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VBIQVE RESPVBLICA, VBIQVE VITA

 

[Detalle del mosaico descubierto en Artieda de Aragón en fotografía del equipo de investigación. Pueden verse más imágenes en el elenco facilitado por Gobierno de Aragón]

En los tradicionales y útiles balances de la actividad arqueológica estival que, para el territorio aragonés, se han publicado en las últimas semanas -por ejemplo éste de El Periódico de Aragón o éste otro de Heraldo- se ha colado con derecho propio como uno de los hallazgos más representativos del verano el descubrimiento de un hermoso mosaico bícromo en un enclave de cuya categoría urbana en época romana ya advertíamos en un post de hace algunos meses, categoría que se ha celebrado como novedosa, con razón en parte, en algunos medios digitales. Nos referimos al Forau de la Tuta de Artieda de Aragón, casi en el límite entre la Comarca de Cinco Villas y la de Jacetania aunque administrativamente ya en ésta última en tierras, en cualquier caso, prepirenaicas. Gobierno de Aragón se ha apresurado a liderar el protagonismo de la noticia y ha publicado en su órgano informativo digital incluso muy útiles declaraciones y valoraciones del hallazgo por parte del equipo investigador, capitaneado por la arqueóloga Paula Uribe, de la Universidad de Zaragoza, así como ha incluido también un buen elenco de fotografías de detalle del hermoso pavimento en opus tessellatum que, desde luego, constituye una buena recompensa al tesón demostrado, en torno a la puesta en marcha de este proyecto, por el Ayuntamiento de Artieda. Esta labor, de hecho, ha sido reconocida hace apenas unos días en un sensacional reportaje publicado en el digital de ABC

El sensacional equipo científico que se ha hecho cargo de la investigación en dicho enclave y que, además de a la propia Paula Uribe, incluye a José Ángel Asensio y a Lara Iñíguez, ha concluido que, efectivamente, nos encontramos ante un mosaico de servicio a un establecimiento termal -pues es frecuente este tipo de motivos decorativos en estancias termales, especialmente en los frigidaria (NIELSEN, I., Thermae et balnea. The architecture and cultural history of Roman public baths, Aarhus, 1993, pp. 153-162)- y que este hallazgo, unido a las infraestructuras de saneamiento que ya se conocían y a los restos del viario urbano que han sido localizados en los sondeos de este verano revela que nos encontramos ante un enclave de entidad urbana. Una nueva ciudad romana más que añadir a un territorio -el de las tierras prepirenaicas del Pirineo Central y del Occidental- de cuyo interés investigador hemos ido dando cuenta asiduamente en este blog. Se trata del mismo ámbito geográfico en que se ubican la ciudad de los Iluberitani plinianos, en Lumbier (Navarra), la de Campo Real/Fillera, en Sos del Rey Católico (Zaragoza), la de Santa Criz, en Eslava (Navarra), la de Cabezo Ladrero, en Sofuentes (Zaragoza) y la de Los Bañales, en Uncastillo (Zaragoza) que este año, como podrá juzgar el lector a través del sensacional vídeo que ha preparado Juanmi Cirez y que hemos difundido en nuestro canal de vídeos en YouTube también ha ofrecido interesantes hallazgos en el que fuera su barrio septentrional. Todas estas ciuitates se encuentran ubicadas en la parte septentrional del antiguo conuentus Caesaraugustanus y todas, de hecho, revisten ese sesgo de parua oppida que hemos sostenido, con datos concretos para algunas de ellas, en publicaciones bien recientes, a las que remitimos: pequeñas ciudades dotadas, tempranamente, de infraestructuras urbanísticas de primer nivel en un claro deseo de emular a la capital conventual y a las ciudades privilegiadas del entorno (Parua oppida. Imagen, patrones e ideología del despegue monumental de las ciudades en la Tarraconense hispana, Uncastillo, 2020, pp. 3-24 o Actualidad de la Investigación Arqueológica en España. I. 2018-2019, Madrid, 2020, pp. 505-522).

