LIBERALITAS FLAVIA



[Inscripción, procedente de Valentia, y reutilizada en la iglesia de Santo Tomás de la ciudad del Turia -CIL II2/14, 13- con alusión a Tito como conueruator Pacis. La foto, magnífica, se la debo a Engracia, del blog Arqueología en mi Jardín y a nuestro buen amigo Daniel]

Siempre he pensado que, aunque, quizás, en Hispania, el interés por la época flavia, se disparó en los años ochenta gracias a la editio princeps de la lex Irnitana, por Julián González (Journal of Roman Studies, 76, 1986), y a los ejemplares trabajos, sobre epigrafía flavia, de Armin Stylow (por ejemplo Gerión, 4, 1986), en el resto de Europa fue la magistral identificación y lectura de la inscripción constructiva, en Roma, del anfiteatro flavio, con litterae aureae, por Géza Alföldy, en los años noventa (AE, 1995, 111b=Zetitschrift für Papyrologie und Epigraphik, 109, 1995), la que intensificó el interés por un Principado, el de los Flavios, dotado de muchos y diversos atractivos. Lo cierto es que desde mediados de los 90 se han publicado, de forma continúa estudios sobre la política arquitectónica, en Roma, de estos emperadores; análisis interdisciplinares de la lex de imperio Vespasiani (ver más bibliografía en Cahiers Gustav Glotz, 16, 2005); monográficos de revistas consagrados al emperador Domiciano, quizás el más controvertido del periodo; o misceláneas orientadas a, sobre todo desde las fuentes literarias, trazar un panorama de la Roma flavia o de la capacidad de estos emperadores para entroncarse entre la tradición y la innovación. La celebración, entre marzo de 2009 y enero de 2010 de la muestra Divus Vespasianus, en Roma, comisionada por Filippo Coarelli no ha hecho sino intensificar el ritmo de esas publicaciones que han dado lugar a companions exclusivos de actualización dedicados a la época, a concienzudos manuales universitarios o a obras de recopilación con algunos de los temas más sugerentes de un periodo subsiguiente a la primera guerra civil, la del 68-69 d. C., del Principado Romano. La próxima celebración, en junio de este año, de un coloquio sobre The Flavian Empire, en la Maynooth University, en Irlanda, sólo demuestra el extraordinario atractivo del periodo y sus posibilidades investigadoras.

Es cierto que en todos esos trabajos -excelente complemento de los que en España se han dedicado a la extraordinaria transformación de las provincias hispanas en época flavia (ver este antiguo post de nuestro blog)- quizás no se han tenido suficientemente en cuenta las fuentes epigráficas. Existen, de hecho, más de 600 inscripciones en todo el Imperio inequívocamente fechadas en este periodo que pueden, desde luego, aportar mucha información a la política de obras públicas, provincial, territorial, y de imagen, de estos emperadores. No en vano, las propias fuentes antiguas -pensemos, por ejemplo, en Suetonio- dedicaron algunos pasajes a exaltar el esfuerzo de Vespasiano por la restauración de edificios (Suet. Vesp. 16 y 17), la extraordinaria popularidad de Tito, en materia de imagen, en algunas provincias (Suet. Tit. 4) especialmente intensificada tras su muerte -como recuerda Aurelio Víctor (Aur. Vict. Epit. 10, 11)-, la desmesura en el manejo de la imagen por parte de Domiciano (Suet. Dom. 13) y algunos otros tópicos que, siempre, han resultado interesantes y sugerentes y que el estudio de esas fuentes epigráficas puede contribuir a confirmar o a desmentir.

La invitación, el pasado 10 de marzo, a la Universität Zurich (Alte Gescchicte/Historische Seminar), para impartir una charla titulada "Flavian epigraphy: building an imperial identity" -cuya presentación os dejo más abajo, cerrando este post- nos ha permitido ordenar algunas ideas sobre esta cuestión, en la que llevamos trabajando algunos años. Las resumiremos en tres que, además, darán entrada aquí a algunas publicaciones previas, quizás poco conocidas, sobre el periodo, fruto de ese trabajo de varios años conectado -pero también independiente- de nuestra antigua dedicación a la municipalización flavia, la "flabitis", como la llama con cariño nuestro buen amigo Ángel Ventura, de la Universidad de Córdoba, de quien, siempre, tanto aprendemos. 

[1]. Obsesionadas por una gradación moral Vespasiano/Tito us. Domiciano, las fuentes literarias transmiten una imagen ejemplar de los dos primeros en la oportunidad, frugalidad y necesidad -siempre de positivo juicio moral- de su apuesta por las obras públicas pero totalmente desmesurada y egoísta para el segundo. El templum gentis Flauiae o el Coliseo, por ejemplo, se contraponen, en el juicio de los textos, a la atención prestada por Domiciano a su residencia imperial en el Palatino. Las fuentes epigráficas nos ayudan, de hecho, a contextualizar muchas de esas alusiones y a discutir si, efectivamente, en la política romana y en la política provincial, hubo esa apuesta por asentar, antes que por adornar, que Suetonio atribuye a Vespasiano (Suet. Vesp. 8). Tratamos el tema hace algunos años en un trabajo publicado en Classica Boliviana, 10, 2014 en el que cada noticia en las fuentes literarias, sobre obras públicas flavias, es analizada en lo que, de ella, nos transmiten las epigráficas.

[2]. Al igual que sucede en Roma, donde la documentación epigráfica disponible sobre el periodo, demuestra cuáles fueron los grandes proyectos edilicios de estos Principes y, también, lo crucial que resultaron los primeros cuatro años de su gobierno -desde el aduentus de Vespasiano a Roma en junio del 70 a la censura conjunta entre Vespasiano y Tito en el 73-74 d. C.- así como los valores dinásticos de Victoria y Pax (objeto de estudio actual, entre otras cuestiones flavias, en una prometedora tesis por David Gordillo, de la Universidad de Salamanca, dirigida por Manuel Salinas) que el fundador de la dinastía transmitió, en provincias pueden seguirse, muy bien, algunas actitudes de estos emperadores, distintas todas ellas, que muestran sus fijaciones en la política provincial. Así, su preferencia por favorecer la conectividad invirtiendo en materia de infraestructuras, su interés por cooperar con entes de la administración -ejército y gobernadores provinciales- para extender el modo de vida romano en provincias de reciente creación, sus "alardes" cooperando con algunos espacios públicos simbólicos de todo el Imperio, su mayor preferencia -en el caso de Vespasiano y de Tito- por Occidente antes que por Oriente -más atendida por Domiciano-, etcétera. Algunos de esos valores de la edilicia pública flavia los sistematizamos, en su día, en nuestra contribución al 1er Tarraco Biennal (Tarragona, 2013) -para Roma- y en otras, más extensas, alusivas a la política provincial de Vespasiano y de Tito -publicada en una miscelánea alemana de la editorial De Gruyter: Tradition und Erneuerung: Mediale strategien in der zeit der Flavier, Berlín, 2011) y a la de Domiciano -en Dialogues d'Histoire Ancienne, 34-2, 2008, para las provincias y Florentia Iliberritana, 20, 2009, para Roma- a las que remitimos. La eventual conexión entre la popularidad de estos emperadores en provincias y las atenciones prestadas a aquéllas en su política edilicia también la abordamos hace algunos años en una contribución al  monográfico Storie delle Religioni e Archeologia. Discipline a confronto, Roma, 2010

[3]. Es evidente, y las fuentes así lo señalan, que la dinastía flavia tuvo que hacer frente a una situación política inédita -la primera dinastía de proclamación militar del aun joven Principado- y, también, a una bancarrota notable si, realmente, era ése el estado de cosas en que quedaron las arcas imperiales tras la muerte de Nerón. En este sentido, y como se percibe bien en la documentación hispana, se constata, a través de las inscripciones, un notable esfuerzo de estos tres emperadores -en particular de Vespasiano y de Tito pero también, en algunas intervenciones concretas en Oriente, por parte de Domiciano- por "ordenar" la administración en todas aquellas cuestiones en las que Roma pudiera perder recursos bien acercando la administración a esos espacios, bien gravando con nuevos impuestos, bien devolviendo al control de Roma espacios que, antes, habían caído en manos de particulares. África -de la que nos ocupamos en L'Africa Romana 17, 2008 y 18, 2010- y Creta/Cyrene, por ejemplo -que estudiamos en Latomus, 69, 2010- son dos escenarios geográficos -aunque no los únicos- en los que esa preocupación se muestra a las claras con documentos epigráficos concretos que darían razón de ser a esa pecuniae cupiditas que Suetonio censuró como único vicio público achacable a Vespasiano (Suet. Vesp. 16).

