracias a la tradición manuscrita (sobre ésta, es inexcusable ABASCAL, J. M., y CEBRIÁN, R.: Manuscritos sobre Antigüedades, Madrid, 2006, en el marco de la rehabilitación que, sobre este tema, ha protagonizado la Real Academia de la Historia) o a las primeras publicaciones de noticias epigráficas protagonizada por numerosos eruditos de los siglos XVIII y XIX (a este respecto es muy útil la sección Inscripciones Romanas (España y Portugal) de la Biblioteca Cervantes Virtual, regentada por el Dr. D. J. M. Abascal, uno de los grandes epigrafistas de nuestro tiempo). 

[II] Texto. Una vez que, ante una inscripción determinada, nos hemos detenido -con exhaustividad y siempre pasando de lo más general (tipo de soporte) a lo más particular (estado de conservación, aparato decorativo, dimensiones, paleografía)- respecto del soporte epigráfico, la atención de todo epigrafista debe centrarse en el texto en lo que la inscripción dice y, también, en cómo lo dice, fenómeno éste que ha dado lugar al muy manido concepto de la auto-representación, recurrente en trabajos recientes, sobre todo a partir del legado de G. Alföldy (sobre él, y algunos de esos trabajos, pincha aquí). Sin embargo, y aunque esto pudiera parecer lo más fácil -al menos si la inscripción está en buen estado de conservación- se convierte en lo más complejo si aquélla ha sido objeto de atención por una amplia serie de investigadores previos. La labor de edición epigráfica (a ella dedicamos un capítulo específico del Fundamentos de Epigrafía Latina [Madrid, 2009] al que aludimos más arriba y, también aportamos algunos rudimentos, en un viejo post de Oppida Imperii Romani) se contagia, entonces, del método filológico y es necesario -inmediatamente después de la presentación del texto, sobre la que luego hablaremos- citar de manera sucesiva y de más antigua a más moderna, todas las obras que se ocuparon de la pieza en cuestión. El modo de hacerlo es sencillo, esos autores se colocan ordenados, siempre, del más antiguo (el que dio a conocer la inscripción por primera vez: la editio princeps) al más moderno y, es, además, recomendable que, cuando un autor -o un repertorio epigráfico del tipo del Corpus Inscriptionum Latinarum, L'Anné Epigraphique o Hispania Epigraphica- se ha limitado, simplemente, a recoger la lectura dada por otro, la referencia a éste se coloque entre paréntesis inmediatamente después del anterior, del que ha sido fuente del segundo (para el modo cómo se abrevian este tipo de publicaciones o, en general, como punto de partida para tener una lista de corpora epigráficos, puede accederse al que ofrece la última revista citada, por ejemplo, a partir de la p. 413, del nº 18, correspondiente a 2012). Antes de todo ese "aparato crítico" -que, a veces, puede acompañarse de las variantes de lectura aportadas por cada autor y que, como vemos en el ILMadrid, puede colocarse, también, al final de la ficha, tras los comentarios alusivos al "contexto" [III]- es necesario haber ofrecido el texto y, para ello, es necesario conocer algo de Epigrafía Latina (para familiarizarse con la tipología de los textos epigráficos y su singular lenguaje formular, existen en red, en varios portales de descarga de libros, versiones en PDF del clásico manual de KEPPIE, L: Understanding Roman Inscriptions, Baltimore, 1991, además de algunos que ya fueron recomendados en un post anterior de esta serie y que se convierte, aquí, en inexcusable: pincha aquí) pero, también, familiarizarse, antes, con los signos diacríticos que, de carácter universal, indican si una letra se conserva completa o dañada y deducida por el contexto, si hay una laguna, si hay un error, si el texto es el que vemos en la pieza o lo estamos desarrollando, etcétera (desde aquí puedes descargar un repertorio válido de esos signos). Estos hacen que, ante la edición de un determinado texto, cualquier epigrafista entienda de modo unívoco lo que sobre el soporte está escrito.

[III] Contexto. La Epigrafía es, como tantas veces se ha dicho, una disciplina histórica, una ciencia al servicio de la Historia, por eso, contextualizar una inscripción es, sencillamente, extraer de ella toda la información histórica con que nos obsequia y ésta, normalmente, va orientada en tres ámbitos, sin que sean exclusivos: el cronológico -cuándo se hizo la inscripción-, el onomástico -quién la hizo, para quién la hizo, con quién la hizo- y el histórico-sociológico -a qué contexto social pertenece el monumento o qué motivaciones hay tras su erección-. Por eso, tras la presentación del texto y del aparato crítico, hay que comentar los aspectos que se desprendan de los nombres citados en la inscripción -si, además, aparecen cargos públicos puede realizarse un cierto ensayo prosopográfico (sobre este método véase un tradicional trabajo: CABALLOS, A.: "La técnica prosopográfica en la Historia Antigua ante la pérdida de Sir Ronald Syme", Veleia, 7, 1990, pp. 189-207)-, lo que resulte de la valoración cronológica del documento -las fórmulas empleadas en el texto, el tipo de soporte y, por supuesto, también el contexto arqueológico, si lo hay, puede resultar útil- y la información histórica, social y económica que de él se pueda extraer (por ejemplo, estudios como el de SILLIÈRES, P., MAGALLÓN, Mª Á., y NAVARRO, M.: "El municipium Labitolosanum y sus notables novedades arqueológicas y epigráficas", Archivo Español de Arqueología, 68, 1995, pp. 107-130 puede resultar un buen modelo de estudio de conjunto de un repertorio de inscripciones hallado, extraordinariamente, in situ, en la ciudad romana de Labitolosa, en La Puebla de Castro, Huesca, y ahora otra vez de actualidad por la instalación en el lugar de réplicas de las inscripciones originales, ahora conservadas en el Museo de Huesca de igual modo que -para un ejemplo de estudio prosopográfico y onomástico- ofrecemos un viejo trabajo nuestro: ANDREU, J., y CURULLA, Ó. y OTIÑA, P.: "Un nuevo documento sobre los Minicii de Tarraco", Butlletì Arqueològic, 28, 2006, pp. 199-206: se ofrece enlace al manuscrito al no disponer de separata digital). Lógicamente, ese apartado de "comentarios" a propósito de la inscripción será tanto más apropiado como mayor haya sido la documentación  previa por parte del estudioso encargado de analizar el documento, por eso, la "documentación" es fundamental como competencia de cualquier epigrafista, de cualquier historiador (muy útil resulta, respecto de la documentación sobre Epigrafía Latina, consultar los enlaces libres, disponibles en red, de la prestigiosa herramienta Guide de l'epigraphiste [París, 1989 y 2000] -pincha aquí- y que ofrecen enlaces en red, listas de repertorios epigráficos, etcétera...).

