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SAN ESTEBAN DE GORMAZ (Soria)

















[Sobre estas líneas, tres de las inscripciones que pueden verse en San Esteban de Gormaz, las dos primeras estelas en el número 77 de la Calle Mayor -CIL, II, 2823 y 2828- y la última, también otra hermosa estela de cabecera circular -semejante a CIL, II, 2824, visible en la fachada del citado portal-, apoyada en la base de uno de los muros de la iglesia de San Miguel, en la parte alta de la localidad]

Situación: Los seguidores de Oppida Imperii Romani ya saben del encanto que -para quien escribe estas líneas y, en general, para cualquier historiador de la Antigüedad- tienen las inscripciones romanas reutilizadas (sigo recomendando vivamente la lectura del capítulo de MILLAR, F.: "Epigrafía", en Fuentes para el estudio de la Historia Antigua, Madrid, 1984, pp. 93-147 para descubrir el apasionante mundo de la Epigrafía Latina y, también, visitar un viejo post de este blog: pincha aquí). Por este espacio han desfilado, y, además, recientemente, algunos singulares conjuntos epigráficos que, compuestos por este tipo de isncripciones, bien son complemento extraordinario para entender la historia -y la sociedad- de las ciuitates romanas vecinas a aquéllos (caso, por ejemplo, del sensacional repertorio de Oliva de Plasencia en relación al municipio flavio de Capera, en Cáceres, desde donde fueron acarreadas la mayor parte de las piezas que lo componen, o del magnífico conjunto de Tritium Magallum, en la actual Tricio, en La Rioja), bien -en otros casos- esas inscripciones son, prácticamente, el único testimonio, de la existencia de esas ciuitates y la única fuente para conocer a sus antiguos pobladores (caso, paradigmático además, es el del Cabezo Ladrero de Sofuentes, en Zaragoza). El ejemplo que traemos a este post, el municipio soriano de San Esteban de Gormaz es otro ilustre caso de este tipo de hermoso -y hasta "romántico"- fenómeno de la epigrafía reutilizada. Es cierto que las inscripciones que pueden verse rempleadas en el caserío de la localidad constituyen un porcentaje relativamente exiguo y pequeño -pincha aquí- respecto del total de las que proceden de su término municipal -pincha aquí- pero el estado de conservación de las primeras, lo que sobre el lugar se ha dicho en la bibliografía especializada -con un debate, desde luego, muy formativo para cualquier estudiante y estudioso de la Historia Antigua-, y, sobre todo, su proximidad a dos visitas arqueológicas de esas que resultan obviamente inexcusables para un amante de la Arqueología hispanorromana y aun para un profano -Vxama (Osma, Soria), a apenas 12 kilómetros, y Clunia (Coruña del Conde, Burgos), de la que sólo le separan 25 kilómetros- le confieren un espacio privilegiado en la epigrafía peninsular que, sin duda, justifica su presencia en este blog aunque seguidamente veremos que no está tan clara la relación entre San Esteban de Gormaz, las inscripciones latinas que en dicho enclave se pueden visitar y la existencia de una ciudad hispanorromana en el casco urbano de la localidad soriana o en su entorno inmediato por más que esto sí haya llegado a plantearse. Efectivamente, las "piedras con letras" reutilizadas en construcciones siempre han despertado una cierta fascinación entre los investigadores. Ya fue así en época del Renacimiento y del Barroco (muy sugerente, como panorámica general, resulta el trabajo de GIMENO, H.: "El descubrimiento de Hispania", en Hispania. El Legado de Roma. En el año de Trajano, Zaragoza, 1998, pp. 25-35) y continuó siéndolo durante los siglos XVIII y XIX uno de los periodos álgidos en la recopilación de este tipo de antigüedades por sabios y eruditos locales (imprescindible consultar, como ejemplo de ese meritorio quehacer, los volúmenes dedicados a Epigrafía por el Gabinete de Antigüedades la Real Academia de la Historia -especialmente ABASCAL, J. M., y GIMENO, H.: Epigrafía Hispánica, Madrid, 2000- y el material que, procedente de los fondos de dicha institución, se ha volcado con extraordinario mérito por el equipo del Prof. Dr. D. Juan Manuel Abascal, de la Universidad de Alicante, en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes: pincha aquí para obtener un pdf de parte de esa tradición manuscrita, una traditio, que, de hecho, ha garantizado la conservación hasta nuestros días de noticias sobre muchas inscripciones hoy ya perdidas: no dejes de consultar la sección Anticuarios y Epigrafistas de la página del Centro CIL II de Alcalá de Henares). Además de ese atractivo consustancial a la reutilización arquitectónica de material epigráfico romano, el conjunto de San Esteban de Gormaz -próximo a otros repertorios epigráficos ilustres como el burgalés de Lara de los Infantes (ABÁSOLO, J. A.: Epigrafía romana de la región de Lara de los Infantes, Burgos, 1974)- ha sido objeto de controversia científica respecto de su adscripción a los territoria de las vecinas Vxama o Clunia o bien respecto de su pertenencia a una ciudad de nombre aun por identificar, debate difícil de cerrar y que aparece muy bien resumido en un trabajo de J. Gómez-Pantoja y F. García, los principales editores de las inscripciones de esta localidad, trabajo publicado en 1995 en el Boletín del Seminario de Arte y Arqueología de Valladolid y del que se ofrece acceso a él, en formato pdf, más abajo, a propósito, precisamente, de la ruta que se propone para contemplar las inscripciones que han originado la polémica.  
Acceso: Situado en el vértice más occidental del territorio soriano, el célebre pueblo de San Esteban de Gormaz -citado en el Cantar de Mío Cid, pincha aquí- ofrece, además del atractivo epigráfico que se presenta en este post, un notable encanto turístico gracias a sus iglesias, a su castillo y a su plaza mayor, atractivos todos normalmente bien promocionados en los ámbitos turísticos de la provincia (pincha aquí), una situación "central" que ya tenía en la Antigüedad al estar ubicada en la vía de Caesaraugusta a Asturica Augusta. Además, la localidad está cerca de inexcusables hitos turísticos sorianos como Berlanga de Duero, Calatañazor o Gormaz -la primera y la última con dos espectaculares castillos, el de Gormaz uno de los mayores de Europa visible, de hecho, desde San Esteban- y de otros de la vecina provincia de Burgos como Aranda de Duero. El repertorio, visitable, de inscripciones romanas se encuentra muy bien localizado en el casco urbano de San Esteban de Gormaz en dos puntos que, además, permiten el acceso a otros tantos atractivos patrimoniales de la localidad y facilitan al visitante obtener una completa panorámica de tan monumental municipio, por un lado la C/Mayor -con sus hermosos soportales- y, por otro, la iglesia de San Miguel, en la parte alta del pueblo. Para acceder a ambos puntos lo mejor es bordear todo el pueblo siguiendo el curso del río Duero y estacionar en las proximidades de la iglesia de la Virgen del Rivero. De ahí, en apenas 200 metros se alcanzan los puntos de interés de la C/Mayor y, también en poco tiempo, tras una ligera y agradable subida, se llega a la Iglesia de San Miguel que conserva otra inscripción embutida en la parte baja de uno de sus muros laterales (el opuesto al pórtico de acceso, hermosísimo), una iglesia que constituye, además, el icono turístico de la villa y cuya visita aconsejamos vivamente.
Tipología: GARCÍA-MERINO, C.: "Un olvidado núcleo de población hispanorromano: el yacimiento de San Esteban de Gormaz (Soria)", Hispania Antiqua, 7, 1977, pp. 165-229 y, antes, TARACENA, B.: Carta Arqueológica de España. Soria, Madrid, 1941, pp. 146-147 habían sugerido que la notable concentración de material epigráfico en San Esteban de Gormaz podría ser un indicio a tener en cuenta para valorar la existencia en la zona de una antigua ciudad romana, hipótesis en la que, además, poco después, ABASCAL, J. M.: "Quintus Calvisius Sabinus y un posible municipio flavio en San Esteban de Gormaz (Soria)", Studia Historica. Historia Antigua, 2-3, 1984-1985, pp. 141-149 abundaría demostrando, a partir de CIL, II, 2828, que no sólo San Esteban de Gormaz fue una ciuitas sino que, además, recibió su estatuto municipal en época flavia, a juzgar por la Quirina tribus en la que aparece circunscrito el protagonista de la inscripción en cuestión, un tal L. Terentius Paternus. Algunos años después, GÓMEZ-PANTOJA, J.: "Castillos en el Duero", Gerión, 7, 1989, pp. 241-249, sin embargo, salió al paso de estas teorías -o, al menos, exigió prudencia respecto de ellas- llamando la atención -sin zanjar el tema- de que el repertorio epigráfico del núcleo que nos ocupa era mayoritariamente funerario y que, precisamente, las piezas de carácter honorífico (la mención a los decuriones -"miembros del consejo de gobierno ciudadano", podríamos decir- en CIL, II, 2822 -sobre la que luego volveremos- y a éstos y a un patronus -una suerte de "benefactor cívico"-, M. Aemilius Lepidus, en CIL, II, 2820) eran las que más dudas planteaban respecto de su procedencia que bien podría relacionarse con la vecina Vxama, aunque, como apuntó C. García Merino, pensar en un traslado tan notable de restos no dejaba de ser sorprendente y hasta algo insólito (aunque no siempre, desde luego). J. Gómez-Pantoja -y, seguro que, el lector amante de las polémicas históricas disfrutará leyendo su trabajo y los dos anteriores, el de C. García Merino y el de J. M. Abascal- consideraba, sin embargo, que el área de San Esteban -tan castigada en los periodos de la Reconquista- hubo de fortificarse en varias ocasiones y encontró en la cantera que suponían -hacia el siglo X- los restos arruinados de las antiguas Clunia Vxama, su mejor fuente de aprovisionamiento de piedra, piedra que incluyó a muchos de los tituli sepulcrales de las necrópolis de esas antiguas ciudades. La propia adscripción del enclave a la Quirina tribus -que dio por válida J. M. Abascal- podría, además, encontrar problemas -aunque es bien conocida la ambivalencia tribal de muchos municipia Flauia, con convivencia de adscripciones a la Quirina y a la Galeria tribus- una vez que, procedente de San Esteban, hay una inscripción pública que alude a un ciudadano, [C(aius) Calvisi]us Sabinus, adscrito a la Galeria tribus (CIL, II, 2822), la tribu, precisamente, de los Vxamenses y aun una segunda pieza, epitafio de L. Arquius Co[---] (CIL, II, 2830), también evidencia la tribu Galeria (este tema es tratado por FASOLINI, D.: Le tribù romane della Hispania Tarraconensis. L'ascrizione tribale dei cittadini romani nella testimonianze epigrafiche, Milán, 2012, pp. 502-503, un título sobre el que pronto volveremos y que va camino de convertirse en una referencia inexcusable sobre la cuestión). En general, suscribiríamos la propuesta dada por ESPINOSA, U.: "Las ciudades de arévacos y pelendones en el Alto Imperio: su integración jurídica", en I Symposium de Arqueología Soriana, Soria, 1984, pp. 305-324, esp. p. 313, que se mostraba partidario de no concluir sobre el carácter urbano del lugar. Muy recientemente -y ofrecemos desde aquí acceso a esas páginas porque nos parecen una síntesis, como el libro del que proceden, sencillamente, ejemplar- D. Fasolini se ha ocupado del catálogo epigráfico de San Esteban de Gormaz llegando a la conclusión de que -dadas las dudas que, sobre su procedencia Uxamense o Cluniense, existen sobre algunas de las piezas de aquél- lo más lógico es pensar que el vacío epigráfico que caracteriza a ambos centros urbanos vecinos -y en especial a Vxama- se deba al traslado de sus monumentos, en época altomedieval, a San Esteban de Gormaz que, por tanto, no sería local de ninguna ciudad antigua (ver pp. 500-507, enlazadas para descarga algo más arriba, de un título, el firmado por D. Fasolini, que, desde luego, es más que un estudio sobre las tribus de los ciues Romani de la Tarraconense y constituye un catálogo de referencia sobre ciudades hispanorromanas de dicha provincia: ¡a tener muy en cuenta!) sino que, sencillamente, fue "punto de llegada" de un notable caudal de monumentos epigráficos para ser embutidos en su muralla. Sea como fuere, lo que está claro es que este recoleto pueblo soriano -que a finales de Agosto retrocede a la Edad Media en una feria altamente recomendable (pincha aquí)- como escribiera el propio J. Gómez-Pantoja en el artículo de Gerión que antes hemos citado, es un ejemplo de cómo las inscripciones latinas fueron valoradas en un momento concreto de la historia, "bien (...) por su valor constructivo, por ser recuerdos de un pasado esplendoroso y lejano o como testimonios de la memoria colectiva de una provincia" (Gerión, 7, 1989, p. 248) y, sólo por ello -y por lo seductora de la polémica historiográfica que acompaña a dichas piezas- la visita del lugar es recomendable y resultará gratificante y educativa para quien la emprenda.
Descripción: Como se dijo en el pie de las imágenes que encabezan este post, es el número 77 de la céntrica Calle Mayor el que concentra el repertorio más notable de restos epigráficos de San Esteban de Gormaz y, además, todos ellos hermosos y justificación de una detenida visita a este pueblo soriano. Así, en la fachada de esa vivienda, y además de algunos relieves decorativos -seguramente de algún monumento funerario, tal vez incluso de alguna estela, el tipo de monumento más representado en la zona- en la esquina lateral derecha de aquélla, el visitante puede contemplar, sobre una de las ventanas de la casa, la pieza CIL, II, 2828, hermoso epitafio de los Terentii del que se conservan la inscripción -una estela dedicada por Terentia Aucia a su marido L(ucius) Terentius Paternus, de cincuenta y seis años, adscrito, además, a la Quirina tribus y a la joven Terentia Paterna, de sólo diecisiete (ver foto, la segunda, en al parte superior de este post)- y la parte baja del relieve ornamental de la estela, en esta ocasión a base de arquillos; también el hermoso epitafio de la joven Nice, la esclava (ancilla) de una tal Atilia -CIL, II, 2823-, ésta pieza sobre otra de las ventanas, la derecha, de la mansión; y, por último, CIL, II, 2824, una estela completa -también con cabecera de rosa hexapétala- sepulcro de varios Cornelii y de varios Valerii. El conjunto -y la visita- puede completarse con una cuarta inscripción ubicada en la vivienda frente a aquélla a la que estamos haciendo referencia, HEp11, 508, con alusión a un posible [m]edicus (para el asunto de los oficios en la documentación epigráfica hispanorromana, el lector curioso disfrutará con los trabajos de RODRÍGUEZ NEILA, J. F.: El trabajo en la Hispania Romana, Madrid, 1999 ). Todo este material, ha sido dado a conocer y revisado por trabajos como ARTIGAS, P.: "Por tierras de gesta. San Esteban de Gormaz II: la Epigrafía Romana", Boletín de la Sociedad Española de Excursionistas, 40, 1932, pp. 3-60; GÓMEZ-PANTOJA, J. y GARCÍA, F.: "Viejas piedras, nuevas lecturas. Inscripciones latinas de San Esteban de Gormaz", en Las diferentes historias de letrados y analfabetos, Alcalá de Henares, 1994, pp. 213-221 o "Nuevas inscripciones latinas de San Esteban de Gormaz (Soria)", Boletín del Seminario de Arte y Arqueología, 61, 1995, pp. 185-194 o "El culto a Hércules y otras novedades epigráficas de San Esteban de Gormaz (Soria)", Studia Philologica Valentina, 5, 2001, pp. 73-101, estudios todos que, junto con los citados en el apartado de "Bibliografía" deberá consultar quien quiera saber más sobre estas inscripciones, sobre el repertorio del que forman parte y, además, conocer la problemática inherente a cada uno de los textos que, además, no es escasa.
Bibliografía: Un repertorio epigráfico como el de San Esteban de Gormaz constituye, sin duda, una buena excusa para que los lectores de este blog -especialmente si son estudiantes- entiendan cómo ante un conjunto de inscripciones a disposición del investigador, el rigor en el seguimiento de todas las noticias bibliográficas que nos las han transmitido resulta fundamental. En el caso del que nos ocupa -y sin ánimo de exhaustividad- se podría decir que la traditio -ese proceso a través del cuál se van transmitiendo los textos- comenzó con LOPERRÁEZ, J.: Descripción histórica del Obispado de Osma, Madrid, 1788 -un erudito español del siglo XVIII- que dio noticia -y el libro está disponible on line gracias a la Biblioteca Digital de Castilla y León- sobre algunas de las piezas, siguió -poco después- con E. Hübner y su Corpus Inscriptionum Latinarum (Berlín, 1869) y tuvo sus hitos más recientes -además de todas las meritorias noticias aportadas por C. García Merino, J. Gómez-Pantoja, J. M. Abascal o F. Gómez- en JIMENO, A.: Epigrafía romana de la provincia de Soria, Soria, 1980 y, finalmente, en la colección de trabajos que fue citada más arriba a propósito del repertorio visitable. De todos esos repertorios y de todos esos autores podemos obtener información que, además, si los leemos con detalle, trascenderá la propiamente epigráfica e incidirá en aspectos arqueológicos, históricos y sociales del enclave y de las ciuitates de su entorno. Por ejemplo, ya es sintomático que el volumen II del Corpus Inscriptionum Latinarum (p. 387) incluya San Esteban de Gormaz en el bloque de inscripciones consagrado a Vxama afirmando "tituli origine sine dubio Uxamenses praeterea reperti sunt in Alcubilla del Marqués, Gormaz et San Esteban oppidis vicinis", es decir, que "inscripciones Uxamenses, sin duda, de origen, han sido localizadas en los núcleos vecinos de Alcubilla del Marqués, Gormaz y San Esteban de Gormaz" (¡cuánta información se puede obtener de la lectura de estos pequeños preámbulos -las praefationes- del Corpus Inscriptionum Latinarum! ¡aunque estén en Latín o, quizás, precisamente porque están en Latín!). El segundo hito clave en esa transmisión de los textos y de las circunstancias de hallazgo de las inscripciones de San Esteban de Gormaz lo constituyó el trabajo de JIMENO, A.: Epigrafía romana de la provincia de Soria, Soria, 1980, pp. 110-124, nºs 93-105 que supone un buen ejemplo de la praxis que, en los años setenta y ochenta del siglo XX, llevó a muchas instituciones locales y provinciales -en este caso a la Diputación de Soria- a auspiciar corpora epigráficos de carácter regional. A. Jimeno describe de manera muy minuciosa los soportes, se detiene con primor en el análisis de los textos -y, en especial, en la onomástica de sus protagonistas- y, además, aporta interesantes datos sobre las noticias antiguas de cada una de las piezas.
Recursos en internet: Muy discretamente, el pasado romano del enclave es aludido en la sección de Historia de la primera página que, sobre el municipio (pincha aquí), arroja Google como resultado de búsqueda lo que, desde luego -unido al hecho de que ninguna de las inscripciones esté mínimamente señalizada ni dotada de un sencillo panel explicativo- no resulta del agrado de quien escribe estas líneas, que sigue creyendo que el patrimonio arqueológico -y también el epigráfico y, especialmente, si cabe, el epigráfico- debe ser puesto en valor de una forma, además, muy sencilla de hacerlo cuando aquél forma parte del paisaje urbano contemporáneo, como es el caso (tampoco aparecen individualizados estos restos en el catálogo de monumentos que, para el municipio, propone la misma página: ver aquí o la del Ayuntamiento de San Esteban de Gormaz). Tal vez por ello, este singular conjunto epigráfico -que tanto se ha pasaeado, como se ha visto más arriba, por la bibliografía especializada- apenas está presente en red y sólo las alusiones a las fichas de Hispania Epigraphica OnLine o a los artículos que han sido recopilados más arriba pueden ofrecer algo más de luz para preparar una visita a este conjunto que, ojalá, sea más conocido a partir de su inclusión en este cuaderno de "recursos y bibliografía sobre yacimientos arqueológicos romanos, especialmente urbanos" que pretende ser Oppida Imperii Romani.
Recomendaciones: Desde luego, la recoleta proivincia de Soria es todo un paraíso para el turista, paraíso que sorprende, además, a quienes lo conocemos y a quienes viajan a él por primera vez. Ya lo hemos hecho constar aquí a propósito de posts referidos a otras ciuitates del conuentus Cluniensis (en especial Numantia, Vxama y Clunia pero también la no excesivamente lejana Segouia) y no es éste espacio para reiterar esas recomendaciones que, además, han estado presentes en cada uno de los apartados de este post. Además de visitar con detalle el casco urbano de San Esteban y de, si es posible, hacer coincidir esa visita con su ya consolidada feria medieval estival -de la que se habló más arriba-, acercarse a San Esteban de Gormaz es la excusa perfecta -o a la inversa- para visitar el hermoso enclave de El Burgo de Osma. Esta localidad es la típica, hermosa, monumental y sobria ciudad castellana que parece haberse detenido en el tiempo. Pasear por el entorno de su catedral y por los pórticos que conducen a su siempre agitada Plaza Mayor resulta, especialmente en otoño, primavera y verano, una auténtica delicia. En dicha plaza, además, hay abundante oferta para degustar la extraordinaria y siempre casera gastronomías castellano-leonesa (pincha aquí). Una buena, y asequible opción, puede ser, en este sentido, el Restaurante Capitol donde puede comerse, incluso en festivos, por apenas 10 €. Para quien esté de paso y no tenga tiempo para detenerse en el casco urbano de El Burgo de Osma puede encontrar otros restaurantes acogedores y económicos al pie de la carretera que se dirige hacia Soria, ya a la salida del núcleo urbano. 