Obviamente, hay más temas implicados en esta cuestión que, tentativamente, hemos denominado como Liberalitas Flauia. Algunos, con ejemplos concretos, se glosan en la presentación con que cerramos este post. Otros quedan para otras ocasiones que, seguro, no se harán esperar... Mientras, seguimos escudriñando la información que nos aportan esos 625 tituli de época flavia repartidos de Oriente a Occidente del Imperio Romano. 

EIDOS TÉS NÓSOU




[Cuadro historicista Plague in an ancient city, del pintor flamenco Michiel Sweerts, siglo XVII]

En uno de nuestros primeros posts de este año en Oppida Imperii Romani  hablábamos de la validez, y de la capacidad evocadora, del mundo clásico. Evolucione como evolucione, 2020 es, ya, pese a no haber transcurrido todavía tres meses de él, el año del Covid-19, el año del coronavirus. Hace algunas semanas, y en medio de esta epidemia, el mundo clásico volvió a la palestra, esta vez a partir de su relación con la cultura popular, cuando muchos, en redes sociales, se encargaron de recordar al invencible auriga Coronavirus que Albert Uderzo había imaginado -para algunos, casi profetizado- en Astérix en Italia (2017), un auriga romano al que, junto a su colega Bacillus, los galos se enfrentaban en varios juegos. En ese momento, parecía una coincidencia sugerente, apenas había algunos casos en China y por Italia el virus apenas empezaba a asomarse. Pocos -acaso sólo los científicos del área médica- nos imaginábamos el alcance que esta pandemia iba a tener.

Estos días atrás, nuestro colega y compañero de la escuela zaragozana de Ciencias de la Antigüedad, Alejandro Díaz, de la Universidad de Málaga, mostraba su descontento en redes sociales ante la ansiedad que los medios, acaso, están contribuyendo a crear y recomendaba a todos la lectura del pasaje de Tucídides de Atenas relativo a la terrible peste que Atenas sufrió en el año 430 a. C., coincidente con el segundo año de la guerra del Peloponeso. Ese mismo día, en la utilísima Liverpool Classicist List -fundamental para, suscribiéndose, estar al día de eventos (estos días, de muchas cancelaciones, tristemente) relacionados con el mundo clásico en todo el mundo- el profesor asociado de la Università degli Studi di Milano Marco Ricucci compartía un artículo publicado en Il Corriere della Sera en el que reivindicaba lo que Tucídides, en su relato de aquella epidemia, podía enseñarnos ahora que los gobiernos de toda Europa piden responsabilidad social, e individual, ante esta terrible situación de la que, en cualquier caso, se saldrá.

Como cuando hablan los clásicos, como suele decirse, causa finita -al menos para nosotros- nos limitaremos sólo a transcribir una selección de los pasajes entre el capítulo 47 y el capítulo 55 del libro II de las Historias de Tucídides en que, justo después de la célebre oración fúnebre de Pericles, que tan bien conocen nuestros queridos alumnos de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra, Tucídides aborda tó eidos tés nósou, "la naturaleza de esta epidemia". Encabezaremos esa antología, que sigue la traducción en castellano de J. J. Torres Esbarranch para la Biblioteca Clásica Gredos -aunque se enlaza, también, al texto griego original en la Perseus Digital Library- con una breve línea en la que destacaremos un aspecto que nos parezca clave de este singular "oráculo" en que, de nuevo, el mundo griego, a través de uno de sus más insignes historiadores, se convierte. Podríamos haberlos ordenado de otro modos pero hemos preferido mantener el orden de los pasajes extractados en el relato completo para no "traicionarlo". Las coincidencias sobrecogen, sin duda, y nos subrayan la lección de humildad que, acaso este maligno virus, ha venido a dar a nuestra civilización occidental (entre las reflexiones leídas estos días en redes sociales, al respecto, recomendamos vivamente ésta).

[I]. Una enfermedad generada fuera de Occidente.

[48, 1] "Apareció por primera vez, según se dice, en Etiopía, la región situada más allá de Egipto, y luego descendió hacia Egipto y Libia y a la mayor parte del territorio del Rey (del Imperio Persa, por tanto)".

[II]. Una epidemia repentina, virulenta y que generó, también, bulos y fake news.

[48, 2] "En la ciudad de Atenas se presentó de repente, y atacó primeramente a la población del Pireo, por lo que circuló el rumor entre sus habitantes de que los peloponesios habían echado veneno en los pozos, dado que todavía no había fuentes en la localidad. Luego llegó a la ciudad alta, y entonces la mortandad fue mucho mayor".

[III]. Una epidemia de la que, entre los atenienses, también abundaban los "expertos" pese a resultar, además, casi nueva, inédita y desconocida y, por ello, más difícil de combatir.

[48, 3] "Sobre esta epidemia, cada persona, tanto si es médico como si es profano, podrá exponer, sin duda, cuál fue, en su opinión, su origen probable así como las causas de tan gran cambio que, a su entender, tuvieron fuerza suficiente para provocar aquel proceso. Yo, por mi parte, describiré cómo se presentaba, y los síntomas con cuya observación, en el caso de que un día sobreviniera de nuevo, se estaría en las mejores condiciones para no errar en el diagnóstico, el saber algo de antemano".

[IV]. Una enfermedad que era terrible para quien ya padeciera otras patologías previas.

[49, 1] "Aquel año, como todo el mundo reconocía, se había visto particularmente libre de enfermedades en lo que a otras dolencias se refiere; pero si alguien había contraído ya alguna, en todos los casos fue a parar a ésta (idéntico sentido en 51, 1)".

[V]. Una enfermedad con un alto porcentaje de mortandad y diferente a otras afecciones semejantes.

[50, 1] "La naturaleza de esta enfermedad fue tal que escapa sin duda a cualquier descripción; atacó a cada persona con más virulencia de la que puede soportar la naturaleza humana, pero sobre todo demostró que era un mal diferente a las afecciones ordinarias (…)".

[VI]. Una enfermedad que tiene, también, una notable exigencia de fortaleza de ánimo y de responsabilidad social.

[51, 4] "Pero lo más terrible de toda la enfermedad era el desánimo que se apoderaba de uno cuando se daba cuenta de que había contraído el mal (porque entregando al punto su espíritu a la desesperación, se abandonaban por completo sin intentar resistir), y también el hecho de que morían como ovejas al contagiarse debido a los cuidados de los unos hacia los otros: esto era sin duda lo que provocaba mayor mortandad".

[VII]. Una enfermedad altamente contagiosa.

[51, 5] "(…) si se visitaban (unos a otros) perecían, sobre todo quienes de algún modo hacían gala de generosidad, pues movidos por su sentido del honor no tenían ningún cuidado de sí mismos entrando en casa de sus amigos cuando, al final, a los mismos familiares, vencidos por la magnitud del mal, ya no les quedaban fuerzas ni para llorar a los que se iban".

Huelgan comentarios, y queda sólo la reflexión y más en el conveniente aislamiento de estos próximos días. Como estamos viendo estos días en la prensa, la peste de Atenas tampoco hizo acepción de personas, y afectó, incluso, al gran Pericles siendo la epidemia un "general" decisivo con el que no se contaba en las terribles guerras del Peloponeso y que, seguro, contribuyó a decantar la victoria del lado espartano. Queda ahora ser fuerte y aprender, una vez más, de lo que el mundo clásico, no por casualidad -¡seguro que no!- nos quiere recordar con este pasaje, que se vuelve tan "actual" después de casi 2.500 años. 