Tenemos que terminar aquí. Evidentemente, a hacer una buena ficha de una inscripción y a comentarla con rigor y criterio se aprende de dos modos: ensayando muchas veces y, también, con un adecuado benchmarking, aprendiendo de quienes se dedican a ello bien consultado repertorios epigráficos -especialmente los publicados a partir de la década de los noventa, quizás los que han practicado mejor el modelo de edición epigráfica más recomendable- bien escudriñando revistas especializadas para ver "modelos" de editiones principes de piezas, dos de esas revistas, por ejemplo, están en red como Ficheiro Epigráfico (Coimbra), o como Hispania Epigraphica -aunque, en realidad, ésta no publica inscripciones nuevas sino que revisa las ya publicadas, con el interés que ello tiene para algunas de las cuestiones que se han tratado en este post- aunque la lista es mucho más amplia (pincha aquí para un listado a partir del cuál organizar tus búsquedas). En cualquier caso, ofrecemos -como hacemos últimamente al final de este tipo de posts de Oppida Imperii Romani- enlace aquí a un modelo de ficha que replica la estructura que, precisamente, hemos comentado en estas líneas y que, seguro, os resultará de utilidad. ¡Al menos eso esperamos!

INSCRIPTIONES SELECTAE


[Cubierta de las Inscriptiones Latinae Selectae, de H. Dessau, una de las obras clásicas, junto con el Corpus Inscriptionum Latinarum, en materia de Epigrafía Latina y ya accesible online (para acceder a la serie completa, de tres volúmenes, pincha aquí), razón que justifica este post, con algunos recursos bibliográficos en red sobre Epigrafía Latina]

Quienes conocéis al autor de este blog sabéis que disfruta como nadie con la actividad docente y que, aunque a veces sufre las tristes secuelas de estudiantes desmotivados o que, sencillamente, han llegado a un nivel de formación -por ejemplo un Máster como el de Métodos y Técnicas de Investigación Histórica, que se imparte en la Universidad Nacional de Educación a Distancia- sin la debida preparación, también tiene una gran capacidad de asombro y de admiración -esencial en la curiositas científica- y, por supuesto, reconoce que aprende mucho -y continuamente- de sus estudiantes. La última ocasión en que eso ha sucedido es la que inspira este post de este blog, vocacionado a presentar -en la serie Digitalia Scripta/Instrumenta- una serie de publicaciones en materia epigráfica disponibles en red en Internet Archive una sensacional página web -para nosotros, hasta la fecha, inexplorada y desconocida salvo el acercamiento que habíamos hecho a ella a propósito de un conocido manual de Epigrafía al que luego se aludirá- que ofrece, como proclama en el banner superior de su portal, "universal acces to all knowdlege", "acceso universal a todo conocimiento"y que, desde luego, resultará de interés no sólo para el seguidor de Oppida Imperii Romani sino para quien, con esa curiositas de la que hablamos, quiera buscar bibliografía disponible en red sobre muchas otras disciplinas científicas. 

El motivo que inspiró este post bien merece unas líneas. En el trabajo de una estudiante sobre el acueducto romano de Los Bañales (Uncastillo, Zaragoza), y sobre su singular sistema constructivo, consistente, básicamente, en un specus fabricado en madera (pincha aquí para descargar un reciente trabajo nuestro sobre la cuestión, incluido en un interesante volumen sobre hidráulica romana de la prestigiosa Serie Babesch), ella citaba la inscripción ILS, 5795=CIL VIII, 2728 que, según anotaba correctamente, hablaba sobre una construcción hidráulica de carácter militar como parece lo fue también la que nos ocupa (para ella, puede verse LAPORTE, J. P.: "Notes sur l'aqueduc de Saldae (Bougie)", L'Africa Romana, 11, 1996, pp. 711-762, esp. pp. 736-754). La urgencia propia de quien está totalmente apasionado por su trabajo en esa ciudad romana, la de Los Bañales, y el hecho de que, en ese momento, me encontrase en casa -lejos, por tanto de las bibliotecas en las que solemos apoyar nuestro trabajo investigador- me llevó a buscar en la red alguna versión del Inscriptiones Latinae Selectae la obra que -publicada por el epigrafista alemán Herman Dessau entre 1892 y 1916 abreviada ILS- citaba esta estudiante para, de ese modo, contrastar el dato que desconocía. Así dí con la página que, en el citado Internet Archive, se dedica a todos los volúmenes de esta publicación, a los que puedes acceder desde aquí. La inscripción en cuestión, procedente de Lambaesis, en Numidia, y de la que sólo se conserva dibujo (pincha aquí) conmemoraba la construcción de un acueducto en la zona en Saldae, el año 147/149 d. C. y alude, ciertamente, a la figura de un librator leg(ionis) III Aug(ustae), es decir, un experto "topógrafo" o "ingeniero hidráulico" -encargado del libramentum del agua, de su "traslado en pendiente", de su "suministro" (ver este conocido artículo de I. Moreno Gallo al respecto: pincha aquí)- vinculado a una unidad militar. Sin embargo, al margen de la constatación de ese documento -que viene muy bien a la investigación sobre la singular obra hidráulica de Los Bañales y sobre su autoría a manos de los libratores de la Legio III Macedonica y que ilustra los dos pasos necesarios en la planificación de cualquier obra hidráulica romana: primus libram feceram, ductum atsignaveram: "primero realizar el cálculo de la pendiente y después, establecer el trazado", podríamos traducir, trazado que, antes de ser seguido por la construcción era adecuadamente delimitado en el suelo con estacas de madera (depalatus, dice la inscripción)- esa referencia de esta estudiante me sirvió para constatar la existencia de Internet Archive y comprobar, en él, la presencia notable de una serie -generosísima- de títulos que cualquier amante de la Epigrafía Latina y de la Antigüedad Clásica disfrutará y que son, en cualquier caso, muy recomendables. Sin ánimo de exhaustividad (la lista completa de fondos de dicha materia puede verse aquí y vale la pena analizarla con paciencia) recomendamos, agrupados por bloques temáticos, los siguientes títulos:

