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SAN ESTEBAN DE GORMAZ (Soria)

















[Sobre estas líneas, tres de las inscripciones que pueden verse en San Esteban de Gormaz, las dos primeras estelas en el número 77 de la Calle Mayor -CIL, II, 2823 y 2828- y la última, también otra hermosa estela de cabecera circular -semejante a CIL, II, 2824, visible en la fachada del citado portal-, apoyada en la base de uno de los muros de la iglesia de San Miguel, en la parte alta de la localidad]

Situación: Los seguidores de Oppida Imperii Romani ya saben del encanto que -para quien escribe estas líneas y, en general, para cualquier historiador de la Antigüedad- tienen las inscripciones romanas reutilizadas (sigo recomendando vivamente la lectura del capítulo de MILLAR, F.: "Epigrafía", en Fuentes para el estudio de la Historia Antigua, Madrid, 1984, pp. 93-147 para descubrir el apasionante mundo de la Epigrafía Latina y, también, visitar un viejo post de este blog: pincha aquí). Por este espacio han desfilado, y, además, recientemente, algunos singulares conjuntos epigráficos que, compuestos por este tipo de isncripciones, bien son complemento extraordinario para entender la historia -y la sociedad- de las ciuitates romanas vecinas a aquéllos (caso, por ejemplo, del sensacional repertorio de Oliva de Plasencia en relación al municipio flavio de Capera, en Cáceres, desde donde fueron acarreadas la mayor parte de las piezas que lo componen, o del magnífico conjunto de Tritium Magallum, en la actual Tricio, en La Rioja), bien -en otros casos- esas inscripciones son, prácticamente, el único testimonio, de la existencia de esas ciuitates y la única fuente para conocer a sus antiguos pobladores (caso, paradigmático además, es el del Cabezo Ladrero de Sofuentes, en Zaragoza). El ejemplo que traemos a este post, el municipio soriano de San Esteban de Gormaz es otro ilustre caso de este tipo de hermoso -y hasta "romántico"- fenómeno de la epigrafía reutilizada. Es cierto que las inscripciones que pueden verse rempleadas en el caserío de la localidad constituyen un porcentaje relativamente exiguo y pequeño -pincha aquí- respecto del total de las que proceden de su término municipal -pincha aquí- pero el estado de conservación de las primeras, lo que sobre el lugar se ha dicho en la bibliografía especializada -con un debate, desde luego, muy formativo para cualquier estudiante y estudioso de la Historia Antigua-, y, sobre todo, su proximidad a dos visitas arqueológicas de esas que resultan obviamente inexcusables para un amante de la Arqueología hispanorromana y aun para un profano -Vxama (Osma, Soria), a apenas 12 kilómetros, y Clunia (Coruña del Conde, Burgos), de la que sólo le separan 25 kilómetros- le confieren un espacio privilegiado en la epigrafía peninsular que, sin duda, justifica su presencia en este blog aunque seguidamente veremos que no está tan clara la relación entre San Esteban de Gormaz, las inscripciones latinas que en dicho enclave se pueden visitar y la existencia de una ciudad hispanorromana en el casco urbano de la localidad soriana o en su entorno inmediato por más que esto sí haya llegado a plantearse. Efectivamente, las "piedras con letras" reutilizadas en construcciones siempre han despertado una cierta fascinación entre los investigadores. Ya fue así en época del Renacimiento y del Barroco (muy sugerente, como panorámica general, resulta el trabajo de GIMENO, H.: "El descubrimiento de Hispania", en Hispania. El Legado de Roma. En el año de Trajano, Zaragoza, 1998, pp. 25-35) y continuó siéndolo durante los siglos XVIII y XIX uno de los periodos álgidos en la recopilación de este tipo de antigüedades por sabios y eruditos locales (imprescindible consultar, como ejemplo de ese meritorio quehacer, los volúmenes dedicados a Epigrafía por el Gabinete de Antigüedades la Real Academia de la Historia -especialmente ABASCAL, J. M., y GIMENO, H.: Epigrafía Hispánica, Madrid, 2000- y el material que, procedente de los fondos de dicha institución, se ha volcado con extraordinario mérito por el equipo del Prof. Dr. D. Juan Manuel Abascal, de la Universidad de Alicante, en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes: pincha aquí para obtener un pdf de parte de esa tradición manuscrita, una traditio, que, de hecho, ha garantizado la conservación hasta nuestros días de noticias sobre muchas inscripciones hoy ya perdidas: no dejes de consultar la sección Anticuarios y Epigrafistas de la página del Centro CIL II de Alcalá de Henares). Además de ese atractivo consustancial a la reutilización arquitectónica de material epigráfico romano, el conjunto de San Esteban de Gormaz -próximo a otros repertorios epigráficos ilustres como el burgalés de Lara de los Infantes (ABÁSOLO, J. A.: Epigrafía romana de la región de Lara de los Infantes, Burgos, 1974)- ha sido objeto de controversia científica respecto de su adscripción a los territoria de las vecinas Vxama o Clunia o bien respecto de su pertenencia a una ciudad de nombre aun por identificar, debate difícil de cerrar y que aparece muy bien resumido en un trabajo de J. Gómez-Pantoja y F. García, los principales editores de las inscripciones de esta localidad, trabajo publicado en 1995 en el Boletín del Seminario de Arte y Arqueología de Valladolid y del que se ofrece acceso a él, en formato pdf, más abajo, a propósito, precisamente, de la ruta que se propone para contemplar las inscripciones que han originado la polémica.  