PER PALVDES PERQVE SILVAS



[Dos vistas, una desde el pie del Hermannsdenksmal, cerca de Detmold, arriba, y otra desde la torre del Museum und Park Kalkriese, en la localidad del mismo nombre, de la zona, el Teutoburger Wald, a la que se consagra este post de Oppida Imperii Romani. En las fotografías inferiores dos detalles de los dos espacios en los que aquí nos detenemos como plataformas desde las que profundizar en un acontecimiento clave de la Romanización de Occidente]

Para quien está algo versado en la historia de Roma, el episodio del desastre de Varo en Westfalia, junto al Rhin, en el año 9 d. C., es uno de los capítulos míticos de la Historia de la Roma del Principado, la derrota del general romano Publio Quintilio Varo frente al pueblo germano de los queruscos, en la zona de Teotoburgo, y con los germanos liderados por un tal Arminio. La así llamada batalla del bosque de Teutoburgo, de hecho, sigue apareciendo, ocasionalmente, en la prensa en las píldoras de Historia con que, afortunadamente, algunos diarios nos alivian de la crudeza de la realidad cotidiana como si el periodismo contemporáneo quisiera seguir confiriendo grandeza al episodio que, a tenor del Bracaraugustano Orosio, habría detenido el Imperio de Roma -imparable en el océano- a orillas del río Rhin: imperium, quod in litore Oceani non steterat, in ripa Rheni fluminis staret (Florus 2, 30). 

Contra lo que pudiera parecer por la notable historiografía -y mitología- que el episodio ha vertido (desde el clásico trabajo de MOMMSEN, Th.: Die Örtlilchkeit der Varusschlacht, Berlín, 1885 a los recientes de McNALLY, M.: Teutoburg Forest, AD 9: the destruction of Varus and his legions, Oxford, 2011 o WELL, P. S.: The battle that stopped Rome: Emperor Augustus, Arminius and the slaughter of the legions in the Teutoburg Forest, Nueva York, 2003; ) y por la numerosa atención que recibe hoy el acontecimiento en las páginas de internet dedicadas a la Historia Antigua y a la Historia Militar (por ejemplo la de Livius. Cultuur, geschiedenis en literatuur; la de Smartergerman; o la Ancient History Enciclopedia) lo que las fuentes nos dicen sobre la batalla de Teutoburgo es, realmente, escaso aunque suficiente para abrir especulaciones diversas, todas ellas del máximo interés.

Así, Suetonio apenas transmite la noticia de que Quintilius Varus cum tribus legionibus in Germania periit -"Quintilio Varo pereció en Germania con tres legiones"- sin más detalles, cuando alude al contexto general de los acontecimientos posteriores a la adopción de Tiberio, por Augusto, como su heredero (Suet. Tib. 17). Esta noticia, sin prácticamente más datos la aporta también Tácito en su Germania (Germ. 37, 5) insistiendo, en ella, sobre el pueblo responsable de la derrota, los queruscos (Germ. 36) y espetando en los Annales que dicho desastre resultó una infamia para Roma (Ann. 1, 37, 3) y una manifestación de la superbia de Arminio (Ann. 1, 61). El propio Tácito es responsable, también, de la transmisión del topónimo saltus Teutoburgiensis (Ann. 1, 60) donde, según transmite, debieron quedar sepultados los restos de los soldados del desarmado Varo, a saber tres legiones, otras tantas alas y seis cohortes, como diría Veleyo Patérculo (Vel. Pat. 2, 117) y recordando que el pueblo Germano habría sido uno de los que, en materia militar, y especialmente a partir de este "desastre", más lecciones (saepius admonuere) habría suministrado a Roma (Tac. Germ. 37). Por su parte, el epitomista Floro recordaría el episodio de Arminio y de qué modo su pueblo prefirió enfrentarse a Roma tras haber sido su aliada y descubrir moresque nostros magis quam arma -"que las costumbres (de Roma) eran más crueles que la guerra"- (Florus 2, 30) y anotará algunos datos geográficos interesantes como que la batalla y la emboscada germánica tuvieron lugar per paludes perque siluas, es decir, "en medio del bosque y de los fangos" (Florus 2, 30, donde describe, también, con pormenor, algunas de las afrentas recibidas por los soldados de Varo en el ataque querusco). Probablemente, en ese sentido de la descripción del contexto general de la lucha, sea Casio Dión el que, en griego, aporte más datos sobre el ambiente general de esa batalla, librada el 7 de septiembre del año 9 d. C. Así, este historiador (Cass. Dio 56, 19-22) habla de "territorio hostil", de "las nieblas del bosque" y de "bosque impenetrable" (19), ponderando, además, la talla de los árboles, altísimos, sobre las laderas (20) y recordando de qué modo llegaron a Augusto las noticias del desastre (21), en una anécdota que recogerá más tarde Orosio (6, 22) atribuyendo al joven César la conocida frase Quintili Vare, redde legiones: "Quintilio Varo, devuélveme mis legiones". 

Ya en un reciente post de Oppida Imperii Romani de manera explícita, pero de forma más o menos velada en muchos de los que hemos dedicado a la Germania Superior, hemos hecho notar el primor con que, en Alemania, son puestos en valor, exaltados y reivindicados como parte del pasado histórico, lugares que, quizás, tienen más de escenario romántico que de evidencia arqueológica o que, cuando presentan ésta última, es vaga, incierta o, a los ojos de quienes vivimos en países de intensa huella romana, aparentemente inconsistente. Eso mismo puede decirse, sin paliativos, de dos espacios relacionados con el acontecimiento del que hablábamos en los párrafos anteriores: [1] el monumento a Arminio (Detmold) y [2] el Museo del desastre de Varo (Kalkriese), ambos extraordinariamente recomendables para los amantes de la Historia, del patrimonio y de la Antigüedad.

[1] El monumento a Arminio, Hermannsdenkmal en alemán -con intencional "germanización" del nombre latino Arminius, con el que las fuentes refieren, sin excepción, al germano querusco aliado de Roma y, después, sublevado en el 9 d. C. contra el gobernador provincial Quintilio Varo- es una monumental estatua de cobre que se alza sobre una colina de casi 400 metros de altitud que domina no sólo todo el área del supuesto saltus Teutoburgiensis sino, también, el distrito de Lippe, en el que se ubica. La estatua, de 54 metros de altura fue fabricada en cobre en los años de las derrotas prusianas contra Francia y culminada, por el artista Ernst von Bandel, ya en los años inmediatamente posteriores a la unificación alemana Bismarckiana en 1871 convirtiéndose, desde entonces, en un icono del patriotismo alemán -aun visitadísimo, por cierto- por su decidida invocación -por ejemplo, en la inscripción de la espada que porta Arminio, de 7 metros y hasta 500 kilogramos de peso- a la fuerza y poder de Alemania (stärke Deutschlands macht). Pretende marcar el área de influencia de la tribu germana de los queruscos, que, en un lugar aun por determinar, se enfrentó a Varo, derrotándole, como antes se ha dicho. El monumento es, desde luego, una auténtica lección material de antikenrezeption, como llaman los alemanes a la "recepción de la Antigüedad", a esas ocasiones -muchas en la Historia- en que determinados acontecimientos históricos son tomados como referente con fines estéticos, de prestigio, políticos o ideológicos. El propio formato del monumento, de clara estructura anular, la iconografía del germano, presentado entre la del bárbaro y la dignitas del arte clásico, los tropaia -con hermosas congeries armorum romanas- que rodean la parte baja del monumento, donde se ha instalado un memorial en honor de su promotor y, también, un mirador que permite contemplar parte del bosque de Teutoburgo hacen, desde luego, las delicias de quien se acerca aquí con el ánimo de estar contemplando si no un lugar histórico sí al menos el modo cómo un episodio histórico -la derrota infringida a Roma por los Germanos- es reclamado en procesos históricos y políticos muy posteriores demostrando, como escribió W. Jäeger, el poder evocador de los autores (y acontecimientos) antiguos (sobre la recepción de este episodio, siempre es recomendable lo que escribiera, en relación, en general con el mito de la Germania de Tácito, CANFORA, L.: Ideologías de los estudios clásicos, Madrid, 1991).