Es precisamente este punto en el que quisiéramos detenernos someramente en estas líneas. Varias son las aportaciones que el hallazgo de Artieda, a nuestro juicio, representa para la Arqueología hispanorromana. Una de las más felices significaciones del hallazgo que nos ocupa es que ha vuelto a recordar la peculiar erótica que los mosaicos tienen para los medios de comunicación y, también, para el público en general como los hallazgos de la pasada primavera en Peralta (Navarra) -en esta ocasión en un contexto rural, de uilla rustica- o las recientes rehabilitaciones de los de La Malena de Azuara, en Zaragoza, o de los de La Caridad de Caminreal, en Teruel, estos últimos domésticos y urbanos, han evidenciado en los últimos meses. La segunda, efectivamente, es la constatación del carácter urbano del lugar, asunto sobre el que nos entretuvimos, con otros argumentos en el post que, sobre el yacimiento de Artieda, compusimos la pasada primavera y al que hemos remitido más arriba. Y la tercera -y a nuestro juicio la más interesante- es que un mosaico como éste -en el que, en las fotografías que han trascendido, pueden verse varios erotes cabalgando y domesticando hipocampos, animales típicos de estos thiasoi relacionados con divinidades y geniecillos acuáticos y muy propios de establecimientos termales (ver sensacional galería con los de las termas de Neptuno de Ostia, en Italia, en Spine, 32, 3, 2007 y, para un catálogo hispano, en el trabajo de SAN NICOLÁS, P., Espacio, Tiempo y Forma. Serie 2. Historia Antigua, 17-18, 2005, pp. 301-334 con alusión a los hipocampos en pp. 315-316)- vuelve a subrayar los procesos de monumentalización más o menos comunes -y estimulados, seguramente, por la emulación- que vivieron las ciudades arribas citadas. Si ya en su día (SPAL. Prehistoria y Arqueología, 20.1, 2020) pusimos de relieve la similitud estructural y de planta de los criptopórticos de los foros de Santa Criz de Eslava y de Los Bañales de Uncastillo, ahora el hallazgo de Artieda pone en valor la constatación, hace ya varias décadas, de un hermoso mosaico marino, también en teselas blancas y negras de buen tamaño y también, verosímilmente, vinculado a termas, que estudiamos hace algunos años en Campo Real/Fillera y que, hace apenas un año, ha sido felizmente entregado por sus descubridores al Museo de Zaragoza (Roma y las provincias: modelo y difusión, Roma, 2011, pp. 45-55). El mosaico de Artieda no es, por tanto, un hallazgo aislado sino que, en un escrutinio no exhaustivo (para éste procederá consultar BLÁZQUEZ, J. Mª., y MEZQUÍRIZ, Mª Á., Mosaicos romanos de Navarra, Madrid, 1985, pp. 55-56, nºs 35-37 -con enumeración de paralelos hispanos- y FERNÁNDEZ GALIANO, D., Mosaicos romanos del convento Cesaraugustano, Zaragoza, 1987) debe ponerse en relación, al menos, de manera nítida, también -y además de con el vecino ejemplar de Fillera- con uno de Pompelo, hallado entre las calles Curia y Navarrería (FERNÁNDEZ GALIANO, D., Mosaicos romanos del convento Cesaraugustano, Zaragoza, 1987, pp. 121-122, nº 191, también incluido en los repertorios hace nada citados, y cuya imagen encabeza el post sobre Pompelo de este blog) y, también, con la evidencia de teselas blancas y negras atestiguada por A. Beltrán Martínez en sus excavaciones en las termas de Los Bañales como tuvimos la oportunidad de constatar hace algunos años en nuestros primeros trabajos de revisión del material arqueológico de sus históricas campañas de excavación (Caesaraugusta, 82, 2011, pp. 150, 154 y 158, con foto; el de Fillera aparece inventariado en FERNÁNDEZ GALIANO, D., Mosaicos romanos del convento jurídico Cesaraugustano, Zaragoza, 1987, p. 37, n1 52 que, sin embargo, no recoge las noticias sobre los de Los Bañales pero que sí inventaría, exhaustivamente y de forma completa, los ejemplares conocidos para entonces en Artieda de Aragón: pp. 29-34, nºs 18-16, uno de ellos, nº 19, precisamente del Forau de la Tuta: "un mosaico de tesela gruesa y colores blanco y negro que dibujaban una composición geométrica" pero que "fue destruido" si bien se anota que "en 1965 aún se descubrieron teselas sueltas y algún trozo del mismo, de proporciones reducidas"; muy útiles son los mapas que aporta este volumen para hacerse cargo de la difusión de este tipo de mosaicos). No debe, pues, olvidarse esto en una disciplina, la Arqueología, que debe ser esencialmente comparativa y que nos ofrece, siempre, un conocimiento en constante incremento. 

