OSCA (Huesca)



















[Pintura de J. A. Merklein con representación de Minerva enseñando los planos de la supuesta Uniuersitas Sertoriana a Sertorio (1768), inscripción CIL, II, 3002 con alusión a dos sacerdotes del culto imperial local, y sillares de las primitivas construcciones monumentales del siglo I a. C., piezas todas expuestas en el Museo Provincial]

Situación
: La apacible ciudad de Huesca, capital de la provincia del mismo nombre y de la Comarca del Alto Aragón, y centro de la conocida Comarca de la Hoya de Huesca, casi participa de las mismas potencialidades estratégicas que su vecina Zaragoza y, por tanto, está muy bien comunicada (ver aquí) con la mayor parte de las grandes ciudades del Nordeste Peninsular pero también con la capital, Madrid. Su situación, a apenas un centenar de kilómetros del valle del Ebro pero a la misma distancia respecto de las estribaciones pirenaicas le ha valido un notable protagonismo histórico que, de hecho, también se dió en la Antigüedad, como más adelante explicaremos.
Acceso: A quien quiera saber cómo llegar a Huesca, le remitimos al muy documentado enlace que, respecto de "Cómo venir a Huesca" ofrece la web oficial de Turismo de la ciudad de Huesca (ver aquí) pues en ella se ofrecen datos de las principales empresas de transporte que acercan a tan sugerente ciudad.
Tipología: Ilergete –según la lista de póleis del alejandrino Ptolomeo (Ptol. Geog. 2, 6, 67)– o Suessetana –según la descripción del conuentus Caesaraugustanus (con mapa aquí) llevada a cabo por Plinio (Nat. 3, 3, 24) lo que, por otra parte, se convierte en pieza clave de la reciente reestructuración del mapa étnico del Norte de Aragón propuesta por BELTRÁN, F.: “Hacia un replanteamiento del mapa cultural y étnico del Norte de Aragón”, en VILLAR, F., y FERNÁNDEZ ÁLVAREZ, Mª P. (eds.): Religión, lengua y culturas prerromanas de Hispania, Salamanca, 2001, pp. 61-82 y de la que, a propósito de los Suessetanos, nos hemos hecho eco recientemente en otro post de este blog (pincha aquí)– la Osca romana –citada en los itinerarios (It. Ant. 391, 5 y 451, 5) y catalogada como municipio de derecho romano por el aludido texto pliniano– es sólo la continuidad de la indígena Bolskan que acuñó monedas de plata y bronce desde el siglo II a. C. (consultar aquí o aquí las series y ver aquí un denario) y que continuó acuñando moneda en época romana con Augusto, Tiberio y Calígula (ver aquí). Su fama en la Antigüedad estuvo notablemente amplificada (pocas ciudades del Ebro Medio están tan citadas en las fuentes antiguas como Bolskan/Osca) por la vinculación de la ciudad al proscrito Q. Sertorio –que, como aun recuerda un cuadro de 1768, del flamenco J. A. Merklein que se expone en el Museo Provincial de Huesca (con foto en la parte superior de este post) la convirtió en los años setenta del siglo I a. C. en centro de sus operaciones de resistencia frente a Pompeyo y en eje de la forja de una notable clientela local (puede verse, al respecto, un interesante y poco conocido artículo de GARCÉS, C.: "Quinto Sertorio, fundador de la Universidad de Huesca: el mito sertoriano oscense", Alazet: Revista de Filología, 14, 2002, pp. 243-256, disponible aquí)– y por su condición de escenario de la guerra civil entre César y Pompeyo en la célebre campaña de Ilerda de la que hablan Varrón (RRust. 1, 57, 2), Estrabón (Strab. 3, 4, 10), o Veleyo Patérculo (Vell. 2, 30, 1). Lo cierto es que, su condición de temprano municipio romano, y su protagonismo histórico le debieron dotar de una red de edificios monumentales (que incluyeron –como ha revelado hace un par de años la Arqueología urbana: ver aquí algunas noticias en los medios al respecto– incluso un teatro) notablemente vistosos ya en época de Augusto de los que, sin embargo, poco puede disfrutar el viajero dada la habitual problemática de la investigación arqueológica sobre cascos urbanos.