[2] El Parque y Museo de Kalkriese -en esta ocasión en el distrito de Osnabrück, unos 100 metros al oeste de Hermannsdenkmal- es un sitio que, aunque caro -la entrada individual cuesta 7,5 €- ofrece un sensacional ejemplo de las posibilidades que, con la adecuada financiación, puede llegar a ofrecer cualquier proyecto arqueológico. En torno al lugar, en proceso de excavación, en que se cree pudo haberse desarrollado la batalla que aquí hemos comentado, se ha instalado no sólo un Museo sino, también, todo un itinerario para contemplar las excavaciones en marcha y, especialmente, un envidiable aulario pedagógico que ofrece, constantemente, a centros escolares y a público infantil y juvenil actividades de divulgación científica de la Arqueología y de dinamización del pasado romano de las que, desde luego, en nuestro país tenemos mucho que aprender. Tras un sensacional vídeo introductorio (disponible aquí) en que se explica de qué modo se está trabajando en la excavación orientada a demostrar que -como apuntó Theodor Mommsen- fue en este lugar que tuvo lugar el desastre de Varo, la exposición arqueológica ofrece un buen repaso a los numerosos militaria que han sido localizados en las excavaciones y que, en muchas ocasiones, son difíciles de ver en museos de la Europa mediterránea así como algunos elementos interactivos que profundizan en la alteridad Romanos-Germanos y en las estrategias y armas empleadas por unos y por otros (prescindiendo de bibliografía especializada, que también la hay -y abundante-, los principales hallazgos que se han producido en la excavación de Kalkriese y los argumentos que aportan para la reducción de este lugar al escenario de la histórica batalla pueden verse aquí). 




En definitiva, se trata de dos sitios en los que tocar la Historia y con los que abrimos una nueva sección de Oppida Imperii Romani que se detendrá en escenarios históricos de la Antigüedad, loca memorabilia

GÜGLINGEN (Alemania)






[Diversos detalles del sensacional Römermuseum de Güglingen, de visita recomendabilísima para los amantes de la Arqueología tanto por el valor histórico de los restos como por la sensacional y  pedagógica puesta en valor de los mismos]