Acceso: Situado en el vértice más occidental del territorio soriano, el célebre pueblo de San Esteban de Gormaz -citado en el Cantar de Mío Cid, pincha aquí- ofrece, además del atractivo epigráfico que se presenta en este post, un notable encanto turístico gracias a sus iglesias, a su castillo y a su plaza mayor, atractivos todos normalmente bien promocionados en los ámbitos turísticos de la provincia (pincha aquí), una situación "central" que ya tenía en la Antigüedad al estar ubicada en la vía de Caesaraugusta a Asturica Augusta. Además, la localidad está cerca de inexcusables hitos turísticos sorianos como Berlanga de Duero, Calatañazor o Gormaz -la primera y la última con dos espectaculares castillos, el de Gormaz uno de los mayores de Europa visible, de hecho, desde San Esteban- y de otros de la vecina provincia de Burgos como Aranda de Duero. El repertorio, visitable, de inscripciones romanas se encuentra muy bien localizado en el casco urbano de San Esteban de Gormaz en dos puntos que, además, permiten el acceso a otros tantos atractivos patrimoniales de la localidad y facilitan al visitante obtener una completa panorámica de tan monumental municipio, por un lado la C/Mayor -con sus hermosos soportales- y, por otro, la iglesia de San Miguel, en la parte alta del pueblo. Para acceder a ambos puntos lo mejor es bordear todo el pueblo siguiendo el curso del río Duero y estacionar en las proximidades de la iglesia de la Virgen del Rivero. De ahí, en apenas 200 metros se alcanzan los puntos de interés de la C/Mayor y, también en poco tiempo, tras una ligera y agradable subida, se llega a la Iglesia de San Miguel que conserva otra inscripción embutida en la parte baja de uno de sus muros laterales (el opuesto al pórtico de acceso, hermosísimo), una iglesia que constituye, además, el icono turístico de la villa y cuya visita aconsejamos vivamente.
Tipología: GARCÍA-MERINO, C.: "Un olvidado núcleo de población hispanorromano: el yacimiento de San Esteban de Gormaz (Soria)", Hispania Antiqua, 7, 1977, pp. 165-229 y, antes, TARACENA, B.: Carta Arqueológica de España. Soria, Madrid, 1941, pp. 146-147 habían sugerido que la notable concentración de material epigráfico en San Esteban de Gormaz podría ser un indicio a tener en cuenta para valorar la existencia en la zona de una antigua ciudad romana, hipótesis en la que, además, poco después, ABASCAL, J. M.: "Quintus Calvisius Sabinus y un posible municipio flavio en San Esteban de Gormaz (Soria)", Studia Historica. Historia Antigua, 2-3, 1984-1985, pp. 141-149 abundaría demostrando, a partir de CIL, II, 2828, que no sólo San Esteban de Gormaz fue una ciuitas sino que, además, recibió su estatuto municipal en época flavia, a juzgar por la Quirina tribus en la que aparece circunscrito el protagonista de la inscripción en cuestión, un tal L. Terentius Paternus. Algunos años después, GÓMEZ-PANTOJA, J.: "Castillos en el Duero", Gerión, 7, 1989, pp. 241-249, sin embargo, salió al paso de estas teorías -o, al menos, exigió prudencia respecto de ellas- llamando la atención -sin zanjar el tema- de que el repertorio epigráfico del núcleo que nos ocupa era mayoritariamente funerario y que, precisamente, las piezas de carácter honorífico (la mención a los decuriones -"miembros del consejo de gobierno ciudadano", podríamos decir- en CIL, II, 2822 -sobre la que luego volveremos- y a éstos y a un patronus -una suerte de "benefactor cívico"-, M. Aemilius Lepidus, en CIL, II, 2820) eran las que más dudas planteaban respecto de su procedencia que bien podría relacionarse con la vecina Vxama, aunque, como apuntó C. García Merino, pensar en un traslado tan notable de restos no dejaba de ser sorprendente y hasta algo insólito (aunque no siempre, desde luego). J. Gómez-Pantoja -y, seguro que, el lector amante de las polémicas históricas disfrutará leyendo su trabajo y los dos anteriores, el de C. García Merino y el de J. M. Abascal- consideraba, sin embargo, que el área de San Esteban -tan castigada en los periodos de la Reconquista- hubo de fortificarse en varias ocasiones y encontró en la cantera que suponían -hacia el siglo X- los restos arruinados de las antiguas Clunia y Vxama, su mejor fuente de aprovisionamiento de piedra, piedra que incluyó a muchos de los tituli sepulcrales de las necrópolis de esas antiguas ciudades. La propia adscripción del enclave a la Quirina tribus -que dio por válida J. M. Abascal- podría, además, encontrar problemas -aunque es bien conocida la ambivalencia tribal de muchos municipia Flauia, con convivencia de adscripciones a la Quirina y a la Galeria tribus- una vez que, procedente de San Esteban, hay una inscripción pública que alude a un ciudadano, [C(aius) Calvisi]us Sabinus, adscrito a la Galeria tribus (CIL, II, 2822), la tribu, precisamente, de los Vxamenses y aun una segunda pieza, epitafio de L. Arquius Co[---] (CIL, II, 2830), también evidencia la tribu Galeria (este tema es tratado por FASOLINI, D.: Le tribù romane della Hispania Tarraconensis. L'ascrizione tribale dei cittadini romani