SOFUENTES (Zaragoza)












Situación: Actualmente pedanía del monumental municipio cincovillés de Sos del Rey Católico, Sofuentes es una pequeña aldea accesible desde la carretera que une las de Sádaba y Sos, tomando un desvío que, oportunamente, se dirige hacia ella desde la también monumental villa de Castiliscar (con sarcófago paleocristiano tal vez procedente del área arqueológica de la Ermita de San Román hoy conservado en la iglesia, ver foto aquí y comentario en este otro enlace). Este mapa puede servirte para ubicar tan recoleta -pero interesantísima, desde el punto de vista de la Antigüedad Clásica- aldea.
Acceso: Aunque el hecho de que en el municipio no figuren placas con nombres de las calles pueda parecer una dificultad para localizar las inscripciones y piezas aquí aludidas, lo cierto es que la amabilidad de sus habitantes suple, con creces, dicha carencia. Para quien quiera "tocar la Historia" en el Cabezo Ladrero -del que procede la mayor parte del material arqueológico recuperado en el lugar- puede llegar a él a partir de uno de los senderos naturales de la zona, el PR-Z112 que, precisamente, desde los pies del torreón medieval de Sofuentes se dirige hacia Sos del Rey Católico pasando frente al Cabezo Ladrero.
Tipología: Sofuentes -hoy una población de apenas ciento cincuenta habitantes- debió ser en época romana solar de una importante ciudad que extendió su hábitat por el vecino Cabezo de Ladrero, que se erigue majestuoso en el área de Los Bayos, al Norte del pueblo, bien visible desde el torreón medieval -del siglo XIV- que constituye hoy el emblema del lugar. La necrópolis del lugar debió extenderse por la falda Norte del referido montículo. Pendiente de un estudio y de una valoración en profundidad desde los años cuarenta -en que, seguramente, la explanación de algunos campos en los alrededores y la introducción de maquinaria agrícola pesada, alertó de la existencia de una notable ciuitas romana por la entidad de los restos aprecidos- ha aportado uno de los repertorios de inscripciones y material arquitectónico romano más singulares de las Cinco Villas de Aragón y, desde luego, de la antigua prouincia Hispania Citerior. Poco importa -de momento- si se trató de la antigua Nemanturissa, citada por Ptolomeo (Ptol., Geog. 2, 6, 67, con comentarios aquí) entre unos Vascones que debieron ser "propietarios" de este territorio, de cualquier otra de las comunidades antiguas que están aun por ubicar en la zona (como la antigua Tarraca, tal vez mejor en Los Bañales de Uncastillo), o, sencillamente, de una ciudad de nombre aun ignoto (y relacionable con otras de la zona como Los Bañales, más al Sur, Santa Crís de Eslava, ya en Navarra, hacia el Oeste, o Campo Real, ambas algo más al Norte -ciuitates éstas dos, la primera objeto ahora de un Plan de Investigación autorizado por el Gobierno de Navarra, con resumen de las investigaciones en una noticia del recomendable blog Comentariola Hispaniae, que aun habrá de deparar notables sorpresas en el futuro-). Lo evidente es que el catálogo epigráfico de Sofuentes, los restos del antiguo mausoleo de un ilustre Atilio (con comentarios en la Gran Enciclopedia Aragonesa OnLine) y el genuino sabor que tiene siempre la epigrafía latina reutilizada, hacen del lugar una visita obligada para el amante del mundo romano y para quien quiera comprender a fondo la intensa romanización de estas tierras.
