SAN ESTEBAN DE GORMAZ (Soria)

















[Sobre estas líneas, tres de las inscripciones que pueden verse en San Esteban de Gormaz, las dos primeras estelas en el número 77 de la Calle Mayor -CIL, II, 2823 y 2828- y la última, también otra hermosa estela de cabecera circular -semejante a CIL, II, 2824, visible en la fachada del citado portal-, apoyada en la base de uno de los muros de la iglesia de San Miguel, en la parte alta de la localidad]

Situación: Los seguidores de Oppida Imperii Romani ya saben del encanto que -para quien escribe estas líneas y, en general, para cualquier historiador de la Antigüedad- tienen las inscripciones romanas reutilizadas (sigo recomendando vivamente la lectura del capítulo de MILLAR, F.: "Epigrafía", en Fuentes para el estudio de la Historia Antigua, Madrid, 1984, pp. 93-147 para descubrir el apasionante mundo de la Epigrafía Latina y, también, visitar un viejo post de este blog: pincha aquí). Por este espacio han desfilado, y, además, recientemente, algunos singulares conjuntos epigráficos que, compuestos por este tipo de isncripciones, bien son complemento extraordinario para entender la historia -y la sociedad- de las ciuitates romanas vecinas a aquéllos (caso, por ejemplo, del sensacional repertorio de Oliva de Plasencia en relación al municipio flavio de Capera, en Cáceres, desde donde fueron acarreadas la mayor parte de las piezas que lo componen, o del magnífico conjunto de Tritium Magallum, en la actual Tricio, en La Rioja), bien -en otros casos- esas inscripciones son, prácticamente, el único testimonio, de la existencia de esas ciuitates y la única fuente para conocer a sus antiguos pobladores (caso, paradigmático además, es el del Cabezo Ladrero de Sofuentes, en Zaragoza). El ejemplo que traemos a este post, el municipio soriano de San Esteban de Gormaz es otro ilustre caso de este tipo de hermoso -y hasta "romántico"- fenómeno de la epigrafía reutilizada. Es cierto que las inscripciones que pueden verse rempleadas en el caserío de la localidad constituyen un porcentaje relativamente exiguo y pequeño -pincha aquí- respecto del total de las que proceden de su término municipal -pincha aquí- pero el estado de conservación de las primeras, lo que sobre el lugar se ha dicho en la bibliografía especializada -con un debate, desde luego, muy formativo para cualquier estudiante y estudioso de la Historia Antigua-, y, sobre todo, su proximidad a dos visitas arqueológicas de esas que resultan obviamente inexcusables para un amante de la Arqueología hispanorromana y aun para un profano -Vxama (Osma, Soria), a apenas 12 kilómetros, y Clunia (Coruña del Conde, Burgos), de la que sólo le separan 25 kilómetros- le confieren un espacio privilegiado en la epigrafía peninsular que, sin duda, justifica su presencia en este blog aunque seguidamente veremos que no está tan clara la relación entre San Esteban de Gormaz, las inscripciones latinas que en dicho enclave se pueden visitar y la existencia de una ciudad hispanorromana en el casco urbano de la localidad soriana o en su entorno inmediato por más que esto sí haya llegado a plantearse. Efectivamente, las "piedras con letras" reutilizadas en construcciones siempre han despertado una cierta fascinación entre los investigadores. Ya fue así en época del Renacimiento y del Barroco (muy sugerente, como panorámica general, resulta el trabajo de GIMENO, H.: "El descubrimiento de Hispania", en Hispania. El Legado de Roma. En el año de Trajano, Zaragoza, 1998, pp. 25-35) y continuó siéndolo durante los siglos XVIII y XIX uno de los periodos álgidos en la recopilación de este tipo de antigüedades por sabios y eruditos locales (imprescindible consultar, como ejemplo de ese meritorio quehacer, los volúmenes dedicados a Epigrafía por el Gabinete de Antigüedades la Real Academia de la Historia -especialmente ABASCAL, J. M., y GIMENO, H.: Epigrafía Hispánica, Madrid, 2000- y el material que, procedente de los fondos de dicha institución, se ha volcado con extraordinario mérito por el equipo del Prof. Dr. D. Juan Manuel Abascal, de la Universidad de Alicante, en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes: pincha aquí para obtener un pdf de parte de esa tradición manuscrita, una traditio, que, de hecho, ha garantizado la conservación hasta nuestros días de noticias sobre muchas inscripciones hoy ya perdidas: no dejes de consultar la sección Anticuarios y Epigrafistas de la página del Centro CIL II de Alcalá de Henares). Además de ese atractivo consustancial a la reutilización arquitectónica de material epigráfico romano, el conjunto de San Esteban de Gormaz -próximo a otros repertorios epigráficos ilustres como el burgalés de Lara de los Infantes (ABÁSOLO, J. A.: Epigrafía romana de la región de Lara de los Infantes, Burgos, 1974)- ha sido objeto de controversia científica respecto de su adscripción a los territoria de las vecinas Vxama o Clunia o bien respecto de su pertenencia a una ciudad de nombre aun por identificar, debate difícil de cerrar y que aparece muy bien resumido en un trabajo de J. Gómez-Pantoja y F. García, los principales editores de las inscripciones de esta localidad, trabajo publicado en 1995 en el Boletín del Seminario de Arte y Arqueología de Valladolid y del que se ofrece acceso a él, en formato pdf, más abajo, a propósito, precisamente, de la ruta que se propone para contemplar las inscripciones que han originado la polémica.  