nella testimonianze epigrafiche, Milán, 2012, pp. 502-503, un título sobre el que pronto volveremos y que va camino de convertirse en una referencia inexcusable sobre la cuestión). En general, suscribiríamos la propuesta dada por ESPINOSA, U.: "Las ciudades de arévacos y pelendones en el Alto Imperio: su integración jurídica", en I Symposium de Arqueología Soriana, Soria, 1984, pp. 305-324, esp. p. 313, que se mostraba partidario de no concluir sobre el carácter urbano del lugar. Muy recientemente -y ofrecemos desde aquí acceso a esas páginas porque nos parecen una síntesis, como el libro del que proceden, sencillamente, ejemplar- D. Fasolini se ha ocupado del catálogo epigráfico de San Esteban de Gormaz llegando a la conclusión de que -dadas las dudas que, sobre su procedencia Uxamense o Cluniense, existen sobre algunas de las piezas de aquél- lo más lógico es pensar que el vacío epigráfico que caracteriza a ambos centros urbanos vecinos -y en especial a Vxama- se deba al traslado de sus monumentos, en época altomedieval, a San Esteban de Gormaz que, por tanto, no sería local de ninguna ciudad antigua (ver pp. 500-507, enlazadas para descarga algo más arriba, de un título, el firmado por D. Fasolini, que, desde luego, es más que un estudio sobre las tribus de los ciues Romani de la Tarraconense y constituye un catálogo de referencia sobre ciudades hispanorromanas de dicha provincia: ¡a tener muy en cuenta!) sino que, sencillamente, fue "punto de llegada" de un notable caudal de monumentos epigráficos para ser embutidos en su muralla. Sea como fuere, lo que está claro es que este recoleto pueblo soriano -que a finales de Agosto retrocede a la Edad Media en una feria altamente recomendable (pincha aquí)- como escribiera el propio J. Gómez-Pantoja en el artículo de Gerión que antes hemos citado, es un ejemplo de cómo las inscripciones latinas fueron valoradas en un momento concreto de la historia, "bien (...) por su valor constructivo, por ser recuerdos de un pasado esplendoroso y lejano o como testimonios de la memoria colectiva de una provincia" (Gerión, 7, 1989, p. 248) y, sólo por ello -y por lo seductora de la polémica historiográfica que acompaña a dichas piezas- la visita del lugar es recomendable y resultará gratificante y educativa para quien la emprenda.
Descripción: Como se dijo en el pie de las imágenes que encabezan este post, es el número 77 de la céntrica Calle Mayor el que concentra el repertorio más notable de restos epigráficos de San Esteban de Gormaz y, además, todos ellos hermosos y justificación de una detenida visita a este pueblo soriano. Así, en la fachada de esa vivienda, y además de algunos relieves decorativos -seguramente de algún monumento funerario, tal vez incluso de alguna estela, el tipo de monumento más representado en la zona- en la esquina lateral derecha de aquélla, el visitante puede contemplar, sobre una de las ventanas de la casa, la pieza CIL, II, 2828, hermoso epitafio de los Terentii del que se conservan la inscripción -una estela dedicada por Terentia Aucia a su marido L(ucius) Terentius Paternus, de cincuenta y seis años, adscrito, además, a la Quirina tribus y a la joven Terentia Paterna, de sólo diecisiete (ver foto, la segunda, en al parte superior de este post)- y la parte baja del relieve ornamental de la estela, en esta ocasión a base de arquillos; también el hermoso epitafio de la joven Nice, la esclava (ancilla) de una tal Atilia -CIL, II, 2823-, ésta pieza sobre otra de las ventanas, la derecha, de la mansión; y, por último, CIL, II, 2824, una estela completa -también con cabecera de rosa hexapétala- sepulcro de varios Cornelii y de varios Valerii. El conjunto -y la visita- puede completarse con una cuarta inscripción ubicada en la vivienda frente a aquélla a la que estamos haciendo referencia, HEp11, 508, con alusión a un posible [m]edicus (para el asunto de los oficios en la documentación epigráfica hispanorromana, el lector curioso disfrutará con los trabajos de RODRÍGUEZ NEILA, J. F.: El trabajo en la Hispania Romana, Madrid, 1999 ). Todo este material, ha sido dado a conocer y revisado por trabajos como ARTIGAS, P.: "Por tierras de gesta. San Esteban de Gormaz II: la Epigrafía Romana", Boletín de la Sociedad Española de Excursionistas, 40, 1932, pp. 3-60; GÓMEZ-PANTOJA, J. y GARCÍA, F.: "Viejas piedras, nuevas lecturas. Inscripciones latinas de San Esteban de Gormaz", en Las diferentes historias de letrados y analfabetos, Alcalá de Henares, 1994, pp. 213-221 o "Nuevas inscripciones latinas de San Esteban de Gormaz (Soria)", Boletín del Seminario de Arte y Arqueología, 61, 1995, pp. 185-194 o "El culto a Hércules y otras novedades epigráficas de San Esteban de Gormaz (Soria)", Studia Philologica Valentina, 5, 2001, pp. 73-101, estudios todos que, junto con los citados en el apartado de "Bibliografía" deberá consultar quien quiera saber más sobre estas inscripciones, sobre el repertorio del que forman parte y, además, conocer la problemática inherente a cada uno de los textos que, además, no es escasa.
