BVRSAO (Borja)



















[Cerro de La Corona -Bursau celtibérica- y vitrina del Museo]

Situación: Excelentemente bien comunicada -a través de una bifurcación de la carretera que une Zaragoza con Logroño y con salida propia en la AP-68 (ver mapa)-, Borja es una notable ciudad de la provincia de Zaragoza cabecera de la comarca del Campo de Borja, de notable fama por el renombre de sus vinos (D. O. Campo de Borja). Ubicada al pie del río Huecha, de la importancia que jugó como ciudad en la Antigüedad hablan una gran cantidad de noticias de yacimientos arqueológicos muy meritoriamente inventariados en una concienzuda labor de años por el Centro de Estudios Borjanos -verdadero pulmón de la actividad cultural del municipio- yacimientos que, desde luego, hacen de esta zona -y de la vecina del Moncayo- una de las más sugerentes del panorama arqueológico del valle medio del Ebro.
Acceso: Quien quiera aproximarse a la Historia Antigua -y romana- de Borja, debe detenerse, al menos, en tres enclaves: el cerro de La Corona -presidido por la mole del castillo (ver foto en la parte superior de este post)- que fue solar de la ciudad celtibérica y a cuyas faldas se extendió la ciudad romana; el área denominada de la Torre del Pedernal, testigo de excavaciones arqueológicas en los últimos años ochenta y primeros noventa (ver foto aquí, procedente de la página amateur de Chema Sangüesa) cuyos restos se encuentran hoy totalmente abandonados; y, muy especialmente, el meritorio Museo Arqueológico de Borja (ejemplo de lo que podría hacerse en muchos otros municipios de raigambre antigua) que centra, además, este post y cuya visita justifica con creces -al menos para los amantes del mundo antigo- el acercarse a Borja.
Tipología: Bursao es el nombre romano (nótese que Liv. Per. 91 alude a sus habitantes como los Bursaonenses, de idéntica forma a como los refiere la Naturalis Historia de Plinio: Plin. Nat. 3, 24: ver textos aquí) de la Bursau celtibérica (citada también por Ptolomeo en Ptol. Geog. 2, 6, 57, que la cita como Bursada, entre los Celtíberoi), ceca de acuñación (ver ficha aquí y pieza aquí) presumiblemente vinculada a la tribu celtibérica de los lusones (véase, sobre éstos: BURILLO, F.: "Sobre el territorio de los lusones, belos y titos en el siglo II a. C", en Estudios en Homenaje al Dr. D. Antonio Beltrán, Zaragoza, 1986, pp. 529-549, que puedes descargar desde aquí) (un sintético mapa de dichas tribus puede verse en el indispensable Atlas de Historia Antigua de la Universidad de Zaragoza, mérito de nuestra antigua colega Pilar Rivero, alma mater del Proyecto Clío, del Portal Rediris, también de referencia entre los favoritos de cualquier internauta amante del mundo clásico). A los lusones pertenecerían también otras ciudades celtibéricas de la zona como Turiasu (La Oruña-Tarazona, con interesante enlace en la Web del Patrimonio Romano en Aragón), Karaues (Magallón) o, ya en Navarra, Kaiskata (Cascante), todas también cecas de acuñación (sobre el poblamiento celtibérico en la zona son de referencia los trabajos de AGUILERA, I.: "El poblamiento celtibérico en el área del Moncayo", en BURILLO, F. (ed.): Poblamiento celtibérico, Zaragoza, 1995, pp. 213-234 y ANDREU, J.: "Las Comarcas de Borja y del Moncayo en época celtibérica", CESBOR, 41-42, 1999, pp. 111-238). En época de las guerras sertorianas, y según la ya citada noticia de Livio, sus cosechas fueron asoladas por Sertorio en el 76 a. C. -como las de los Cascantini de Cascantum (Cascante) o las de los Graccurritani de Graccurris (Alfaro): ver sobre ella el sugerente blog Arqueograccurris- cuando se dirigía hacia Calagurris (sobre ésta, que habrá de merecer algún día atención monográfica en este blog, puede verse la síntesis que ofrece on-line la web de Amigos de la Historia de Calahorra). Después, ya en época imperial, es presumible que la ciudad se extendiera desde el cerro de La Corona -solar del oppidum indígena celtibérico (sobre éste, en el marco de la Ruta Celtibérica, puede verse AGUILERA, I.: "Bursau, Museo Arqueológico (Borja)", en BURILLO, F. (dir.): Ruta Celtibérica, Zaragoza, 2008, 53-54, descargable aquí)- al llano tal como documentaron notables hallazgos arqueológicos fruto del crecimiento urbanístico