LA CARIDAD (Caminreal)



[Interior de una vivienda celtibérica recreada en el CICAR de Caminreal y panorámica de la parte central de la excavación de "La Caridad" con canal hidráulico en primer término]

Situación: Pocas regiones respecto de la Antigüedad Peninsular atesoran la riqueza histórica y política que puede atribuirse al valle del Ebro (véase BELTRÁN LLORIS, F.: "Caesar Augusta, ciudad de Augusto", CAESARAVGVSTA, 69, 1992, pp. 31-44, por ejemplo: pincha aquí). En su solar se fundaron, con topónimos que remiten a los nombres de los propios fundadores -muchos de ellos prohombres de la República Romana- ciudades como Gracchurris (Alfaro, Logroño), en el 179 a. C., Pompelo (Pamplona, Navarra), en el 74 a. C., Lepida Celsa (Velilla de Ebro, Zaragoza), en el 36 a. C., y la propia Caesar Augusta (Zaragoza), en el 15 a. C., topónimos todos que, como se ha dicho, remiten a Tiberio Sempronio Graco, a Cneo Pompeyo Magno, a Marco Emilio Lépido o al propio Octaviano Augusto. Una concentración tan inusitada de ciudades "propaganda" no se conoce, prácticamente, en otro lugar del Imperio Romano. Es por eso que un yacimiento como el que se ubica en La Caridad de Caminreal (excepción hecha de la referencia que hicimos en su día a La Iglesuela del Cid respecto de Lesera, prácticamente la primera parada de este blog en la provincia de Teruel) debe ser puesto, siempre, en el contexto tan singular que mereció la ocupación romana del Valle del Ebro no sólo en el periodo de las campañas de Catón hacia el 195 a. C. sino de modo especial durante las guerras celtibéricas, antes (nótese el histórico episodio de Segeda, por ejemplo, en el 154 a. C.) y, especialmente, también después de Numancia, después del año 133 a. C., ámbito cronológico éste en el que parece debe situarse la fundación -así, con ese término, "fundación", se presenta en el recomendabilísimo Centro de Interpretación de la Cultura Romana en Caminreal- de La Caridad, una ciudad de corta vida -parece que desaparecería, destruida, a mediados del siglo I a. C., sin que esté claro el destino ulterior de sus pobladores- ubicada en la Comarca del Jiloca, no muy lejos del agradable pueblo de Calamocha y en el término municipal de Caminreal, apenas a una hora escasa de Zaragoza y muy próximo a algunos atractivos arqueológicos que -por si el enclave y el muy meritorio centro de interpretación no son suficientes motivos para visitarla per se- hacen la visita totalmente inexcusable (el autor de este blog aun se pregunta cómo tras veinticinco años ininterrumpidos de trabajo en el lugar no había tenido, todavía, la oportunidad de visitarla...: imperdonable por nuestra parte, desde luego...).
Acceso: Para llegar a las ruinas de la ciudad romana de La Caridad es necesario, desde la denominada Autovía Mudéjar que conecta Zaragoza con Teruel, tomar la salida "Caminreal" y atravesar todo el pueblo hasta que, al final del mismo -de hecho cuando se ha salido de él: siempre en línea recta-, al frente, aparece un cartel que indica la presencia -a la izquierda- de las ruinas (normalmente cerradas salvo visita concertada) y, a la derecha, siguiendo por una estrecha carretera, la del CICAR, el Centro de Interpretación que, desde 2008, complementa -¡y de qué modo!: ¡un auténtico ejemplo!- la visita a la ciudad romana. Lo más recomendable, desde luego, es dirigirse en primer lugar al propio CICAR (toda la información sobre horarios de visitas aquí o en el perfil en Facebook del CICAR, el Centro de Interpretación de la Cultura Romana ubicado en el interior de una de las antiguas estaciones de ferrocarril de Caminreal: pincha aquí aunque ya se vinculó más arriba) si bien -y como suele suceder en yacimientos que colocan al frente de la gestión de los mismos a gente entusiasta, con grandes dotes de comunicación y con un gran compromiso con el desarrollo del patrimonio, cualidades todas que adornan a los profesionales de Acrótera Gestión del Patrimonio- lo más útil -inexcusable, diría yo- es concertar una visita guiada previa -cuestan 3 € por persona- que incluya el recorrido, guiado, por el propio Centro de Interpretación y, después, la visita a las ruinas (para más información sobre visitas pedagógicas, etcétera, pincha aquí). Una de las ventajas, desde luego, del yacimiento que aquí nos ocupa es su situación -que tampoco debió ser cuestión baladí en la elección del lugar como enclave para la instalación de la ciuitas- pues las ruinas de La Caridad de Caminreal están a apenas 115 kilómetros de Zaragoza, a 68 kilómetros de Teruel y a tan sólo 204 de Valencia convirtiéndose, la propia Comarca del Jiloca, en una buena base desde la que adentrarse en gran parte de los atractivos arqueológicos aragoneses y, en particular, en las huellas dejadas por la cultura ibérica y, principalmente, celtibérica (véase la página de Territorio Iberkeltia, modélica, para más información en este sentido: descarga desde aquí una pequeña ficha, con información básica, sobre el yacimiento, incluida en dicho portal).