Situación: En el corazón de la Alemania meridional, no lejos de la Römerstrasse del valle del río Neckar -promocionada como ruta turística propia, como la Deutsche Limes Strasse-, a algo menos de 100 kilómetros de la romántica Heidelberg y a menos aun de la monumental Karlsruhe o de la industrial Stuttgart, en el costado oriental del land alemán de Baden-Württemberg se encuentra el recoleto pueblo de Güglingen, típico pueblecito alemán articulado en torno a una calle central y con edificios y construcciones repletas de encanto. Su situación axial en torno a una de las arterias principales de comunicación por autopista de la Alemania actual, la Bundesautobahn 6 -que cruza la Alemania del Sur de lado a lado dirigiéndose hacia el Este- no debe distar mucho de la que éste lugar, articulado en torno a un relieve de tierras loésicas, de medias laderas configurando fértiles valles salpicados de abundantes viñas -que se venden, de hecho, como uno de los atractivos turísticos de la zona-, debió tener en el mundo romano, no lejos de la frontera oriental de la Germania Superior y, por tanto, del limes de Roma por el ámbito renano (para hacerse cargo de la geografía viaria y urbana de esta zona en época imperial, puede verse la sección dedicada a esta provincia en la web Imperium Romanum o este mapa más detallado de la web Altwege in Deutschland así como consultar los que ofrece el trabajo de KEMKES, M.: "Vom Rheim an den Limes und wieder zurück. Die Besetzungsgeschichte Südwestdeutschlands", en Imperium Romanum. Roms Provinzen an Neckar, Rhein und Donau, Stuttgart, 2005, pp. 44-53 un volumen modélico en el que inspirarse para cualquier miscelánea de actualización territorial sobre la presencia romana en un ámbito geográfico concreto). El enclave, como se verá más abajo un uicus rural, formaría parte del territorium de la ciudad de Portus, reducida a la actual Pfzorheim y que, de hecho, sería caput uiae en la zona, como atestigua un miliario (AE, 1995, 1163) recuperado en Friolzheim a comienzos del siglo pasado al servicio de la denominada vía del Neckar (por cierto, que para conocer las principales vías romanas del Imperio resulta fundamental la voz "Liste der Römerstrasen" de la Wikipedia alemana: ¡sencillamente sensacional!).
Acceso: Partiendo, por ejemplo, de Frankfurt, que resulta el aeropuerto de referencia en la zona, no es complicado acceder a Güglingen tomando, siempre, dirección Sur, hacia Karlsruhe y Stuttgart, como más arriba se dijo, siguiendo la A6. En esa vía hay que tomar la salida 34, en dirección a Sinsheim (el trayecto permite incorporarse, desde la propia A-6 al singular Technik Museum Sinsheim) y, después, sin abandonar esa carretera, seguir siempre dirección Güglingen. A llegar al pueblo, se ha de tomar, en el primer cruce, la Marktstrasse hacia la izquierda. Puede, por ejemplo, estacionarse el vehículo en el aparcamiento, de no demasiadas plazas, pero tranquilo, ubicado frente al Hotel/Restaurante, de notable encanto Herzogskelter, muy recomendable. En cualquier caso, también siguiendo la misma calle pero hacia la derecha, a partir de la plaza en la que se ubica la excelente cafetería y restaurante italiano La Piazza -el café es, sencillamente, delicioso, y no excesivamente caro para lo cuidado del servicio- es posible encontrar lugares para el estacionamiento. 
Tipología: Entre las unidades de poblamiento rural romano, ocupan un lugar primordial los uici. Aunque el término uicus -emparentado con el griego oikos-, efectivamente, cuenta con numerosas acepciones en el mundo romano (además de en el enlace anterior puedes encontrar algunas en la versión británica de la Wikipedia) y también en las lenguas romances que han mantenido el término (de hecho, todavía los italianos siguen definiendo como "uicoli" a algunos barrios de sus populosas ciudades) cuando, en Arqueología, lo empleamos para referirnos al poblamiento romano solemos referirnos a enclaves de aspecto aldeano, normalmente ubicados en las periferias de los núcleos cívicos, generalmente de materialidad nada monumental y que, además, suelen coincidir con establecimientos que, acaso, contaron con una ocupación prerromana y que se mantuvieron como núcleos ocupados al surgir en sus proximidades ciuitates, a la mayoría de las cuales, de hecho, incluso sobrevivieron cronológicamente vocacionados como estaban bien a algún tipo de aprovechamiento geoestratégico bien a la explotación de algún recurso especialmente interesante desde el punto de vista económico cuyo trabajo, en muchas ocasiones, había comenzado ya en la Edad del Hierro II y se mantuvo, de hecho, durante la tardoantigüedad y el periodo altomedieval. De difícil confirmación arqueológica -aunque algunos ensayos se hayan hecho (para la bibliografía básica sobre esos ensayos, muy útiles, puede verse un viejo trabajo nuestro en Espacio, Tiempo y Forma. Serie 1. Prehistoria y Arqueología, 4, 2011 así como el volumen de MANGAS, J., y NOVILLO, Mª Á.: El territorio de las ciudades romanas, Madrid, 2008 o, aunque más centrado en las uillae el reciente de NOGUERA, J. M. (ed.): Villae. Vida y producción rural en el Sureste de Hispania, Murcia, 2019, esp. pp. 9-105)- sólo puede confirmarse su existencia material, real, y conferir a un asentamiento rural la naturaleza evidente e indiscutible de uicus a partir de la epigrafía en esas contadas ocasiones en que, efectivamente, los uicani -sus "pobladores", de donde deriva el término "vecino", en castellano- aparecen citados en inscripciones de diverso signo, generalmente dedicatorias (véase CURCHIN, L.: "Vici and pagi in Roman Spain", REA, 87, 1985, pp. 327-343 o el sensacional volumen monográfico de TARPIN, M.: Vici et pagi dans l'Occident Romain, Roma, 2003) como, desde luego, no es el caso del uicus de Güglingen por más que, efectivamente, los restos aquí descubiertos y puestos en valor permitan pensar en un enclave rural tipo uilla o, efectivamente por su extensión, uicus. Para caracterizar los uici, con abundantes noticias en las fuentes debe verse, online, el Dictionnaire des Antiquités Grecques et Romaines Daremberg-Saglio (voz "uicus", aquí) y, cuando menos, la síntesis de Nicholas Purcell para el Oxford Classical Dictionary (específicamente para este tipo de uici y su contexto en la zona que nos ocupa, con carácter general -pues falta la actualización de los muchísimos hallazgos acontecidos entre los años 90 y la actualidad- puede verse el sensacional volumen FILTZINGER, Ph., PLANCK, D., y CÄMMERER, B.: Die Römer in Baden-Württemberg, Frankfurt, 1986, pp. 75 y 121). La posición del enclave, en cualquier caso, y, como se dijo, en un importante espacio viario próximo al Neckar permite pensar, también, en su condición, como la de tantos otros enclaves de los territoria rurales de las ciudades romanas, de strassensiedlungen, de "establecimiento de carretera", como los ha definido con acierto K. Körtum en una síntesis sobre el poblamiento romano en la zona cuya consulta recomendamos vivamente más abajo y que tiene, además, la virtud, de ofrecer una categorización conceptual y tipológica de validez casi general. 
Descripción: El Römermuseum de Güglingen es una síntesis del espíritu que homogeneiza a todos los pequeños museos arqueológicos alemanes (los Musées de site archéologique según la nomenclatura de ICOMOS, tan oportunamente extendida en Francia) y que, desde luego, aporta muchísimas ideas a quien tenga por delante el reto de musealizar cualquier yacimiento arqueológico de cualquier época. En primer término, se cuida sobremanera el impacto del edificio sobre el entorno urbanístico circundante (en este caso con una construcción discreta, con abundante cristal y, pese a sus cuatro plantas, perfectamente integrada junto a la evangélica Mauritiuskirche). En segundo lugar, se busca que el museo sirva como introducción al visitante a la región que visita y, también, a la cultura que da sentido al espacio museográfico (en este caso, en realidad, la musealización de los restos del uicus y de una de sus uillae es un pretexto para una verdadera introducción al visitante en la vida cotidiana romana en torno al limes). Y, por último, cada pequeño museo se concibe como un espacio de experiencias en el que, lejos de la acumulación enfermiza de objetos, se busca que el visitante interactúe con los mismos y, sobre todo, descubra la pervivencia del legado romano en nuestro tiempo (en este caso...). A partir de esa premisa, el contenido de las distintas plantas que componen el museo está perfectamente estudiado y, en cada una de ellas, además de los consabidos homenajes a la Arqueología como ciencia y a la historiografía de la investigación en el lugar -que ocupan dos espacios bien destacados de la primera y de la segunda planta- se van aportando materiales relativos a distintos aspectos de la vida rústica en Roma. En la primera planta, donde se ofrecen, además, dos inscripciones (CIL, XIII, 6459 y 6460, ambas de Meimsheim, un pequeño municipio al este de Güglingen), se presentan los fragmentados, pero impactantes, restos escultóricos de una fuente perteneciente a la pars urbana de la uilla rustica en una teatral pero al tiempo sobria reconstrucción. La segunda planta presenta, por su parte, los pórticos de la uilla reconstruidos -como se ve en una de las fotografías que encabezan este post- y, también, algunos de los arrasadísimos restos de los balnea con que contaba una de las uillae de este singular uicus. Precisamente, cruzada la recreación de los pórticos, varias salas absolutamente envolventes acercan al visitante a la vida cotidiana romana con vitrinas en las que se "habla" desde de la producción y comercio de cerámica, al adorno personal, a la escritura, al juego, a la medicina, a la moneda, a la economía doméstica, a la captación y al transporte del agua: ¡una clase de Arqueología absolutamente perfecta! Por último, en la tercera y última planta, tras una introducción, con material iconográfico recuperado en el uicus pero también en otros yacimientos arqueológicos del valle del Neckar, a la religión romana y a las principales divinidades, el visitante accede al que, sin duda, es el punto estrella del Museo, la recreación del extraordinario Mitreo que, con dos fases constructivas, se pudo excavar en el lugar. Puede, incluso, entrarse a él, ataviarse con una corona de laurel y, pisando el pavimento de tierra apisonada que ha sido magistralmente reproducido en las estancias "recreadas" del Römermuseum, depositar una ofrenda frente a los relieves de Attis y los altares que otros cultores dejaron hace 2.000 años. Rigor, contenido, experiencia e interactividad se unen, por tanto, en un pequeño museo "municipal" cargado de atractivo, como se ha dicho y de indiscutible mérito. 
Bibliografía: Más allá de la célebre serie, ya antigua, de HERTLEIN, F.: Die Römer im Württemberg, Stuttgart, 1928-1932, realiza una buena contextualización y recopilación de fuentes sobre la Romanización en esta zona FILTZINGER, Ph.: Die Römer im Baden-Württemberg, Tübingen, 2001 (disponible aquí). Sobre el yacimiento de Güglingen también existen algunas publicaciones recientes que sintetizan lo que de él sabemos, y que, además, están en open access, así KORTÜM, K., y NETH, A.: "Der römische Vicus bei Güglingen. Entdeckungen im Archiv ergänzen die aktuallen Ausgrabungen", Denkmalpflege in Baden-Württemberg, 35-2, 2006, pp. 69-77 (para una panorámica general sobre el lugar en la que se explica su condición de uilla rustica y de uicus) o BRODBECK, A.: "Die römischen Wandmalereifragmente aus dem Mithräum II in Güglingen Kreis Heilbronn. Technologischer Aufbau, Restaurierung, Präsentation", Denkmalpflege in Baden-Württemberg, 35-4, 2006, pp. 213-219 (específicamente para el sensacional Mitreo, también abordado por KORTÜM, K., y NETH, A.: "Mithras im Zabergäu. Die Mithräen von Güglingen", en Imperium Romanum. Roms Provinzen an Neckar, Rhein und Donau, Stuttgart, 2005, pp. 225- 229) publicaciones ambas disponibles gracias al servicio editorial sobre Ciencias de la Antigüedad Propylaeum, de la Universität Heidelberg. También resulta útil -y actualiza los anteriores sirviendo también para complementar las entradas relativas a Germania Superior que ya han ido desfilando por otros lugares de Oppida Imperii Romani- el trabajo de KORTÜM, K.: "Städte und kleinstädtische Siedlungen. Zivile Strukturen im Hinterland des Limes", en Imperium Romanum. Roms Provinzen an Neckar, Rhein und Donau, Stuttgart, 2005, pp. 154-165 -esp. pp. 161-162 (para el índice de esta obra, como se dijo, fundamental para la zona, pincha aquí)- que, además, introduce el término kleinstädtische para referirse a esos parua oppida sobre los que hemos estado trabajando últimamente a tenor de nuestro trabajo en Los Bañales y en Santa Criz de Eslava y sobre los que, el próximo otoño, se celebrará una sugerente reunión científica en Alicante
Recursos en internet: Además de la página web del lugar, de la que puede descargarse, incluso, el atractivo flyer explicativo de mano, el banco de datos del Landesbildungserver de Baden-Württemberg hace casi absolutamente innecesaria la aportación de más recursos a este post una vez que en él aparecen no sólo enlaces a otros enclaves romanos que pueden visitarse en este extenso land alemán sino a recursos y listas de todo tipo que pueden ayudar al viajero a comprender la potencia de la huella de Roma en las tierras de la Germania Superior. El listado puede complementarse con el que, exhaustivo y detalladísimo, ofrece la web de Viator Imperii
Recomendaciones: Desde luego, para el viajero que se acerque hasta Güglingen con intereses arqueológicos, la principal recomendación es que no deje de visitar otros enclaves romanos próximos y accesibles en una ruta de apenas dos días, posible para un fin de semana, todos ya presentes en Oppida Imperii Romani y a cuyas recomendaciones se remite para complementar las que aquí se darán, sólo unas pocas: Lopodunum (Ladenburg), Saalburg (c. Frankfurt) y, algo más lejos Osterburken -hacia el este, ya pegado al limes y controlándolo- o Mogontiacum (Mainz) -hacia el noroeste-. Promocionada como "la cara soleada de Alemania", Baden-Würrtemberg es una región de extraordinario atractivo para el visitante que quiera aproximarse a la locomotora de Europa aunque sólo sea para, como se dijo, visitar Heidelberg, el pedagógicamente superatractivo Stadtmuseum de Karlsruhe o los numerosos atractivos culturales que ofrece la recomendabilísima Frankfurt. Ya en otras entradas de la misma zona se hicieron algunas recomendaciones gastronómicas, centradas en Heidelberg que, acaso, puede ser una asequible plaza desde la que abordar esta ruta (para otras, que se actualizan progresivamente, es fundamental seguir el canal de vídeos Heidelberg4you). Sin embargo, nosotros nos quedaremos hoy con una sencillamente sensacional, en el corazón de Frankfurt aunque, también, suficientemente separada del ajetreo turístico y de negocios de la ciudad del Meno: , un lugar magnífico en el que degustar una de las recetas clásicas de la cocina de esta ciudad alemana, el Schweinsnitzel mit grünen sauce regado por una suerte de sidra ciertamente extraordinaria -el apfelwein- en un ambiente que destila lo mejor de la cultura gastronómica alemana: el Adolf Wagner