Bibliografía: Un repertorio epigráfico como el de San Esteban de Gormaz constituye, sin duda, una buena excusa para que los lectores de este blog -especialmente si son estudiantes- entiendan cómo ante un conjunto de inscripciones a disposición del investigador, el rigor en el seguimiento de todas las noticias bibliográficas que nos las han transmitido resulta fundamental. En el caso del que nos ocupa -y sin ánimo de exhaustividad- se podría decir que la traditio -ese proceso a través del cuál se van transmitiendo los textos- comenzó con LOPERRÁEZ, J.: Descripción histórica del Obispado de Osma, Madrid, 1788 -un erudito español del siglo XVIII- que dio noticia -y el libro está disponible on line gracias a la Biblioteca Digital de Castilla y León- sobre algunas de las piezas, siguió -poco después- con E. Hübner y su Corpus Inscriptionum Latinarum (Berlín, 1869) y tuvo sus hitos más recientes -además de todas las meritorias noticias aportadas por C. García Merino, J. Gómez-Pantoja, J. M. Abascal o F. Gómez- en JIMENO, A.: Epigrafía romana de la provincia de Soria, Soria, 1980 y, finalmente, en la colección de trabajos que fue citada más arriba a propósito del repertorio visitable. De todos esos repertorios y de todos esos autores podemos obtener información que, además, si los leemos con detalle, trascenderá la propiamente epigráfica e incidirá en aspectos arqueológicos, históricos y sociales del enclave y de las ciuitates de su entorno. Por ejemplo, ya es sintomático que el volumen II del Corpus Inscriptionum Latinarum (p. 387) incluya San Esteban de Gormaz en el bloque de inscripciones consagrado a Vxama afirmando "tituli origine sine dubio Uxamenses praeterea reperti sunt in Alcubilla del Marqués, Gormaz et San Esteban oppidis vicinis", es decir, que "inscripciones Uxamenses, sin duda, de origen, han sido localizadas en los núcleos vecinos de Alcubilla del Marqués, Gormaz y San Esteban de Gormaz" (¡cuánta información se puede obtener de la lectura de estos pequeños preámbulos -las praefationes- del Corpus Inscriptionum Latinarum! ¡aunque estén en Latín o, quizás, precisamente porque están en Latín!). El segundo hito clave en esa transmisión de los textos y de las circunstancias de hallazgo de las inscripciones de San Esteban de Gormaz lo constituyó el trabajo de JIMENO, A.: Epigrafía romana de la provincia de Soria, Soria, 1980, pp. 110-124, nºs 93-105 que supone un buen ejemplo de la praxis que, en los años setenta y ochenta del siglo XX, llevó a muchas instituciones locales y provinciales -en este caso a la Diputación de Soria- a auspiciar corpora epigráficos de carácter regional. A. Jimeno describe de manera muy minuciosa los soportes, se detiene con primor en el análisis de los textos -y, en especial, en la onomástica de sus protagonistas- y, además, aporta interesantes datos sobre las noticias antiguas de cada una de las piezas.
Recursos en internet: Muy discretamente, el pasado romano del enclave es aludido en la sección de Historia de la primera página que, sobre el municipio (pincha aquí), arroja Google como resultado de búsqueda lo que, desde luego -unido al hecho de que ninguna de las inscripciones esté mínimamente señalizada ni dotada de un sencillo panel explicativo- no resulta del agrado de quien escribe estas líneas, que sigue creyendo que el patrimonio arqueológico -y también el epigráfico y, especialmente, si cabe, el epigráfico- debe ser puesto en valor de una forma, además, muy sencilla de hacerlo cuando aquél forma parte del paisaje urbano contemporáneo, como es el caso (tampoco aparecen individualizados estos restos en el catálogo de monumentos que, para el municipio, propone la misma página: ver aquí o la del Ayuntamiento de San Esteban de Gormaz). Tal vez por ello, este singular conjunto epigráfico -que tanto se ha pasaeado, como se ha visto más arriba, por la bibliografía especializada- apenas está presente en red y sólo las alusiones a las fichas de Hispania Epigraphica OnLine o a los artículos que han sido recopilados más arriba pueden ofrecer algo más de luz para preparar una visita a este conjunto que, ojalá, sea más conocido a partir de su inclusión en este cuaderno de "recursos y bibliografía sobre yacimientos arqueológicos romanos, especialmente urbanos" que pretende ser Oppida Imperii Romani.
Recomendaciones: Desde luego, la recoleta proivincia de Soria es todo un paraíso para el turista, paraíso que sorprende, además, a quienes lo conocemos y a quienes viajan a él por primera vez. Ya lo hemos hecho constar aquí a propósito de posts referidos a otras ciuitates del conuentus Cluniensis (en especial Numantia, Vxama y Clunia pero también la no excesivamente lejana Segouia) y no es éste espacio para reiterar esas recomendaciones que, además, han estado presentes en cada uno de los apartados de este post. Además de visitar con detalle el casco urbano de San Esteban y de, si es posible, hacer coincidir esa visita con su ya consolidada feria medieval estival -de la que se habló más arriba-, acercarse a San Esteban de Gormaz es la excusa perfecta -o a la inversa- para visitar el hermoso enclave de El Burgo de Osma. Esta localidad es la típica, hermosa, monumental y sobria ciudad castellana que parece haberse detenido en el tiempo. Pasear por el entorno de su catedral y por los pórticos que conducen a su siempre agitada Plaza Mayor resulta, especialmente en otoño, primavera y verano, una auténtica delicia. En dicha plaza, además, hay abundante oferta para degustar la extraordinaria y siempre casera gastronomías castellano-leonesa (pincha aquí). Una buena, y asequible opción, puede ser, en este sentido, el Restaurante Capitol donde puede comerse, incluso en festivos, por apenas 10 €. Para quien esté de paso y no tenga tiempo para detenerse en el casco urbano de El Burgo de Osma puede encontrar otros restaurantes acogedores y económicos al pie de la carretera que se dirige hacia Soria, ya a la salida del núcleo urbano. 