Acceso: Situado en el vértice más occidental del territorio soriano, el célebre pueblo de San Esteban de Gormaz -citado en el Cantar de Mío Cid, pincha aquí- ofrece, además del atractivo epigráfico que se presenta en este post, un notable encanto turístico gracias a sus iglesias, a su castillo y a su plaza mayor, atractivos todos normalmente bien promocionados en los ámbitos turísticos de la provincia (pincha aquí), una situación "central" que ya tenía en la Antigüedad al estar ubicada en la vía de Caesaraugusta a Asturica Augusta. Además, la localidad está cerca de inexcusables hitos turísticos sorianos como Berlanga de Duero, Calatañazor o Gormaz -la primera y la última con dos espectaculares castillos, el de Gormaz uno de los mayores de Europa visible, de hecho, desde San Esteban- y de otros de la vecina provincia de Burgos como Aranda de Duero. El repertorio, visitable, de inscripciones romanas se encuentra muy bien localizado en el casco urbano de San Esteban de Gormaz en dos puntos que, además, permiten el acceso a otros tantos atractivos patrimoniales de la localidad y facilitan al visitante obtener una completa panorámica de tan monumental municipio, por un lado la C/Mayor -con sus hermosos soportales- y, por otro, la iglesia de San Miguel, en la parte alta del pueblo. Para acceder a ambos puntos lo mejor es bordear todo el pueblo siguiendo el curso del río Duero y estacionar en las proximidades de la iglesia de la Virgen del Rivero. De ahí, en apenas 200 metros se alcanzan los puntos de interés de la C/Mayor y, también en poco tiempo, tras una ligera y agradable subida, se llega a la Iglesia de San Miguel que conserva otra inscripción embutida en la parte baja de uno de sus muros laterales (el opuesto al pórtico de acceso, hermosísimo), una iglesia que constituye, además, el icono turístico de la villa y cuya visita aconsejamos vivamente.
Tipología: GARCÍA-MERINO, C.: "Un olvidado núcleo de población hispanorromano: el yacimiento de San Esteban de Gormaz (Soria)", Hispania Antiqua, 7, 1977, pp. 165-229 y, antes, TARACENA, B.: Carta Arqueológica de España. Soria, Madrid, 1941, pp. 146-147 habían sugerido que la notable concentración de material epigráfico en San Esteban de Gormaz podría ser un indicio a tener en cuenta para valorar la existencia en la zona de una antigua ciudad romana, hipótesis en la que, además, poco después, ABASCAL, J. M.: "Quintus Calvisius Sabinus y un posible municipio flavio en San Esteban de Gormaz (Soria)", Studia Historica. Historia Antigua, 2-3, 1984-1985, pp. 141-149 abundaría demostrando, a partir de CIL, II, 2828, que no sólo San Esteban de Gormaz fue una ciuitas sino que, además, recibió su estatuto municipal en época flavia, a juzgar por la Quirina tribus en la que aparece circunscrito el protagonista de la inscripción en cuestión, un tal L. Terentius Paternus. Algunos años después, GÓMEZ-PANTOJA, J.: "Castillos en el Duero", Gerión, 7, 1989, pp. 241-249, sin embargo, salió al paso de estas teorías -o, al menos, exigió prudencia respecto de ellas- llamando la atención -sin zanjar el tema- de que el repertorio epigráfico del núcleo que nos ocupa era mayoritariamente funerario y que, precisamente, las piezas de carácter honorífico (la mención a los decuriones -"miembros del consejo de gobierno ciudadano", podríamos decir- en CIL, II, 2822 -sobre la que luego volveremos- y a éstos y a un patronus -una suerte de "benefactor cívico"-, M. Aemilius Lepidus, en CIL, II, 2820) eran las que más dudas planteaban respecto de su procedencia que bien podría relacionarse con la vecina Vxama, aunque, como apuntó C. García Merino, pensar en un traslado tan notable de restos no dejaba