MIHI ET ATILIAE...


[Audiovisual del Centro de Interpretación De Agri Cultura/Paisaje Rural Romano, instalado en Layana (Zaragoza), en la Comarca de las Cinco Villas, extraordinario e inexcusable complemento de la visita a la ciudad romana de Los Bañales. Descarga desde aquí el folleto de este singular espacio interpretativo]

Todos los que seguís este blog sabéis de la debilidad que -desde adolescente- quien lo escribe ha sentido por la aragonesa Comarca de las Cinco Villas y, también, sois testigos de la presencia -no diré que "extraordinaria" pues creo que los hallazgos hablan por sí solos y habría que decir, acaso, que "merecida"- que Los Bañales y otros enclaves arqueológicos de dicho territorio (el Cabezo Ladrero de Sofuentes o Campo Real/Fillera de Sos del Rey Católico) y de su entorno ya actualmente navarro (la, por descubrir, ciuitas de los Iluberitani plinianos en Lumbier, las ruinas de la antigua Cara o el prometedor y desconcertante yacimiento de Santa Criz de Eslava) tienen en este blog. Pues bien, en este post -y algo ya anticipamos en uno antiguo en el que os ofrecíamos, además, acceso íntegro a una charla sobre paisaje rural y agricultura romana (pincha aquí)- quien escribe estas líneas quiere detenerse en un audiovisual que, desde hace casi un mes, da la bienvenida al visitante que se acerca al remodelado e histórico -data del siglo XII- torreón medieval de Layana -el municipio por el que, hoy, se accede a la ciudad romana de Los Bañales- y que, gracias a la iniciativa del Ayuntamiento de dicha localidad, es hoy -y no sin esfuerzos por parte del consistorio local- un singular centro de interpretación sobre el paisaje rural en época romana, llamado, precisamente, así, De Agri Cultura/Paisaje Rural Romano (pincha aquí para ver algunas fotografías de la jornada inaugural, el pasado 28 de Julio).

La ocasión lo merece. Nunca antes había participado en el diseño de contenidos de un centro de interpretación. Lo más próximo había sido formar parte del Comité Científico Asesor del que, sobre la Edad del Hierro, instaló en Las Eretas, a impulso del Ayuntamiento de Berbinzana (Navarra), el investigador navarro, y amigo, Javier Armendáriz. Diseñar los temas a tratar en las cuatro plantas del torreón -incluyendo una más, la azotea, convertida en mesa de interpretación para "recrear" parte del que fuera el territorium -el "término municipal"- el ager -el "espacio productivo"- del municipio de Los Bañales, elegir los materiales arqueológicos que iban a ser expuestos -pocos pero selectos y la mayoría, además, "salvados" de una penosa situación de abandono-, pensar en los decorados y ayudar a su dibujante y creador, el laureado David Guirao -¡sensacional! (por cierto, no os perdáis las recreaciones que, de temática prehistórica, ha hecho no hace mucho para una exposición en el Bajo Aragón turolense: pincha aquí)- en la elaboración de los mismos... , ha sido, efectivamente, una tarea costosa pero extraordinariamente grata y, sobre todo, muy didáctica: ¡he aprendido muchísimo!. Las empresas implicadas en la ejecución, Proyectarte -de la Fundación Uncastillo-, Estudio Novo y Ozone han entendido desde el primer momento que ninguna ilustración, ningún detalle era baladí cuando se quiere ilustrar acertadamente el mundo romano y acercarlo al gran público de modo ameno y riguroso a la vez. Pero, si en algo he disfrutado -y, también hay que confesarlo, he incordiado al ilustrador- ha sido en el audiovisual que preside este post, una producción sensacional de Ozone, con guión nuestro y dibujos del propio David Guirao, responsable -como se ha dicho- de los decorados que ambientan cada sala del espacio interpretativo.

No lo oculto, el audiovisual que hoy compartimos con todos vosotros está inspirado en el que puede verse en la recomendabilísima visita al Museo de las Termas Públicas de Caesar Augusta, en la Zaragoza romana, que siempre nos ha cautivado. Si en él es un magistrado munificente el que escribe a un amigo suyo y, al hilo de la carta -inspirada en Sen. Ep. 86, 4-13- le hace un dibujo de las citadas termas y le habla de su día a día en ellas, en el caso del que aquí os presentamos quien escribe es M. Atilius Maternus, un personaje "casi" documentado por la epigrafía local (sólo nos hemos "inventado" su prenombre: HEp5, 922, de Malpica de Arba) al que hemos hecho propietario de una finca rural en el territorio de la ciudad romana de Los Bañales (algo también documentado pues los Atilii contaron con propiedades a orillas del río Riguel como documenta el sensacional e icónico acotado funerario que levantaron en dicho lugar, y que aun sigue en pie y puede visitarse: pincha aquí), finca en la que vive en compañía de su hermana Atilia Festa, promotora, precisamente, de ese acotado funerario (CIL, II, 2973) que, de hecho, se recrea varias veces en la pieza audiovisual. El destinatario es un totalmente imaginario hermano de ambos, de nombre Quinto, al que hemos supuesto desempeñando algún cargo en la capital provincial, Tarraco (algunos Atilii -RIT, 258 282, entre otros- hay documentado en Tarraco pero no tiene nada que ver con los de Los Bañales, claro está). Este fenómeno -la promoción de un miembro de la elite local de la ciudad romana de Los Bañales a un puesto en la administración provincial- pudo, desde luego, darse, aunque no esté, por el momento, atestiguado. En la carta, además, Marco informa a Quinto no sólo de cómo marchan las cosas en las explotaciones que la familia ha adquirido "al pie de la más alta colina que se yergue sobre el río" (como reza su carta, en alusión a la que se ha documentado en Puyarraso (Uncastillo) cierto que totalmente arrasada pero cuya topografía y cronología, así como su pertenencia a los Sempronios, conocemos bien por la perdida inscripción ERZ, 50: ver sobre el lugar, este artículo que sobre la zona publicamos hace ya algún tiempo: pincha aquí) sino, también, sobre los avatares de una vida municipal -inseparable de los asuntos campesinos una vez que la elite municipal era la que, además, regentaba dichas explotaciones que eran la base de su riqueza- que -para el momento en que se escribe la carta-, y como cuenta Marco, "no vive ya sus mejores días" algo que, como sabrá el lector asiduo a este blog, se está revelando cada vez con más crudeza en la ciudad romana de Los Bañales, que debió vivir una importante crisis urbana a partir del siglo II d. C. Al margen de la trama central, hemos intentado cuidar cada detalle. Así, y como ejemplos, la lucerna que alumbra la mesa desde la que Marco Atilio escribe es réplica de una que exhumó J. Galiay en sus históricas excavaciones en Los Bañales y que se conserva en el Museo de Zaragoza, en el acotado funerario en el que se representa a Atilia Festa honrando la memoria de su padre y de su abuelo -como, de hecho, sucede en la tumba romana de los Atilios de Sádaba- aparece una cupa, un tipo de monumento sepulcral de incineración de cierto arraigo en la zona (lee si no este antiguo artículo nuestro: Polis, 20, 2008), el uilicus -"administrador de fincas"- al que se cita, Gemello, está atestiguado también en una conocida inscripción de la zona (pincha aquí para su ficha) que puede verse, además, en el torreón, y, por no prolongar la lista, en el audiovisual se alude a la dedicación aceitera y vitivinícola, además de triguera, de la zona -para la que hay algunas bases arqueológicas crecientes (mira nuestro trabajo en Zephyrus, 65, 2010, con bibliografía)... En definitiva, que el vídeo intenta transmitir, en apenas tres minutos, un estado de la cuestión de lo que sabemos sobre la presencia romana en el medio rural cincovillés y, en particular, en el entorno de Los Bañales.