Tipología: Lamentablemente -¡y lo que esto nos condiciona siempre!- se desconoce el nombre antiguo de la ciudad pese a las erradas propuestas que han pretendido identificarla con Osicerda, con Leonica o con Orosis (véase BELTRÁN LLORIS, F.: "Sobre la localización de Damania, Leonica, Osicerda y Orosis", Palaeohispanica, 4, 2004, pp. 67-88 con toda la bibliografía sobre esas propuestas y con la razonada crítica de las mismas). Ahora bien, al margen de ese problema, visitando un enclave como éste -y, sobre todo, atendiendo a lo que sobre él se dice en su modélico Centro de Interpretación y sobre lo que, respecto de su historia, puede intuirse en los mapas, excelentes, que en él se exponen- el investigador debe plantearse una duda: ¿cómo funcionó administrativamente un enclave de "fundación" romana con población indígena?, ¿qué estatuto jurídico tuvo esta comunidad?, ¿en ella habitaban sólo indígenas -a los que pertenecerían determinados tipos de viviendas de carácter tripartito al más puro estilo de la tradición de la Edad del Hierro II- o también itálicos y romanos?, ¿cómo se articulaba la vida y las relaciones entre ambos?, ¿pudo tratarse de una fundación romana sin ningún estatuto jurídico, sin ser colonia, ni municipio, simplemente eso, una fundación...?, ¿es eso posible en el ordenamiento jurídico romano? En fin, son cuestiones que, me consta, se están trabajando últimamente y en las que yo no entraré pues investigadores bien preparados estoy seguro que las resolverán pronto cambiando, tal vez, el panorama que hoy tenemos respecto de lo acaecido en el Valle del Ebro entre los episodios de la caída de Numancia y la guerra de Sertorio, entre el 133 y la década de los setenta del siglo I a. C. en la que, en el contexto de las guerras civiles, la ciudad de La Caridad parece que fue destruida (respecto de estos planteamientos, debe leerse, con atención, y como anticipo, el trabajo de GARCÍA FERNÁNDEZ, E.: "Reflexiones sobre la latinización de Hispania en época republicana", en ANDREU, J., CABRERO, J., y RODÀ, I. (eds.): Hispaniae. Las provincias hispanas en el mundo romano, Tarragona, 2009, pp. 377-390 -este libro, fundamental para el estudio de la Hispania romana, está ya disponible online aquí- y, además, se recomienda, para nuevas y futuras aportaciones, seguir la pista de los trabajos del investigador David Espinosa, de la Universidad Complutense de Madrid asiduo lector, además, de este blog. Para, con toda la bibliografía, contextualizar esa labor de reorganización que, el Senado de Roma, llevó a cabo respecto de Hispania y, en particular, del Nordeste, a partir del 133 a. C., véase RODÀ, I.: "Hispania en las provincias occidentales del Imperio entre la República y el Alto Imperio: una perspectiva arqueológica", en ANDREU, J., CABRERO, J., y RODÀ, I. (eds.): Hispaniae. Las provincias hispanas en el mundo romano, Tarragona, 2009, pp. 193-222, también inexcusable).
Descripción: Una vez que, tras la visita al Centro de Interpretación, el visitante, siguiendo las oportunas indicaciones, se dirige a la llanura en la que, entre campos de cultivo y debidamente protegido, se encuentra el yacimiento arqueológico -apenas una pequeña porción de las casi más de doce hectáreas que se supone que ocuparía- lo primero que de él llama la atención es la estructura metálica que, a modo de andamio, se ha instalado para garantizar la cubierta y protección -especialmente en los meses de verano, los únicos en que, si hay campaña de excavación (en 2012 se paralizaron por la crisis económica y la falta de compromiso institucional)- de la auténtica joya arqueológica del yacimiento, el mosaico en opus signinum de Likine, que adornaba una de las estancias de la denominada, por aquél, "Casa de Likine", una extraordinaria mansión de carácter itálico que destaca en el panorama de lo conservado en el yacimiento (para una función singular, como sede de una asociación comercial, para este recinto véase BELTRÁN LLORIS, F.: "¿Firmas de artesano o sedes de asociaciones comerciales? A propósito de los epígrafes musivos de Caminreal (E.7.1), Andelo (K.28.1) y El Burgo de Ebro (HEp11, 2001, 621=AE 2001, 1237)", en A Greek Man in the Iberian Street. Papers in Linguistics and Epigraphy in Honour of Javier de Hoz, Insbruck, 2011, pp. 