A.- Antologías y repertorios variados de textos epigráficos, agrupadas por temas y cuestiones, generalmente en varios volúmenes, con poca información sobre los epígrafes seleccionados -al margen del texto- pero útiles como primera providencia en la búsqueda de información epigráfica sobre determinadas cuestiones (inscripciones referentes a distintos colectivos y magistrados, inscripciones viarias, sobre puentes, de delimitación territorial, imperiales, senatoriales, funerarias...), para el estudio de la historia de la Lengua Latina o para hacer acopio de textos más o menos sencillos y estándares para la docencia o para el estudio y el aprendizaje de los rudimentos de la disciplina epigráfica:

[3] NEWTON, H. C.: The epigraphical edivence for the reigns of Vespasian and Titus, MacMillan, Nueva York, 1901 (éste quizás de un carácter más monográfico que los dos anteriores y que el siguiente por estar centrado sólo en las inscripciones imperiales de los dos primeros Principes Flavios pero útil en tanto que ofrece textos estándares sobre el uso del registro epigráfico por los emperadores romanos del Alto Imperio, un tema, que, además, para los Flavios, hemos trabajado en algunas ocasiones: véase Latomus, 69-3, 2010; Florentia Iliberritana, 20, 2009; Dialogues d'Histoire Ancienne, 34-2, 2008; o un capítulo en el libro Tradition und Erneuerung. Medialen Strategien in der Zeit der Flavier, Berlín, 2011).

B.- Vademécum y manuales, que incluyen algunos de los títulos clásicos -como el célebre Cours d'Epigraphie Latine de René Cagnat, que ya ofrecimos aquí en un anterior post de este mismo blog: pincha aquí- para la iniciación en la lectura e interpretación de las inscripciones latinas: 

[5] CAGNAT, R.: Cours d'Epigraphie Latine, Alberto Fontemoigne, París, 1898 (como se ha hecho constar en otras ocasiones, el manual de referencia para el estudio de la Epigrafía Latina, con adaptación en castellano, aun útil, en BATTLE, P.: Epigrafía Latina, Madrid, 1946).
[6] ZELL, K.: Handbuch der römischen Epigraphik, Winter, Heidelberg, 1852-1872 (uno de los primeros manuales de Epigrafía Latina disponibles; histórico, sin duda).

C.- Repertorios de conjuntos epigráficos singulares. Tal vez para un uso más investigador que docente, qué duda cabe que determinados repertorios de inscripciones que -bien por su temática (como el caso de los pompeyanos o de los diplomata militaria, los "diplomas militares") bien por su estado de conservación y su generosidad informativa (como muchas de las africanas, por ejemplo)-, como algunos de los que a continuación se citan, pueden venir bien eventualmente a quien esté interesado en el papel que las inscripciones prestan a nuestro conocimiento del mundo romano:

[10] NORTHCOTE, J. S.: Epitaphs of the Catacombs, Longman, Londres, 1878 o, con contenido parecido, pero temática hispana HÜBNER, E.: Inscriptiones Hispaniae Christianae, Reimer, Berlín, 1871-1900 (los interesados en la epigrafía cristiana primitiva encontrarán también, online, en otro repositorio el Inscriptiones Christianae urbis Romae-ICUR de G. B. De Rossi, otra obra de extraordinaria utilidad).
[12] RENIER, L.: Récuil de diplômes militaires, Imprense Nationale, París, 1876 (el aficionado a la literatura sobre tema militar en la Antigüedad disfrutará también escudriñando la base de datos Roman Military Diplomas OnLine).

Los títulos arriba consignados podrán parecer especializados pero, seguro, su consulta resulta, en alguna ocasión, necesaria a quien se adentre por los senderos de la investigación y descubra que, efectivamente, también en red se pueden localizar algunas de estas joyas bibliográficas que, a veces, tendemos a despreciar pos su antigüedad pero que constituyeron hitos de referencia -aun útiles- en las Ciencias de la Antigüedad. Por cierto, que recientemente, también, hemos tenido conocimiento del servidor EBiblioteca, otra biblioteca digital en red de extraodinario potencial en materia de Historia Antigua. Por ejemplo, para Roma (pincha aquí para el catálogo completo), y a día de hoy, están disponibles títulos como Historia Social de Roma de Géza Alföldy (Madrid, 1988), el recomendable De los orígenes de Roma a las invasiones bárbaras de Michel Christol (Madrid, 1988) o la Historia de Roma de Theodor Mommsen (Berlín, 1855), además de un buen repertorio de fuentes clásicas traducidas al castellano (Amiano, Apiano, Livio, Apicio, Diodoro, Livio...). Ya hace varias semanas que introdujimos este enlace a la serie de blogs y sites útiles de este espacio, porque, cuando parece que Oppida Imperii Romani está parado (Noviembre se nos ha pasado sin un solo post: ¡mil disculpas!) realmente, seguimos trabajando... Ahora nos falta saber si lo que publicamos, te es útil.