Visto el vídeo, ahora sólo te falta acercarte al torreón. Tiene un horario amplísimo -que figura en el folleto del centro, que puedes descargar desde más arriba- y, además, estamos seguros de que te encantará. ¡Qué mejor excusa que pasar por el De Agri Cultura de Layana para acercarte a Los Bañales -a descubrirlos o a redescubrirlos- este otoño! ¡Ah! Y espero vuestras opiniones sobre el audiovisual que con tanta ilusión os presento, finalmente, en este espacio...


CAESARAVGVSTA (Zaragoza) (y II)


[Vídeo del programa "Zaragoza en su Historia", de ZTV, televisión local zaragozana, dedicado a la colonia Caesar Augusta, antecesora de la actual Zaragoza 
y a la que ya dedicamos un post monográfico en otro lugar de este blog]

En Noviembre de 2012, en este mismo Oppida Imperii Romani, ya hicimos, con la ciudad romana de Cabezo Ladrero (Sofuentes, Zaragoza) una excepción que -al margen del caso de Los Bañales (Uncastillo, Zaragoza)- no es habitual en este espacio: dedicarle un segundo post para complementar, con algún nuevo recurso, lo que en su día se dijo sobre ella. Pues bien, resulta extraordinariamente grato volver a hacer una nueva excepción, esta vez, con una ciudad a la que atendimos hace ya bastante tiempo y que -nombrada con el mismo nombre del emperador Octaviano Augusto- fue la capital del distrito jurídico, seguramente, más documentado en este espacio, el conuentus Caesaraugustanus. Nos referimos, claro está, a Caesar Augusta

Y es grato por dos motivos, primero porque esto vuelve a demostrar que, cada vez con mayor frecuencia, la red nos obsequia con recursos audiovisuales extraordinariamente útiles para saber más sobre ciudades romanas. Pero, además, es especialmente agradable hacerlo porque vuelve a ser una televisión local -en este caso la citada ZTV- la que, quizás con un seguimiento de público no acorde a la calidad que atesora gran parte de su programación, vuelve a traer la Historia y, en este caso, además, la Arqueología, a la pequeña pantalla para disfrute de todos. Si en el caso "sofuentino" la excusa fue un breve espacio dedicado al municipio de Sofuentes, en la Comarca de las Cinco Villas, en el programa "Conecta con la provincia" (pincha aquí) en esta ocasión, ha sido un programa -estrenado precisamente ayer- titulado "Zaragoza en su Historia", el que nos ha obsequiado con este sensacional paseo por los restos que hoy pueden verse de la Caesar Augusta romana de la mano del que, sin lugar a dudas, es uno de sus mejores conocedores: Miguel Beltrán Lloris, a la sazón director del Museo Provincial de Zaragoza. El recurso a este espacio, excelentemente conducido por la periodista Teresa Martín, además, nos permite rescatar aquí otro vídeo -también muy recomendable- del programa "Aragoneses" de dicha cadena y que, presentado por Verónica Martínez, hace apenas una semana, entrevistó a Manuel Martín-Bueno, otro de esos grandes maestros de generaciones y generaciones de arqueólogos (pincha aquí). Muy recomendable, éste último, para pulsar cómo está la Arqueología en nuestro país y, en particular, en Aragón de la mano de alguien que, sin duda, conoce ambas realidades a la perfección. Y, por supuesto, inexcusable el primero para quien quiera -en apenas media hora- conocer y "visitar" lo esencial del legado arqueológico de una de las más cautivadoras ciudades de la Hispania Romana: Caesar Augusta.

Ojalá que pronto podamos seguir haciendo "excepciones" de este tipo, señal de que, en los tiempos que corren, los medios de comunicación se sensibilizan con la difusión del patrimonio arqueológico, portador, como es sabido, de robustas señas de identidad. ¡Enhorabuena a ZTV por esta iniciativa y habrá que estar atentos a su Canal de Vídeos en YouTube (pincha aquí) para posteriores entregas de carácter histórico y arqueológico de las que, lógicamente -como tratamos de hacer siempre- os avisaremos! ¡Que disfrutéis de la que preside este post!

IVLIOBRIGA (Retortillo)

















[Sobre estas líneas, dos características instantáneas de Iuliobriga: arriba la calle porticada con viviendas (los pilares de la calle fueron recreados por A. García y Bellido en sus históricas excavaciones en el lugar) y abajo, en primer término, el área porticada del foro, junto a la ermita románica de Santa María]