140-147: pincha aquí para acceder al texto completo) y que constituye, en sí misma, una prueba clarísima, como gran parte de la cultura material recuperada en el yacimiento, de los excelentes contactos exteriores de la población que habitó esta ciudad (una réplica del mosaico puede verse en el CICAR y existen abundantes imágenes en la red: pincha aquí; para un estudio sobre el mismo y su contexto arqueológico de hallazgo véase VICENTE, J., et alii: "El mosaico romano con inscripción ibérica de La Caridad (Caminreal, Teruel)", Xiloca, 3, 1989, pp. 9-27, publicación subsiguiente al hallazgo que dio inicio a las campañas de excavación, disponible aquí). Tras el espacio ocupado por esa gran vivienda, el visitante puede contemplar un murete de toba calcárea -la piedra con la que, con recrecimientos de tapial, debió edificarse toda la ciudad- que pudo formar parte de una de las defensas del lugar que, según se constató en las excavaciones gracias a modificaciones del trazado ferroviario que pasa a sus pies, contaba también con un notable foso defensivo. Junto a ese espacio se adivina una manzana de tabernae de carácter comercial abierta a una de las calles conservadas cortada, además, en perpendicular por un original canal de abastecimiento de agua que se cuenta entre lo más singular del yacimiento. De todos modos con ser atractivo lo que el visitante puede hoy ver en el yacimiento más lo es, sin duda, el elenco de materiales -incluida una catapulta de asedio romana (sobre armas en época romana y técnicas de asedio, no debes perderte esta página: pincha aquí)- que se han hallado en el yacimiento fruto del incendio que lo destruyó (pese a que el autor de este blog está absolutamente apasionado por Los Bañales es cierto que cuando disfrutas con la investigación arqueológica nunca dejas de admirarte de la riqueza -en el caso de La Caridad, en términos de cultura material- que aportan muchos otros yacimientos con los que, desde luego, tanto se aprende). En cualquier caso, si alguien quiere hacerse cargo de la importancia histórica y arqueológica de este enclave puede leer, en red (pincha aquí), el trabajo de BELTRÁN LLORIS, F.: "Modelos romanos y reelaboración indígena en la Hispania Citerior de los siglos II-I A. E.: la ciudad celtibérica de Caminreal (Teruel)", en MIGLIARIO, E., TROIANI, L., y ZECCHINI, G. (eds.): Società indigene e cultura greco-romana, Roma, 2010, pp. 237-260, fundamental y especialmente para el contexto histórico del origen y de la desaparición de este centro, cuestiones a las que aludimos más arriba y que no deben obviarse al visitar este lugar.
Bibliografía: Tantos años de ejemplar trabajo desde el Museo de Teruel y, especialmente, gracias al equipo constituido en torno a Jaime Vicente y a Beatriz Ezquerra, dan, desde luego, para una abundante y variada bibliografía (puede verse una selección en ASENSIO, J. A.: La ciudad en el mundo prerromano en Aragón, Zaragoza, 1995, pp. 207-215 -un libro de referencia, pincha aquí- que recoge, además, toda la problemática sobre el lugar) sobre un yacimiento tan singular pues, prácticamente como "fósil director" aporta una panorámica perfecta sobre las ciudades romanas de época republicana en el Valle del Ebro (una síntesis válida puede verse en VICENTE, J.: "La Caridad (Caminreal, Teruel)", en JIMENO, A. (ed.): Celtíberos, tras la estela de Numancia, Soria, 2005, pp. 205-212). Recomendamos al lector que, en cualquier caso, complete esta lista con la citada en algunos de los trabajos a que se aludió más arriba además de con esas mismas publicaciones.
Recursos en internet: Gestionada su investigación, desde hace más de veinticinco años, por el Museo de Teruel, es el espacio que la web del citado centro dedica a La Caridad (pincha aquí) uno de los mejor documentados y fiables que sobre el yacimiento pueden localizarse en la red junto con el que, con vídeo incluido, se puede obtener en la Xilocapedia, la wiki enciclopédica del Valle del Jiloca (pincha aquí: algo se añade sobre la historia del yacimiento en la voz "Caminreal" de la Wikipedia), y con la voz "La Caridad" de la Gran Enciclopedia Aragonesa OnLine. Ese mismo contenido, con alguna información complementaria, se replica en la web sobre Aragón que ofrece Caja Inmaculada. Por otra parte, el atractivo que, en la red, ha despertado siempre el mundo celtibérico motiva que La Caridad cuente con un post específico en la página Celtiberia Histórica, muy recomendable. De vuelta por tierras de Aragón -tan presentes en este blog pero sobre las que hacía varios posts que no nos deteníamos- casi resultará osado volver a recomendar la Web del Patrimonio Romano de