LAPIDES CLAMABVNT



[Vídeo sobre la importancia del monumento epigráfico (romano) como fuente de conocimiento (para el estudio histórico de la Antigüedad) publicado en el Canal "Portugal Romano" de la plataforma de vídeos Vimeo, excusa para aproximarnos en este blog a algunas novedosas y didácticas presencias de la Epigrafía Latina en la web 2.0]

Hace algunas semanas, en una clase, reivindicando el papel de las inscripciones en nuestro conocimiento de la Historia Antigua (hay abundante bibliografía sobre el tema y parte, de hecho, ya fue enlazada en un anterior post de este blog -titulado, precisamente, E-Pigraphia- por lo que no la volveremos a incluir aquí) me vino a la cabeza ese célebre pasaje evangélico en el que Jesús de Nazaret, entrando en Jerusalén, dice: si hi tacuerint, lapides clamabunt: "os aseguro que si éstos callan, hablarán las piedras" (Lc. 19, 40). Y es que, efectivamente, en materia de Ciencias de la Antigüedad, las fuentes específicas de la Historia Antigua, las literarias, guardan a menudo silencio sobre tantísimas cuestiones y, sobre ellas o sobre otras, sólo las arqueológicas y las epigráficas -las "piedras", en definitiva- "hablan" y, a veces, como hemos subrayado en algunos vídeos que hemos producido a propósito de nuestro proyecto en Los Bañales (pincha aquí y, especialmente, aquí), podría decirse que hablan "a gritos". Sucede, sin embargo que, como suele acontecer en casi todas las disciplinas científicas, sólo qui habes aures, audiet, por seguir con las citas neotestamentarias (Mt. 13, 9): "el que tiene oídos, oye". Es por eso que, en quien quiera aproximarse a las Ciencias de la Antigüedad, saber algo de Epigrafía Latina resulta fundamental (todo epigrafista es historiador y todo historiador de la Antigüedad ha de ser epigrafista dejó escrito ENCARNAÇAO, J. d'.: Epigrafia. As pedras que falam, Coimbra, 2010). Tal vez por eso, y por otras razones, hace algunos años que, con un "impagable" grupo de jóvenes colegas, publicamos un manual de Fundamentos de Epigrafía Latina (Madrid, Liceus E-Excellence, 2009) que, nos consta, ha tenido cierto éxito editorial por ser -aunque no esté bien que lo digamos nosotros- uno de los más completos de los publicados en castellano (existe versión para descarga en red, por capítulos, aquí) y complemento, sin duda, del que, por muchos años, seguirá siendo el de referencia, el Cours d'Epigraphie Latine de René Cagnat (¡ya disponible en PDF en red aquí!, lo que no deja de ser un regalo para todos los que frecuentáis este espacio).

Hacía varias semanas que pensaba en un par de cuestiones para traer a este blog a propósito de nuestra experiencia docente -sobre todo con la metodología de enseñanza a distancia, aunque no sólo- en el auténtico arte de leer inscripciones romanas, a propósito, por tanto, de la Epigrafía Latina. Y me parecía que había dos cuestiones en las que, tal vez, un nuevo post de Oppida Imperii Romani podría ser útil en la decidida vocación pedagógica y de recursos de este espacio digital. La primera, la cuestión de la edición de las inscripciones; la segunda, la relacionada con la presencia en red de recursos para la docencia -y también para el aprendizaje- sobre esta disciplina (ya en otro post arriba citado recomendamos -para estar al día respecto de estos recursos- suscribirse al blog E-Pigraphia, del colega y amigo Manuel Ramírez, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria o, con carácter más general, al blog Paleografía y Ciencias Afines, de la joven investigadora Leonor Zozaya, de la Biblioteca Nacional de España).  La primera cuestión no es, desde luego, baladí, pues es la que responderá a qué datos es fundamental registrar ante una inscripción latina [I] y la segunda permitirá, sin duda, a quien tenga interés en estas "letras antiguas" -como se llamaban en la erudición renacentista-, disfrutar con vídeos de carácter pedagógico [II] que, sin duda, creo que interesarán no sólo a estudiantes sino, también, a aficionados al mundo clásico que nos consta son muchos los que, con ese perfil, se acercan a este blog.

[I] ¿Qué hago con una inscripción romana con la que he de trabajar a nivel investigador o discente? ¿qué es lo principal de ella? ¿cómo la registro? ¿qué información resulta estratégica en la misma? En realidad, la respuesta a estas cuestiones -que se habrán planteado quienes, en alguna ocasión, se hayan enfrentado al estudio de un texto clásico escrito sobre soporte duro aunque haya sido sólo a nivel de curioso- resulta muy sencilla. Una inscripción, un documento epigráfico, por su carácter de documento absolutamente "primario" -es decir, hijo de la civilización que lo creó y fuente, por tanto, primordial para el historiador que ha de enfrentarse al estudio de esa civilización antigua- interesa en su totalidad. De ella resulta importante su texto, interesa igualmente el soporte en que está grabada y son susceptibles de análisis, también, las circunstancias en que ésta ha llegado a nosotros. El caudal de documentación que una inscripción romana puede aportar es absolutamente generoso (pincha aquí, para una interesante lección sobre la gramática de la Epigrafía Funeraria Romana a cargo de la Profª Dra. Dña. Ana I. Martín Ferreira, de la Universidad de Valladolid, lección en la que se reivindica, además, ese carácter especial de las fuentes epigráficas) y, por eso, es fundamental registrar de ella toda la información posible. A nuestros estudiantes siempre le recomendamos que para saber cómo catalogar, cómo editar, cómo presentar una inscripción romana, echen un vistazo al modo cómo éstas se tratan en la "obra-madre" de la Epigrafía Latina, el Corpus Inscriptionum Latinarum/CIL. La propia homepage de dicho proyecto -aun vivo, aunque de raíces decimonónicas- de la Berlin-Brandenburgische Academie der Wissenschaften (pincha aquí) ofrece enlace al modelo de ficha epigráfica que se está empleando en los recientes volúmenes de esta utilísima obra (pincha aquí) y que, sin duda, resulta el modelo a imitar. De cada pieza es necesario conocer los datos exactos del soporte, los del lugar de procedencia, hallazgo y conservación actual del monumento, por supuesto, la lectura con todo el aparato crítico y las variantes de interpretación dadas -si las hay- por la historiografía y, por último, algún comentario cronológico o tipológico más o menos generoso. Además del modelo de ficha que ofrece el CIL, para quien quiera saber cómo se debe "procesar" una inscripción latina puede resultar útil consultar el que, en los años ochenta, se empleó en tantos y tantos paradigmáticos -unos más que otros- repertorios regionales de inscripciones romanas publicados en relación con la Península Ibérica. Recientemente, por ejemplo, gracias al Prof. Dr. D. José d'Encarnação, de la Universidade de Coimbra y también "bloguero", por cierto (pincha aquí) hemos sabido de la disponibilidad en red -en el repositorio virtual de publicaciones de esa célebre Universidad portuguesa- de una obra que, precisamente, cuidó notablemente estos aspectos formales ofreciendo, a nuestro juicio, un modelo de tratamiento de la información epigráfica ciertamente recomendable, las Inscrições romanas do conventus Pacensis (Coimbra, 1984), a cuyo site de descarga (pincha sobre el título) remitimos. Seguro que hoejando ese volumen el estudiante lector de este post obtiene un modelo claro y útil de cómo presentar y someter a crítica un documento epigráfico latino.