Situación: Desde luego -ahora que estamos a un año de la conmemoración del bimilenario de Augusto (que, por cierto, inspirará importantes reuniones científicas y coloquios de diversa índole; hasta donde sabemos, uno en la Universidad de Sevilla en Septiembre 2013, otro en Madrid en Mayo de 2014 -organizado por la Universidad Complutense-, también, una nueva cita de la serie Tarraco Biennal, en Noviembre de ese mismo año en Tarragona y hasta la Semana Romana de Cascante, que cumplirá ese año su novena edición -ya está disponible el programa de la octava, para el próximo mes de Junio: pincha aquí- abordarán la figura y el legado de este personaje en Junio de 2014)- resulta admirable la capacidad geoestratégica y geopolítica que el emperador Augusto demostró en gran parte de las fundaciones o promociones ciudadanas que a él se le atribuyen. La colonia Caesar Augusta (Zaragoza), por ejemplo, sigue estando hoy en un punto central y equidistante de varias ciudades confiriendo a la capital de Aragón una posición clave a efectos, por ejemplo, logísticos y en el centro, casi exacto, del valle del Ebro, todavía hoy extraordinariamente ponderada. Pues bien -junto a las fuentes del Ebro (el manantial de Fontibre se halla muy cerca y es visible, de hecho, desde las propias ruinas, aunque es preceptivo acercarse a él)- la ciuitas que centra este post de nuestro Oppida Imperii Romani, la cántabra Iuliobriga, tiene, también, algo de esa gran capacidad visionaria del que fuera el primer Princeps de Roma no en vano su instalación debió obedecer a un deseo del propio emperador, de, culminadas las guerras cántabras -hacia el año 15 a. C.- instalar un enclave que controlase la montaña santanderina, su salida al mar y la septentrional área meseteña (sobre el contexto de esta política augústea de fundación de ciudades y, también, sobre su cronología, debe verse este trabajo de ABASCAL, J. M.: "Los tres viajes de Augusto a Hispania y su relación con la promoción jurídica de ciudades", Iberia, 9, 2006, pp. 63-78, pincha aquí). Efectivamente, Iuliobriga está en un punto clave entre el Cantábrico -apenas a escasos 80 kilómetros de Santander, en la pequeña y típicamente pasiega localidad de Retortillo, pedanía de Campoo de Enmedio- y la Meseta, en un punto de paso esencial en la vía Pisoraca-Flauiobriga (Herrera de Pisuerga-Castro Urdiales), no en vano sus ruinas todavía están al pie de la autovía A-67 que enlaza Santander con Palencia. Esa situación -y el hecho de que, prácticamente, sea la única ciudad romana visitable de la actual región de Cantabria (parece que el aserto de Plinio el Viejo sobre que Iuliobriga sería la única ciudad de entre los Cántabros cuyo nombre valdría la pena recordar se ha cumplido en este caso)- convierten a Iuliobriga en visita obligada para quien se acerque a Santander, una ciudad que -no hace falta subrayarlo aquí- bien vale una visita (pincha aquí para algunas recomendaciones que te ayudarán a preparar tu visita a la "novia del mar") por muchísimas razones que no es este lugar para ponderar y entre las que dar un paseo por la playa de El Sardinero no es, desde luego, de las menos importantes.
Acceso: Aunque las ruinas de la ciudad romana de Iuliobriga no están advertidas al pie de la A-67, que es la vía de acceso a la zona de Reinosa para el que viaja desde Santander y, también -dada la condición de encrucijada del propio yacimiento que, en cierta medida, ha heredado la actual capital cántabra- para el que lo hace desde el interior peninsular, apenas uno toma la salida "Reinosa" de la citada vía encuentra las indicaciones oportunas que conducirán al viajero a la zona de aparcamiento del yacimiento arqueológico ubicada justo en el costado del Museo Domus, un singular espacio museográfico que ha recreado una de las viviendas excavadas en la ciudad romana -la denominada "Casa de los Morillos" (que el visitante atravesará cuando se acerque, con el coche, hacia el aparcamiento, dejándola a la izquierda)- y que ofrece, además, una interesante y muy didáctica aproximación a la vida histórica de la ciudad y a los materiales que ha aportado la excavación y que son extraordinariamente representativos de la cultura material típica de una ciudad romana provincial. El Museo Domus es, desde luego, y por ello, visita obligada pero también lo es el conjunto arqueológico cuyos atractivos -foro junto a la ermita románica de Santa María y espacios domésticos tras la ermita, en la zona que "porticara" en su día A. García y Bellido dotando a la zona de una imagen tan característica y reconocible, y antes de llegar a ella, a ambos lados de la carretera de acceso a Retortillo- son descritos más abajo, en el apartado "Descripción" del presente post y, además, están extraordinariamente bien explicados al visitante con un aparato de señalética ejemplar que incorpora unas sencillas recreaciones que facilitan la inteligibilidad de los monumentos por parte del profano. La visita al yacimiento es libre y gratuita, no así la del espacio museográfico cuyos horarios e información de contacto y tarifas aparecen más abajo, en el apartado de "Recursos en internet".
Tipología: Citada por Plinio (Plin. Nat. 3, 21) tanto al referirse al nacimiento del río Ebro (ortus in Cantabris haud procul oppido Iuliobrica: "nacido entre los Cántabros no lejos de la ciudad de Iuliobriga") como al reseñar que, entre los populi -las "ciudades"- de los Cántabros -que indica que eran nueve-, Iuliobrica sola memoretur, es decir, "sólo recordaré Iuliobriga", la ciudad romana de Iuliobriga aparece también referida por Ptolomeo (Geog. 2, 6, 50) que la incluye, igualmente, entre la etnia de los Cántabros (sobre éstos véase AJA, J. R., CISNEROS, M., y RAMÍREZ SÁDABA, J. L. (coords.): Los Cántabros en la Antigüedad. La Historia frente al Mito, Santander, 2008). Nótese que, efectivamente, Plinio, en las dos ocasiones en que alude a ella lo hace como oppidum cuando, en realidad, el lugar que la ciudad romana ocupa no es un lugar elevado, ni fortificado ni cuenta con una gran acrópolis sino que se adapta a un paisaje de medias colinas: visitar Iuliobriga es una prueba más de que -contra lo que algunos aun sostienen- cuando Plinio emplea el término oppida, lo hace, sencillamente, como sinónimo de ciudad, de núcleo urbano, no como reflejo de la fisonomía del mismo (véase al respecto lo que hace tiempo publicamos en un controvertido trabajo en la revista Faventia, 29/2, 2007, pp. 37-46, con mucha bibliografía autorizada sobre el tema). Fundación augústea al término de las guerras cántabras -no en vano la presencia de la legio IV Macedonica está atestiguada notablemente en la zona a través de una serie de hitos terminales alusivos a los prata militaria controlados por dicho cuerpo legionario (ERCantabria, 19, 23, 25-27 -con foto de una de ellas aquí- de Las Quintanillas: sobre esta cuestión es fundamental, además de seguir las consideraciones vertidas respecto de ellos en IGLESIAS GIL, J. M., y RUIZ GUTIÉRREZ, A.: Epigrafía Romana de Cantabria, Santander, 1998, debe verse el trabajo de CORTÉS, C.: "El territorio militar en la Epigrafía de la Hispania Romana: los termini pratorum", en XXth International Congress on Roman Frontier Studies (León, 2006), León, 2009, pp. 91-102)- Iuliobriga debió alcanzar el rango de municipio en época flavia momento en que, de hecho, se revelan notables transformaciones en su urbanismo (para este contexto histórico es fundamentar acceder a la breve nota "Juliobriga en su marco histórico", Cuadernos de Campoó, 4, 1996, accesible aquí de igual modo que para esas condiciones medioambientales y geoestratégicas del lugar tan bien escogidas por Augusto, en la red, es útil el trabajo "El paisaje de Campoó y Julióbriga en época romana", Cuadernos de Campoó, 8, 1999, accesible aquí y con notable aparato bibliográfico). Como consecuencia de esa promoción municipal algunos de los miembros de las élites cívicas del nuevo municipio de derecho latino (véase FERNÁNDEZ VEGA, P., e IGLESIAS GIL, J. M.: "El urbanismo del Norte de Hispania en época flavia", Memorias de Historia Antigua, 23-24, 2003-2004, pp. 119-137, esp. pp. 129-130, accesible aquí) desarrollaron importantes carreras políticas a nivel provincial como es el caso de C. Annius Flauus o de Q. Porcius Vetustinus atestiguados en varios epígrafes de Tarraco (RIT, 330 y 302) en los que el gentilicio Iuliobrigensis ("natural de Iuliobriga") -y en el primer caso, además, Iuliobrigensis ex gente Cantabrorum- está atestiguado (sobre esta cuestión de la movilidad geográfica, también en razón de la promoción socio-política de sus protagonistas, puede consultarse el trabajo que, precisamente, el tándem que ha trabajado en Iuliobriga en los últimos años, ha editado no hace mucho -IGLESIAS GIL, J. M., y RUIZ GUTIÉRREZ, A. (eds.): Viajes y cambios de residencia en el mundo romano, Santander, 2011- y el lector deberá estar al tanto del próximo número, el trigésimo, que la revista Veleia, de la Universidad del País Vasco, consagrará a la cuestión).
Descripción: Como se dijo más arriba, Iuliobriga conserva, fundamentalmente, tres grandes áreas arqueológicas, dos de ellas junto a la ermita románica de Santa María -al parecer instalada sobre la curia del viejo foro local, en uno de los lados del foro romano- y una tercera algo más abajo, saliendo de la zona arqueológica por la misma carretera por la que se accedió a ella, a ambos lados de dicha vía. La visita puede comenzar en el que fuera el foro, la plaza pública de la ciudad romana, configurado (ver planta aquí) como un espacio porticado con una plaza central abierta -del que sólo es visible parte al estar el resto bajo la actual fábrica de la ermita- al que se fueron añadiendo sucesivamente una serie de edificios hacia la parte inferior incluyendo tal vez un templo -del que hoy sólo queda un monumental cajón de cimentación en sillarejo en la parte delantera a la perspectiva desde la que el visitante, desde el panel explicativo, observa la plaza- y varios espacios productivos y artesanales a modo de tabernae instalados, aprovechando, además, los locales creados por el necesario sistema de aterrazamiento con el que los romanos tuvieron que jugar para garantizar la urbanización de las desiguales colinas en que se ubicó la nueva ciudad romana (para el foro, debe verse el sensacional trabajo de CEPEDA, J. J., IGLESIAS, J. M., y RUIZ, A.: "El foro romano de 'Iuliobriga' (Cantabria): nuevas investigaciones arqueológicas", Archivo Español de Arqueología, 82, 2009, pp. 97-114, accesible aquí). Monumentalizado en su día -en especial a partir de Tiberio y, sobre todo, en época flavia, momento en que albergó una