NON TOTA VIDETVR



Hace ya algunos años, quien gestiona este blog, tuvo la suerte y el privilegio de escribir, y en parte coordinar, el que, hasta la fecha -y ya agotado- ha sido el manual de Epigrafía Romana más voluminoso y transversal de cuantos, sin ser traducciones de manuales extranjeros, se han publicado en España, el Fundamentos de Epigrafía Latina (Madrid, 2009). Transcurridos varios años, en los que, además, los continuos hallazgos epigráficos en Los Bañales -que pueden verse, prácticamente todos, con acceso a la bibliografía pertinente, en el Museo Virtual de Los Bañales-, el trabajo con inscripciones relativas al culto a las aguas en la península ibérica -que devino en un interesante catálogo epigráfico, publicado no hace mucho- y, también, la edición del repertorio epigráfico completo de la ciudad romana de Santa Criz de Eslava, nos han entrenado como epigrafistas, tenemos ahora el privilegio de impartir la asignatura "Epigrafía e instituciones romanas" en el marco del Diploma en Arqueología que, paralelo al Grado en Historia, ofrece la Universidad de Navarra. Enseñar Epigrafía, en una escuela como la de esa Universidad, marcada por el magisterio de D. Álvaro d'Ors y de Dña. Carmen Castillo, es una circunstancia que no puede definirse de otro modo mejor que con la palabra antes citada: "privilegio". En un momento en que, además, la presencia de esta disciplina en los planes de estudio universitarios, en España, está experimentando un notable retroceso, la noticia, ya per se, merecía una celebración en el contexto de Oppida Imperii Romani

Precisamente, preparando algunas de las primeras clases de la materia nos hemos tropezado con un texto, poco conocido, que narra la que, acaso, con la transcripción que hace Plinio el Viejo (Plin. Nat. 3, 136) de la inscripción del trofeo augústeo de La Turbie (CIL V, 7817), pueda ser la primera autopsia epigráfica documentada en la literatura latina. Se trata de un pasaje de los Epitaphia de Ausonio (Auson. Epitaf. 32) que lleva el título -que no puede ser más propio de esta disciplina epigráfica- de nomine cuiusdam Lucii sculpto in marmore ("sobre el nombre de un cierto Lucio, esculpido en el mármol"). En él, Ausonio, realiza, línea a línea una autopsia a una inscripción, muy dañada -que, de hecho, motiva que el de Burdeos termine lamentando que con la desaparición de las letras, desaparece, también, el recuerdo funerario- en la que sólo algunas letras son perceptibles y otras, ya borradas, dejan la función de ese monumento, y el nombre de para quien se erigió, en la más completa ambigüedad e inutilidad sensación de frustración que hemos sentido alguna vez todos los que nos hemos dedicado a la ciencia de leer, descifrar, datar y contextualizar inscripciones romanas (ver algunos retos aquí, en un viejo trabajo nuestro, muy consultado). Toparnos con ese texto, y traerlo aquí para que uno de sus versos -"la parte superior (de la inscripción) se ha perdido", non tota uidetur, "no se ve completa"- nos parecía una buena excusa para hacer una reflexión que, por un lado, reactivase la sección Epigraphica de este blog -donde hay abundante material en red para el estudio de las inscripciones romanas- y, por otro, hiciera balance de algunos recursos digitales nuevos que han ido incrementando los que, sobre Epigrafía Latina, estaban al alcance del estudioso hasta la fecha, señal sin duda del dinamismo de la "ciencia de las inscripciones", como a veces se la ha definido.

[1] Desde la pasada primavera contamos en España con una obra que está llamada a ser básica, necesaria, para el estudiante y estudioso de las inscripciones romanas. Se trata del volumen Siste uiator! La Epigrafía en la antigua Roma (Alcalá de Henares, 2019), coordinado por Antonio Alvar Ezquerra y nacido en el marco de una visitadísima exposición arqueológica que, en Alcalá de Henares, hizo las delicias de decenas de miles de personas a mediados de año. Nosotros contribuimos a uno de los capítulos del libro -en un volumen que reúne a los mejores epigrafistas del país- con un texto sobre la utilidad de la Epigrafía como ciencia al servicio de nuestro conocimiento del pasado (pincha aquí donde se puede ver, además, el índice del volumen).

[2] Por otra parte la necesidad de acercar la Epigrafía, y su singular semiótica comunicativa en la Antigüedad, al gran público, ha hecho que al caudal de vídeos que ya existían sobre esta disciplina en YouTube -muy útiles las Prácticas de Epigrafía Romana de la UDIMA y, también, los que hace ya varios años, tuvimos la oportunidad de componer para el Canal UNED, sobre las inscripciones romanas en general y sobre las officinae lapidariae en particular (que inspiró una conferencia que impartimos en 2016 en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria)- se hayan sumado, al menos que sepamos, dos extraordinarios. El primero, el que la Universidad de Alcalá, con participación del equipo del Centro CIL II de Alcalá de Henares, elaboró como medio promocional para la exposición antes citada (pincha aquí) pero, también, un antiguo vídeo portugués, con explicaciones del gran epigrafista José d'Encarnaçao, titulado "A importancia do monumento epigráfico como fonte de conhecimento" que sólo ahora ha comenzado a difundirse. 

[3] Tras el extraordinario auge, en los años noventa, de los bancos de datos digitales empleados como motores de búsqueda de inscripciones (la mayoría accesibles en el lateral de este blog bajo el rótulo "Buscadores de Epigrafía" pero, también, agrupados en el portal EAGLE) y consolidada ya la era de la Epigrafía 3D -cuyas prestaciones para la lectura de inscripciones dañadas son cada vez más evidentes, como repasamos en una contribución a un coloquio sobre el tema el pasado mes de junio en la Universidad Complutense de Madrid: pincha aquí para conocer algunas de esas experiencias y proyectos, con enlaces a sus homepages- un nuevo buscador de inscripciones ha sido capaz de conjugar ambas cosas, la reunión de éstas en formato html y, también, su georeferenciación topográfica y el acceso a su visionado digital. Se trata del magistral Directorio de inscripciones de Augusta Emerita que recopila cerca de 300 inscripciones de la capital de Lusitania con un elenco de información tan abundante sobre cada una de ellas que resulta, realmente, sobrecogedor. 

En definitiva, son sólo algunos nuevos recursos -que unir a la publicación, ya, en Open Access, del volumen II del Corpus Inscriptionum Latinarum, las Inscriptiones Hispaniae Latinae- que ayudan a que el estudio de las inscripciones romanas siga, esencialmente, sometido a los mismos retos que asaltaron a Ausonio de Burdeos en la autopsia de que dejó constancia en sus Epitaphia pero, también, caminen hacia un futuro marcado, sin duda por las nuevas tecnologías. 




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