[II] El asiduo lector de Oppida Imperii Romani -y más si está atento a los enlaces que se recomiendan en el lateral de la página principal del blog- conoce de sobra la presencia que la Epigrafía Latina tiene en la red y algo se dijo, también, sobre ello, en el post E-Pigraphia al que hemos recurrido varias veces ya en estas líneas. Sin embargo, podría decirse que resulta algo decepcionante la presencia de las inscripciones romanas en formato audiovisual en la red. Muy pocos son los vídeos que hemos podido encontrar en YouTube o en Vimeo, las dos principales plataformas de vídeos que ofrece la web 2.0,  o, al menos, pocos han sido los que hemos sabido localizar (se agradecerán comentarios y addenda a este post en ese sentido). Sin embargo, pese a ser pocos, los localizados resultan, todos ellos, muy recomendables. Además de los que hemos realizado nosotros mismos gracias al proyecto de Los Bañales y al Centro de Medios Audiovisuales de la UNED (pincha aquí), el primero -que encabeza este post y que, además, lo hace por méritos propios (es una larga entrevista al ya citado Prof. Dr. D. José d'Encarnação en la que se incide, precisamente, en el valor comunicador y "total" de las inscripciones romanas)- procede del activísimo canal Portugal Romano, en la plataforma Vimeo. Aunque destaquemos esa producción por su carácter, si se quiere, más divulgativo, existen también otros vídeos que -además de los citados más arriba (ver [I])- resultarán útiles para quien desee aprender -o esté haciéndolo ya- a trabajar con documentación epigráfica, con inscripciones romanas. El primero es el titulado  Reading Roman Inscriptions, que, a partir de las inscripciones funerarias militares y, claro, en inglés, explica cómo debe leerse una inscripción romana y qué información nos aporta habitualmente un epitafio funerario. Como reivindicación de la aportación de la denominada Arqueología Virtual a nuestra mejor comprensión del aspecto real, y monumental, del soporte epigráfico -un tema, como es sabido, de moda en la investigación- puede resultar útil este vídeo de Gabriele Clementini (pincha aquí) que recrea en 3D el aspecto de las inscripciones senatoriales CIL VI, 1724 y 2086. Por último, y aunque ya las recomendamos en un anterior post de este espacio, el lector interesado en la documentación epigráfica latina y que, además, quiera aprender algo sobre el modo cómo estudiarla no debe perder de vista los tres vídeos que ha preparado el Prof. Dr. D. Jesús A. Arenas, de la Universidad a Distancia de Madrid/UDIMA, sencillamente sensacionales (pincha aquí para la primera entrega, de tres disponibles que repasan de manera detallada aspectos relativos a la edición y lectura de inscripciones, a los epígrafes funerarios y a los votivos). Pocos vídeos pero, desde luego, utilísimos...

En fin, sólo resta cerrar este post deseando que, efectivamente, ahora, los lectores de Oppida Imperii Romani sean un poco más capaces de reconocer los tonos de esas lapides clamantes que son las inscripciones antiguas.




TITVLI HEIC ORDINANTVR



Desde luego, no es en absoluto habitual que la Epigrafía, la "ciencia de las inscripciones" sea objeto de atención de la televisión y que La 2 de TVE emita un reportaje sobre esta apasionante disciplina científica, tan presente, por doquier, en este blog. Sin embargo, como sabrá el lector de Oppida Imperii Romani, y gracias al trabajo que realizamos en la ciudad romana de Los Bañales, eso ha sucedido ya en varias ocasiones. Así, en 2011, la presentación de una interesante publicación sobre las cupae hispanorromanas (pincha aquí para saber más sobre ella) mereció, gracias a la colaboración del CEMAV de la UNED, la realización de dos reportajes -uno monográfico sobre las propias cupae (pincha aquí) y otro sobre el hábito y la cultura epigráficas en la Roma antigua (pincha aquí)- que nos consta se han proyectado como material de apoyo en aulas universitarias en las que se enseña este auténtico arte de descifrar las inscripciones. Por eso, que en este mes que ahora terminamos, La 2 de TVE, gracias al Canal UNED, haya vuelto a emitir -lo hizo el pasado día 17 de Mayo (pincha aquí para ver el reportaje en TVE a la Carta, a partir del minuto 24:35)- un reportaje sobre esa misma temática nos parece que justifica este nuevo post de nuestro blog, vocacionado a compartir el documental en cuestión pero, también, a ofreceros algunos nuevos recursos en materia de Epigrafía Latina. ¡Tendréis que estar muy atentos, eso sí pero ya anticipamos que algunos de los recursos que aquí se ofrecen os serán, a todos, muy útiles!