monumental estatua de bronce (FERNÁNDEZ, C.: "Fragmentos de una estatua de bronce procedentes de la ciudad romana de Iuliobriga (Cantabria): historia y tecnología", Sautuola, 11, 2005, pp. 127-129, accesible aquí y con utilísima bibliografía sobre la ciuitas que nos ocupa)- fue el corazón de la vida cívica contando, también, con seguridad, con una curia cuya posición queda hoy enmascarada por la ermita de Santa María pero que pudo ser excavada bajo sus cimientos hace algunos años tal como se explica en una publicación del Archivo Español de Arqueología antes enlazada. Además del foro, Iuliobriga ofrece una auténtica lección visual del modo cómo Roma fue adaptando la arquitectura doméstica a las peculiaridades locales. Así, si el visitante, tras contemplar el foro, continúa por la pista que, desde la ermita, se dirige a la zona que aparece en la primera fotografía de las dos que encabezan este post -la denominada de "La Llanuca"- allí, junto a la calle porticada cuyo recorrido coincidiría, grosso modo, con el de la referida pista y cuyo trazado está, además, marcado por los pilares que sustentarían el porche, podrá observar y entender cómo era una vivienda romana típica del Alto Imperio siguiendo, casi, los modelos itálicos, con gran patio central y peristilada y a la que se abrían todas las estancias principales. Sin embargo, si el viajero, tras visitar esta zona, retrocede por esa misma pista en dirección a Retortillo y luego, hacia Reinosa, a ambos lados del foro -y, por tanto, de la carretera de salida de Retortillo- encontrará otras viviendas en las que se han incorporado a la planta elementos como grandes corrrales o se ha reducido el tamaño de los patios centrales, sin duda por las condiciones climáticas que en este lugar la población debió soportar especialmente durante los inviernos (para la evolución de la arquitectura doméstica en Iuliobriga es fundamental el trabajo de FERNÁNDEZ VEGA, P. A.: Arquitectura y urbanística en la ciudad romana de Julióbriga, Santander, 1993, un autor cuyos trabajos sobre organización territorial periurbana -de la que ya hablamos en otro post de este blog, pincha aquí- y sobre arquitectura doméstica son fundamentales: ver lista aquí). Esa reducción del patio central -que ha dado lugar a la acertada denominación de "Casa Bloque"- operada ya durante el siglo II d. C. es extraordinariamente comprensible al visitar el patio que se ha recreado -en realidad, todo el edificio es una extraordinaria y meritoria recreación- en el Museo Domus que ha tomado como inspiración la denominada "Casa de los Morillos" (que el visitante encuentra a la derecha de la vía que, desde el aparcamiento, desciende, por la carretera, hacia Reinosa: ver helifoto aquí). Ese espacio, el Museo Domus es, como antes se dijo, un pretexto más -¡sensacional y envidiable!- para acercarse a Iuliobriga pues en él se puede entender, con bastante claridad, gran parte de lo visto en la arquitectura doméstica de esta ciuitas (por cierto, para quien no pueda acercarse al Museo Domus de Iuliobriga o, sencillamente, no lo encuentre abierto cuando pase por el yacimiento, en el siguiente blog se puede acceder a una completa galería de fotos, sensacional: pincha aquí y en YouTube no faltan usuarios que han subido grabaciones del cubiculum, el atrio, la culina y el triclinium que se recrean en el lugar -pincha aquí-) y, por supuesto, asombrarse ante el estilo de vida romano. ¡Un diez a la iniciativa que, sin duda, está contribuyendo a dinamizar el yacimiento y a acercar el mundo romano a la sociedad haciéndolo inteligible! ¡Desde aquí nos quedamos con la idea que, desde luego, vendría muy bien a muchos yacimientos arqueológicos romanos de nuestro país!
Bibliografía: Puestas en conocimiento de la opinión pública por el erudito de Reinosa Demetrio Duque y Merino en 1885, las ruinas de Iuliobriga han sido, desde entonces, objeto de atención investigadora y científica por J. Carballo y por Á. Hernández Morales en los años cuarenta y cincuenta (véase, por ejemplo, HERNÁNDEZ MORALES, A.: Juliobriga, ciudad romana en Cantabria, Santander, 1947), por A. García y Bellido en los últimos cincuenta y primeros sesenta (algunos de cuyos trabajos están disponibles en la ficha correspondiente a esta ciudad romana en la sección de "Historia y Arqueología de las Civilizaciones" de la Cervantes  Virtual, de consulta obligada) y, desde los años ochenta, por José Manuel Iglesias Gil, Catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Cantabria (pincha aquí para seguir su producción historiográfica, sencillamente abrumadora y con un notable elenco de títulos alusivos a Iuliobriga y al poblamiento romano en Cantabria) y por su equipo que, además, espera, pronto, retomar los trabajos arqueológicos en el lugar: ¡sería, sin duda, una excelente noticia!. Además de los recursos que oportunamente, y para los distintos temas tratados más arriba, se han ido desgranando más arriba, nos parece resultan inexcusables -para profundizar en la singular fisonomía de esta ciuitas de más de veinte hectáreas de extensión- los trabajos de SOLANA SAINZ, J. Mª: Los cántabros y la ciudad de Iuliobriga, Santander, 1981 y la monografía de IGLESIAS GIL, J. M.: Iuliobriga, Santander, 1985. Además de ellos, debe leerse -y en parte está disponible online- la miscelánea IGLESIAS GIL, J. M. (ed.): Arqueología en Iuliobriga (Retortillo, Campo de Enmedio, Cantabria), Santander, 2002 (pincha aquí) que compila casi toda la información disponible sobre el lugar. Una buena síntesis sobre toda la problemática de la ciudad romana, y, también, sobre su reciente puesta en valor, puede obtenerse en PDF -pincha aquí- a través de IGLESIAS, J. M., y CEPEDA, J. J.: "Julióbriga. Una ciudad romana en el Norte de Hispania", Boletín GC: Gestión Cultural, 9, 2004, pp. 2-19. Por último, y a modo de síntesis, remitimos a la voz que, sobre Iuliobriga figura en el Diccionario Akal de la Antigüedad Hispana (SOLANA SAINZ, J. M.: "Iuliobriga (Retortillo)", en ROLDÁN, J. M. (dir.): Diccionario Akal de la Antigüedad Hispana, Akal, Madrid, 2006, p. 515, de validez como aproximación básica a las fuentes que la citan y a sus principales problemas.  
Recursos en internet: Con una buena y bien documentada voz en Wikipedia y su correspondiente ficha en la página Arqueotur, a falta, todavía, de una página web monográfica del lugar, sin duda el mejor documentado site en internet para obtener información sobre la ciudad que centra este post es el que el propio J. M. Iglesias Gil compuso para la sección de Conjuntos Arqueológicos de la Cervantes Virtual (pincha aquí) que incluye, además, enlace a algunas publicaciones antiguas ya arriba citadas y, por supuesto, una notable galería de fotografías (véase también el post de este colega y de J. J. Cepeda en Celtiberia.net). También son recomendables el espacio que dedica a Iuliobriga la página de Turismo de Cantabria/Cantabria Infinita, o el que figura en la sección de Centros de Interpretación de la página de la Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria, ambas con toda la información básica sobre horarios -en especial los del "Museo Domus", visita complementaria inexcusable al paso por el yacimiento- y accesos. Resulta fundamental -como aproximación histórica complementaria de los recursos arriba señalados y, también, como ejemplo del poder "identitario" que esta ciudad romana ejerce sobre la sociedad cántabra- leer el reportaje "Julióbriga, el icono más brillante de la cultura romana en Cantabria", El Diario Montañés, 21/09/2008, disponible aquí.
Recomendaciones: Destino turístico casi centenario, la oferta gastronómica y de alojamientos de Santander es, sencillamente, extraordinaria (pincha aquí para un listado bien argumentado y notable de recomendaciones), sin embargo, fieles a la filosofía de Oppida Imperii Romani sólo dejaremos aquí constancia de aquéllos establecimientos que hemos conocido directamente, de primera mano. Para los alojamientos, son cómodos, buenos y con precios que pueden resultar asequibles en según qué temporadas los vecinos Hotel Silken Rio Santander -frente a la espectacular playa de El Sardinero- y Hotel Santemar (la Cafetería y el Restaurante del Hotel Santemar son, también, recomendables: el último ofrece menús diarios a 16 Euros), ambos, además, con abundantes espacios de aparcamiento si uno viaja en vehículo propio. Cerca de ambos hoteles existe abundante oferta gastronómica de todo tipo y son recomendables la Cafetería La Italiana, en los bajos del casino -unos churros y una bollería extraordinarias, casi con vistas al mar- y, para comidas o cenas, el Restaurante La Cañía, prácticamente frente al Hotel Santemar. Pero, la recomendación "estrella" -toda una joya, un auténtico descubrimiento- para los lectores de Oppida Imperii Romani es el Restaurante El Cazurro, sobre la playa de la Arnía, en Liencres, a menos de diez kilómetros de Santander, literalmente "colgado" sobre la playa. Diariamente ofrece "guisos" para compartir -generosos en cantidad- a tan sólo 5 € que se pueden complementar, además, con rabas, bocartes -extraordinarios- croquetas de calamar y todo tipo de raciones principalmente "marineras", una buena alternativa al afamado -muy visto y aun más concurrido- Restaurante Marucho, en el centro de Santander, en la zona de "Tetuán" al que incluimos aquí conscientes de que despierta pasiones y gustará a muchos pero que, a nosotros, no termina de convencernos (muy pequeño y muy concurrido, mezcla que, normalmente, implica largas esperas, estrecheces, servicio lento...). Antes de terminar este post con el que volvemos a coger el pulso -abandonado desde Marzo, con una entrada sobre Tritium Magallum- a la sección de ciudades quintaesencia de este blog, sí habría que advertir que Retortillo no tiene una cafetería en la que poder tomar algo antes del mediodía, por eso, si el viajero se dirige a Iuliobriga antes de esa hora y quiere tomar un café debe dirigirse a la ruidosa -pero acogedora- y variadísima -en oferta- Cafetería de la Atalaya de la Vega, justo al pie de la autovía que enlaza Santander con Reinosa y junto a la salida que se ha de tomar para acceder a la ciudad romana, como se dijo, perfectamente señalizada al tomar dirección Retortillo. No lejos del yacimiento, al "arqueoturista" empedernido puede acercarse a recorrer, en una agradable excursión senderista, un tramo -supuesto, pues está en discusión- de la vía romana Pisoraca-Flauiobriga, antes citada y al que se acceder por Bárcena de Pie de Concha (pincha aquí para más información y, sobre todo, en este post de Terrae Antiquae, extraordinario, sobre la vía, sus vestigios y sus incógnitas).