Descripción: Para el amplio repertorio de inscripciones que Sofuentes ha proporcionado a la Epigrafía Latina, son apenas tres las que hoy el visitante puede contemplar en la citada localidad zaragozana pues las demás se reparten actualmente entre los Museos de Zaragoza -como la monumental y preciosa cupa de Caec(ilia) Themis (AE, 1977, 483)- y de Navarra -como otro igualmente interesante conjunto de cupae, en su día recogidas por el P. Escalada, del que luego hablaremos y que, sin embargo, no forman parte de la exposición permanente del Museo (IRMN, 62 y 63)- habiendo, incluso, piezas, en el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid, como la placa -tal vez perteneciente a algún monumento funerario de naturaleza imprecisa- que cita -con muy cuidada paleografía- a M(arcus) Caec(ilius) Proclus (CIL, II, 2974). Sirva este pequeño preámbulo para hacer notar que sería fantástico que, en un futuro, Sofuentes a nivel local o, en cualquier caso, las Cinco Villas a nivel comarcal, contasen con un pequeño Museo o Centro de Interpretación consagrado bien al mundo rural romano -pues son muchas las uillae localizadas en la Comarca y amplias las posibilidades en este sentido- bien al mundo funerario romano -pues el repertorio de epígrafes funerarios se cuenta entre los más vastos del conuentus Caesaraugustanus-. Con todo, las tres inscripciones que el visitante hoy puede ver aun in situ -pero, todas ellas, traídas de Cabezo Ladrero- son, un monumental bloque arquitectónico con el bien conservado epitafio de Bucco Eusadansis f(ilius) -"Bucco, hijo de Eusadansis"- que sirve de quicio a la puerta de la "Casa Gayarre" -la primera casa del pueblo, a la derecha, conforme se entra en él desde Castiliscar- (AE, 1977, 476) y que ha arrojado algunas pistas sobre la posible ubicación de la ceca vascona de arsaos, por la origo -"procedencia"- como Arsitanus del citado individuo; otro bloque de forma imprecisa reutilizado en la fuente-abrevadero que hay en las piscinas ubicadas al Norte del pueblo (AE, 1977, 477), más abajo del torreón, y que alude a un [O]ctauius [S]ergius; y una tercera que merece un tratamiento especial. Ésta última es, efectivamente, una placa con tabula ansata hoy empotrada en la cara Norte del torreón medieval ya aludido y que alude a un posible miembro de la familia Atilia, activa en la zona como demuestran no sólo el Mausoleo de los Atilios, en Sádaba, sino también una segunda inscripción en la Ermita de Nuestra Señora de Diasol, en Malpica de Arba, a apenas diez kilómetros del Mausoleo de los Atilios (HEp5, 922). Se trata, pues, de una inscripción -restituida a partir de dos fragmentos, del que sólo uno hoy se muestra al visitante- dedicada por la mujer Corneli[a] Placida a un C. Atili(us) Aquilo (CIL, II, 2974, con sensacional fotografía aquí) y que debió ser el motivo central de un mausoleo funerario estudiado en su día por G. Fatás y por M. Martín-Bueno (ver la bibliografía citada a continuación) y del que algunos notables motivos decorativos -imponentes- a base de guirnaldas y de Attis funerarios -que han perdurado en el escudo heráldico del municipio (ver aquí)-, pueden verse en la cara interior del torreón -en la parte posterior de "Casa Lobera"- de igual modo que tal vez proceda de él la monumental acrótera que corona el dintel de la ya referida "Casa Gayarre". El visitante tampoco debe perderse un sensacional capitel corintio -del que ofrecemos instantánea sobre estas líneas- que ocupa un destacado lugar bajo uno de los balcones de la parte baja del pueblo. La ausencia de un estudio detallado del enclave de Cabezo Ladrero impide, sin duda, que sea más lo que conozcamos sobre el enclave y su relación con el poblamiento de la zona, desde luego muy sugerente.