Tituli heic ordinantur et sculpuntur reza el, seguramente, más antiguo cartel publicitario conocido del Occidente Romano, bilingüe, procedente de Palermo, en Sicilia (CIL, X, 7296), un monumento, sin duda delicioso (pincha aquí para verlo en imagen) y que debía figurar en la puerta de un taller lapidario de época altoimperial. "Aquí se maquetan y se graban inscripciones", "inscripciones", tituli, además, "para espacios sagrados y para obras públicas" (aidibus sacris cum operum publicorum añadía el epígrafe, con error gramatical final). Esa cuestión, la del funcionamiento de esos talleres lapidarios -a veces especializados en grabado de inscripciones otras muchas, seguramente, compartiendo su tarea con el trabajo escultórico o sencillamente artesanal de la piedra-, como se verá en la nota bibliográfica final, ha interesado mucho a la investigación desde mediados de los años ochenta.  El hallazgo, el 26 de Julio de 2011 (un día para la historia de Los Bañales y -si nos lo permites- de la Epigrafía Hispánica) de cinco inscripciones "in situ" en el foro de la citada ciudad romana (pincha aquí para ver el vídeo del momento exacto del descubrimiento, tras 2.000 años de ocultación, del primero de esos cinco textos) nos permitió, gracias a la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón y a la extraordinaria Escuela Taller de Sádaba -especializada en cantería- asistir a cómo era el proceso de fabricación de una inscripción latina o, cuando menos, "recrear" ese proceso. Esa circunstancia -el encargo de realizar unas réplicas de las inscripciones hecho por Gobierno de Aragón a los canteros de la Escuela Taller- nos pareció que era la mejor manera de generar, en formato audiovisual, una herramienta didáctica útil para tantos y tantos docentes y estudiantes de Epigrafía siguiendo la línea, además, de los anteriores vídeos arriba citados pero, también, de otros, sensacionales y de carácter extraordinariamente pedagógico, que puedes ver en internet en la serie "Práctica de Epigrafía Romana" -vídeos 1, 2 y 3- de la UDIMA, compuestos por Jesús A. Arenas. Lógicamente, un vídeo de algo más de diez minutos no puede mostrar todo el proceso que -empezando en la cantera, pasando por la entrega de un borrador al artesano y terminando con la colocación de la pieza en el espacio al que iba destinado- hacía posible la verdadera función comunicadora de las inscripciones romanas, pero sí, al menos, ilustrarlo.

Como sabemos, ese proceso comenzaba por la elaboración por parte del comitente de un borrador, de una forma -tal vez entregada en una tabula cerata al artesano o, sencillamente, dictada a éste verbalmente- en la que iba el texto que se deseaba grabar (en el vídeo que aquí presentamos, en varias ocasiones puede verse a Chema Laborda, el cantero de Sádaba, esculpiendo en la piedra teniendo a la vista un folio con un calco de la inscripción original, calco que, en este caso, hace las veces de forma, de "boceto" de la inscripción). A partir de ese momento, y empleando herramientas nada diferentes de las que puedes ver en el vídeo y que son las que los canteros emplean en la actualidad (echa un vistazo, si no, a la parte inferior de la estela CIL, XI, 6831, una conocida inscripción de Bolonia -Italia-), el artesano procedía bien a grabar directamente el texto sobre el soporte disponible bien a, primero, trazar unas líneas guía que adecuasen el espacio disponible a la longitud del texto que debía ser grabado. Cuando lo primero no se hizo, no debió ser inusual -aunque en el vídeo que encabeza este post se alude a alguna otra posible, y documentada, vía de enmienda (echa un vistazo, si no, al aspecto que debía tener la inscripción del soldado Emeritense Caecilius Auitus -RIB, 1, 492, aquí coloreada-)- que el lapicida tuviera que recurrir a auténticas "chapuzas" para encabalgar las letras en huecos inverosímiles bien motu proprio bien a instancias de un enfadado cliente (esta inscripción hispana, HEp5, 844, te ofrecerá, en las líneas 5-7, un evidente ejemplo de ello: el artesano, en esta ocasión, había olvidado incluir a uno de los promotores, un tal Mascli(nus)). Si la epigrafía nos ha obsequiado con ejemplos innumerables de este tipo de descuidos, también, otras veces, nos ha regalado piezas en las que las líneas guía de la maquetación, de la ordinatio, se cuidaron notablemente (CIL, II2/5, 930, por ejemplo, objeto de estudio por parte de J. Mª Luzón en Archivo Español de Arqueología, 41, 1968, pp. 150-155, un trabajo de extraordinaria utilidad) lo que redundó en la mayor calidad del titulus final. Una vez entregado al cliente, el epígrafe era destinado al lugar en el que iba a ser colocado (la acción de su colocación e "inauguración" se denomina dedicatio), en el caso de las piezas que han inspirado el vídeo, en uno de los recintos que se abrían al pórtico occidental del foro de Los Bañales (echa un vistazo a esta recreación infantil del lugar que ya compartimos hace algún tiempo en este blog: pincha aquí).

Con estos datos, ahora sólo resta que, visualizando el vídeo, imagines -grosso modo- todo ese mismo proceso para la elaboración de cualquiera de las múltiples inscripciones que, para regocijo de epigrafistas y estudiosos, salpican cada rincón del orbe Romano.

