FONTES AD STVDIVM ANTIQVITATIS




El lector más curioso de Oppida Imperii Romani ya habrá reparado que, en el lateral derecho de este blog, aparecen citados una serie de buscadores digitales de referencia en materia de fuentes antiguas y cuyo uso nos pareció, desde que este espacio echó a andar, podría resultar recurrente para cualquiera que se iniciase en los estudios sobre mundo antiguo en general y mundo clásico en particular. Algunos antiguos posts, como el titulado Vestigia Antiquitatis, de 2014 (pincha aquí), o, con carácter sectorial, varios de los catalogados en la etiqueta Instrumenta, ofrecen, además, acceso, a material en red que puede ser útil para profundizar en cualquier cuestión relativa a la vida y evolución de las sociedades antiguas. Faltaba, sin embargo, un post en el que se reunieran aquéllos materiales bibliográficos que, de un modo u otro, debe conocer, como punto de partida, cualquier investigador que quiera dedicarse a la Antigüedad. Pensando especialmente en nuestros estudiantes, sin ánimo de exhaustividad y listando no sólo los recursos digitales (para ello es recomendable el portal Anticuarius de la Universidad Complutense de Madrid o la guía de Recursos de Historia Antigua que, hace algunos años, ofrecemos desde la Biblioteca de la Universidad de Navarra), ofrecemos a continuación una relación, ordenada, de materiales que, alguna vez, seguro, ha de manejar quien se apasione por las Ciencias de la Antigüedad.

[I] Fuentes primarias:

I. 1. Fuentes literarias. Pese a que existen buenos y nutridos repertorios de textos antiguos en la red (especialmente Perseus Digital Library, Lacus Curtius, The Latin Library and LATO-Library of Ancient Texts Online) el carácter incompleto de los mismos, los comprensibles errores y duplicaciones, la singular manera de organizar el material y los criterios de numeración de esas ediciones digitales hacen totalmente inexcusable -todavía hoy- para el historiador de la Antigüedad, el recurso a las bibliotecas tradicionales de ediciones, en papel, de textos clásicos: la francesa de Les Belles Lettres (Budé), con texto original y traducción en francés y promovida por J. L. Ferrary y J. Scheid; la alemana Biblioteca scriptorum Graecorum et Romanorum Teubneriana -uulgo Teubner (con motor de búsqueda online para las fuentes latinas)- con texto original y traducción al alemán coordinada por B. G. Teubner; y la americana, de la Harvard University Press y con T. E. Paye a la cabeza, Loeb Classical Library (también con motor de búsqueda online y algunos textos ya digitalizados) con texto original y traducción, en este caso, al inglés. En castellano, la única colección equiparable en intención, pero no en volumen de textos disponibles, es la de Alma Mater, promovida por el Centro de Ciencias Humanas y Sociales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y que ofrece textos en lengua clásica original con su correspondiente traducción al castellano. Sólo con traducción, pero con unas introducciones críticas generalmente excepcionales y de consulta obligada para quien quiera realizar una lectura crítica y profunda de las fuentes literarias antiguas, disponemos en España de la inexcusable Biblioteca Clásica Gredos, sin duda -acaso complementada con algunos volúmenes de la colección Letras Universales de Cátedra o de Ediciones Clásicas- un referente en traducción de textos antiguos a nivel internacional.

A la hora de manejar estas fuentes y, especialmente, de contextualizarlas y de citarlas, pueden ser útiles el Oxford Classical Dictionary (también útil como punto de arranque para cualquier investigación) y el Thesaurus Linguae Latinae, promovido por la Bayerische Akademie der Wissenschaften, o el Thesaurus Linguae Graecae, de la Universidad de California y con acceso online. Las listas de abreviaturas que estos diccionarios ofrecen de las obras clásicas son admitidas como universales a la hora de citar, de modo inequívoco, cualquier obra antigua en cualquier ensayo de investigación constituyendo, por tanto, nuestro canon de referencia, para autores y para obras (pincha aquí para descargar las del Oxford Classical Dictionary). Algunos de los títulos que se citarán en la primera parte del parágrafo I. 4, también pueden ser de ayuda para la contextualización de la producción literaria de la Antigüedad.

