QVONDAM VASCONVM GENTILITAS

[Portada del volumen, 32 de la Serie Instrumenta del CEIPAC]


Ciertamente, los Vascones de las fuentes antiguas están notablemente presentes en este blog (sobre ellos puede verse, a nivel divulgativo, un reciente opúsculo editado por el Gobierno de Navarra -descárgalo desde aquí- y, sobre sus fuentes, un reciente artículo de quien escribe estas líneas en colaboración con Ángel A. Jordán publicado en la revista Lucentum). El atractivo de algunas de las ciudades (póleis en la célebre lista de Ptolomeo: Ptol. 2, 6, 67, muy conocida en internet por el atrevido artículo de nuestra colega A. Mª Canto) que -como Andelo, Cara, Cascantum, Los Bañales, Sofuentes, Campo Real/Fillera, Pompelo- salpicaron su territorio y el hecho de que, además, aquéllos sean tema central de nuestra actividad investigadora (ver aquí), entendemos que justifica dicha presencia.
Pues bien, en este nuevo mes, esa quondam Vasconum gentilitas a la que aludía el calagurritano Prudencio (Prudent. Perist. 1, v. 94: "los Vascones de otro tiempo") y que poco tiene que ver con los "vascos" actuales (para usos sectarios e interesados de los Vascones antiguos remitimos a un reciente trabajo nuestro en la Revista de Historiografía del Instituto de Historiografía Caro Baroja de la Universidad Carlos III de Madrid), tras haber sido objeto de modélicas investigaciones firmadas por algunos de nuestros más solventes colegas (especialmente J. J. Sayas, Mª J. Peréx o J. Santos), cuenta ahora con una nueva aproximación. Se trata de un casi monumental -casi seiscientas páginas- volumen que hace el número 32 de la prestigiosa Serie Instrumenta, de la Universitat de Barcelona. Desde luego, éste no habría sido posible sin el concurso ni del sensacional equipo del propio CEIPAC -con José Remesal y Sergi Calzada a la cabeza- ni de, una vez más, la UNED de Tudela en uno de cuyos coloquios -sobre, precisamente, los Vascones de las fuentes clásicas, ver aquí- surgió la idea matriz y el material base del volumen.
Estructurado en tres grandes bloques (Etnia, etnicidad e identidad -sobre el cada vez más dudoso carácter étnico de los Vascones antiguos y sobre los que, hasta la fecha, la historiografía había venido empleando sin demasiado sentido como sus elementos identitarios-; Cuestiones históricas e historiográficas -orientado a aportar nuevas visiones sobre viejos problemas planteados por las fuentes relativas a los Vascones- y Territorio, sociedad y poblamiento -donde se desgranan novedades arqueológicas y epigráficas y estudios sociales de conjunto sobre el territorio vascón-), más allá de los autores -de notable prestigio- que en él participan (ver PDF informativo aquí), el volumen se convertirá en referencia obligada para quien quiera conocer la Historia Antigua de la Península Ibérica y lo será, sobre todo, por las que se intuyen como las principales conclusiones de los trabajos que en él se recogen. Por un lado, el volumen replantea antiguos tópicos de la investigación como el carácter pompeyano de los Vascones y su pretendida expansión a costa de sus vecinos, la fundación de Pompelo por Pompeyo e incluso su carácter étnico -stricto sensu- en la Antigüedad. Además, y en línea con esto último, a partir de la documentación disponible y de una perspectiva digna de los mejores estudios de etnografía histórica comparada, parece muy probable que -según defienden muchas de las contribuciones del volumen- los Vascones sólo existieron como grupo diferenciado en la mente controladora de la praxis político-administrativa romana y que, además, seguramente no fueron ni la unidad cultural -ni siquiera, tal vez tampoco la lingüística- sus notas más definitorias. Junto a ello -que, desde luego, es bastante- el volumen aporta algunas claves para entender el fenómeno del origen de la ciudad en dicho solar, para caracterizar las cecas que acuñaron en el mismo, para comprender las pautas de su religiosidad y los cauces de auto-representación que emplearon las elites de sus ciudades, etcétera.
En definitiva, otro libro más (ciertamente, la concatenación de varios en los que he tenido algo que ver en estos últimos meses no es a propósito, algunos debieran haber salido antes) que podrá interesar a los benevolentes lectores de este blog y que, ojalá, aporte algo en el esclarecimiento de una de las cuestiones más apasionantes de nuestra Historia Antigua.


8 comentarios:

Neville dijo...

Me gustaria hacerte varias preguntas al respecto de tan interesante cuestión.