de ser sorprendente y hasta algo insólito (aunque no siempre, desde luego). J. Gómez-Pantoja -y, seguro que, el lector amante de las polémicas históricas disfrutará leyendo su trabajo y los dos anteriores, el de C. García Merino y el de J. M. Abascal- consideraba, sin embargo, que el área de San Esteban -tan castigada en los periodos de la Reconquista- hubo de fortificarse en varias ocasiones y encontró en la cantera que suponían -hacia el siglo X- los restos arruinados de las antiguas Clunia Vxama, su mejor fuente de aprovisionamiento de piedra, piedra que incluyó a muchos de los tituli sepulcrales de las necrópolis de esas antiguas ciudades. La propia adscripción del enclave a la Quirina tribus -que dio por válida J. M. Abascal- podría, además, encontrar problemas -aunque es bien conocida la ambivalencia tribal de muchos municipia Flauia, con convivencia de adscripciones a la Quirina y a la Galeria tribus- una vez que, procedente de San Esteban, hay una inscripción pública que alude a un ciudadano, [C(aius) Calvisi]us Sabinus, adscrito a la Galeria tribus (CIL, II, 2822), la tribu, precisamente, de los Vxamenses y aun una segunda pieza, epitafio de L. Arquius Co[---] (CIL, II, 2830), también evidencia la tribu Galeria (este tema es tratado por FASOLINI, D.: Le tribù romane della Hispania Tarraconensis. L'ascrizione tribale dei cittadini romani nella testimonianze epigrafiche, Milán, 2012, pp. 502-503, un título sobre el que pronto volveremos y que va camino de convertirse en una referencia inexcusable sobre la cuestión). En general, suscribiríamos la propuesta dada por ESPINOSA, U.: "Las ciudades de arévacos y pelendones en el Alto Imperio: su integración jurídica", en I Symposium de Arqueología Soriana, Soria, 1984, pp. 305-324, esp. p. 313, que se mostraba partidario de no concluir sobre el carácter urbano del lugar. Muy recientemente -y ofrecemos desde aquí acceso a esas páginas porque nos parecen una síntesis, como el libro del que proceden, sencillamente, ejemplar- D. Fasolini se ha ocupado del catálogo epigráfico de San Esteban de Gormaz llegando a la conclusión de que -dadas las dudas que, sobre su procedencia Uxamense o Cluniense, existen sobre algunas de las piezas de aquél- lo más lógico es pensar que el vacío epigráfico que caracteriza a ambos centros urbanos vecinos -y en especial a Vxama- se deba al traslado de sus monumentos, en época altomedieval, a San Esteban de Gormaz que, por tanto, no sería local de ninguna ciudad antigua (ver pp. 500-507, enlazadas para descarga algo más arriba, de un título, el firmado por D. Fasolini, que, desde luego, es más que un estudio sobre las tribus de los ciues Romani de la Tarraconense y constituye un catálogo de referencia sobre ciudades hispanorromanas de dicha provincia: ¡a tener muy en cuenta!) sino que, sencillamente, fue "punto de llegada" de un notable caudal de monumentos epigráficos para ser embutidos en su muralla. Sea como fuere, lo que está claro es que este recoleto pueblo soriano -que a finales de Agosto retrocede a la Edad Media en una feria altamente recomendable (pincha aquí)- como escribiera el propio J. Gómez-Pantoja en el artículo de Gerión que antes hemos citado, es un ejemplo de cómo las inscripciones latinas fueron valoradas en un momento concreto de la historia, "bien (...) por su valor constructivo, por ser recuerdos de un pasado esplendoroso y lejano o como testimonios de la memoria colectiva de una provincia" (Gerión, 7, 1989, p. 248) y, sólo por ello -y por lo seductora de la polémica historiográfica que acompaña a dichas piezas- la visita del lugar es recomendable y resultará gratificante y educativa para quien la emprenda.