Está claro que algo llevó a estas pequeñas comunidades del somontano pirenaico a monumentalizarse siguiendo patrones más o menos comunes que se nos presentan hoy como destellos de ese proceso de auto-romanización (WOOLF, G., Becoming Roman. The origin of Roman provincial civilization in Gaul, Cambridge, 1998) que transformó para siempre la decus urbana de antiguos enclaves indígenas, ahora de perfil totalmente romano (los procesos en que ésta transformación se llevó a cabo y los principales agentes que la facilitaron fueron objeto de un trabajo nuestro presentado hace algunos años a la Semana Romana de Cascante y que inspiró un post anterior en Oppida Imperii Romani, al que remitimos) y que contribuyó a hacer real, también en su aspecto material, la afirmación de Tertuliano (De anima, 30, 3) ubique respublica, "por todas las partes (hay) ciudades-estado", afirmación que inspiró algunas interesantes reflexiones sobre la vida urbana en Occidente (ver, por ejemplo, LEPELLEY, C., en L'Afrique dans l'Occident Romain (Ier siècle av. J. C.-IV siècle ap. J. C.), Roma, 1990, pp. 403-421). El sensacional hallazgo de Artieda no hace sino poner en valor los otros testimonios arriba indicados, recordarnos la eficaz globalización a que Roma sometió a las pequeñas ciudades del interior en todo Occidente y, también, desde una óptica romántica, subraya lo mucho que queda por descubrir no sólo en el lugar donde este mosaico ha sido hallado sino en todas las otras ciuitates antes mencionadas y que tienen -también el territorio en su conjunto- un sensacional futuro investigador máxime dada su práctica total homogeneidad étnica prerromana una vez que pertenecieron al territorio, -acaso incluso neurálgico, a juzgar por los testimonios onomásticos- de los antiguos Vascones

No queremos, sin embargo, cerrar este post, con el que, definitivamente, tomamos el pulso a la serie de entradas de Oppida Imperii Romani en este nuevo curso académico en que esperamos alcanzar las 400.000 visitas, sin una reflexión relacionada con las políticas patrimoniales y que, en cualquier caso, no es nueva pues ya la volcamos profusamente en la visitadísima entrada "De patrimonio Aragonense" del pasado mes de octubre. que, parece, es replicable a la gestión patrimonial en otras Comunidades Autónomas como denunciaba este reciente artículo de Eldiario.es, de hace apenas unas semanas. Por regla general es constante en nuestro país -aunque hay excepciones- la escasez de recursos económicos que dedican las administraciones al patrimonio arqueológico. Por ello resulta ciertamente lamentable que cuando se producen hallazgos como éstos los gobiernos de turno traten de sacar partido del appeal que despiertan en la opinión publica bien afirmando que van a impulsar "las labores de protección, investigación y difusión del yacimiento romano del Forau de la Tuta" -cuando lo más que van hacer, según desvela la propia nota y matizó con acierto Heraldo de Aragón, es, en cumplimiento con su responsabilidad como órgano de tutela del patrimonio arqueológico, la declaración del lugar como BIC (asunto que ya ha sido criticado en la página web de AraInfo/Diario Libre d'Aragón)- bien siendo oportunistas y, a propósito de las inversiones en la protección de los mosaicos de La Malena de Azuara, se afirme (ver nota completa, de la que proceden los extractos, aquí) que "130.000 euros se han destinado a financiar más de veinte trabajos científicos sobre patrimonio cultural aragonés" y, a renglón seguido, y, a nuestro juicio de forma tendenciosa y aprovechando la consolidada imagen de marca del proyecto de Los Bañales, se hable de que "de esta manera, la Dirección General de Patrimonio cumple con su cometido de investigar, proteger y difundir el rico patrimonio de la Comunidad Autónoma. Destacan, entre otros elementos, los yacimientos de Los Bañales (...)" cuando la ciudad romana que estamos excavando en Uncastillo no recibe dinero, para investigación, de Gobierno de Aragón, desde el año 2011. Creemos que es de recibo pedir seriedad, transparencia y sinceridad a quienes gestionan unos fondos públicos que, todos, con nuestros impuestos, contribuimos a nutrir. También cuando la Arqueología nos depara, gracias al trabajo investigador de equipos solventes como el de Artieda, hallazgos como el que ha inspirado esta reflexión. 