NOTA.- No se oculta, en absoluto, que el título del vídeo que centra este post, "El proceso material de una inscripción latina" reproduce el de una referencia bibliográfica que, pese a ser firmada por el autor de este blog, nos parece debemos recomendar: ANDREU, J.: "El proceso material de la inscripción latina", en Fundamentos de Epigrafía Latina, Madrid, 2009, pp. 121-142 (pincha aquí para saber más sobre la obra y aquí para comprar, si es tu deseo, y por sólo 1 €, el capítulo suelto). En ella -y, para una región hispana concreta, en CEBRIÁN, R.: Titulum fecit. La producción epigráfica en las tierras valencianas, Madrid, 2001, que puedes ver, en parte, a través de google books (pincha aquí)- encontrará el lector toda la bibliografía sobre la cuestión de la "fabricación" de las inscripciones que, desde luego, ya interesó a CAGNAT, R.: "Inscriptiones", en DAREMBERG, CH. y SAGLIO, E. (dir.): Dictionnaire des Antiquités Grecques et Romaines, París, 1877-1919, pp. 528-545 (una obra imprescindible para cualquier cuestión sobre mundo antiguo: pinchando sobre el enlace puedes descargar las páginas en cuestión) y que este autor, sin embargo, obvió en su célebre Cours d'Epigraphie Latine, Roma, 1914 (¡qué también puedes descargar online desde el enlace que figura sobre la referencia) y que puede ampliarse, también online, gracias a KEPPIE, L.: Understanding Roman Inscriptions, Londres, 1991, pp. 12-17 (aprovechamos el post para dar noticia de BUONOPANE, A.: "Dalla cava al monumento iscritto: la genesi delle iscrizioni lapidee", en Manuale di Epigrafia Latina, Roma, 2011, pp. 59-71, también sobre la cuestión y muy reciente). Por cierto, para los estudiantes de Epigrafía que deseen disponer de un banco de imágenes con el que hacer prácticas, es preceptivo seguir el álbum en Flickr (pincha aquí) de Manuel Ramírez Sánchez, Profesor de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria del que ya se ha hablado aquí en otras ocasiones por su extraordinario buen hacer en materia de web 2.0 y Epigrafía Latina. Para la función comunicativa de las inscripciones y para su interacción con el que fue su público, debes ver DONATI, À.: Epigrafia romana. La communicazione nell'antichità, Bolonia, 2002 y, sobre todo, CORBIER, P.: Donner à voir, donner à lire. Mémoire et communication dans la Rome ancienne, París, 2006.

E-PIGRAPHIA


[Recreación infantil, a cargo de la joven dibujante Marta Guijarro -ver sus creaciones aquí- del recinto dedicado a la Victoria Augusta por M. Fabius Nouus y Porcia Fauentina descubierto recientemente en el foro de la ciudad romana Los Bañales, Uncastillo, Zaragoza]

Quien es asiduo de este blog sabe que los títulos de los posts son siempre términos o expresiones latinas (o, en un caso, hasta la fecha, griegas) que después guardan relación con lo que en el post se comenta o, en la mayoría de los casos, nombres de antiguas ciudades -oppida- del vasto Imperio Romano -de ahí el nombre del blog, oppida Imperii Romani- y, en particular, y muy especialmente, hispanas. El post de hoy es, desde luego, una excepción, una merecida excepción aunque, no descarto que, para seguir dando vida a este espacio, no sea la última. Si hace unos días rendíamos homenaje a la tensión intelectual -y a la emoción, casi a la pasión, a la manía, en el sentido griego del término: "locura"- que supone la dedicación a la Arqueología (pincha aquí) hoy quiero dedicar una entrada a, fundamentalmente, recomendar un blog -el que lleva por título E-Pigraphia, responsabilidad de un colega de la Universidad de Las Palmas de Gran Canariael Dr. Ramírez Sánchez- y a reivindicar el valor que los textos escritos sobre soporte duro tienen para nuestro conocimiento de las sociedades del pasado algo que, desde luego, ya sabe quien es asiduo lector de esta bitácora y quien se dedica al estudio -aunque sea a nivel aficionado- de la Antigüedad Clásica. Que el título de este post no sea un término latino -o no lo sea stricto sensu- ya advierte del primer acierto del blog que aquí deseo recomendar, un blog que, con el subtítulo de "Epigrafía en Internet", y gracias al buen hacer de su gestor es, desde luego, un espacio insustituible -junto con la página Current Epigraphy y al igualmente sensacional blog Épigraphie en réseau- para estar al día no sólo sobre las últimas tendencias de investigación en la "ciencia de las inscripciones" -como podríamos definirla con el genial Louis Robert- sino sobre la relación entre aquéllas, las inscripciones, y los nuevos soportes tecnológicos, una relación cada vez más madura como nosotros mismos tuvimos oportunidad de valorar en un capítulo de nuestro Fundamentos de Epigrafía Latina (Liceus Ediciones, Madrid, 2009) y que, desde luego, aun habrá de depararnos muchas sorpresas futuras (dos ejemplos: lo dinámico del grupo Archivum Epigraphicum Hispanicum/Archivo Epigráfico de Hispania en Facebook donde se ha creado una comunidad de trabajo entre epigrafistas y estudiantes ciertamente efervescente o los excelentes resultados que, gracias a un multidisciplinar equipo italiano y para la documentación del célebre monumentum Ancyranum que propagó las Res Gestae diui Augusti -el testamento político de Augusto- está ofreciendo la técnica fotogramétrica: pincha aquí). Por cierto, no olvide el lector de este blog que la lista de enlaces que se recomiendan a la derecha de la pantalla se va actualizando semanalmente muchas veces, además, con vuestras sugerencias y aportaciones...¡Gracias!

Conocí E-Pigraphia cuando, hace algo más de un año, el citado blog compartió un vídeo que, en Los Bañales, y con la colaboración del Canal UNED, elaboramos sobre el hábito epigráfico hispano y una de sus manifestaciones más singulares, las cupae (ver aquí). Ya entonces me pareció un espacio con muy buenas intenciones y, desde luego, en este tiempo he comprobado que es, prácticamente, el blog que a cualquier epigrafista -aunque, en realidad, yo creo que todos los profesionales de la Antigüedad somos historiadores, part-time arqueólogos, part-time filólogos, part-time epigrafistas y, siempre, humanistas- nos gustaría firmar. Noticias sobre eventos científicos, reseñas críticas e informativas sobre nuevas publicaciones, anotaciones sobre nuevos sites en internet relacionados con las escrituras antiguas sobre soporte permanente -que eso son las inscripciones y a su estudio se dedica la Epigrafía- lo convierten hoy, desde luego, en un blog extraordinario que no debe faltar en la lista de favoritos de los seguidores de este Oppida Imperii Romani. ¿Qué sería de nuestros conocimientos sobre el pasado de las sociedades históricas si no hubiéramos conservado su legado epigráfico?... Ahí queda la recomendación, estoy convencido que E-Pigraphia no te defraudará y que, además, te ayudará a enamorarte -aun más- del mundo clásico...