¿Los Caristios, Várdulos y Autrigones que poblaban en la antiguedad la mayor parte de la Comunidad Autónoma Vasca, eran Vascones?

¿La Vasconización de dichos territorios fue provocada en época tardía después de la caida del Imperio Romano Occidental por gentes ultrapirenaicas Vasconas (de Aquitania)?.


Pero para mi la cuestión principal es la siguiente pues incides en un tema al que hace tiempo yo le doy muchas vueltas aunque en otro ámbito geográfico distinto y me explico.

Vamos a ver dices: " los Vascones sólo existieron como grupo diferenciado en la mente controladora de la praxis político-administrativa romana"

Hace tiempo en el blog Iesus Ioshe Marian centrado en el tema de Veleia y posteriormente hablando con el historiador cántabro Don Jesús Maroñas postulé la posibilidad de que los romanos cuando hablaban de los cántabros y de los astures en la famosa contienda del 29-19 A.C. englobaban bajo la denominación genérica de cántabros a todos los habitantes montañeses (cant-roca) y con el de Astures a los habitantes ribereños del Astura- Esla y de toda la gran red de afluentes de dicho rio como el Órbigo, Bernesga etc. Es decir los Astures serían los habitantes de la llanura no sometida en León-Zamora a los que se les aplica el nombre del río mas importante y los Cántabros los montañeses que habitan desde Vizcaya hasta el norte no sometido de Galicia.
Posteriormente y por cuestiones como tu dices de la práxis político-administrativa romana, el significado territorial de cántabros y astures cambió con la creación del conventus asturum y cluniense. Un ejemplo claro está en los Luggones que no se consideraban astures según la célebre lápida Asturum et Luggonum.

Entonces yo explicaba que dudaba mucho de que existiera ningún pueblo cántabro ni astur sino que todo era un convencionalismo romano que cambió de significado después de la contienda por cuestiones administrativas-territoriales. Incluso siguió cambiando después de Roma vease las Asturias de Santillana y Trasmiera.
Y buena prueba de ello es que entre los SUPUESTOS cántabros y astures se dieron diferentes comportameientos ante los romanos durante la época de conquista.

Habría un área cultural mas o menos extensa con elementos comunes y diferenciadores sin ninguna unidad real entre las diferentes poblaciones.
Lo que se encontraron los romanos en realidad serían fracciones tribales muy pequeñas de gentes consanguíneas sin ningún otro grado superior de organización que se unirían o se separarían según los avatares externos y como ya dijimos con diferentes comportamientos.

Entre los Vascones sucedería lo mismo no existiría ningún pueblo Vascón salvo en la mente administrativa-territorial romana. Y por lo tanto en el territorio Vascón al igual que en el Cántabro o Astur y en tantos otros; habría gentes de diferentes etnias y costumbres compartiendo algunos rasgos comunes.
Sin embargo hay cuestiones que no por complejas deben orillarse y una de ellas es la cuestión de la lengua que en el caso Vascón es fundamental.
¿Todos los territorios que los romanos adscribieron a los Vascones eran de habla eusquérica? ¿había territorios de habla eusquérica fuera de los limites de los vascones?
La cuestión de los Caristios, Várdulos y Autrigones está clara a pesar de los intentos de politización y de algunas extravagancias como la de Iruña.

Si echamos una ojeada al mapa donde se habló en tiempos históricos lenguas vascónicas, me refiero a la época prerromana sería una zona tan extensa y en una posición geográfica extraña, a ambos lados de los Pirineos y desde el Atlántico Aquitano hasta Cataluña que parece imposible que un solo pueblo étnicamente compacto dominara una extensión territorial tan grande.

Javier ANDREU PINTADO dijo...

Pues qué quieres que te diga, Neville, tu excelente disertación se responde por sí misma, de modo que yo sólo voy a dar algunas pinceladas que te darán la razón:

1. Si algo ha avanzado en la historiografía sobre Historia Antigua en los últimos años es el asunto de las "etnias" (ethnoi en las fuentes griegas y populi en las latinas) antiguas. Parece que está claro que dichas "etnias" (como, por otra parte, ha sucedido hasta el siglo pasado en las campañas coloniales en África de muchos países europeos) son sólo resultado de categorías creadas por Roma para controlar determinadas áreas de población. En el caso concreto de los Vascones, creo que algunas de las contribuciones del volumen del que doy noticia lo dejan bien claro.