IVLIOBRIGA (Retortillo)

















[Sobre estas líneas, dos características instantáneas de Iuliobriga: arriba la calle porticada con viviendas (los pilares de la calle fueron recreados por A. García y Bellido en sus históricas excavaciones en el lugar) y abajo, en primer término, el área porticada del foro, junto a la ermita románica de Santa María]


Situación: Desde luego -ahora que estamos a un año de la conmemoración del bimilenario de Augusto (que, por cierto, inspirará importantes reuniones científicas y coloquios de diversa índole; hasta donde sabemos, uno en la Universidad de Sevilla en Septiembre 2013, otro en Madrid en Mayo de 2014 -organizado por la Universidad Complutense-, también, una nueva cita de la serie Tarraco Biennal, en Noviembre de ese mismo año en Tarragona y hasta la Semana Romana de Cascante, que cumplirá ese año su novena edición -ya está disponible el programa de la octava, para el próximo mes de Junio: pincha aquí- abordarán la figura y el legado de este personaje en Junio de 2014)- resulta admirable la capacidad geoestratégica y geopolítica que el emperador Augusto demostró en gran parte de las fundaciones o promociones ciudadanas que a él se le atribuyen. La colonia Caesar Augusta (Zaragoza), por ejemplo, sigue estando hoy en un punto central y equidistante de varias ciudades confiriendo a la capital de Aragón una posición clave a efectos, por ejemplo, logísticos y en el centro, casi exacto, del valle del Ebro, todavía hoy extraordinariamente ponderada. Pues bien -junto a las fuentes del Ebro (el manantial de Fontibre se halla muy cerca y es visible, de hecho, desde las propias ruinas, aunque es preceptivo acercarse a él)- la ciuitas que centra este post de nuestro Oppida Imperii Romani, la cántabra Iuliobriga, tiene, también, algo de esa gran capacidad visionaria del que fuera el primer Princeps de Roma no en vano su instalación debió obedecer a un deseo del propio emperador, de, culminadas las guerras cántabras -hacia el año 15 a. C.- instalar un enclave que controlase la montaña santanderina, su salida al mar y la septentrional área meseteña (sobre el contexto de esta política augústea de fundación de ciudades y, también, sobre su cronología, debe verse este trabajo de ABASCAL, J. M.: "Los tres viajes de Augusto a Hispania y su relación con la promoción jurídica de ciudades", Iberia, 9, 2006, pp. 63-78, pincha aquí). Efectivamente, Iuliobriga está en un punto clave entre el Cantábrico -apenas a escasos 80 kilómetros de Santander, en la pequeña y típicamente pasiega localidad de Retortillo, pedanía de Campoo de Enmedio- y la Meseta, en un punto de paso esencial en la vía Pisoraca-Flauiobriga (Herrera de Pisuerga-Castro Urdiales), no en vano sus ruinas todavía están al pie de la autovía A-67 que enlaza Santander con Palencia. Esa situación -y el hecho de que, prácticamente, sea la única ciudad romana visitable de la actual región de Cantabria (parece que el aserto de Plinio el Viejo sobre que Iuliobriga sería la única ciudad de entre los Cántabros cuyo nombre valdría la pena recordar se ha cumplido en este caso)- convierten a Iuliobriga en visita obligada para quien se acerque a Santander, una ciudad que -no hace falta subrayarlo aquí- bien vale una visita (pincha aquí para algunas recomendaciones que te ayudarán a preparar tu visita a la "novia del mar") por muchísimas razones que no es este lugar para ponderar y entre las que dar un paseo por la playa de El Sardinero no es, desde luego, de las menos importantes.
Acceso: Aunque las ruinas de la ciudad romana de Iuliobriga no están advertidas al pie de la A-67, que es la vía de acceso a la zona de Reinosa para el que viaja desde Santander y, también -dada la condición de encrucijada del propio yacimiento que, en cierta medida, ha heredado la actual capital cántabra- para el que lo hace desde el interior peninsular, apenas uno toma la salida "Reinosa" de la citada vía encuentra las indicaciones oportunas que conducirán al viajero a la zona de aparcamiento del yacimiento arqueológico ubicada justo en el costado del Museo Domus, un singular espacio museográfico que ha recreado una de las viviendas excavadas en la ciudad romana -la denominada "Casa de los Morillos" (que el visitante atravesará cuando se acerque, con el coche, hacia el aparcamiento, dejándola a la izquierda)- y que ofrece, además, una interesante y muy didáctica aproximación a la vida histórica de la ciudad y a los materiales que ha aportado la excavación y que son extraordinariamente representativos de la cultura material típica de una ciudad romana provincial. El Museo Domus es, desde luego, y por ello, visita obligada pero también lo es el conjunto arqueológico cuyos atractivos -foro junto a la ermita románica de Santa María y espacios domésticos tras la ermita, en la zona que "porticara" en su día A. García y Bellido dotando a la zona de una imagen tan característica y reconocible, y antes de llegar a ella, a ambos lados de la carretera de acceso a Retortillo- son descritos más abajo, en el apartado "Descripción" del presente post y, además, están extraordinariamente bien explicados al visitante con un aparato de señalética ejemplar que incorpora unas sencillas recreaciones que facilitan la inteligibilidad de los monumentos por parte del profano. La visita al yacimiento es libre y gratuita, no así la del espacio museográfico cuyos horarios e información de contacto y tarifas aparecen más abajo, en el apartado de "Recursos en internet".