SANTA CRIZ (ESLAVA) (y III)



Fue en agosto de 2009 cuando Oppida Imperii Romani se detuvo por primera vez en Santa Criz de Eslava en el afán de este espacio por acompañar a viajeros apasionados por el mundo romano. Entonces, el yacimiento era objeto de trabajo e investigación por Pilar Sáez de Albéniz, Rosa Armendáriz y Txaro Mateo. Santa Criz era, entonces, una ciudad más -cierto que especial- de las que salpicaron hace 2.000 años el territorio de los antiguos Vascones, siempre especialmente presentes en este blog. En septiembre de 2016, tras la magnífica puesta en valor -entonces recién inaugurada- tuvimos la oportunidad de volver a visitar el yacimiento dejando constancia del ejemplar trabajo realizado en dicha adecuación en un segundo post. Fue poco después, en febrero de 2017, que el Ayuntamiento de Eslava contactó con quien escribe estas líneas para encauzar, desde la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra -que había puesto ya en marcha entonces su Diploma de Arqueología- los actos de celebración del centenario de la primera noticia científica sobre Santa Criz de Eslava dada por el P. Juan Castrillo en 1917 y que pronto pasó a la erudición de la época. El hermanamiento con la ciudad romana de Los Bañales y con la uilla romana de Liédena, promovido por el Ayuntamiento de Liédena en septiembre de ese año, y el convenio firmado, aun vigente, entre el Ayuntamiento de Eslava y la Universidad de Navarra, fueron el primer hito de una nueva trayectoria para la ciudad romana que, es indiscutible, la ha puesto en el mapa, ha generado, en torno a los trabajos llevados a cabo en ella, un notable seguimiento mediático aunque, también, ha despertado no pocos recelos y sospechas con argumentos, desde luego, nada científicos ni, tampoco, originales.

En el pasado otoño, a petición del grupo parlamentario de Navarra Suma, la Comisión de Cultura, Deporte y Juventud del Parlamento de Navarra visitó Santa Criz de Eslava. Allí los representantes de la sociedad navarra conocieron el proyecto que se ha llevado a cabo en estos últimos años y, también, el indudable mérito de las excavaciones realizadas por el equipo arriba citado. En este mes de febrero el Parlamento, gracias a una moción del grupo parlamentario de EH Bildu-Nafarroa, aprobó una dotación presupuestaria de 80.000 euros para dar continuidad a los trabajos de los últimos años en Santa Criz. Estos trabajos han tenido, de manera evidente, tres pilares propios de lo que ha dado en llamarse "arqueología pública": investigación (porque sin ella no se genera conocimiento que de sentido a los otros dos pilares), viralización (acercando Santa Criz al gran público de manera constante y comprometida, apasionada) y dinamización (convirtiendo a Santa Criz, posiblemente, en la ciudad romana "de moda" en Navarra).

En síntesis, lo que se ha hecho en esos tres ámbitos puede glosarse como sigue (para más información, con material gráfico, seguimos remitiendo a las diapositivas de una charla que, sobre el proyecto, dictamos en Sangüesa ahora hace un año):

[1] Investigación. Aunque existían, efectivamente, interesantes trabajos sobre Santa Criz de Eslava publicados por Rosa Armendáriz, Txaro Mateo y Pilar Sáez (sirva como base éste, meritorio, publicado en Trabajos de Arqueología Navarra, 28, 2016 donde se citan los anteriores disponibles, también, en las páginas personales en dialnet de sus autoras) la ciudad romana era, y puede decirse sin paliativos, una perfecta desconocida en el circuito investigador. En apenas dos años se han publicado dos estudios preliminares sobre su repertorio epigráfico y su foro (Príncipe de Viana, 272, 2018 y Trabajos de Arqueología Navarra, 30, 2018), se ha editado una monografía, completa, que recopila, ordena, relee, y reinterpreta el soberbio caudal epigráfico de la ciudad romana (Epigrafía romana de Santa Criz de Eslava, Faenza, 2019) y está en prensa, para ver la luz en fechas próximas, un completo estudio estructural del foro de la ciudad romana -financiado por un acuerdo UNED de Pamplona/Fundación Caja Navarra y Obra Social "La Caixa"- que se publicará en la prestigiosa revista SPAL. Prehistoria y Arqueología, de la Universidad de Sevilla una de las pocas revistas españolas de Antigüedad con sello de calidad FECYT. Además, la cultura material procedente de las excavaciones ha sido ordenada en un sencillo catálogo, de alta divulgación, que ha subrayado el carácter de "reflejo de Roma" que Santa Criz de Eslava, tuvo, en el corazón del territorio vascón (Santa Criz de Eslava, reflejos de Roma en territorio vascón, Pamplona, 2019) y que ha acompañado a la muestra arqueológica instalada en Eslava con ese mismo título, posible en el marco de un PDR, e los dos de los que ha disfrutado desde 2016 el yacimiento, gestionado por Cederna Garalur y con fondos Leader del Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente del Gobierno de Navarra