PARVA CIVITAS, SED GLORIA INGENS

 


[Cartel anunciador de la Jornada sobre La Romanización en Cinco Villas, celebrada, en formato telemático, el 21 de noviembre, en la UNED de Ejea de los Caballeros, con apoyo del Centro de Estudios Cinco Villas de la Institución Fernando el Católico]

En el trabajo que venimos desarrollando, desde hace más de una década, en la ciudad romana de Los Bañales -y cuyos valores hemos resumido hace apenas unas semanas en un post anterior de Oppida Imperii Romani y aun en un reciente vídeo- siempre hemos tenido presente que los problemas históricos planteados por la excavación arqueológica y los estudios territoriales desarrollados en Los Bañales de Uncastillo sólo deben ser validados tras un diálogo incesante, y abierto, con colegas expertos en las distintas parcelas que nutren el conocimiento sobre la Antigüedad y en comparación, incesante -pues es así como trabaja la Arqueología Clásica, como recuerdan, incluso, las películas de Indiana Jones- con otros yacimientos y enclaves sometidos a condicionantes históricos y territoriales parecidos. Esa filosofía, por ejemplo, ha impregnado la Serie de Monografías "Los Bañales" que, ya con tres volúmenes editados, ha ido poniendo sobre la mesa cuestiones que, atestiguadas en Los Bañales y en la intensa presencia romana en la Comarca de Cinco Villas -cuyo conocimiento, el proyecto de Los Bañales, fundamentalmente con apoyo de la propia Comarca, ha venido a dinamizar- se han revelado con un alcance territorial mayor que ha aportado la contextualización necesaria de cualquier fenómeno histórico. 

Una de esas cuestiones ha sido la del despegue monumental temprano -entre Augusto y los Flavios- de comunidades pequeñas que, sin embargo, no alcanzaron su maduración jurídica y estatutaria hasta la extensión del ius Latii por Vespasiano, ya en época flavia, los denominados parua oppida sobre los que existe una etiqueta específica en este blog. Ese fue, precisamente, el tema principal de la Jornada de la que se da cuenta en estas líneas, una jornada de estudio inicialmente prevista para el mes de octubre, en formato presencial, pero que la situación sanitaria vivida en aquellas fechas por Ejea de los Caballeros, obligó a trasladar al mes de noviembre celebrándola, finalmente, a puerta cerrada pero con una inusitada participación de cursillistas, que, en un número superior a sesenta, sometieron a los ponentes a un extraordinario coloquio no sólo tras sus intervenciones sino, también, en la mesa redonda final.

Todo el evento, como ya se hiciera con el que, en el verano de 2017, se celebró en torno a la presentación del volumen 2 de la Serie de Monografías Los Bañales, fue grabado gracias a la extraordinaria diligencia del personal de la UNED de Ejea y de la UNED de Calatayud y, gracias a ello, y al vídeo resultante, alojado en YouTube, el público de la jornada podrá multiplicarse dando a la investigación que se hace en Los Bañales un carácter, si cabe, aun más abierto. La jornada contó con las intervenciones de quien escribe estas líneas, que habló sobre las ciudades romanas de las Cinco Villas como paradigma de esa categoría historiográfica de los parua oppida; con la de Lara Iñiguez Berrozpe, de la Universidad de Zaragoza, que profundizó en los programas de decoración pictórica públicos y privados de las primeras décadas del siglo I d. C. como evidencia de la efervescencia monumental y cívica del periodo; y con la de Joaquín Ruiz de Arbulo, de la Universitat Rovira i Virgili que dictó una magistral conferencia de clausura sobre el significado de la promoción social y política en la Roma del Alto Imperio con una especial mirada a Tarraco. La sesión se cerró con una Mesa Redonda sobre la cuestión del despegue monumental de las ciudades del Ebro Medio, y de la Tarraconense, entre Augusto y los Flavios, que sirvió de presentación al volumen 3 de la Serie de Monografías Los Bañales, y que, moderada por María Jesús Peréx, de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, contó, además de con los ponentes antes citados, con Aitor Blanco-Pérez, de la Universidad de Navarra y María Ruiz del Árbol, del Instituto de Historia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Todo el material resultante de la misma, con enlaces medidos al momento de arranque de cada una de las ponencias, puede verse en el post que la UNED de Calatayud ha preparado para recoger el evento y garantizar, como era también nuestro deseo, su máxima difusión.