2. Efectivamente, los várdulos, autrigones y caristios no eran de habla eusquérica (así parecen probarlo las evidencias de sus antropónimos y teónimos: totalmente indoeuropeos, es decir, de ambiente céltico) pero es que, probablemente, sólo parte de los Vascones (o tal vez deberemos decir "sólo parte de los pueblos que habitaban el solar que las fuentes antiguas atribuían a los Vascones") hablaban euskera. Curiosamente, los únicos antropónimos vascónicos documentados en territorio vascón están al Oriente de dicho territorio, en las actuales Cinco Villas (Zaragoza) y dicha onomástica se va volviendo indoeuropea a medida que nos acercamos a la actual Comunidad Autónoma Vasca (conjuntos epigráficos de Cinco Villas versus conjunto epigráfico de Gastiáin, en Navarra, por ejemplo). Con los topónimos sucede prácticamente lo mismo (en el libro se explica en detalle respecto de dos topónimos vascónicos "ilustres": Pompelo y Oiasso).

3. Si esto fue así en Vascones (lo característico de ellos parece más bien la diversidad: debió haber en su territorio íberos, celtíberos y gentes de habla vascónica o vasco-aquitana) seguramente lo fue también así en los Cántabros y Astures. Ya sabes que, efectivamente, ya desde Sabino Arana (y me he ocupado del tema recientemente en un artículo que cito en este post) se diseñó la identificación entre Vascones y cántabros, pero eso sería otra cuestión que, por otra parte, sólo en algunos medios tendenciosos se sostiene.

4. En el libro verás que hay quien incluso se atreve a opinar que las gentes que pudieron tener habla eusquérica en el territorio vascón (esos portadores de unos antropónimos que, por otra parte, están documentados en inscripciones ya de época alto-imperial: ss. I y II d. C.) vinieran desde Aquitania, tal vez traídos por Pompeyo (esas deportaciones fueron habituales en la República Romana). Es una hipótesis que desarrollan un par de trabajos que se dan cita en el volumen y parece verosímil.

5. Desde luego, casi con seguridad, el territorio vascón fue étnicamente multiforme, y lingüísticamente multilingue no en vano cuando acuñan moneda no parece que empleen leyendas vascónicas y, desde luego, la escritura es tomada del celtibérico. Además, tampoco el mundo "vascónico" acabó por desarrollar -como sí parece lo hizo el celtibérico- una cierta identidad de sí mismo (piensa en las presencia de cognomina "Celtiber" en varias inscripciones hispano-latinas del siglo I/II d. C., en el epígrama de Marcial en el que se reconoce "nacido de Celtas y de Íberos"...). Queda, en cualquier caso, por averiguar cuál fue la seña de identidad que hizo a los romanos arbitrar la categoría "vascón", crearla y potenciarla en cierto modo. ¿Fue una lengua que hablaba una minoría, fue un aspecto peculiar del territorio, fue una organización religiosa/social? Desde luego, culturalmente (a nivel de cultura material: cerámica, etcétera) nada distingue a los Vascones de sus vecinos los Celtíberos.

En fin, gracias por tu comentario y más respuestas y argumentos, claro, en el libro.

Manuel Trujillo Berges dijo...

Muy interesantes tanto la entrada, como la pregunta y su respuesta. Ya sabes (es un tema que hablaremos largo y tendido) que no comparto las tesis de que en las Cinco Villas existió poblamiento vascón, si por ello nos referimos a gentes de lenguas protovascas, al menos a la llegada a la zona de los romanos. Por el contrario, opino que las Cinco Villas, al menos en su mitad septentrional, estaban ocupadas por un pueblo de lengua celta, como además demuestra la abundante toponimia de clara raíz celta en la zona Berdún-Sangüesa-Castiliscar-Ejea-Riglos, por marcar unos límites a grosso modo. Topónimos como Gordún, Sos, Luesia, Malpica, Biota, Biel o Segia sólo son explicables desde lenguas celtas, nunca desde la lengua vasca.

Javier ANDREU PINTADO dijo...

Gracias, Manuel. Ayer estuve, precisamente, en tu pueblo, donde me hablaron muy bien de ti. Te figurarás que fuí en relación a Los Bañales, la presa, la fuente del diablo y demás. Ya hablaremos. Respecto del carácter vascón de las Cinco Villas de Aragón y, sobre todo, teniendo en cuenta que ahora mismo parece que "vascón" no es necesariamente sinónimo de "habla vasca", te recomiendo el trabajo más serio realizado hasta la fecha: F. Beltrán: «Hacia un replanteamiento del mapa cultural y étnico del Norte de Aragón», en F. Villar y Mª P. Fernández Álvarez (Eds.), Religión, lengua y cultura prerromana de Hispania, Salamanca 2001, pp. 69-72 (a quien por otra parte, sigo, no en vano, F. Beltrán fue mi "maestro").

Un saludo afectuoso

Manuel Trujillo Berges dijo...