Aragón, de Roberto Lérida, que, aunque no se detiene en el yacimiento de La Caridad sí lo hace en dos atractivos puentes romanos del entorno (pincha aquí) así como su paralelo Blog del Aragón Romano que, a través de la etiqueta "La Caridad" permite repasar la historia más reciente de la investigación y de las excavaciones en el lugar (ver aquí). Materiales muy sugerentes ofrece también el Blog "Ciudad La Caridad Caminreal" gestionado por la Escuela Taller de Empleo del Centro de Estudios del Jiloca (no perderse la lista de rutas turísticas que se ofrecen en un espacio de esta web, que incluye la posibilidad de descargar varias folletos: pincha aquí).Como venimos haciendo últimamente, para quien no pueda acercarse a visitar "La Caridad" pero quiera, al menos, saber qué puede ver en el yacimiento y en su Centro de Interpretación y, para todos, puede resultar útil este vídeo monográfico sobre el CICAR (pincha aquí) o éste que, producido por Pyrene, se grabó en 2008 por parte del Gobierno de Aragón (pincha aquí), ambos en YouTube.
Recomendaciones: Ya se anotaron más arriba algunas posibilidades de excursión arqueológica complementaria para quienes deseen hacer de la visita a La Caridad pórtico o epílogo de una ruta arqueológica más completa que, en cualquier caso, deberá detenerse, desde luego, por su proximidad, en Teruel -el Museo Provincial de Teruel guarda parte del material recuperado en La Caridad aunque los audiovisuales y la exposición instalada en el CICAR ofrecen material gráfico suficiente sobre ellos- y en el recientemente inaugurado Centro de Interpretación del Acueducto Romano de Albarracín-Cella, una extraordinaria e impactante obra hidráulica que, en cualquier caso, apenas conozco a partir de la bibliografía (ver aquí algunos estudios, previo registro online). Por sistematizar algunas de ellas, en este caso desde la óptica del viajero que parte desde Zaragoza, viajar hasta La Caridad de Caminreal permite detenerse, por este orden, en la presa romana de Muel (fundamental, sobre ella, acceder al estudio de URIBE, P., et alii: "La presa romana de Muel (Zaragoza): novedades de hidráulica romana en el Valle del Ebro", en LAGÓSTENA, L., CAÑIZAR, J. L., y PONS, L. (eds.): Aquam perducendam curauit. Captación, uso y administración del agua en las ciudades de la Bética y el Occidente Romano, Cádiz, 2010, pp. 333-347 con las últimas novedades sobre sus posibles constructores, y a la recreación y estudio con scanner 3D que se presenta en la Web del Patrimonio Hidráulico Romano en Aragón), en las históricas y evocadoras ruinas de la antigua ciudad de Contrebia Belaisca, en el Cabezo de las Minas de Botorrita (la crisis ha vuelto a golpear con dureza, y a paralizar, una excavación retomada con ilusión y profesionalidad en los últimos años: ver aquí) y, ya desde La Caridad, el viajero puede dirigirse también al Cabezo de Alcalá de Azaila, histórico emplazamiento de la Arqueología Aragonesa por citar, insistimos, sólo algunas de las posibilidades (si el viajero quiere profundizar, a partir de allí, en la excelentemente bien gestionada huella del mundo ibérico en la zona del Bajo Aragón turolense debe leer las sugerencias que, en otro post de este blog, se hicieron a propósito de El Palao de Alcañiz o, si lo que le interesa es el mundo romano, las que dejamos a propósito de Lesera (Forcall)). Como en ambos espacios se ofrecían algunas recomendaciones relativas a alojamientos, nos detendremos aquí, sencillamente, en dos recomendaciones de carácter gastronómico que, desde luego, no deben faltar nunca en este blog -¿acaso la cocina no es también cultura reflejando, además, a veces, ecos históricos de carácter milenario?- y que harán, seguro, las delicias de quien apenas conozca la cocina aragonesa: el Restaurante Fidalgo, en Calamocha -imposible dejar Calamocha sin probar el afamado Jamón de Teruel que, en este pueblo, además, es especialmente delicioso y reputado- permite, por apenas 12 €, incluso en fin de semana, degustar en el menú del día algunos platos típicos de los fogones de Aragón (quizás algo más de limpieza en el loca, transitadísimo, no vendría mal) y, por su parte, en Muel, la Fonda Rubio, a pie de la antigua carretera a Zaragoza permite -cierto que el precio es menos asequible que el indicado anteriormente para el restaurante Calamochino- también un sabrosísimo "paseo" por la cocina aragonesa (en especial, las costillitas de cordero a la brasa se preparan de maravilla al igual que las migas...). Viajar a La Caridad de Caminreal y reponer fuerzas en alguno de estos dos lugares es, desde luego, una buena propuesta para una mañana de arqueoturismo.