Tipología: Citada por Plinio (Plin. Nat. 3, 21) tanto al referirse al nacimiento del río Ebro (ortus in Cantabris haud procul oppido Iuliobrica: "nacido entre los Cántabros no lejos de la ciudad de Iuliobriga") como al reseñar que, entre los populi -las "ciudades"- de los Cántabros -que indica que eran nueve-, Iuliobrica sola memoretur, es decir, "sólo recordaré Iuliobriga", la ciudad romana de Iuliobriga aparece también referida por Ptolomeo (Geog. 2, 6, 50) que la incluye, igualmente, entre la etnia de los Cántabros (sobre éstos véase AJA, J. R., CISNEROS, M., y RAMÍREZ SÁDABA, J. L. (coords.): Los Cántabros en la Antigüedad. La Historia frente al Mito, Santander, 2008). Nótese que, efectivamente, Plinio, en las dos ocasiones en que alude a ella lo hace como oppidum cuando, en realidad, el lugar que la ciudad romana ocupa no es un lugar elevado, ni fortificado ni cuenta con una gran acrópolis sino que se adapta a un paisaje de medias colinas: visitar Iuliobriga es una prueba más de que -contra lo que algunos aun sostienen- cuando Plinio emplea el término oppida, lo hace, sencillamente, como sinónimo de ciudad, de núcleo urbano, no como reflejo de la fisonomía del mismo (véase al respecto lo que hace tiempo publicamos en un controvertido trabajo en la revista Faventia, 29/2, 2007, pp. 37-46, con mucha bibliografía autorizada sobre el tema). Fundación augústea al término de las guerras cántabras -no en vano la presencia de la legio IV Macedonica está atestiguada notablemente en la zona a través de una serie de hitos terminales alusivos a los prata militaria controlados por dicho cuerpo legionario (ERCantabria, 19, 23, 25-27 -con foto de una de ellas aquí- de Las Quintanillas: sobre esta cuestión es fundamental, además de seguir las consideraciones vertidas respecto de ellos en IGLESIAS GIL, J. M., y RUIZ GUTIÉRREZ, A.: Epigrafía Romana de Cantabria, Santander, 1998, debe verse el trabajo de CORTÉS, C.: "El territorio militar en la Epigrafía de la Hispania Romana: los termini pratorum", en XXth International Congress on Roman Frontier Studies (León, 2006), León, 2009, pp. 91-102)- Iuliobriga debió alcanzar el rango de municipio en época flavia momento en que, de hecho, se revelan notables transformaciones en su urbanismo (para este contexto histórico es fundamentar acceder a la breve nota "Juliobriga en su marco histórico", Cuadernos de Campoó, 4, 1996, accesible aquí de igual modo que para esas condiciones medioambientales y geoestratégicas del lugar tan bien escogidas por Augusto, en la red, es útil el trabajo "El paisaje de Campoó y Julióbriga en época romana", Cuadernos de Campoó, 8, 1999, accesible aquí y con notable aparato bibliográfico). Como consecuencia de esa promoción municipal algunos de los miembros de las élites cívicas del nuevo municipio de derecho latino (véase FERNÁNDEZ VEGA, P., e IGLESIAS GIL, J. M.: "El urbanismo del Norte de Hispania en época flavia", Memorias de Historia Antigua, 23-24, 2003-2004, pp. 119-137, esp. pp. 129-130, accesible aquí) desarrollaron importantes carreras políticas a nivel provincial como es el caso de C. Annius Flauus o de Q. Porcius Vetustinus atestiguados en varios epígrafes de Tarraco (RIT, 330 y 302) en los que el gentilicio Iuliobrigensis ("natural de Iuliobriga") -y en el primer caso, además, Iuliobrigensis ex gente Cantabrorum- está atestiguado (sobre esta cuestión de la movilidad geográfica, también en razón de la promoción socio-política de sus protagonistas, puede consultarse el trabajo que, precisamente, el tándem que ha trabajado en Iuliobriga en los últimos años, ha editado no hace mucho -IGLESIAS GIL, J. M., y RUIZ GUTIÉRREZ, A. (eds.): Viajes y cambios de residencia en el mundo romano, Santander, 2011- y el lector deberá estar al tanto del próximo número, el trigésimo, que la revista Veleia, de la Universidad del País Vasco, consagrará a la cuestión).
