CASTEJÓN DE VALDEJASA (Zaragoza)



[Pincha aquí para ver, en un vídeo, parte del contenido de la exposición cuya imagen preside este post: el vídeo fue filmado cuando ésta recaló en Biota, en Diciembre de 2011, y aquí para obtener más información sobre horarios y condiciones de la visita a la exposición durante este mes de Diciembre en Castejón de Valdejasa, muy cerca de Zaragoza]

Tampoco ésta es una entrada al uso de las que componen Oppida Imperii Romani pero, nuevamente, y en la línea de los últimos posts de este blog, la ocasión justifica esta nueva excepción. Efectivamente, desde el pasado día 4 de Diciembre y hasta el día 31 de este mismo mes la exposición "Los Bañales, una ciudad romana en las Cinco Villas", que en su andadura durante el año 2010 visitó Uncastillo, Tudela, Biota, Layana, Ejea de los Caballeros y Pinsoro y que en la correspondiente a 2011 -edición a la que corresponde el actual estado de la muestra- recaló en Sádaba, Uncastillo, Biota, Tudela, Huesca y Zaragoza, podrá verse en la localidad cincovillesa de Castejón de Valdejasa, a menos de cuarenta kilómetros de Zaragoza y muy cerca, también, de Huesca. La ocasión es, pues única, no sólo para conocer qué materiales ha dado la excavación más citada en este blog, la de la ciudad romana de Los Bañales, sino, también, para, cuando menos, y aprovechando la oportunidad que esta muestra supone, seguir alguna de estas tres recomendaciones que se dejan aquí en vísperas de las fiestas navideñas en las que, todos, seguro, tendremos más tiempo para cultivar nuestras aficiones culturales:

1.- Visitar Castejón de Valdejasa, un pequeño pueblo -poco más de 250 almas- cargado de historia y, desde luego, también, de historia romana, privilegio éste que comparte con el de la amabilidad de sus gentes y con la fortuna de contar con un Ayuntamiento y una asociación cultural (Castrum Valdejasa) ciertamente dinámicas. Punto de paso de la vía romana que desde Caesar Augusta (Zaragoza), y cruzando el Alto de San Esteban, se dirigía hacia el Pirineo cruzando la Comarca de las Cinco Villas, el visitante no debe perderse, en Castejón, dos cosas: un tramo de esa calzada romana -prácticamente el único que puede verse en el territorio comarcal donde la huella de ésta está muy perdida- en el Alto de San Esteban (es necesario coronar el alto y seguir, durante unos metros, la indicación "Vértice Esteban", en un camino junto a la carretera -a la derecha en sentido Zaragoza, a la izquierda en sentido Castejón- hasta que, debidamente vallada y señalizada, se localiza parte de dicha vía) y, por supuesto -aunque no sea una recomendación arqueológica, ¿o sí?; en definitiva está muy en la línea del espíritu de este blog- el delicioso conejo escabechado que, desde hace más de sesenta años, se sirve en el Restaurante Carlos, en el centro de la localidad (insuperable y digno de ser probado, desde luego).
2.- Detenerse -especialmente si el lector no lo ha hecho desde la última campaña de excavaciones y, desde luego, de modo inexcusable si no los ha visitado desde hace años- en la ciudad romana de Los Bañales (acceso desde Layana, en la carretera Sádaba-Uncastillo). Hay muchas novedades pero, desde luego, la más reseñable -y a la vez la más espectacular- es la puesta en valor del espacio doméstico-artesanal y de los conjuntos epigráficos del foro de la ciudad romana, que no habría sido posible sin la colaboración de la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón y sin el magistral concurso de los canteros de la, tristemente ya clausurada, Escuela Taller de Empleo -especializada en cantería- del Gobierno de Aragón en Sádaba (pincha aquí para, en un breve vídeo, ver de qué modo han hecho esas réplicas: impecable: pronto conocerás todo el proceso gracias a la televisión educativa de la UNED). Y no olvides que antes de tu viaje puedes adquirir bibliografía sobre el yacimiento -y colaborar con el proyecto de la Fundación Uncastillo- en la taberna de Los Bañales y, también, comprar souvenirs sobre el lugar, ideales para regalar en estas próximas fechas navideñas. ¡Ah!, y para no perder las recomendaciones gastronómicas, si pasas por Sádaba, no dejes de parar en el Bar El Gallo, junto al río Riguel, seguramente no has probado un pincho de tortilla de patata igual nunca (ya lo ponderábamos así hace algunos años en el primer post que dedicamos a este mágico lugar en este espacio: pincha aquí). (Y, por cierto, si has visto recientemente Los Bañales, no dejes de acercarte a Biota, muy cerquita del yacimiento, donde en estos últimos días se ha encontrado, en las obras de reforma de una de sus plazas, una espectacular iglesia románica, sí, sí, lo que lees: pincha aquí).
3.- Callejear por Sofuentes, una localidad de las Altas Cinco Villas ciertamente poco conocida pero que, como comentábamos en un par de anteriores posts de este blog (pincha aquí) posee uno de los repertorios epigráficos latinos con más encanto -además de más numerosos- del Aragón Romano y, prácticamente, del Norte Peninsular (si, de paso a Sofuentes, te detienes en el sarcófago tardorromano de Castiliscar, la visita ya será redonda: se encuentra en la Iglesia Parroquial de la localidad: para solicitar visita puedes ponerte en contacto con la Parroquia de Sádaba cuyo servicial párroco te atenderá). 

En fin, ahí tienes una sugerencia de plan cultural para estas Navidades. Si estás cerca de Aragón no tienes excusa, puedes visitar Sofuentes y Los Bañales (o Biota) por la mañana, comer en Castejón de Valdejasa y, acto seguido, visitar esa muestra que te transportará a cómo era la vida cotidiana en una ciudad hace más de 2.000 años... ¡Te encantará!