experimentado por la ciudad de Borja a finales de los años ochenta (ROYO, J. I., y AGUILERA, I.: "Avance de la II campaña de excavaciones arqueológicas en Bursau, 1979 (Borja, Zaragoza)", CESBOR, 7-8, 1981, 25-74 y AGUILERA, J., y PAZ, J.: "Excavaciones arqueológicas en el nº 59 del Polígono de la Romería (Borja, Zaragoza)", CESBOR, 7-8, 1981, 75-108). Presumiblemente, su presencia en los listados plinianos como ciuitas stipendiaria en época de las fuentes manejadas por Plinio -seguramente la época de Augusto- y su pervivencia como pólis en la lista ptolemaica permite suponerle una promoción al estatuto municipal en época flavia (véase, sobre ella, ANDREU, J.: "Incidencia de la municipalización flavia en el conuentus Caesaraugustanus", Salduie, 3, 2003, 163-185, disponible aquí), momento en que debió ser extraordinario centro viario como mansio de la uia de Caesaraugusta a Asturica Augusta (It. Ant. 443, 5, con comentarios en MAGALLÓN, Mª Á.: "La red viaria romana del municipium Turiaso", Turiaso, 9-1, 1983, 153-166 y, especialmente, "Notas sobre la red viaria en torno a Borja y su comarca", CESBOR, 4, 1979, 97-108, el primero, disponible en red aquí). En la extensión de la ciuitas hacia el llano operada durante toda la época imperial puede percibirse una cierta panorámica si el visitante ubica sobre este plano actual de Borja (pincha aquí) el área del oppidum celtibérico -coincidente con la zona del castillo/La Corona y la futura judería- y los lugares en los que las actuaciones arqueológicas han venido exhumando niveles domésticos romanos: el Polígono de la Romería y la Torre del Pedernal, en definitiva, el área ubicada entre la subida al Santuario de Misericordia y el castillo.
Descripción: Quien esté mínimamente versado en la arqueología de esta noble ciudad aragonesa, tal vez se sorprenda de la inclusión de su predecesora romana en este blog. Efectivamente, es poco lo que el visitante puede hoy ver "in situ" de la antigua Bursao (y, más aun, resulta lamentable el estado en el que se encuentran los restos de varias viviendas exhumadas en los años ochenta en la denominada Torre del Pedernal, a la izquierda de la carretera que, desde Borja, conduce al Santuario de Misericordia y desde la que, por otra parte, se tiene una singular vista del castro de La Corona, solar de la Bursau celtibérica: ver foto en el encabezamiento de este post) pero es mucho el esfuerzo que trasluce un pequeño Museo, el Museo Arqueológico de Borja, instalado en la antigua iglesia-parroquia de San Miguel y que, desde luego, habla con claridad de la apuesta que por la investigación arqueológica ha venido haciendo, casi desde su fundación, el Centro de Estuios Borjanos de la Institución Fernando el Católico. Por eso, visitar ese Museo es toda una lección no sólo de la Historia Antigua -y la Prehistoria, excepcionalmente bien representada a través de objetos de las emblemáticas excavaciones de Moncín o de Majaladares- del Campo de Borja sino también de lo mucho que la iniciativa cultural local -si convergen las sinergias adecuadas- puede hacer en pro de nuestro patrimonio arqueológico. En el citado Museo -en las vitrinas 9 y 10- se dan cita materiales no sólo de la Bursao romana (delicioso resulta el conocido entalle con representación de Ganímedes, que estudiara AGUILERA, I.: "Sobre un entalle romano de Bursau", CESBOR, 4, 1979, pp. 89-96: ver sensacional foto aquí) sino también de la vecina Belsinon -actual cerro de El Convento, en Mallén- (de la que se conserva una hermosa basa de pilar cuadrangular) y de uillae del territorium de la primera (por ejemplo, el emblemático Crismón esgrafiado sobre una sigillata de la uilla de Los Quiñones) que, de hecho, debieron ser abundantes (véase, por ejemplo, BURILLO, F. (dir.): Carta Arqueológica de Aragón. Inventario Preliminar, Zaragoza, 1989, pp. 114-118). El Museo incluye, además, una transparencia a tamaño casi real del documento más singular de la Arqueología romana de la Comarca y uno de los más singulares de cuantos ha facilitado la Epigrafía Latina hispana en el último decenio: el denominado "Bronce de Agón" (AE, 1993, 1043, con foto completa aquí), hallado casualmente en Las Contiendas (agón) y cuyo original se custodia en el Museo de Zaragoza.