Descripción: Como se dijo en el pie de las imágenes que encabezan este post, es el número 77 de la céntrica Calle Mayor el que concentra el repertorio más notable de restos epigráficos de San Esteban de Gormaz y, además, todos ellos hermosos y justificación de una detenida visita a este pueblo soriano. Así, en la fachada de esa vivienda, y además de algunos relieves decorativos -seguramente de algún monumento funerario, tal vez incluso de alguna estela, el tipo de monumento más representado en la zona- en la esquina lateral derecha de aquélla, el visitante puede contemplar, sobre una de las ventanas de la casa, la pieza CIL, II, 2828, hermoso epitafio de los Terentii del que se conservan la inscripción -una estela dedicada por Terentia Aucia a su marido L(ucius) Terentius Paternus, de cincuenta y seis años, adscrito, además, a la Quirina tribus y a la joven Terentia Paterna, de sólo diecisiete (ver foto, la segunda, en al parte superior de este post)- y la parte baja del relieve ornamental de la estela, en esta ocasión a base de arquillos; también el hermoso epitafio de la joven Nice, la esclava (ancilla) de una tal Atilia -CIL, II, 2823-, ésta pieza sobre otra de las ventanas, la derecha, de la mansión; y, por último, CIL, II, 2824, una estela completa -también con cabecera de rosa hexapétala- sepulcro de varios Cornelii y de varios Valerii. El conjunto -y la visita- puede completarse con una cuarta inscripción ubicada en la vivienda frente a aquélla a la que estamos haciendo referencia, HEp11, 508, con alusión a un posible [m]edicus (para el asunto de los oficios en la documentación epigráfica hispanorromana, el lector curioso disfrutará con los trabajos de RODRÍGUEZ NEILA, J. F.: El trabajo en la Hispania Romana, Madrid, 1999 ). Todo este material, ha sido dado a conocer y revisado por trabajos como ARTIGAS, P.: "Por tierras de gesta. San Esteban de Gormaz II: la Epigrafía Romana", Boletín de la Sociedad Española de Excursionistas, 40, 1932, pp. 3-60; GÓMEZ-PANTOJA, J. y GARCÍA, F.: "Viejas piedras, nuevas lecturas. Inscripciones latinas de San Esteban de Gormaz", en Las diferentes historias de letrados y analfabetos, Alcalá de Henares, 1994, pp. 213-221 o "Nuevas inscripciones latinas de San Esteban de Gormaz (Soria)", Boletín del Seminario de Arte y Arqueología, 61, 1995, pp. 185-194 o "El culto a Hércules y otras novedades epigráficas de San Esteban de Gormaz (Soria)", Studia Philologica Valentina, 5, 2001, pp. 73-101, estudios todos que, junto con los citados en el apartado de "Bibliografía" deberá consultar quien quiera saber más sobre estas inscripciones, sobre el repertorio del que forman parte y, además, conocer la problemática inherente a cada uno de los textos que, además, no es escasa.
Bibliografía: Un repertorio epigráfico como el de San Esteban de Gormaz constituye, sin duda, una buena excusa para que los lectores de este blog -especialmente si son estudiantes- entiendan cómo ante un conjunto de inscripciones a disposición del investigador, el rigor en el seguimiento de todas las noticias bibliográficas que nos las han transmitido resulta fundamental. En el caso del que nos ocupa -y sin ánimo de exhaustividad- se podría decir que la traditio -ese proceso a través del cuál se van transmitiendo los textos- comenzó con LOPERRÁEZ, J.: Descripción histórica del Obispado de Osma, Madrid, 1788 -un erudito español del siglo XVIII- que dio noticia -y el libro está disponible on line gracias a la Biblioteca Digital de Castilla y León- sobre algunas de las piezas, siguió -poco después- con E. Hübner y su Corpus Inscriptionum Latinarum (Berlín, 1869) y tuvo sus hitos más recientes -además de todas las meritorias noticias aportadas por C. García Merino, J. Gómez-Pantoja, J. M. Abascal o F. Gómez- en JIMENO, A.: Epigrafía romana de la provincia de Soria, Soria, 1980 y, finalmente, en la colección de trabajos que fue citada más arriba a propósito del repertorio visitable. De todos esos repertorios y de todos esos autores podemos obtener información que, además, si los leemos con detalle, trascenderá la propiamente epigráfica e incidirá en aspectos arqueológicos, históricos y sociales del enclave y de las ciuitates de su entorno. Por ejemplo, ya es sintomático que el volumen II del Corpus Inscriptionum Latinarum (p. 387) incluya San Esteban de Gormaz en el bloque de