Pues muchas gracias, tomo nota del trabajo, que en esta caso no conocía. Ya hablaremos, largo y tendido,

Jabier Sainz dijo...

En este post y sus comentarios se están planteando cuestiones muy interesantes que son reflejo de una renovación de las ideas que tenemos sobre la historia antigua. El mismo libro que se comenta parece responder a esta revisión, aunque no sin contradicciones. Así en el subtítulo se habla de la etnia de los Vascones, mientras en sus artículos, según nos dice Javier, se discute precisamente esa “etnicidad”. Ya decía Julio Caro Baroja, y aquí enlazo con el comentario de Neville, que si, según Estrabón, Galaicos, Astures y Cántabros tenían las mismas costumbres, religión e instituciones, mal se podía hablar de etnias diferenciadas. Gracias a este autor se desterró aquella expresión tan grosera de “tribus prerromanas” pero no pudo evitar que fuera sustituida por la de “etnias”, que no causa más que confusión y problemas.
Sobre los Astures en particular recomiendo a Neville un libro publicado en 1997 en Vitoria por la profesora Mª Cruz González Rodríguez titulado Los astures y los cántabros vadinienses: problemas y perspectivas de análisis de las sociedades indígenas de la "Hispania" indoeuropea. Una lección muy importante de este libro es que la ciencia histórica es limitada, en un doble sentido, debe atenerse a la interpretación de datos y textos escasos y esquivos y por otra parte en cuanto salimos de esos datos estamos creando relatos ideológicos que son interpretativos pero que no son ciencia. En la historia antigua, como en todo, lo que no sabemos es mucho más que lo que sabemos. Además creo que deberíamos ser conscientes de que al pensar la historia debemos trabajar con conceptos difusos (fuzzy concepts) que participan de una lógica difusa. Por ejemplo, la relación euskera-Vascones. Veo a Manuel un poco preocupado por que en su comarca se hubiera hablado euskera en la antigüedad y Javier le responde “No te preocupes, hombre, que "vascón" no es necesariamente sinónimo de "habla vasca". Y es cierto. Ya hace muchos años que Luis Mitxelena decía que ni todos los vascones hablarían (pre-)euskera, ni sólo ellos lo hablarían. Y podríamos añadir: y quizás algunos lo hablaban un poco y otros mucho, y habría gentes bilingües y gentes trilingües, y habría quizás una lengua para el comercio y otra para la religión, y desde luego variantes regionales y hablas locales, etc. El estudio de la toponimia pirenaica y circumpirenaica (y cito palabras de Albèrt Turull, que ha estudiado el ámbito catalán) muestran la existencia de un sustrato lingüístico autóctono pirenaico, que se puede poner en relación con lo que conocemos de la onomástica vasco-aquitana, pero que no “es”, evidentemente el euskera “actual”. (Un elemento de esa toponimia autóctona, por poner un ejemplo, es el sufijo –òs, -osse, -ués, -oz, -otz, etc., que aparece en Undués, Biscarrués, Nardués,…) ¿Eso quiere decir que en el año 10 de nuestra era todos los habitantes de la (actual) comarca de Cinco Villas hablaban (pre-)euskera? Aunque no existiera toponimia gala (nombres con –dunum, Gállego, etc.) en la comarca, nadie diría que sí. Pero esa toponimia gala ¿puede querer decir que nadie lo hablaba?

Nota para Javier: Me gustaría tener noticia de esos malvados, sectarios e interesados usuarios de los Vascones antiguos que has descubierto, por si acaso. Apelo a tu benevolencia para que lo que no nos da internet… (nos lo prestes por correo-e). Gracias.

Neville dijo...

Muchas gracias, señor Jabier Sáinz, por su referencia al libro publicado por Mª Cruz González Rodríguez, procuraré adentrarme en el tema.
De todos es conocida la obra de Rodríguez Colmenero que en mi opinión acierta y mucho.

http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2381257

Quizás sea necesario un impulso por parte de los jóvenes investigadores en esta dirección avanzando con cautela pero sin complejos.
Un cordial saludo a todos.

Javier ANDREU PINTADO dijo...

Querido Jabier,

Como sabes, ando liado con las excavaciones de Los Bañales, y apenas puedo leer tangencialmente tus sagaces comentarios en el blog (que prometo responder tan pronto como Los Bañales me lo permitan).

Respecto a los "abusos" del tema vascónico, los traté en un artículo publicado en la Revista de Historiografía y que con mucho gusto te enviaré en PDF cuando lo tenga, aunque es una revista que se difunde muy bien. La referencia es:

http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2897223

Lo dicho, al resto respondo pronto. Un saludo