Bibliografía: Aunque se ha ido citando mucha a propósito de las reflexiones anteriores, quien desee estar al día sobre el avance de la investigación arqueológica en la zona no debe perder de vista ni la prestigiosa revista Cuadernos de Estudios Borjanos (ver índices aquí o en la utilísima dialnet) ni -aunque esté más centrada en la Arqueología del área del Moncayo (sobre el que sigue siendo de referencia el trabajo A. A. V. V.: El Moncayo. Diez años de investigación arqueológica. Prólogo de una labor de futuro, Tarazona, 1989, disponible en PDF en la red)- la revista Turiaso, del Centro de Estudios Turiasonenses, igualmente activo en materia arqueológica (ver índices aquí).
Recursos en internet: Dada la importancia histórica del enclave, sobre éste puede obtenerse notable información en la red, por ejemplo, a partir de las voces Bursau -en Wikipedia- y Bursao -en la Gran Enciclopedia Aragonesa OnLine-. Como yacimiento arqueológico, la Diputación de Zaragoza lo recoge en su catálogo electrónico de yacimientos (pincha aquí) y una somera aproximación al Museo puede hacerse a través de este vídeo (pincha aquí) instalado en Google Videos con motivo de la inauguración del citado centro en Mayo de 2007. Poco se habla del pasado antiguo de Borja -sí del Museo Arqueológico-, sin embargo, puede resultar también un buen reclamo el reportaje que el programa La Magia de Viajar, de Aragón Televisión, dedicó a la capital del Campo de Borja hace apenas dos años (disponibles desde YouTube).
Recomendaciones: Más allá de su condición de capital de la hermosa Comarca de Borja -tierra de más que notables vinos, especialmente la serie Borsao de Viña Ainzón y los vinos de las Bodegas Bordejé y de la Cooperativa Santo Cristo, en la vecina Ainzón-, de su papel como piedemonte, además, del Parque Natural de la Dehesa del Moncayo, en la Comarca del mismo nombre, y de centro desde el que acercarse a notables atractivos arqueológicos como los citados de La Oruña -en Vera de Moncayo (ver sensacional y actualizado post del Blog del Aragón Romano aquí)- o el Museo Arqueológico de Tarazona (datos técnicos aquí), para quien escribe estas líneas, Borja evoca sobre todo recuerdos de la infancia -mi abuelo fue durante años director del Colegio Público Campo de Borja- que traeremos a estas líneas a título de recomendaciones para el visitante. De aquella época recuerdo los deliciosos cafés cortados -pues luego los he probado, entonces me parecían algo sólo reservado a los mayores- de El Volante o de El Casino, en el centro mismo de Borja, y los pinchos -especialmente las madejas y los huevos rebozados y rellenos- de el Bar Moka, vecino al Colegio Público antes citado. También recuerdo con cariño las excursiones y paseos por dos parajes de notable atractivo natural: el Santuario de Misericordia de Borja -a apenas 5 kilómetros de la ciudad: ver fotos aquí-, y la fuente de Moncín, vecina a El Buste, algo más allá del Santuario (ambos parajes aparecen recomendados en la voz Borja de la Gran Enciclopedia Aragonesa OnLine). La restauración en la ciudad de Borja ha mejorado notablemente en los últimos años y alrededor de la misma se han instalado notables restaurantes entre los que podría destacarse El Portal del Moncayo, en Albeta o el Restaurante Las Ruedas, a pocos metros antes de entrar en el casco urbano de Borja, complementos del tradicional Restaurante Gabas, al pie del Parque de San Francisco. La anunciada -e incoada- construcción de un Parador de Turismo en el Monasterio de Veruela, sin duda, añadirá a esta zona el establecimiento con encanto y clase que, desde hace tiempo, venía reclamando (ver noticia de agencia aquí).








3 comentarios:

David dijo...

Gracias, Javier. Cada post es una fuente de recursos inagotable. Desconocía el blog sobre Gracchurris, con lo bien que me viene...

David E.

Serafín Olcoz dijo...

Hola Javier, quizá te resulte interesante este trabajo que, aunque fue a imprenta en 2007, lo publicaron en el Centro de Estudios de Borja el año pasado:

Grafitos paleohispánicos de Borja (Zaragoza) y del somontano del Moncayo

http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3276763

Javier ANDREU PINTADO dijo...

Gracias, Serafín, un aporte excelente, por supuesto que sí. Un abrazo