Descripción: Como se dijo más arriba, Iuliobriga conserva, fundamentalmente, tres grandes áreas arqueológicas, dos de ellas junto a la ermita románica de Santa María -al parecer instalada sobre la curia del viejo foro local, en uno de los lados del foro romano- y una tercera algo más abajo, saliendo de la zona arqueológica por la misma carretera por la que se accedió a ella, a ambos lados de dicha vía. La visita puede comenzar en el que fuera el foro, la plaza pública de la ciudad romana, configurado (ver planta aquí) como un espacio porticado con una plaza central abierta -del que sólo es visible parte al estar el resto bajo la actual fábrica de la ermita- al que se fueron añadiendo sucesivamente una serie de edificios hacia la parte inferior incluyendo tal vez un templo -del que hoy sólo queda un monumental cajón de cimentación en sillarejo en la parte delantera a la perspectiva desde la que el visitante, desde el panel explicativo, observa la plaza- y varios espacios productivos y artesanales a modo de tabernae instalados, aprovechando, además, los locales creados por el necesario sistema de aterrazamiento con el que los romanos tuvieron que jugar para garantizar la urbanización de las desiguales colinas en que se ubicó la nueva ciudad romana (para el foro, debe verse el sensacional trabajo de CEPEDA, J. J., IGLESIAS, J. M., y RUIZ, A.: "El foro romano de 'Iuliobriga' (Cantabria): nuevas investigaciones arqueológicas", Archivo Español de Arqueología, 82, 2009, pp. 97-114, accesible aquí). Monumentalizado en su día -en especial a partir de Tiberio y, sobre todo, en época flavia, momento en que albergó una monumental estatua de bronce (FERNÁNDEZ, C.: "Fragmentos de una estatua de bronce procedentes de la ciudad romana de Iuliobriga (Cantabria): historia y tecnología", Sautuola, 11, 2005, pp. 127-129, accesible aquí y con utilísima bibliografía sobre la ciuitas que nos ocupa)- fue el corazón de la vida cívica contando, también, con seguridad, con una curia cuya posición queda hoy enmascarada por la ermita de Santa María pero que pudo ser excavada bajo sus cimientos hace algunos años tal como se explica en una publicación del Archivo Español de Arqueología antes enlazada. Además del foro, Iuliobriga ofrece una auténtica lección visual del modo cómo Roma fue adaptando la arquitectura doméstica a las peculiaridades locales. Así, si el visitante, tras contemplar el foro, continúa por la pista que, desde la ermita, se dirige a la zona que aparece en la primera fotografía de las dos que encabezan este post -la denominada de "La Llanuca"- allí, junto a la calle porticada cuyo recorrido coincidiría, grosso modo, con el de la referida pista y cuyo trazado está, además, marcado por los pilares que sustentarían el porche, podrá observar y entender cómo era una vivienda romana típica del Alto Imperio siguiendo, casi, los modelos itálicos, con gran patio central y peristilada y a la que se abrían todas las estancias principales. Sin embargo, si el viajero, tras visitar esta zona, retrocede por esa misma pista en dirección a Retortillo y luego, hacia Reinosa, a ambos lados del foro -y, por tanto, de la carretera de salida de Retortillo- encontrará otras viviendas en las que se han incorporado a la planta elementos como grandes corrrales o se ha reducido el tamaño de los patios centrales, sin duda por las condiciones climáticas que en este lugar la población debió soportar especialmente durante los inviernos (para la evolución de la arquitectura doméstica en Iuliobriga es fundamental el trabajo de FERNÁNDEZ VEGA, P. A.: Arquitectura y urbanística en la ciudad romana de Julióbriga, Santander, 1993, un autor cuyos trabajos sobre organización territorial periurbana -de la que ya hablamos en otro post de este blog, pincha aquí- y sobre arquitectura doméstica son fundamentales: ver lista aquí). Esa reducción del patio central -que ha dado lugar a la acertada denominación de "Casa Bloque"- operada ya durante el siglo II d. C. es extraordinariamente comprensible al visitar el patio que se ha recreado -en realidad, todo el edificio es una extraordinaria y meritoria recreación- en el Museo Domus que ha tomado como inspiración la denominada "Casa de los Morillos" (que el visitante encuentra a la derecha de la vía que, desde el aparcamiento, desciende, por la carretera, hacia Reinosa: ver helifoto aquí). Ese espacio, el Museo Domus es, como antes se dijo, un pretexto más -¡sensacional y envidiable!- para acercarse a Iuliobriga pues en él se puede entender, con bastante claridad, gran parte de lo visto en la arquitectura doméstica de esta ciuitas (por cierto, para quien no pueda acercarse al Museo Domus de Iuliobriga o, sencillamente, no lo encuentre abierto cuando pase por el yacimiento, en el siguiente blog se puede acceder a una completa galería de fotos, sensacional: pincha aquí y en YouTube no faltan usuarios que han subido grabaciones del cubiculum, el atrio, la culina y el triclinium que se recrean en el lugar -pincha aquí-) y, por supuesto, asombrarse ante el estilo de vida romano. ¡Un diez a la iniciativa que, sin duda, está contribuyendo a dinamizar el yacimiento y a acercar el mundo romano a la sociedad haciéndolo inteligible! ¡Desde aquí nos quedamos con la idea que, desde luego, vendría muy bien a muchos yacimientos arqueológicos romanos de nuestro país!