Sí nos parece oportuno, al margen del caudal de información histórica que las ponencias presentadas, y la discusión final, ofrecen, llamar la atención sobre unas sentidas palabras que, en la apertura del acto, pronunció José Luis Jericó, gerente de SOFEjea y secretario del Centro de Estudios Cinco Villas y que nos conmovieron, por su extraordinaria oportunidad (puedes verlas extractadas, en vídeo, aquí). En ellas este historiador de formación que tanto trabaja por la promoción de Ejea de los Caballeros y de las Cinco Villas de Aragón, subrayó no sólo el papel que Los Bañales tienen como "elemento importantísimo de la Historia de Aragón" sino también como "elemento irradiador para la vertebración del territorio de las Cinco Villas y para su desarrollo económico" -"eje estructurante de la Comarca", de hecho, llegó a llamarlos- poniendo de relieve de qué modo aspectos como "la promoción de la imagen, la visibilización de las potencialidades de la Comarca Cinco Villas y de su actividad turística" se han beneficiado, en estos años, del proyecto que hemos desarrollado en Los Bañales y al que, ojalá, le queden todavía muchos años de recorrido. Gracias por estas palabras que tanto significan para un proyecto que debe seguir uniendo a todos los cincovilleses en torno a la apuesta que -creciente y comprometidísima en estos últimos años- ha hecho la Comarca de Cinco Villas de la que seguimos esperando todo lo mejor. 

Toca ahora disfrutar de este evento en diferido que, seguro, resultará -como nos resultó para quienes pudimos intervenir en él- absolutamente inspirador. 


ILVBERIS (Lumbier)
