inscripciones consagrado a Vxama afirmando "tituli origine sine dubio Uxamenses praeterea reperti sunt in Alcubilla del Marqués, Gormaz et San Esteban oppidis vicinis", es decir, que "inscripciones Uxamenses, sin duda, de origen, han sido localizadas en los núcleos vecinos de Alcubilla del Marqués, Gormaz y San Esteban de Gormaz" (¡cuánta información se puede obtener de la lectura de estos pequeños preámbulos -las praefationes- del Corpus Inscriptionum Latinarum! ¡aunque estén en Latín o, quizás, precisamente porque están en Latín!). El segundo hito clave en esa transmisión de los textos y de las circunstancias de hallazgo de las inscripciones de San Esteban de Gormaz lo constituyó el trabajo de JIMENO, A.: Epigrafía romana de la provincia de Soria, Soria, 1980, pp. 110-124, nºs 93-105 que supone un buen ejemplo de la praxis que, en los años setenta y ochenta del siglo XX, llevó a muchas instituciones locales y provinciales -en este caso a la Diputación de Soria- a auspiciar corpora epigráficos de carácter regional. A. Jimeno describe de manera muy minuciosa los soportes, se detiene con primor en el análisis de los textos -y, en especial, en la onomástica de sus protagonistas- y, además, aporta interesantes datos sobre las noticias antiguas de cada una de las piezas.
Recursos en internet: Muy discretamente, el pasado romano del enclave es aludido en la sección de Historia de la primera página que, sobre el municipio (pincha aquí), arroja Google como resultado de búsqueda lo que, desde luego -unido al hecho de que ninguna de las inscripciones esté mínimamente señalizada ni dotada de un sencillo panel explicativo- no resulta del agrado de quien escribe estas líneas, que sigue creyendo que el patrimonio arqueológico -y también el epigráfico y, especialmente, si cabe, el epigráfico- debe ser puesto en valor de una forma, además, muy sencilla de hacerlo cuando aquél forma parte del paisaje urbano contemporáneo, como es el caso (tampoco aparecen individualizados estos restos en el catálogo de monumentos que, para el municipio, propone la misma página: ver aquí o la del Ayuntamiento de San Esteban de Gormaz). Tal vez por ello, este singular conjunto epigráfico -que tanto se ha pasaeado, como se ha visto más arriba, por la bibliografía especializada- apenas está presente en red y sólo las alusiones a las fichas de Hispania Epigraphica OnLine o a los artículos que han sido recopilados más arriba pueden ofrecer algo más de luz para preparar una visita a este conjunto que, ojalá, sea más conocido a partir de su inclusión en este cuaderno de "recursos y bibliografía sobre yacimientos arqueológicos romanos, especialmente urbanos" que pretende ser Oppida Imperii Romani.
Recomendaciones: Desde luego, la recoleta proivincia de Soria es todo un paraíso para el turista, paraíso que sorprende, además, a quienes lo conocemos y a quienes viajan a él por primera vez. Ya lo hemos hecho constar aquí a propósito de posts referidos a otras ciuitates del conuentus Cluniensis (en especial Numantia, Vxama y Clunia pero también la no excesivamente lejana Segouia) y no es éste espacio para reiterar esas recomendaciones que, además, han estado presentes en cada uno de los apartados de este post. Además de visitar con detalle el casco urbano de San Esteban y de, si es posible, hacer coincidir esa visita con su ya consolidada feria medieval estival -de la que se habló más arriba-, acercarse a San Esteban de Gormaz es la excusa perfecta -o a la inversa- para visitar el hermoso enclave de El Burgo de Osma. Esta localidad es la típica, hermosa, monumental y sobria ciudad castellana que parece haberse detenido en el tiempo. Pasear por el entorno de su catedral y por los pórticos que conducen a su siempre agitada Plaza Mayor resulta, especialmente en otoño, primavera y verano, una auténtica delicia. En dicha plaza, además, hay abundante oferta para degustar la extraordinaria y siempre casera gastronomías castellano-leonesa (pincha aquí). Una buena, y asequible opción, puede ser, en este sentido, el Restaurante Capitol donde puede comerse, incluso en festivos, por apenas 10 €. Para quien esté de paso y no tenga tiempo para detenerse en el casco urbano de El Burgo de Osma puede encontrar otros restaurantes acogedores y económicos al pie de la carretera que se dirige hacia Soria, ya a la salida del núcleo urbano.