LAPIDES CLAMABVNT



[Vídeo sobre la importancia del monumento epigráfico (romano) como fuente de conocimiento (para el estudio histórico de la Antigüedad) publicado en el Canal "Portugal Romano" de la plataforma de vídeos Vimeo, excusa para aproximarnos en este blog a algunas novedosas y didácticas presencias de la Epigrafía Latina en la web 2.0]

Hace algunas semanas, en una clase, reivindicando el papel de las inscripciones en nuestro conocimiento de la Historia Antigua (hay abundante bibliografía sobre el tema y parte, de hecho, ya fue enlazada en un anterior post de este blog -titulado, precisamente, E-Pigraphia- por lo que no la volveremos a incluir aquí) me vino a la cabeza ese célebre pasaje evangélico en el que Jesús de Nazaret, entrando en Jerusalén, dice: si hi tacuerint, lapides clamabunt: "os aseguro que si éstos callan, hablarán las piedras" (Lc. 19, 40). Y es que, efectivamente, en materia de Ciencias de la Antigüedad, las fuentes específicas de la Historia Antigua, las literarias, guardan a menudo silencio sobre tantísimas cuestiones y, sobre ellas o sobre otras, sólo las arqueológicas y las epigráficas -las "piedras", en definitiva- "hablan" y, a veces, como hemos subrayado en algunos vídeos que hemos producido a propósito de nuestro proyecto en Los Bañales (pincha aquí y, especialmente, aquí), podría decirse que hablan "a gritos". Sucede, sin embargo que, como suele acontecer en casi todas las disciplinas científicas, sólo qui habes aures, audiet, por seguir con las citas neotestamentarias (Mt. 13, 9): "el que tiene oídos, oye". Es por eso que, en quien quiera aproximarse a las Ciencias de la Antigüedad, saber algo de Epigrafía Latina resulta fundamental (todo epigrafista es historiador y todo historiador de la Antigüedad ha de ser epigrafista dejó escrito ENCARNAÇAO, J. d'.: Epigrafia. As pedras que falam, Coimbra, 2010). Tal vez por eso, y por otras razones, hace algunos años que, con un "impagable" grupo de jóvenes colegas, publicamos un manual de Fundamentos de Epigrafía Latina (Madrid, Liceus E-Excellence, 2009) que, nos consta, ha tenido cierto éxito editorial por ser -aunque no esté bien que lo digamos nosotros- uno de los más completos de los publicados en castellano (existe versión para descarga en red, por capítulos, aquí) y complemento, sin duda, del que, por muchos años, seguirá siendo el de referencia, el Cours d'Epigraphie Latine de René Cagnat (¡ya disponible en PDF en red aquí!, lo que no deja de ser un regalo para todos los que frecuentáis este espacio).

Hacía varias semanas que pensaba en un par de cuestiones para traer a este blog a propósito de nuestra experiencia docente -sobre todo con la metodología de enseñanza a distancia, aunque no sólo- en el auténtico arte de leer inscripciones romanas, a propósito, por tanto, de la Epigrafía Latina. Y me parecía que había dos cuestiones en las que, tal vez, un nuevo post de Oppida Imperii Romani podría ser útil en la decidida vocación pedagógica y de recursos de este espacio digital. La primera, la cuestión de la edición de las inscripciones; la segunda, la relacionada con la presencia en red de recursos para la docencia -y también para el aprendizaje- sobre esta disciplina (ya en otro post arriba citado recomendamos -para estar al día respecto de estos recursos- suscribirse al blog E-Pigraphia, del colega y amigo Manuel Ramírez, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria o, con carácter más general, al blog Paleografía y Ciencias Afines, de la joven investigadora Leonor Zozaya, de la Biblioteca Nacional de España).  La primera cuestión no es, desde luego, baladí, pues es la que responderá a qué datos es fundamental registrar ante una inscripción latina [I] y la segunda permitirá, sin duda, a quien tenga interés en estas "letras antiguas" -como se llamaban en la erudición renacentista-, disfrutar con vídeos de carácter pedagógico [II] que, sin duda, creo que interesarán no sólo a estudiantes sino, también, a aficionados al mundo clásico que nos consta son muchos los que, con ese perfil, se acercan a este blog.