I. 2. Fuentes epigráficas. Por razones lógicas de nuestra dedicación investigadora, los repertorios epigráficos han sido objeto de atención recurrente en este blog, sobre todo a partir de la etiqueta Epigraphica, a la que remitimos de igual manera que, en la lista de buscadores de inscripciones del lateral derecho de la página principal de Oppida Imperii Romani hay acceso directo a los bancos de datos más consultados: Clauss Slaby, Epigraphic Database Heidelberg o Hispania Epigraphica Online (aunque no los únicos: ver también Epigraphic Database Rome y Epigraphic Database Bari, por citar dos de los más modernos, nuevos y dinámicos). Un principiante debe, al menos, conocer las el Corpus Inscriptionum Graecarum (Berlín 1828-1877), las Inscriptiones Graecae (Berlín 1825-1860) -volcadas en el proyecto Greek Inscriptions Online, de la Greek Epigraphic Society- y, por supuesto, el Corpus Inscriptionum Latinarum (Berlín 1853-2015). Aunque, como puede verse, algunos de esos repertorios monumentales siguen "vivos", la constante aparición de nuevos epígrafes recomienda la consulta periódica del Supplementum epigraphicum Graecum (1923-2005) y de L'Année Epigraphique (1888-2016) dos revistas de actualización de referencia con las que estar al día de parte del constante incremento del corpus epigráfico de las sociedades antiguas (ver, también, a propósito de este tipo de materiales, la recopilación de recursos digitales recogida en un viejo post de este blogInscriptiones Selectaeaquí).

I. 3. Fuentes numismáticas. La producción numismática de las sociedades antiguas, desde la invención de la moneda por el reino de Lidia en la segunda mitad del siglo VII a. C., es uno de los más atractivos campos de investigación para quien quiera adentrarse en la ideología, la propaganda y la economía de las civilizaciones clásicas (el recientemente editado Oxford Handbook of Greek and Roman Coinage, Oxford, 2012, ofrece abundantes reflexiones y ejemplos al respecto). Las ventajas del soporte digital han hecho que páginas como CoinArchives o Ancient & Medieval Coins o Roman Imperial Coins -más pensadas para el mercado del coleccionismo numismático y de la subasta que para la investigación- se conviertan en motores de búsqueda básicos para estudios relacionados con moneda antigua y, en particular, con la dimensión tipológica e iconográfica de aquélla. En cualquier caso, siguen siendo de referencia, y son de manejo obligado para quien ha de adentrarse en las sociedades antiguas, el Greek Coinage (Oxford, 1931) (volcado, en parte, y acrecentado, en el proyecto digital Online Greek Coinage y en el Sylloge Nummorum Graecorum), el Roman Republican Coinage (Cambridge, 1974) y el Roman Imperial Coinage. De los referidos a Roma, sólo el segundo, promovido en los años veinte del siglo pasado por M. H Crawford, está disponible en red como Coinage of the Roman Republic Online. El tercero, articulado en diez volúmenes, fue promovido, de hecho, por uno de los padres de la Numismática Romana, H. Mattingly, del Gabinete de medallas y monedas del British Museum, y no sólo ofrece todas las series monetales acuñadas por los emperadores romanos sino que comenta, al inicio de cada bloque temático, los patrones generales de la amonedación de cada periodo.

I. 4. Fuentes arqueológicas. Lógicamente, para seguir la evolución de la investigación arqueológica, el recurso a las publicaciones periódicas sobre la materia es imprescindible por lo que las recomendaciones que van a hacerse en este bloque deben entenderse, más bien, en el sentido del reto que se presenta a todo historiador de la Antigüedad para ser capaz de contextualizar y entender esos materiales arqueológicos que, casi nunca, constituyen unica sino que están insertos en una tradición cultural muy rica que es necesario, también, saber leer. Algunos de los repertorios de consulta que aquí se citarán deben entenderse, también, cómo válidos para cualquiera de las fuentes primarias arriba consignadas (I. 1-I. 3) pues funcionan, perfectamente, como diccionarios de instituciones y, en ocasiones, en función de la fecha de edición, también como primera providencia para la búsqueda de bibliografía secundaria especializada.