[2] Viralización. Un yacimiento arqueológico no puede estar de espaldas a la sociedad y más si, como ha sido, y es el caso, recibe fondos públicos. Por eso, en este tiempo, se han abierto los perfiles en redes sociales -Facebook y Twitter- de Santa Criz de Eslava, se ha dinamizado el canal de vídeos del yacimiento en YouTube, se ha mantenido activa su página web, se ha constituido un completo Museo Virtual -que arrancó gracias a la colaboración con la UNED de Tudela- para acercar parte del patrimonio arqueológico mueble recuperado en al ciudad al gran público y, por último, se ha gestionado adecuadamente la entrada sobre Santa Criz en la Wikipedia facilitando al internatua espacios desde los que acceder a información sobre el lugar. Pero, obviamente, esa viralización no se ha quedado sólo en la red, ha pasado también al "cuerpo a cuerpo" atrayendo, constantemente, a visitantes al yacimiento y aportando información sobre el lugar con un nuevo folleto de mano y empleando los canales informativos de Turismo Reyno de Navarra. En este tiempo se ha atendido con entusiasmo (basta con echar un vistazo a las reseñas que, sobre Santa Criz, hay en Google) a 130 grupos y asociaciones -en torno a 5.100 visitantes- y más de 1.550  personas, desde julio de 2019, han pasado por la exposición arqueológica instalada en Eslava. En esa viralización se ha prestado especial atención a colectivos estratégicos que pueden dar a conocer la ciudad romana en su entorno contribuyendo a multiplicar la cifra de visitantes: gestores turísticos, periodistas, asociaciones juveniles y de mayores, profesores, colegios y asociaciones de padres y madres -con diseño específico de material pedagógico para ellos por parte de la Facultad de Educación y Psicología de la Universidad de Navarra-, investigadores y expertos arqueólogos e historiadores de toda Europa -no en vano Santa Criz ha acogido ya, en estos dos últimos años, dos reuniones científicas internacionales, una en 2017 y otra el pasado 2019- y, por supuesto, se ha puesto en el centro a los propios habitantes de la Comarca de Sangüesa, y del propio municipio de Eslava que, desde luego, han empezado a comprender qué fue Santa Criz de Eslava hace 2.000 años y qué puede llegar a ser hoy.

[3] Dinamización. Desde luego, un enclave arqueológico, cualquier atractivo patrimonial, sólo es realmente útil socialmente si se le da vida, si se le gestiona culturalmente. Manteniendo siempre, en el centro, el respeto a las estructuras conservadas y a la sostenibilidad del lugar, al margen de las visitas guiadas, el volumen de actividades que se han organizado en Santa Criz de Eslava en sólo dos años ha sido bastante notable, casi vertiginoso: se ha participado anualmente -ya con tres ediciones y con centenares de asistentes- en las Jornadas Europeas de Patrimonio que organiza el Gobierno de Navarra cada otoño, se ha innovado con el yacimiento en técnicas de recreación y ambientación virtual, Santa Criz ha acogido conciertos y representaciones teatrales, y ha sido, también, espacio para la innovación educativa en la línea del ahora denominado "Aprendizaje-Servicio" en una línea que, seguro, aun habrá de generar mucha actividad en el futuro. Todo con un objetivo claro y primordial: dar vida a Santa Criz y convertirlo en un polo de desarrollo para el territorio. El volumen de visitantes que han ido atrayendo al yacimiento estas iniciativas -y, en particular la exposición "Santa Criz de Eslava, reflejos de Roma en territorio vascón"- han demostrado que, efectivamente, el patrimonio arqueológico puede ser, y lo está siendo en Eslava, motor de desarrollo como glosaba no hace mucho, en un excelente reportaje de José A. Perales, Diario de Navarra

Queda, sin embargo, mucho por hacer. Aunque, efectivamente, nos gustaría acometer nuevas actuaciones arqueológicas en campo hay una serie de trabajos previos que -contemplados en el Plan de Actuación que entregamos al Servicio de Patrimonio Histórico de Gobierno de Navarra el pasado otoño- reclamarán, antes, nuestra atención y que, aunque resulten aparentemente menos atractivos, serán igualmente dinamizadores como lo han sido todos y cada uno de los que se han llevado a cabo en este último tiempo pues seguirán presididos por esos tres valores que hemos anotado más arriba. Urge seguir trabajando por ubicar Santa Criz de Eslava en el lugar que, por su potencial, merece en el marco de la Arqueología hispanorromana, es necesario realizar un ordenamiento -para que resulte útil al investigador y genere, de verdad, conocimiento- de todo el material arqueológico recuperado en las excavaciones históricas, ha de darse a conocer su singular repertorio escultórico, de decoración arquitectónica y pictórica -como se ha hecho con el epigráfico-, Santa Criz necesita una profunda y rigurosa monografía de investigación que la convierta en una ciudad romana de referencia en la Tarraconense, se hace necesario seguir explorando fórmulas para hacer de Santa Criz un atractivo destino turístico incentivando, si cabe, la atención a las visitas guiadas y consiguiendo prorrogar la muestra arqueológica que ha generado una fórmula de diálogo entre el yacimiento -aislado en el campo- y el municipio de Eslava que, desde luego, ha recuperado mucha vida con este proyecto y, también, con el muy meritorio paseo megalítico promovido por los incansables Amigos de Eslava. Hay que avanzar en nuevas herramientas de mediación patrimonial que hagan, además, accesible el yacimiento a cualquier tipo de público y que, sobre todo, lo hagan suficientemente inteligible también para el visitante que acude al lugar por su cuenta. Hay, en definitiva, que seguir dando vida a Santa Criz, que es lo que se ha hecho en estos dos años y medio de trabajo y lo que esperamos seguir haciendo en esta próxima anualidad, con nuevos recursos.

¡Se avecina una época totalmente apasionante para esta nueva Santa Criz de Eslava que es, desde luego, ya, patrimonio de todos los navarros! ¡Santa Criz de Eslava también eres tú, no lo olvides!


IN FIDEM ET CLIENTELAM



No se descubre nada al lector si quien escribe estas líneas reivindica el poder pedagógico que, siempre, ha tenido el cine en la docencia de la Historia y que, si cabe, se hace ahora mayor en la era de los millennials. Respecto de la Antigüedad baste, por ejemplo, remitir a los sensacionales trabajos que Fernando Lillo ha dedicado al asunto y a los que, quienes nos dedicamos a la apasionante tarea docente, hemos vuelto una y otra vez en búsqueda de ideas y de recursos (LILLO, F.: El cine de romanos y su aplicación didáctica, Madrid, 1994).

En nuestras clases de "Arqueología" -como ya se anotó a propósito de ellas en un post anterior-, de "Hispania Antigua" y de "Mundo Clásico" en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra resulta siempre muy grato acudir a recursos cinematográficos para explicar y fundamentar ideas y conceptos. Así, en esas materias, por ejemplo, es clásico emplear el cine para que los alumnos entiendan los problemas y alcances de la conflictividad entre optimates y populares a finales de la República Romana, para que visualicen la trascendencia del histórico momento del cruce del río Rubicón por César; o para que descodifiquen en toda su profundidad la simbología propagandística que debió rodear el aduentus de Augusto en Roma -y, tras él, el de todos los emperadores del Principado-, echando mano, en estos casos y a modo de ejemplo, de tres escenas poco conocidas, quizás, pero extraordinariamente útiles, de la angloamericana serie Roma (BBC-HBO, 2005). 

Sin embargo, en esta ocasión queremos detenernos en la que, a nuestro juicio, es una de las escenas "cumbre" del cine "de Romanos", el diálogo entre el tribuno Mesala (Stephen Boyd) y el príncipe Judá Ben-Hur (Charlton Heston) en la célebre, y seguramente insuperable, película Ben-Hur (William Wyler, 1959), escena de la que está tomada la captura que encabeza este post, y que, además, prácticamente, abre la cinta. Siempre nos ha parecido que esos primeros quince minutos de esta obra maestra de la historia del cine resumen muy bien algunos de los pilares de la administración provincial romana. Pero, asimismo, explican de modo muy claro el concepto y la función -a veces difícil de transmitir a los estudiantes de hoy alejados de una práctica que sigue siendo habitual en la política contemporánea- de las clientelas y, en particular, la función de éstas en la administración provincial romana, un concepto, ese mismo que ocupó los desvelos, hace ya bastantes años, de Ernst Badian en su citadísimo Foreign clientelae, 260-70 BC (Oxford, 1958) y que, no hace mucho, en sus planteamientos principales, ha sido revisado -pero a su vez, en parte, reivindicado- por el volumen JEHNE, M. y PINA, F. (ed.): Foreign clientelae in the Roman Empire: a reconsideration (Stuttgart, 2015) (la esencia de la revisión de las viejas tesis de E. Badian puede obtenerse, también, en sus líneas básicas, en las contribuciones de F. Pina Polo a las actas del I Tarraco Biennal -Tarragona, 2013- o a las VII Revisiones de Historia Antigua de Vitoria -Vitoria, 2012-).