Situación: Lumbier, recoleta villa navarra de la antigua e histórica Merindad de Sangüesa, está situada a apenas 40 kilómetros al Oeste de Pamplona, la capital de la Comunidad Foral de Navarra y, además, se encuentra excelentemente comunicada con ella gracias a la proyectada -y ejecutada ya en más de 20 kilómetros de recorrido- autovía de Pamplona a Jaca. Por tanto, su visita -y la del entorno que preside, con elementos monumentales tan notables como el Monasterio de San Salvador de Leyre o el Castillo de Javier- es un extraordinario complemento para conocer las primeras estribaciones prepirenaicas de la montaña navarra.
Acceso
: Para llegar a los únicos restos arqueológicos muebles conocidos de la ciuitas de los Iluberitani de Plinio (Plin. Nat. 3, 3, 24, en su conocida descripción del conuentus Caesaraugustanus, ya varias veces aludida en este blog), el viajero ha de acceder a Lumbier y en la primera rotonda -apenas cruzado el río Irati- dirigirse hacia la derecha. Después de una ligera subida, se gira a la izquierda y, una vez estacionado el coche en esa zona se continúa a pie hasta los bajos de una notable y moderna edificación de ladrillo -donde, tras unas verjas (cierto que con el interior algo sucio y descuidado, por más que la opción de conservar los restos resulte digna de encomio) se ubican las estructuras más notables- y, después, bordeando dicho edificio hacia la izquierda, accediendo a la denominada Plaza del Claustro, sobre la puerta del Centro de Jubilados del Centro Cívico de la localidad, se conserva el mosaico que -con dichas estructuras de opus caementicium- preside este post junto a una imagen de la monumental estructura de opus caementicium, evidencia de la existencia de algún notable edificio -tal vez de uso público- en la antigua Iluberis.
Tipología
: Como ya anotamos en otra ocasión (ANDREU, J.: "Ciudad y territorio en el solar de los Vascones en época romana", en ANDREU, J. (ed.): Navarra en la Antigüedad. Propuesta de Actualización, Pamplona, 2006, pp. 179-228, esp. pp. 212-213) el hecho de que Iluberis aparezca sólo citada entre los populi stipendiarii del conuentus Caesaraugustanus referidos por Plinio (se trataría, pues, de los stipendiari Iluberitani: "los habitantes de la ciuitas stipendiaria de Iluberis") dificulta nobalemente conocer datos sobre esta comunidad a partir de época de Augusto, momento en que hay que fechar las fuentes de Plinio el Viejo. Es presumible pensar que la ciuitas -como todas las comunidades hispanas no privilegiadas antes del 70 d. C.- se debió convertir en municipio flavio si bien su ausencia en Ptolomeo (a no ser que, como ha propuesto RAMÍREZ SÁDABA, J. L.: "Las ciudades vasconas según las fuentes literarias y su evolución en la tardoantigüedad", en Espacio y tiempo en la percepción de la Antigüedad Tardía [Antigüedad y Cristianismo, 23], Murcia, 2006, pp. 185-202 -descargable desde aquí- la Biturís ptolemaica -Ptol. Geog. 2, 6, 66- pueda identificarse con Iluberis) plantea la incógnita de su supervivencia "jurídica" en dicha época. Es evidente que en el siglo II d. C., el solar de la actual Lumbier estaba poblado y notablemente monumentalizado, como demuestran los restos arqueológicos presentados por Mikel Ramos y a los que pertenecen los que hoy pueden visitarse (RAMOS, M.: "Excavaciones en la ciudad romana de 'Ilumberis' (Lumbier, Navarra)", Caesaraugusta, 78, 2007, pp. 521-534, disponible aquí) pero otra cosa será saber el estatuto jurídico que la ciudad tuvo. ¿Resultó vinculada (adtributa) a algún centro cívico municipal mayor próximo (¿tal vez la ignota ciuitas de Campo Real?)?, ¿estamos ante una ciudad más de las muchas que Ptolomeo no cita y que sin embargo, sí tuvieron importancia en el siglo II d. C., cuando el alejandrino escribe?. Son muchos los interrogantes pero lo que sí está claro es que, como ha demostrado, nuevamente, J. L. Ramírez Sádaba (RAMÍREZ SÁDABA, J. L.: "La toponimia de las ciudades vasconas", en ANDREU, J. (ed.): Los Vascones de las fuentes antiguas. En torno a una etnia de la Antigüedad Peninsular, Barcelona, 2009, pp. 127-143) su topónimo es una evidencia más de que -al margen de cuál fuera, si la hubo, la conciencia de grupo de los Vascones en la antigüedad y de que éstos puedan ser casi un constructo étnico creado o potenciado por los propios romanos (SAYAS, J. J.: "Cuestiones relacionadas con la etnia histórica de los Vascones", en RODRÍGUEZ NEILA, J. F., y NAVARRO, F. J. (eds.): Los pueblos prerromanos del Norte de Hispania. Una transición cultural como debate histórico, Pamplona, 1998, pp. 89-139)- al menos en el sector oriental del solar