TRITIVM MAGALLVM (Tricio)



[Detalle de uno de los capiteles del antiguo templo del foro de Tritium Magallum, hoy en la ermita de Santa María de Arcos e inscripción del veterano de la legio VII Gemina Didius Marcellus (CIL, II, 2887) reutilizada en la iglesia parroquial de San Miguel, en el centro de Tricio]

Situación: Con apenas cuatrocientos habitantes Tricio es un pequeño municipio de La Rioja -apenas a 25 kilómetros de Logroño pero, también, a una distancia asequible de Burgos, Pamplona o Zaragoza- cuyo nombre -actual y antiguo- se ha hecho un internacional hueco de justicia en la bibliografía sobre Arqueología dado que en su solar -y también en el entorno de los municipios vecinos de Arenzana de Arriba, Arenzana de Abajo y Bezares- se fabricó en época romana una vajilla de mesa de uso cotidiano caracterizada por su barniz rojizo y su ocasional -y siempre hermosa- decoración figurada a la que, por producirse en dicho lugar -por tanto en la antigua Hispania- se ha llamado terra sigillata hispánica (sobre ella es fundamental FERNÁNDEZ GARCÍA, I. (ed.): Terra sigillata hispánica: estado actual de la investigación, Jaén, 1998 y sobre la fabricada en Tricio algunos de los capítulos de FERNÁNDEZ GARCÍA, I., y ROCA, M. (eds.): Terra sigillata hispánica: centros de fabricación y producciones altoimperiales: homenaje a Mª Ángeles Mezquíriz, Jaén/Málaga, 1999 y, para quien tenga interés en la cuestión de la cerámica romana, es fundamental darse una vuelta periódicamente por la web Ex officina Hispana de la Sociedad de Estudios de la Cerámica Antigua en Hispania). Fue, precisamente, la intensa demanda que de dicho producto se registró en todo el Occidente Latino entre la época flavia -el último cuarto del siglo I d. C.- y el siglo IVd. C., la que motivó que la ciudad romana de Tritium Magallum (pincha aquí para la correspondiente ficha del lugar en Pleiades Gazetter) -gracias, también, a sus elites locales- se convirtiera en un lugar riquísimo casi al nivel del prestigio que otros centros alfareros habían tenido años antes, como, por ejemplo, el envidiable de La Graufesenque, en la vecina Galia (no te pierdas la sección "Les potiers et le commerce des vases" de esta web). Ubicado en el valle del río Najerilla y sobre unos terrenos arcillosos que, aun hoy, tiñen de rojo el paisaje -recordando, además, el por qué de la instalación de estas figlinae ("talleres alfareros") en el lugar hace más de dos mil años- la visita a Tricio es recomendable no sólo por las razones que se citarán más abajo -y que constituyen las únicas pero impactantes y muy "románticas" evidencias hoy visibles de su pasado romano- sino, sobre todo, porque se encuentra cerca de enclaves como Logroño, Calahorra, Nájera, San Millán de la Cogolla o el santuario de la Virgen de Valvanera que, desde luego, bien valen una visita y la articulación de una ruta en la que el paisaje, la arqueología, el arte y la gastronomía se entrelazan de una manera casi magistral. Tal vez por eso, Tritium Magallum merecía, desde hace tiempo, un post en Oppida Imperii Romani. Es de justicia, además, hacer notar aquí que quien escribe estas líneas visitó el lugar tras escuchar una charla de un colega de la Universidad de Zaragoza riojano y experto conocedor de la cerámica sigillata y animado por dos estudiantes exbecarios de Los Bañales de esos con los que uno iría a cualquier parte dada su enorme talla humana... A ambos, ¡gracias!
Acceso: Como se ha dicho hasta aquí, Tricio se encuentra muy cerca de Logroño. Por la AP-68 puede accederse al municipio a partir de la salida Navarrete-Fuenmayor y, después de Navarrete, siguiendo siempre dirección Burgos, pronto, aparece el desvío, sobre una rotonda, a la localidad cuyos restos arqueológicos, con ser interesantes, pueden visitarse en apenas unas horas. Sí es importante que, previamente, y tal vez a través de un callejero de la localidad -como el que puede verse en Google Maps- el visitante señale los puntos de interés: la ermita de Santa María de Arcos -a la que se puede ir caminando pero también en coche pues, a las afueras del pueblo, tiene una amplia zona de aparcamiento-, la iglesia parroquial de San Miguel y las vecinas calles Mayor y del Cierzo, puntos que concentran el atractivo epigráfico y arqueológico de este lugar. 
Tipología: Privilegiado solar para un oppidum indígena que fue, además, el taller de la antigua ceca titiakos -uno se explica esa realidad viendo la ubicación aun hoy, del lugar, sobre un elevado cerro y controlando un amplísimo valle (no te pierdas la vista de Tricio desde Santa María de Arcos o de sus defensas naturales desde el Parque de los Alfareros)- y citada primero por Plinio (Nat. 3, 27) entre los populi próximos a los cántabros y a los autrigones y, más tarde, por Ptolomeo (Geog. 2, 6, 54) entre las ciudades de los Berones (la etnia histórica que, grosso modo, se corresponde con la actual La Rioja, véase VILLACAMPA, Mª A.: Los berones según las fuentes escritas, Zaragoza, 1980, aun imprescindible y en cuyas pp. 50-56 se listan todas las fuentes antiguas sobre la ciudad, recogidas también, nuevamente, en HERNÁNDEZ GUERRA, L.: "Tritium Magallum", en ROLDÁN, J. M. (dir.): Diccionario Akal de la Antigüedad Hispana, Madrid, 2006, p. 931, ¡aunque Plinio no dice que sea un municipio de derecho latino en su lacónica mención a Tritium, que se ha ignorado en parte de la bibliografía!) Tritium Magallum estaba colocada, conforme a la información facilitada por el Itinerario de Antonino (It. Ant. 394, 1), entre las mansiones de Vareia (Logroño) y Libia (Herramélluri), en la conocida y transitadísima vía de Italia in Hispania, una vía que, antes de llegar a Tricio pasaba por históricos centros urbanos que, además -y como ya se ha dicho- bien merecen una "arqueovisita": Cascantum, Gracchurris o Calagurris, correspondientes a las actuales localidades de Cascante, Alfaro y Calahorra algunas con post específico en este blog -otras, desde luego, no deberán tardar mucho en tenerlo y, mientras tanto, os facilitamos otros enlaces con información recomendable sobre ellas-. Tritium debió ser ciudad de estatuto jurídico peregrino hasta época flavia (Plinio la cita sólo como ciuitas), momento en que -como gran parte de las comunidades de su entorno- debió convertirse en municipio de derecho latino no en vano en algunas inscripciones posteriores a ese momento se atestigua la expresión res (publica) Tritiensium (CIL, II, 2892), propia ya del ordenamiento jurídico municipal. Como se explica en algunos de los títulos que se citan más abajo, esa promoción estatutaria coincidió, además, con el momento de despegue económico del centro urbano como espacio productor de terra sigillata. 
Descripción: Del insigne, sin duda -y como se ha visto-, pasado romano de Tricio, tres son los elementos que hoy se conservan y que el visitante no ha de perderse, elementos los tres que justifican, desde luego, la visita al lugar. A saber: su conjunto epigráfico -especialmente presente en la iglesia de San Miguel y en las calles Mayor y del Cierzo- (para todo el generoso catálogo epigráfico Tritiense puede consultarse la página correspondiente en Hispania Epigraphica OnLine y, también, leer el antiguo y clásico trabajo de BARAIBAR, F.: "Lápidas romanas de Tricio", Boletín de la Real Academia de la Historia, 50, 1907, pp. 256-70, accesible desde aquí que, aunque desfasado respecto de la localización de algunas piezas, da muestra del potencial y atractivo del lugar, actualizando el catálogo con ESPINOSA, U.: Epigrafía Romana de La Rioja, Logroño, 1986, nºs 26, 23 y 22 -en el orden que se citarán más adelante-, pp. 41-58), los restos del antiguo templo del foro municipal reutilizados en la Ermita de Santa María de Arcos, a las afueras del pueblo cruzando la carretera de Logroño (la ermita no abre todos los días sino bajo petición con un par de días de antelación: se recomienda llamar al Ayuntamiento de Tricio y preguntar por las guías que, a un precio de 2 € por persona, la enseñan con notable solvencia) y, si el visitante es muy aficionado a la Arqueología, lo que queda -que no es prácticamente nada (ya lo explicaremos más abajo)- del taller alfarero romano excavado en el paraje de "El Quemao" (pincha aquí para más información y lee el trabajo de SÁENZ, Mª P.: "Avance sobre la excavación del centro alfarero de "El Quemao" (Tricio, La Rioja)", Salduie, 1, 2000, pp. 295-302, accesible desde aquí) ubicado cerca del actual Parque de los Alfareros. Vayamos, pues, por partes. Tres, como se ha dicho, son las inscripciones, como decíamos más arriba, que pueden verse reutilizadas en diversos lugares de la localidad: el epitafio de Atilius Maternus y Atilius Capito (CIL, II, 2894) ubicado casi al final de la Calle Mayor en su confluencia con la Calle del Cierzo sobre una fragmentada estela de la que sólo se conserva su cabecera triangular y la parte superior del campo epigráfico, la tumba de Val(eria) Kara, hija del veterano de la legio VII Gemina G(aius) Val(erius) Firmanus (CIL, II, 2888), que se conserva en la Calle del Cierzo reutilizada sobre un muro y bajo la cabecera, con decoración figurada, de una estela funeraria fragmentada, y, muy especialmente -por eso la imagen del mismo preside este post-, el hermosísimo -sólo por él vale la pena acercarse a Tricio- homenaje funerario del soldado de esa misma legio VII Gemina Didius Marcellus (CIL, II, 2887) que el visitante descubrirá reutilizado en la pared de la capilla primera de la nave lateral derecha de la hermosa iglesia parroquial de San Miguel, en el centro del pueblo (sobre esa presencia de veteranos de esa legión en el marco del floreciente municipio Tritiense en época altoimperial romana -prueba de las posibilidades económicas y sociales que el lugar ofrecía- puede -y debe- consultarse PALAO, J. J.: "Los veterani de la legio VII Gemina: un ejemplo de integración", Hispania Antiqua, 22, 1998, pp. 175-202 y, antes, NAVARO, M.: "Una guarnición de la legio VII Gemina en Tritium Magallum", Caesaraugusta, 66-67, 1989-1990, pp. 217-225). Si impresionantes y hermosísimas son