3 comentarios:

Miquel dijo...

Estimado Javier,

Saludos desde Barcelona. Debo indicarte que mi visita a Caminreal - "La Caridad" me dejó la misma sensación que a tí. Un muy buena impresión... tanto por el yacimiento como por la buena gestión y trabajo de quienes allí trabajan. Tenía pendiente un "post" en mi Blog pero te me has adelantado!!! JiJiJi!!! No te lo he contado pero mi estancia de diez días por Teruel (Manzanera), en Agosto, dieron para la visita también al Aqueducto de Gea de Albarracín. Entre Toni, en el acuenducto, y Jesús, en Caminreal, está muy bien cubierta la tarea divulgativa en la comarca del Jiloca y Albarracín!!!

Sin más, desear que ganes el pulso a la ardua tarea de publicar asiduamente en el Blog... se echaban en falta tus excelentes "post"!!!

Gracias por todo
Miquel

Alberto dijo...

Estimado Javier:

Magnifica entrada. Tu manera de exponer la visita es simplemente una delicia y un estilo de redacción -conciso y organziado pero sabrosamente erudito- digno de imitar.

Un gran abrazo

David E. dijo...

Muchas gracias Javier, y enhorabuena por el post. Efectivamente, disponemos de las evidencias suficientes como para proponer que la ciudad romana "La Caridad" en Caminreal disfrutó de un estatuto jurídico-administrativo privilegiado desde el momento de su fundación. Salvo probablemente en Oriente, Roma no fundaba ciudades ex novo con un estatuto peregrino (ya fuese libre, federado o estipendiario), pues difícilmente los juristas romanos habría elaborado tantas constituciones peregrinas como ciudades fundadas en Occidente. Como planteo en una futura publicación, habría sido mucho más fácil y económico atribuir los fundamentos propios de la civitas Romana a las ciudades fundadas por Roma, que articular todo un sistema de relaciones jurídicas basadas en no se sabe qué constitución peregrina, más aún si tenemos en cuenta que este tipo de ciudades estuvo habitado por comunidades mixtas.

Un abrazo!