[I] ¿Qué hago con una inscripción romana con la que he de trabajar a nivel investigador o discente? ¿qué es lo principal de ella? ¿cómo la registro? ¿qué información resulta estratégica en la misma? En realidad, la respuesta a estas cuestiones -que se habrán planteado quienes, en alguna ocasión, se hayan enfrentado al estudio de un texto clásico escrito sobre soporte duro aunque haya sido sólo a nivel de curioso- resulta muy sencilla. Una inscripción, un documento epigráfico, por su carácter de documento absolutamente "primario" -es decir, hijo de la civilización que lo creó y fuente, por tanto, primordial para el historiador que ha de enfrentarse al estudio de esa civilización antigua- interesa en su totalidad. De ella resulta importante su texto, interesa igualmente el soporte en que está grabada y son susceptibles de análisis, también, las circunstancias en que ésta ha llegado a nosotros. El caudal de documentación que una inscripción romana puede aportar es absolutamente generoso (pincha aquí, para una interesante lección sobre la gramática de la Epigrafía Funeraria Romana a cargo de la Profª Dra. Dña. Ana I. Martín Ferreira, de la Universidad de Valladolid, lección en la que se reivindica, además, ese carácter especial de las fuentes epigráficas) y, por eso, es fundamental registrar de ella toda la información posible. A nuestros estudiantes siempre le recomendamos que para saber cómo catalogar, cómo editar, cómo presentar una inscripción romana, echen un vistazo al modo cómo éstas se tratan en la "obra-madre" de la Epigrafía Latina, el Corpus Inscriptionum Latinarum/CIL. La propia homepage de dicho proyecto -aun vivo, aunque de raíces decimonónicas- de la Berlin-Brandenburgische Academie der Wissenschaften (pincha aquí) ofrece enlace al modelo de ficha epigráfica que se está empleando en los recientes volúmenes de esta utilísima obra (pincha aquí) y que, sin duda, resulta el modelo a imitar. De cada pieza es necesario conocer los datos exactos del soporte, los del lugar de procedencia, hallazgo y conservación actual del monumento, por supuesto, la lectura con todo el aparato crítico y las variantes de interpretación dadas -si las hay- por la historiografía y, por último, algún comentario cronológico o tipológico más o menos generoso. Además del modelo de ficha que ofrece el CIL, para quien quiera saber cómo se debe "procesar" una inscripción latina puede resultar útil consultar el que, en los años ochenta, se empleó en tantos y tantos paradigmáticos -unos más que otros- repertorios regionales de inscripciones romanas publicados en relación con la Península Ibérica. Recientemente, por ejemplo, gracias al Prof. Dr. D. José d'Encarnação, de la Universidade de Coimbra y también "bloguero", por cierto (pincha aquí) hemos sabido de la disponibilidad en red -en el repositorio virtual de publicaciones de esa célebre Universidad portuguesa- de una obra que, precisamente, cuidó notablemente estos aspectos formales ofreciendo, a nuestro juicio, un modelo de tratamiento de la información epigráfica ciertamente recomendable, las Inscrições romanas do conventus Pacensis (Coimbra, 1984), a cuyo site de descarga (pincha sobre el título) remitimos. Seguro que hoejando ese volumen el estudiante lector de este post obtiene un modelo claro y útil de cómo presentar y someter a crítica un documento epigráfico latino.

[II] El asiduo lector de Oppida Imperii Romani -y más si está atento a los enlaces que se recomiendan en el lateral de la página principal del blog- conoce de sobra la presencia que la Epigrafía Latina tiene en la red y algo se dijo, también, sobre ello, en el post E-Pigraphia al que hemos recurrido varias veces ya en estas líneas. Sin embargo, podría decirse que resulta algo decepcionante la presencia de las inscripciones romanas en formato audiovisual en la red. Muy pocos son los vídeos que hemos podido encontrar en YouTube o en Vimeo, las dos principales plataformas de vídeos que ofrece la web 2.0,  o, al menos, pocos han sido los que hemos sabido localizar (se agradecerán comentarios y addenda a este post en ese sentido). Sin embargo, pese a ser pocos, los localizados resultan, todos ellos, muy recomendables. Además de los que hemos realizado nosotros mismos gracias al proyecto de Los Bañales y al Centro de Medios Audiovisuales de la UNED (pincha aquí), el primero -que encabeza este post y que, además, lo hace por méritos propios (es una larga entrevista al ya citado Prof. Dr. D. José d'Encarnação en la que se incide, precisamente, en el valor comunicador y "total" de las inscripciones romanas)- procede del activísimo canal Portugal Romano, en la plataforma Vimeo. Aunque destaquemos esa producción por su carácter, si se quiere, más divulgativo, existen también otros vídeos que -además de los citados más arriba (ver [I])- resultarán útiles para quien desee aprender -o esté haciéndolo ya- a trabajar con documentación epigráfica, con inscripciones romanas. El primero es el titulado  Reading Roman Inscriptions, que, a partir de las inscripciones funerarias militares y, claro, en inglés, explica cómo debe leerse una inscripción romana y qué información nos aporta habitualmente un epitafio funerario. Como reivindicación de la aportación de la denominada Arqueología Virtual a nuestra mejor comprensión del aspecto real, y monumental, del soporte epigráfico -un tema, como es sabido, de moda en la investigación- puede resultar útil este vídeo de Gabriele Clementini (pincha aquí) que recrea en 3D el aspecto de las inscripciones senatoriales CIL VI, 1724 y 2086. Por último, y aunque ya las recomendamos en un anterior post de este espacio, el lector interesado en la documentación epigráfica latina y que, además, quiera aprender algo sobre el modo cómo estudiarla no debe perder de vista los tres vídeos que ha preparado el Prof. Dr. D. Jesús A. Arenas, de la Universidad a Distancia de Madrid/UDIMA, sencillamente sensacionales (pincha aquí para la primera entrega, de tres disponibles que repasan de manera detallada aspectos relativos a la edición y lectura de inscripciones, a los epígrafes funerarios y a los votivos). Pocos vídeos pero, desde luego, utilísimos...

En fin, sólo resta cerrar este post deseando que, efectivamente, ahora, los lectores de Oppida Imperii Romani sean un poco más capaces de reconocer los tonos de esas lapides clamantes que son las inscripciones antiguas.