Bibliografía: Por su proximidad al Castillo de Javier, Sofuentes y sus antigüedades llamaron la atención, en los años cuarenta, del jesuita de Javier Francisco Escalada que dedica al lugar algunas reflexiones en su inexcusable trabajo Arqueología en la villa y Castillo de Javier y sus contornos, Leire, 1942 (esp. pp. 81-95). Su valioso empuje en pro de la conservación de muchos de los restos procedentes del Cabezo Ladrero adquiere ahora el relieve que merece gracias al poco conocido -pero interesantísimo- trabajo de MARURI, D., "El Museo Xaveriano de Javier y su castillo", en San Francisco Xabier desde sus tierras de Navarra, Sangüesa, 2006, pp. 257-351 que presenta el hasta ahora inédito cuaderno de campo del ilustre jesuita. Aunque el Cabezo Ladrero está -como se ha dicho- pendiente de estudio, puede verse una valoración del mismo desde la perspectiva arqueológica en BELTRÁN LLORIS, M., y PAZ, J.: Museo de Zaragoza: guía, Zaragoza, 2003, pp. 156-157, en LOSTAL, J., Arqueología del Aragón Romano, Zaragoza, 1982, pp. 78-82, y en PUIG, R.: "Un paseo por Sofuentes", Suessetania, 7, 1985, pp. 59-63, y, desde la perspectiva epigráfica, en BELTRÁN LLORIS, F., "Epigrafía y Onomástica de las Cinco Villas", en Actas de las I Jornadas de Estudios sobre las Cinco Villas (Ejea, 1985), Ejea, 1986, pp. 59-60. El imponente Mausoleo funerario romano que fue reutilizado en el aludido torreón medieval fue estudiado de forma soberbia por FATÁS, G., y MARTÍN-BUENO, M.: "El mausoleo romano-imperial de Sofuentes (Zaragoza)", Madrider Mitteilungen, 18, 1977, pp. 232-271.
Recursos en internet: Con información sobre el lugar en varias webs (por ejemplo en el site de Pueblos de España o en el de Mis Pueblos, así como en la página de Turismo de la provincia de Zaragoza y en la página de Románico Aragonés), sólo las voces ya aludidas de la Gran Enciclopedia Aragonesa OnLine aluden a la riqueza arqueológica del lugar. También es recomendable -para contextualizar el conjunto funerario del mausoleo de los Atilii- el mapa y las reflexiones de Mª L. Cancela en el Atlas de Historia de Aragón de la Institución Fernando el Católico.
Recomendaciones: La cercanía del Parador Nacional de Sos del Rey Católico tal vez convierta a este alojamiento en el centro de operaciones ideal no sólo para visitar Sofuentes sino la inmensa riqueza arqueológica de la zona (en este blog, por ejemplo, se incluyen también datos sobre la ciudad romana de Los Bañales y sobre el Mausoleo de los Atilios, en Layana-Uncastillo y Sádaba respectivamente). Y en Sos, una buena parada para una buena ración o un buen bocadillo puede hacerse en El Caserío de igual modo que el viajero no puede dejar la que fuera cuna de Fernando el Católico sin probar la repostería de Delfín Puente o degustar un café en el Hostal Vinacua y, por supuesto, sin acercarse a dos auténticas joyas de la Historia de estas tierras de frontera entre los reinos de Aragón y Navarra: Sangüesa y el castillo de Javier, ambas ya en Navarra y cuna ésta última del navarro más universal y de una de esas personalidades que -consideraciones religiosas aparte- tan bien encarnó el espíritu de servicio y de entrega del que tan necesitado anda nuestro mundo: Francisco de Javier. Si el viajero, en cambio, quiere encontrar un sitio agradable, económico y delicioso en el que almorzar sin tener que subir a Sos, la mejor opción, sin duda, la ofrece Manuel en el Restaurante Laura de Sádaba. Por apenas 10 € se puede degustar un variado menú del día (también los Sábados) que convierte este lugar en un escenario muy apropiado, además, para reuniones familiares, celebraciones, comidas para excursiones en grupo, etcétera. Y si quieres hacer de centro de operaciones para tu visita al lugar la agradable y románica villa de Uncastillo, los alojamientos de La Posada La Pastora o de Casa Laiglesia cubrirán con creces tus expectativas. Y a media mañana, para el viajero de un día, los pinchos de chistorra del Bar Convivencia, en Castiliscar, son una invitación a los placeres del paladar.