Para los menos versados, cualquiera de los diccionarios de instituciones al uso en la Historia Antigua (para un elenco de aquéllos, vuelve a este viejo post de Oppida Imperii Romani con las fontes ad studium Antiquitatis), define las clientelas como el íntimo y recíproco intercambio de obligaciones y de intereses basado en la relación privada romana entre un romano de menor rango social -plebeyo o liberto- o un extranjero y el patrón elegido por él (ver aquí, la definición, y las fuentes, citadas por el utilísimo diccionario online de Ch. T. Lewis y Ch. Short) sistema éste que, de hecho, fue usualmente empleado por Roma para atraerse a las oligarquías locales de los distintos espacios que iba conquistando en Occidente tanto durante la conquista como en la fase de administración de los territorios conquistados (una deliciosa presentación, infantil y doméstica, de este concepto puede verse en este recordado vídeo de la serie francesa Érase una vez el hombre, a partir del minuto 18.00). Muy probablemente el concepto se entenderá mejor si entrelazamos lo que explicó en su día E. Badian (pp. 1-4 de su citado libro) y los que nos parece fueron algunos de los pilares del procedimiento clientelar -grosso modo, obviamente y entendiéndolo en el marco de la política provincial- y los argumentos que el patrón -el tribuno militar Mesala- esgrime ante su ansiado cliente -el príncipe Ben-Hur- para ganárselo a la amistad y fidelidad a Roma.

[I] La atracción de la oligarquía local. "Esta provincia va a ser difícil de gobernar, necesitaré tu ayuda, y tu consejo" le dice el tribuno al príncipe en un claro acto de reconocimiento, de empoderamiento, de su estatus social en el marco, además, de una provincia que ha dado, como se recuerda en la secuencia, muchos problemas a Roma en el pasado y que exige, de hecho, en el momento en que se ambienta la escena, una más intensa militarización. En este sentido, Badian distinguía, de hecho, varios tipos de clientelae, las derivadas de la herencia familiar ("inheritance", p. 4), las que procedían de la rendición, de la deditio (pp. 4-7), y las, más jurídicas, de la applicatio (pp. 7-8) y definía la segunda como "a voluntary arrangement: the weaker party may refuse to offer and the stronger to accept it (...) it is a 'treaty' between the victorious Roman general and the vanquised community" (p. 5). En este caso, efectivamente, Mesala se da cuenta de que no va a darse una rendición y que, por tanto, sólo la ayuda subrepticia, a partir del manejo de la opinión pública contando con un adecuado líder de opinión, puede surtir el efecto deseado. No en vano, le recuerda a Ben-Hur, cuando éste se resiste: "si tienes fe en el futuro de tu pueblo) ayuda a crearlo". El mundo, como se ilustra también en otro pasaje de la secuencia, justo anterior a la conversación que nos ocupa, es ya romano y la única manera de pertenecer a él es aceptando el influjo, y en este caso el dominio militar, de Roma y colaborando, de modo formal o teórico, con él.

[2] La deixis del enemigo y alteridad. "Tú eres como un romano, qué tienes de común con esa chusma perturbadora", espeta Mesala a Ben-Hur en uno de los momentos más tensos del diálogo. El establecimiento de dos bandos, el civilizado -que se deja seducir por Roma y el rebelde, superbus, que se resiste- es un principio clave en la acción conquistadora, y cultural, de Roma, en provincias (algo sobre ello escribimos hace algunos años en Espacio, Tiempo y Forma. Serie 2. Historia Antigua, 22, 2009). Mesala considera a Ben-Hur como un romano porque juzga que sus costumbres son civilizadas, pertenece a su mismo estatus social y, además, el tribuno busca atraerlo para la causa romana y, por tanto, ha de asimilarlo a ella o, al menos, presentar ese asimilación como culturalmente posible y nada costosa aunque, en el fondo, considera a Roma como la única potencia civilizada -y civilizadora- del Mediterráneo y recela del pueblo judío. El propio Badian recordaba que "the client must be described as an inferior entrusted, by custom or by himself, to the protection of a stranger more powerful than he, and rendering certain services and observances in return for this protection" (p. 1). Aunque aquí Mesala concibe a Ben-Hur como un igual -la esencia, en definitiva, del foedus romano- en el fondo le habla como el que siente la superioridad moral de la civilización romana y trata de ganarse su confianza.

[3] La perpetuación de la posición social. "Tú eres un aristócrata, el nombre de tu familia es respetado (...) tu reputación es intachable, te escucharían, convence a tu pueblo de que su resistencia contra Roma es estúpida, peor que estúpida, es estéril", añade Mesala. Si antes presentaba a su interlocutor como un igual, el tribuno debe ahora marcar la diferencia con el resto de los provinciales y, sobre todo, recordar al futuro cliente que su situación social sólo se beneficiará caso se de una colaboración activa con Roma. Se incide así en otro principio, el de superioridad, propio del procedimiento clientelar. El historiador de origen austriaco E. Badian, de hecho, afirmaba, que "the various classes of clientela are united by the fact that they comprise relationships admittedly between superior and inferior" (p. 11). En este caso, Mesala pretende garantizar a Ben-Hur -y así se lo recuerda en la parte final de la conversación- un trato de favor, excepcional para el que va a recibir el pueblo judío, si acepta las condiciones sugeridas en este singular pacto clientelar.

Al margen de todo esto, esa escena inicial, con el relevo del tribuno Mesala, que llega a Judea anticipando la llegada del nuevo prefecto Valerio Grato, arroja también muchas otras enseñanzas aprovechables sobre la administración provincial romana en Occidente. Así, vemos que el padre de Mesala ya fue gobernador lo que ilustra el carácter gentilicio -y también clientelar, en definitiva- de muchos de estos cargos y del propio sistema de gobierno y administración provincial romano. Además, en ese contexto, el propio Mesala recuerda a su predecesor que "si uno quiere medrar, que escoja lo difícil", el clara alusión a las posibilidades de fama, gloria y enriquecimiento que los destinos provinciales más complicados -normalmente los más militarizados- ofrecían (a este respecto, pueden verse nuestras reflexiones, también, en un trabajo en las VII Revisiones de Historia Antigua de Vitoria o el estudio, monográfico, de BASTIEN, J.-L.: Le triomphe romaine et son utilisation politique à Rome aux trois derniers siècles de la République, Roma, 2007). Se aborda, también, la importancia del culto imperial -"sólo en un hombre está la divinidad", recuerda Mesala a su predecesor en el mano militar, Sexto-; y, con un aire muy probablemente intencionalmente virgiliano, el joven tribuno subraya, casi citando también a Polibio, las grandezas de la Romanización al afirmar que "el mundo es romano, si uno quiere vivir tiene que formar parte de él", que "no es por casualidad que un pueblecito del Tíber fuera elegido para gobernar el orbe", o que "fuimos elegidos por el destino para civilizar el mundo, y lo logramos (y así) las leyes, artes y letras de Roma son gloria del género humano".

Con estos antecedentes y las luces que ha aportado este post ya sólo queda disfrutar de la secuencia, esa secuencia en la que, en palabras de Cicerón que dan título a este post, se muestra muy bien el proceso de atraerse a alguien in fidem et clientelam Romae (Cic. Rosc. Am. 105), "a la confianza y el servicio de Roma", secuencia que incluimos aquí cerrando este nuevo post de Oppida Imperii Romani esperando, además, que te resulte tan cautivadora como lo resulta para muchos de nuestros estudiantes.