Así, para cualquier asunto relacionado con la cultura material del mundo antiguo, pero, también, con cualquier institución de la Antigüedad debe ser parada obligatoria el manejo de las grandes enciclopedias tradicionales, los auténticos "monumentos" de las Ciencias de la Antigüedad: el Daremberg-Saglio (del que hay, también, versión online) y la Paulys Realenzyklopäedie (también con versión online). El primero es un diccionario en seis volúmenes, algunos con varias secciones, promovido por Ch. Daremberg y E. Saglio entre 1877 y 1919 y concebido como un Dictionnaire des Antiquités Grecques et romaines d'après les textes et les monuments. Aparentemente, podría parecer que, por la fecha de publicación, es una obra desfasada, pero no lo es en absoluto. En primer lugar, porque cada una de las voces recogidas recopila, esencialmente, todos los materiales textuales que hay sobre ellas en la producción literaria, epigráfica y numismática de la Antigüedad sin desdeñar, tampoco, la información derivada de la iconografía. Sobre cualquier tema que se quiera investigar, bien directamente a partir de las voces que configuran el diccionario, bien, ahora, con la edición digital -que permite búsquedas temáticas que barren todo el diccionario (ver ejemplo aquí)- el recurso a esta magna obra es, todavía hoy, el mejor punto de partida tanto por el contenido de cada voz como, especialmente, por el aparato crítico, de notas, que lo ilustra. Con idéntico espíritu, aunque en alemán, la Paulys Realencyclopäedie der classischen Altertumswissenschaften -otra obra surgida a finales del siglo XIX pero completada hasta los años setenta y con actualizaciones en Der Neue Pauly. Enzyklopäedie der Antike (con versión digital y voces más resumidas, dado su espíritu de actualización)- cumple una función parecida. Pese a que las voces contempladas, lógicamente, están redactadas en alemán, la bibliografía consignada al final de cada una de ellas es muy abierta, al mismo tiempo que se recogen las principales fuentes antiguas sobre cada cuestión indexada. De idéntico espíritu, aunque en un único volumen, es el Dictionary of Greek and Roman Antiquities (Londres, 1842), que también está digitalizado por varios de los portales de textos clásicos antes consignados.

Si los títulos citados hasta aquí, aunque útiles para la cultura material del mundo antiguo, son válidos también para cualquier aproximación al mundo antiguo desde prismas más textuales, quien deba trabajar con la cultura material de forma estricta debe acostumbrarse a manejar, al menos, el Lexicon Iconographicum Mytologiae Classicae, editado entre 1980 y 2000 y que, también en su versión digital, es, probablemente, el mejor repertorio de iconografía de que actualmente pueda disponerse. Más transversal es la Enciclopedia dell'arte antica, classica e orientale, editada entre mediados de los años 50 y 70 del siglo XX, y aun no disponible en red, pero en la que se puede encontrar información material y cultural -histórica, en definitiva- sobre cualquier elemento de la materialidad del pasado.

[II] Fuentes secundarias e historiográficas: Lógicamente, la actualización es un reto en cualquier investigación histórica y, por supuesto, también en las relativas a la Antigüedad. Aun hoy, la mejor herramienta para estar al día, año a año, de las novedades, es la serie L'Année Philologique que, desde 1926 y promovida por la American Philological Association, viene recogiendo las principales publicaciones que, cada año, se realizan en relación al mundo antiguo y, en particular, al mundo clásico. Los resúmenes que ofrece sobre las publicaciones a las que tiene acceso es fundamental para quien quiera seguir de cerca cualquier cuestión y tener, de igual modo, un repertorio de abreviaturas de revistas universalmente admitido como modo de cita. Sectorial, pues no incluye todas las publicaciones sino sólo aquéllas que, con criterios algo selectos, considera de referencia, es la colección de reseñas online de Bryn Mawr Classical Review que, articulada en modo blog, sirve para estar al día de lo que se va publicando sobre mundo clásico en general.

Además de ese anuario -equiparable a algunos antes citados para el material epigráfico- siguen resultado de consulta obligada, para mundo romano, los volúmenes del Aufstieg und Niedergang der römischen Welt, editado por De Gruyter, y que, por temas, desde 1972, hace de miscelánea de cuestiones sociales, jurídicas, culturales, ideológicas o sencillamente históricas sobre el mundo romano. Su función de actualización y de introducción o status quaestonis de cualquier tema sobre mundo antiguo la cumplen también, para todo el mundo antiguo, los volúmenes de la Cambridge Ancient History y, en particular, los correspondientes a su segunda edición (1970-2005), una magna obra que, con suscripción, está ya, también, accesible online. Precisamente, la Cambridge University Press es responsable, en los últimos años, de la edición de una serie de manuales de actualización -los Cambridge Companions- que, junto con los Oxford Handboks -de Oxford University Press- se han convertido en volúmenes imprescindibles para profundizar en cualquier cuestión de interés sobre la Antigüedad. 

NOTA.- El contenido de este post forma parte del material de apoyo de la sesión "Recursos bibliográficos para el estudio de la Antigüedad", impartida en el marco de los Seminarios de Arqueología del Diploma en Arqueología de la Universidad de Navarra.

1 comentario:

Chumari Chu dijo...

Muchísimas gracias. Me he quedado sin palabras, de verdad (cosa rara).