atribuido a los Vascones por las fuentes antiguas, si quiera parte de la población hablaba vasco (de la zona proceden los antropónimos vascónicos Dusanharis/Naru[-]eni, Abisunhari/Ummesahari/Narhungesi, Naruheni, o Irurciradin documentados en Sofuentes -AE, 1977, 477 e IRMN, 63-, en Lerga -IRMN, 50- o en Sádaba -CIL, II, 2976- respectivamente, por ejemplo, o el teónimo Lacubegi documentado en Ujué -IRMN, 34-, por ejemplo). La propia evolución del término Iluberis -en latín pero con el componente vascónico ilu="ciudad" también persente en la formación de los topónimos Andelo o Pompelo- al topónimo vasco Irunberri -Lumbier en su denominación euscárica- es bastante transparente en este sentido. Sea como fuere, la ciuitas debió ser centro de un territorium especialmente productivo, al pie de la vía que unía Iacca con Pompelo y no demasiado lejos de la que, según una reciente propuesta (MORENO, I,. LOSTAL, J., y BIENES, J. J.: Item a Caesar Augusta Beneharno. La carretera romana de Zaragoza al Bearn, Ejea de los Caballeros, 2009) conectaba Caesaraugusta -por tanto el valle del Ebro- y Aquitania -por tanto el Pirineo-. La uilla romana conservada en Liédena (con página oficial aquí y amateur aquí), frente a la espectacular Foz de Lumbier, es un extraordinario ejemplo de esas posibilidades económicas que explicaron la instalación de la ciuitas en un amplio cerro sobre el río Irati (sobre su origen como ciuitas y las peculiaridades del poblamiento prerromano en la zona, es inexcusable consultar el trabajo de ARMENDÁRIZ, J.: De aldeas a ciudades. El poblamiento en Navarra durante el primer milenio a. C., Pamplona, 2009, pp. 251-301, esp. 296-297).
Descripción
: Como se dijo más arriba, es muy poco lo que ha llegado a nuestros días de la antigua ciuitas de los Iluberitani, sin embargo, el ambicioso proyecto municipal de construcción de un Centro Cívico en el pueblo ha permitido no sólo reexhumar algunos restos arqueológicos ya conocidos desde antiguo sino, sobre todo, conservar aquéllos y otros nuevos. Lo que el visitante puede contemplar hoy es un notable mosaico en blanco y negro -muy parecido, en técnica a los que decoraban el peristilo de la vecina uilla romana de Liédena, hoy en el Museo de Navarra- y que puede fecharse en el siglo II d. C., y, sobre todo, unos monumentales muros de opus caementicium (el resistente y admirable hormigón romano) que han sido interpretados como de aterrazamiento del terreno o de apoyo a un notable edificio de carácter público de la antigua ciudad romana sin que pueda precisarse nada más sobre el uso que dicho edificio pudo tener en la Antigüedad. Se trata de dos vestigios que suponen un acertado complemento a una ruta de ciudades romanas que -ojalá un día sea real- podría articularse en la zona a partir de las notables de Santa Crís de Eslava, Cabezo Ladrero de Sofuentes (ya en Zaragoza), y, especialmente, Los Bañales de Uncastillo (también en la provincia de Zaragoza). Desde luego, invertir en el mejor conocimiento y la necesaria puesta en valor de estos enclaves -al que habría que unir el espectacular pero aun virgen de Campo Real/Fillera (Sos del Rey Católico-Sangüesa) dotaría a estas tierras de un atractivo más complemento, sin duda, del que por sí tiene la riqueza monumental medieval de la zona algunos de cuyos reclamos ya se comentaron más arriba.
Bibliografía
: Al margen de los títulos citados hasta aquí, se recomienda la consulta de un antiguo post de este blog (pincha aquí) que, consagrado a los Vascones, ofrece enlaces de interés sobre la cuestión y, prácticamente, pistas para localizar la ya vastísima producción bibliográfica sobre esta singularísima y muy atractiva etnia de la Antigüedad hispana.
Recursos en internet
: Un atractivo vídeo disponible en la web del Ayuntamiento (pincha aquí), incide, precisamente en la capacidad estratégica de esta villa navarra que, desde luego, debió resultar -como se ha dicho- clave en la Antigüedad. La propia web del Ayuntamiento alude a los restos romanos (pincha aquí) de los que, por otra parte, apenas puede tenerse constancia a través de internet sino por medio de noticias de prensa alusivas al descubrimiento de los vestigios referidos (a través de la web Foces del Camino o de las noticias de Diario de Navarra).
Recomendaciones
: La proximidad de Lumbier a lugares aludidos en anteriores posts de este blog y que han vuelto a ser traídos a colación en esta misma entrada nos exime aquí de abundar en recomendaciones y remitimos a dichos lugares para ellas. Eso sí, si se quiere comer en Lumbier, barato y bien, La Tieta, junto al Centro de Interpretación de Las Foces.