NOTA.- En las últimas semanas han visto la luz dos trabajos míos -de carácter docente y, por tanto, didáctico- fruto de mi dedicación docente como Profesor Titular del Departamento de Historia Antigua de la Universidad Nacional de Educación a Distancia- que contienen algunas reflexiones sobre la Epigrafía que, tal vez, guste conocer a los lectores de Oppida Imperii Romani, sean o no estudiantes -todos somos, en cierta medida, estudiosos- de la Historia de la Antigüedad y que vienen muy bien como colofón a lo dicho en este post: ANDREU, J.: "La Historia Antigua y otras Ciencias de la Antigüedad: Arqueología, Epigrafía y Numismática", en CASADO, B. (coord.): Tendencias Historiográficas Actuales. I, UNED, Madrid, 2012, pp. 229-325 (pincha aquí para tener más datos sobre el volumen) y, especialmente, ANDREU, J.: "La investigación sobre fuentes epigráficas: las inscripciones y su contribución a la Historia de la Antigüedad: la Epigrafía Latina", en PERÉX, Mª J. (coord.): Métodos y técnicas de investigación histórica I, UNED, Madrid, 2012, pp. 579-626 (aquí, más datos sobre el libro).


LAPIDARIAS LITTERAS SCIO


[Portada del manual, ya disponible en las librerías: ver índice]
[Puede comprarse también desde este enlace]

Suele decirse que la publicación de un libro es un acontecimiento casi equiparable al nacimiento de un hijo. Efectivamente, pienso que lo es. De momento, Dios no me ha concedido hijos pero -y no sé si a cambio- sí la constancia y la capacidad de trabajo suficiente para afrontar un reto que, desde hacía tiempo, la Epigrafía Latina en España (país que, desde luego, tanto está haciendo por esta singular Ciencia con iniciativas como el Centro CIL II o el Archivo Epigráfico de Hispania entre otras) arrastraba sin solucionar: la edición de un manual universitario que permitiera que nuestros estudiantes pudiesen decir, como el Trimalción de Petronio (Petr. Sat. 58): lapidarias litteras scio: "sé leer las letras de las inscripciones" que, por otra parte, hablaban de verdad en la Antigüedad. Con ese reto, y animado por el Prof. Antonio Alvar, Catedrático de Filología Latina de la Universidad de Alcalá de Henares y Director Académico de Liceus E-Excellence, hace dos años me puse manos a la obra. Y pude hacerlo, gracias a la Fundación Humboldt, simultaneando la redacción del manual con mis trabajos sobre Epigrafía Flavia en uno de los centros de referencia en la investigación epigráfica, el Seminar für Alte Geschichte und Epigraphik de la Universidad de Heidelberg que sigue destilando el excelente ambiente que el genial epigrafista Géza Alföldy le otorgó en los años ochenta y en los noventa y que ahora su sucesor, el Prof. Christian Witschel ha sabido mantener e incluso incentivar.

El resultado inicial se fue publicando en pequeñas entregas a partir de la Biblioteca Virtual de Liceus E-Excellence que desde el principio, no sólo apoyó el proyecto sino que lo respaldó con una humanidad y un empeño que, tristemente, no es habitual en una editorial universitaria. Dicho resultado inicial aun puede ser consultado en la red casi como carta de presentación para el volumen, de más de setecientas páginas, que ahora ve la luz: Fundamentos de Epigrafía Latina y que mejora en aparato gráfico, contenidos, ejemplos y apéndices la inicial versión -casi näif cuando se mira de forma retrospectiva- digital.

Lógicamente, no me corresponde a mí -coordinador del trabajo y autor de la mayor parte de sus capítulos- juzgar las fortalezas de esta obra, por eso, en este post apenas puedo sino aportar datos objetivos. Al libro no le faltan ni profesionalidad, ni ilusión, ni horas de trabajo ni empeño y amor por las cosas bien hechas lo que, per se, bastaría para el juicio benevolente de la crítica -mis colegas- y del público -mis siempre queridos estudiantes-. Tal vez eso lo hayan sabido entender también la Universidad Nacional de Educación a Distancia -desde luego, "mi Universidad"-, el Institut Català d'Arqueologia Clàssica y la Asociación Internacional de Epigrafía Griega y Latina, que han colaborado en la edición que, además, prácticamente inaugura la aventura universitaria editorial de Liceus Ediciones, una aventura a la que se le augura, seguro, un gran futuro. El volumen trata de compaginar la ilusión de juventud de sus jóvenes autores con la madurez que les ha otorgado -desde luego- el trabajo con las inscripciones latinas y tantas horas de vocacional docencia e investigación universitarias. Eva Tobalina (formada en una de las mejores escuelas de Prosopografía hispana, la de la Universidad de Navarra), Pablo Ozcáriz (hoy docente en la Universidad Rey Juan Carlos pero formado en el CEIPAC de la Universidad de Barcelona), Ángel A. Jordán (miembro del Equipo Técnico de Hispania Epigraphica), David Espinosa (Becario de Investigación del Departamento de Historia Antigua de la Universidad Complutense y responsable de los utilísimos índices del libro) y sí, también, Antonio Alvar -con una siempre envidiable juventud de espíritu- han dado en el libro, conmigo, lo mejor de sí mismos con la esperanza de que, como afirma Isabel Rodà en la Nota Editorial que acompaña al libro, Fundamentos de Epigragía Latina sea un manual de Epigrafía ad multos annos (una sencilla ficha técnica del volumen puede verse aquí).

Ahora le queda al lector juzgar si tanta ilusión ha valido la pena. Desde luego, y mirando hacia atrás, el volumen quiere -y debe- ser un homenaje a tantas y tantas personas, tantos y tantos maestros y tantas y tantas inscripciones latinas que lo han hecho posible. Ojalá que contribuya a que los textos epigráficos dejen de ser para nuestros estudiantes -parafraseando a Ausonio- notae confusae (Auson. Ep. 35).