estas inscripciones -especialmente la primera y la última- ciertamente totalmente deslumbrantes -podría decirse que no hay palabras para describirlos: hay que verlos (y la foto que aparece en el encabezamiento de este post no les hace justicia)- son los restos del antiguo templo romano con que contó el municipio flavio y que pueden verse reutilizados en la ermita de Santa María de Arcos que guarda, además, un mosaico polícromo romano, restos de una antigua necrópolis (desde el siglo III hasta el siglo XIV: véase CANCELA, Mª L.: "Santa Mª de Arcos Tricio (La Rioja): campañas 1984-1986", Boletín Museo de Zaragoza, 5, 1986, pp. 289-296, al menos, aunque hay publicaciones suyas de las intervenciones en los años noventa: pincha aquí) y otras dos  hermosas inscripciones romanas, un epitafio paleocristiano con la hermosa fórmula -al menos para los creyentes- in Christo bene uale in pace (ERRioja, 38) -al fondo, en el lado derecho de la nave, antes del presbiterio- y -entrando en la ermita, a la derecha- el fragmentado epitafio dedicado por [---] Reburrus y Boutia, hija y esposa, a un difunto de nombre perdido (ERRioja, 37). Efectivamente, las notables dimensiones de los fustes de las columnas -al parecer, las mayores de la Hispania romana- y el porte de los capiteles corintios que coronan algunas de ellas nos hablan del esplendor del foro de la antigua ciudad romana de Tritium Magallum que debió monumentalizarse notablemente a comienzos del siglo II d. C. justo en el periodo de florecimiento de las producciones de sigillata hispánica que se fabricaban en sus talleres alfareros y, también, justo después de la adquisición de la condición de municipio flavio por parte de la ciudad (puedes leer sobre ello en nuestro trabajo ANDREU, J.: "Incidencia de la municipalización flavia en el conuentus Caesaraugustanus", Salduie, 3, 2003, pp. 163-187, esp. p. 173, disponible aquí). Además, y como decíamos más arriba, si el lector de este blog es aficionado de verdad a la Arqueología Clásica disfrutará como un niño dando un paseo por las parcelas contiguas al denominado Parque de los Alfareros (singular pervivencia en la toponimia...) y, en particular, por las que están al otro lado de la carretera de Logroño conforme se viene desde el pueblo -por ejemplo, desde la Calle del Cierzo- por la Calle de la Salera y comprobando cómo, efectivamente, los fragmentos de terra sigillata hispánica forman parte, casi prácticamente, del paisaje local sembrándolo -literalmente- todo. En fin, Tritium Magallum es una visita con reclamos suficientes como para volverse totalmente inexcusable si pasas cerca del lugar. Aun así, si tras leer este post no te has decidido aun a visitar Tritium Magallum, descarga esta simpática y evocadora presentación que circula por la red y que, tal vez, acabe por convencerte: pincha aquí.
Bibliografía: Para los aspectos históricos de la ciudad, su origen indígena y su conversión en municipio en época flavia resultan fundamentales los trabajos de ESPINOSA, U., y PÉREZ RODRÍGUEZ, M.: "Tritium Magallum, de ciudad peregrina a municipio romano", Archivo Español de Arqueología, 55, 1982, pp. 65-88 (sin duda la mejor aproximación, hasta la fecha, a la historia del municipio -accede al PDF de este trabajo desde aquí- junto con el capítulo cuarto del trabajo de ESPINOSA, U.: "Tritium Magallum y el sueldo de los gramáticos en la Antigüedad", Contextos Educativos. Revista de Educación, 1, 1998, pp. 115-124, esp. pp. 122-123, disponible aquí) y de ESPINOSA, U.: "Riqueza mobiliaria y promoción política: los Mamilii de Trititium Magallum", Gerión, 6, 1988, pp. 263-272 (descarga el artículo desde aquí). La cuestión alfarera -consustancial a Tricio- ha sido tratada por numerosos autores -entre ellos dos, inexcusables, a los que se alude más abajo, en el apartado de "Recursos en internet"- pero pueden destacarse los trabajos de GARABITO, T., y SOLOVERA, E.: "Los talleres de Tritium Magallum: nuevas aportaciones", Hispania Antiqua, 14, 1990, pp. 69-90 además de varios caspítulos de los trabajos que se citaron más arriba a propósito de las producciones de sigillata hispánica (muy sugerentes son, entre las producciones Tritienses, unas que, con retratos decorativos de Principes de la dinastía flavia, parece se hicieron para conmemorar la recepción del estatuto municipal flavio y el advenimiento de la nueva dinastía precisamente en el último cuarto del siglo I d. C. y que han estudiado con extraordinaria solvencia Macarena Bustamante -sobre todo en BUSTAMANTE, M.: "Cerámica y poder. El papel de la terra sigillata en la política romana", Anales de Arqueología Cordobesa, 19, 2008, pp. 185-202 y en "Representaciones imperiales en pequeño formato: el caso de la terra sigillata hispánica hallada en Emerita Augusta", Bulletino di Archeologia OnLine, Volume Speciale, 2010, pp. 42-47, disponible aquí- y Mª Pilar Saenz Preciado -en su artículo "Retratos de la familia Flavia como motivos decorativos en la terra sigillata hispánica", Annals de l'Institut d'Estudis Gironins, 36, 1996-1997, pp. 549-563 -descárgalo desde aquí-, dos investigadoras que hay, necesariamente, que tener en cuenta. Sobre ese uso de la imagen dinástica en las producciones de sigillata hispánica y a propósito de un fragmento recuperado en las excavaciones de Los Bañales y cuya fotografía encabezó un viejo post de este blog -pincha aquí- debes consultar también la bibliografía que se ofrece en ANDREU, J.: "Motivos decorativos monetales sobre dos fragmentos de sigillata hispánica procedentes de la ciudad romana de Los Bañales (Uncastillo, Zaragoza)", Saguntum, 43, 2011, pp. 167-175, accesible completo aquí. Volviendo a Tritium Magallum y a su entorno puede ser útil la consulta del trabajo de CASTELLANOS, S.: "Consideraciones en torno al poblamiento rural del actual territorio riojano durante la Antigüedad Tardía", en DE LA IGLESIA, J. I. (ed.): VII Semana de Estudios Medievales (Nájera, 1996), Nájera, 1997, pp. 331-342 (disponible aquí) que, además, da algunas claves para entender la transformación de la ciudad durante la Antigüedad Tardía.
Recursos en internet: Además de la página Tricio On Line -que incluye un interesante espacio de "Cosas que ver", cierto que no muy orientado hacia el mundo romano excepción hecha de la ermita de Santa María de Arcos- de todo lo que, sobre Tritium Magallum, puede leerse en internet, sin lugar a dudas la página que, consagrada a los centros alfareros en la Antigüedad, y a la terra sigillata hispánica, se presenta con el nombre de la ciudad es, desde luego, la más recomendable (pincha aquí) no en vano está creada y gestionada por los dos investigadores que mejor conocen el entorno y que han tenido la oportunidad de excavar en algunos de sus antiguos alfares, Carlos Saenz y Pilar Saenz (entiéndase los enlaces a sus correspondientes perfiles en dialnet como recurso desde el que obtener artículos completos no sólo sobre las producciones de la zona sino sobre los centros alfareros excavados en el entorno de la actual Tricio: "Los Pozos" y "El Quemao" y sobre la sigillata hispánica en general). La página del Valle del Najerilla cuenta con una bien documentada sección sobre la romanización de la zona que incluye atención monográfica al pasado romano de Tricio (pincha aquí) como también puede obtenerse información, muy breve -pero la página parece sugerente, especialmente para su uso pedagógico- en la web Vivir en la Historia. Aunque no sin algunas inexactitudes, Tritium Magallum también cuenta con su correspondiente voz en la inexcusable Wikipedia
Recomendaciones: Tierra de vinos -aunque quien firma este blog prefiere, por razones obvias y que supondrá fácilmente quien sea observador, los caldos navarros: pincha aquí- La Rioja, por su posición en el Valle Medio del Ebro, es un espacio privilegiado -como lo son también Navarra y Aragón- para la Arqueología Clásica. Por eso, la visita a la antigua Tritium Magallum puede ser un extraordinario complemento a una jornada arqueológica en la que, por ejemplo, el visitante se centre -como punto d epartida- en la antigua Calagurris Iulia Nassica, la actual Calahorra (si estás por la zona no dejes de estar al tanto de los sugerentes eventos que organiza, incansablemente, la Asociación de Amigos de la Historia de Calahorra, cuyo órgano editorial, la revista Kalakorikos, es también de referencia: a ese respecto no debes perderte el libro AMIGOS DE LA HISTORIA DE CALAHORRA (eds.): Así era la vida en una ciudad romana: Calagurris Iulia, Calahorra, 2002, disponible en PDF aquí), pase allí la mañana y por la tarde complete su paseo arqueológico acercándose a Tricio, o a la inversa. En Calahorra, se puede desayunar en El Tostadero/Coffee Shop, en pleno Paseo del Mercadal (justo frente a la réplica de la inscripción de Iulius Longinus Doles: CIL, II, 2984, precisamente hallada en la zona del circo) -el espacio urbanístico resultado de la antigua presencia del circo romano Calagurritano-, comer en el restaurante La Taberna de la Cuarta Esquina, en la C/Cuatro Esquinas -algo caro pero que ofrece una excelente selección y muestrario de la gastronomía riojana- y alojarse en el Parador de Turismo de nombre, además, tipicamente calagurritano: Marco Fabio Quintiliano, el célebre retor que triunfó en Roma y vió la luz en esta ciudad hacia el 35 a. C. También Logroño ofrece opciones gastronómicas altamente recomendables bien en la popular zona de Calle del Laurel o en el área universitaria donde las hamburguesas, platos combinados y pinchos del London Café -justo frente al rectorado de la Universidad de La Rioja- no desmerecen en absoluto. Pero, al margen de Calahorra y de las otras ciudades romanas -de recuerdo sertoriano, como se dijo, muchas de ellas- que fueron citadas al comienzo de este post, muy cerquita de Logroño, apenas a media hora en coche, es visita obligada la Villa Romana de Arellano, ya en Navarra -pero muy accesible por la denominada Autovía del Camino que enlaza Pamplona y Logroño-: un ejemplo de recuperación, puesta en valor y adecuada promoción de un yacimiento arqueológico romano.