Descripción: Los problemas que, habitualmente, plantea la arqueología urbana son los que explican que quien se acerca hoy a la capital del Alto Aragón, Huesca, apenas puedan aprehender parte de su insigne pasado romano observando un mapa del casco histórico en el que se dibuja claramente el primitivo emplazamiento de la ciudad antigua (ver aquí) o a partir de la visita a dos puntos de interés en su casco histórico: la Iglesia del Monasterio de San Pedro el Viejo -que custodia, hoy en proceso de restauración, un hermoso sarcófago romano en mármol con imago clipeata ("retrato en cartela circular", ver foto aquí), fechado en el siglo II d. C. y que fue reutilizado en el siglo XII para conservar los restos del rey Ramiro II de Aragón- y el Museo Arqueológico Provincial. Éste, de hecho, se antoja la plataforma ideal no sólo para conocer algunas de las evidencias mobiliares recuperadas en el casco histórico de la antigua Osca (en el patio se conservan algunos grandes sillares con inscripciones ibéricas procedentes del primer horizonte monumentalizador de la ciudad: ver foto en la parte superior de este post) sino para aproximarse -a través de la cultura material- a algunos de los más destacados yacimientos romanos de la provincia, en especial la ciudad romana de Labitolosa (ya objeto de atención en este post antiguo de nuestro blog, con blog de los estudiantes que en él excavan cada año de la mano del Grupo VRBS de la Universidad de Zaragoza aquí, página con documentación gestionada desde el municipio de La Puebla de Castro, y algunas excelentes reconstrucciones virtuales de sus edificios aquí, a partir del minuto 3.40), la uilla Fortunatus de Fraga (para conocer más pincha aquí o aquí), o la ignota ciudad que ocupó el solar del Monte Cillas en Coscojuela de Fantova (también con más datos en la Gran Enciclopedia Aragonesa OnLine). Respecto de la Osca antigua, al visitante le da la bienvenida al Museo un sensacional pedestal (CIL, II, 3002 ver foto en la parte superior de este post) en el que la Victoria Augusta es homenajeada por los seuiri ("sacerdotes locales del culto imperial", ver aquí explicación en francés sobre dicho sacerdocio) L(ucius) Cornelius Phoebus y L(ucius) Sergius Quintillus, pedestal que, sin duda, es preludio de otras joyas epigráficas conservadas y expuestas en la exposición permanente de dicho Museo: las laudas sepulcrales sobre mosaico AE, 1920, 4; AE , 1977, 472 e HEp13, 356, todas del citado yacimiento de Coscojuela de Fantova, el excelente grafito sobre jarra de engobada recuperado en excavaciones urbanas en Huesca (ver aquí), o la hermosa placa de mármol blanco con inscripción funeraria al niño de ocho años Porcianus (AE, 1981, 558) recuperada en Sabiñánigo. Pedagógicamente, además, se trata de un Museo sobresaliente que permite que el profano capte, en seguida, la esencia de los grandes enclaves vinculados a la antigüedad oscense.
Bibliografía: Todas las fuentes sobre la Osca romana y la Bolskan prerromana ilergete pueden consultarse, una vez más, en ROLDÁN, J. M. (dir.): Diccionario Akal de la Antigüedad Hispana, Madrid, 2006, p. 699 y, con un excelente tratamiento de las dos cecas de acuñación (en pp. 65-69) pero también de la topografía del lugar (pp. 255-257), en ASENSIO, J. Á.: La ciudad en el mundo prerromano en Aragón, Zaragoza, 1995. A partir de ahí, existen algunas publicaciones parciales sobre algunos de los hallazgos que ha ido proporcionando la ciudad en los fascículos de 1986-1987, 1988-1989 y 1990 de la serie Arqueología Aragonesa (en relación a los hallazgos de los años ochenta en la Avda. Martínez de Velasco, C/Costa-Costanilla de Sellán o Plaza de Lizana: correspondientes a grandes muros de edificios indeterminados que certificaban una notable monumentalización del lugar desde el siglo I a. C.) y un válido balance general en JUSTE, N., y PALACÍN, Mª V.: “Arqueología urbana en Hiesca: nuevas aportaciones para el conocimiento de la ciudad romana”, Caesaraugusta, 66-67, 1989-1990, pp. 181-194 o en AGUILERA, I. et alii: El solar de la Diputación Provincial de Huesca. Estudio histórico-arqueológico, Huesca, 1987 así como en el ya desfasado trabajo de DOMÍNGUEZ, A., MAGALLÓN, Mª Á., y CASADO, P.: Carta Arqueológica de España: Huesca, Huesca, 1984. Desde una perspectiva reciente, puede sondearse información y recopilación bibliográfica sobre la Osca romana en el sensacional trabajo de BELTRÁN, F., MARTÍN-BUENO, M., y PINA, F.: Roma en la Cuenca del Ebro. La Romanización en Aragón, Zaragoza, 2001.
Recursos en internet: Además de la entrada dedicada a Osca en la Gran Enciclopedia Aragonesa OnLine, de algunas noticias sobre el tema publicadas en el Blog del Aragón Romano, o de la voluntariosa web Altoaragon.org, puede seguirse una panorámica de las noticias que dan las fuentes antes citadas sobre la Osca romana a través del blog El Oscense (pincha aquí). Por su parte, la recientemente creada Red Digital de Museos de España (CER.Es) ofrece, en la sección dedicada al Museo de Huesca, una sugerente galería de imágenes (ver aquí).
Recomendaciones: Desde luego, el slogan publicitario que alude a la magia de Huesca (pincha aquí) para promocionar la amplísima oferta turística de la provincia -especialmente natural pero también artística y patrimonial-, hace también justicia a Huesca, la capital. Ciudad pequeña pero agradable, limpia y algo enigmática, ofrece al amante de la buena mesa una cita sinpar en la Taberna de Lilas Pastia que -tal vez, junto con el complejo La Venta del Sotón, a las afueras de Huesca, dirección Bolea- se ha convertido en todo un icono de los paladares más exigentes y de los bolsillos más generosos (uno siempre ha apostado por la taberna de Los Argentinos que, desde luego, a otro nivel, nunca ha defraudado). Para dormir, aunque la oferta es amplia, resulta cómodo, con buena relación calidad/precio y excelente trato los Apartamentos del Abadía Las Torres, junto a la estación de autobuses y de ferrocarril.