Bibliografía: Puestas en conocimiento de la opinión pública por el erudito de Reinosa Demetrio Duque y Merino en 1885, las ruinas de Iuliobriga han sido, desde entonces, objeto de atención investigadora y científica por J. Carballo y por Á. Hernández Morales en los años cuarenta y cincuenta (véase, por ejemplo, HERNÁNDEZ MORALES, A.: Juliobriga, ciudad romana en Cantabria, Santander, 1947), por A. García y Bellido en los últimos cincuenta y primeros sesenta (algunos de cuyos trabajos están disponibles en la ficha correspondiente a esta ciudad romana en la sección de "Historia y Arqueología de las Civilizaciones" de la Cervantes  Virtual, de consulta obligada) y, desde los años ochenta, por José Manuel Iglesias Gil, Catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Cantabria (pincha aquí para seguir su producción historiográfica, sencillamente abrumadora y con un notable elenco de títulos alusivos a Iuliobriga y al poblamiento romano en Cantabria) y por su equipo que, además, espera, pronto, retomar los trabajos arqueológicos en el lugar: ¡sería, sin duda, una excelente noticia!. Además de los recursos que oportunamente, y para los distintos temas tratados más arriba, se han ido desgranando más arriba, nos parece resultan inexcusables -para profundizar en la singular fisonomía de esta ciuitas de más de veinte hectáreas de extensión- los trabajos de SOLANA SAINZ, J. Mª: Los cántabros y la ciudad de Iuliobriga, Santander, 1981 y la monografía de IGLESIAS GIL, J. M.: Iuliobriga, Santander, 1985. Además de ellos, debe leerse -y en parte está disponible online- la miscelánea IGLESIAS GIL, J. M. (ed.): Arqueología en Iuliobriga (Retortillo, Campo de Enmedio, Cantabria), Santander, 2002 (pincha aquí) que compila casi toda la información disponible sobre el lugar. Una buena síntesis sobre toda la problemática de la ciudad romana, y, también, sobre su reciente puesta en valor, puede obtenerse en PDF -pincha aquí- a través de IGLESIAS, J. M., y CEPEDA, J. J.: "Julióbriga. Una ciudad romana en el Norte de Hispania", Boletín GC: Gestión Cultural, 9, 2004, pp. 2-19. Por último, y a modo de síntesis, remitimos a la voz que, sobre Iuliobriga figura en el Diccionario Akal de la Antigüedad Hispana (SOLANA SAINZ, J. M.: "Iuliobriga (Retortillo)", en ROLDÁN, J. M. (dir.): Diccionario Akal de la Antigüedad Hispana, Akal, Madrid, 2006, p. 515, de validez como aproximación básica a las fuentes que la citan y a sus principales problemas.  
Recursos en internet: Con una buena y bien documentada voz en Wikipedia y su correspondiente ficha en la página Arqueotur, a falta, todavía, de una página web monográfica del lugar, sin duda el mejor documentado site en internet para obtener información sobre la ciudad que centra este post es el que el propio J. M. Iglesias Gil compuso para la sección de Conjuntos Arqueológicos de la Cervantes Virtual (pincha aquí) que incluye, además, enlace a algunas publicaciones antiguas ya arriba citadas y, por supuesto, una notable galería de fotografías (véase también el post de este colega y de J. J. Cepeda en Celtiberia.net). También son recomendables el espacio que dedica a Iuliobriga la página de Turismo de Cantabria/Cantabria Infinita, o el que figura en la sección de Centros de Interpretación de la página de la Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria, ambas con toda la información básica sobre horarios -en especial los del "Museo Domus", visita complementaria inexcusable al paso por el yacimiento- y accesos. Resulta fundamental -como aproximación histórica complementaria de los recursos arriba señalados y, también, como ejemplo del poder "identitario" que esta ciudad romana ejerce sobre la sociedad cántabra- leer el reportaje "Julióbriga, el icono más brillante de la cultura romana en Cantabria", El Diario Montañés, 21/09/2008, disponible aquí.
Recomendaciones: Destino turístico casi centenario, la oferta gastronómica y de alojamientos de Santander es, sencillamente, extraordinaria (pincha aquí para un listado bien argumentado y notable de recomendaciones), sin embargo, fieles a la filosofía de Oppida Imperii Romani sólo dejaremos aquí constancia de aquéllos establecimientos que hemos conocido directamente, de primera mano. Para los alojamientos, son cómodos, buenos y con precios que pueden resultar asequibles en según qué temporadas los vecinos Hotel Silken Rio Santander -frente a la espectacular playa de El Sardinero- y Hotel Santemar (la Cafetería y el Restaurante del Hotel Santemar son, también, recomendables: el último ofrece menús diarios a 16 Euros), ambos, además, con abundantes espacios de aparcamiento si uno viaja en vehículo propio. Cerca de ambos hoteles existe abundante oferta gastronómica de todo tipo y son recomendables la Cafetería La Italiana, en los bajos del casino -unos churros y una bollería extraordinarias, casi con vistas al mar- y, para comidas o cenas, el Restaurante La Cañía, prácticamente frente al Hotel Santemar. Pero, la recomendación "estrella" -toda una joya, un auténtico descubrimiento- para los lectores de Oppida Imperii Romani es el Restaurante El Cazurro, sobre la playa de la Arnía, en Liencres, a menos de diez kilómetros de Santander, literalmente "colgado" sobre la playa. Diariamente ofrece "guisos" para compartir -generosos en cantidad- a tan sólo 5 € que se pueden complementar, además, con rabas, bocartes -extraordinarios- croquetas de calamar y todo tipo de raciones principalmente "marineras", una buena alternativa al afamado -muy visto y aun más concurrido- Restaurante Marucho, en el centro de Santander, en la zona de "Tetuán" al que incluimos aquí conscientes de que despierta pasiones y gustará a muchos pero que, a nosotros, no termina de convencernos (muy pequeño y muy concurrido, mezcla que, normalmente, implica largas esperas, estrecheces, servicio lento...). Antes de terminar este post con el que volvemos a coger el pulso -abandonado desde Marzo, con una entrada sobre Tritium Magallum- a la sección de ciudades quintaesencia de este blog, sí habría que advertir que Retortillo no tiene una cafetería en la que poder tomar algo antes del mediodía, por eso, si el viajero se dirige a Iuliobriga antes de esa hora y quiere tomar un café debe dirigirse a la ruidosa -pero acogedora- y variadísima -en oferta- Cafetería de la Atalaya de la Vega, justo al pie de la autovía que enlaza Santander con Reinosa y junto a la salida que se ha de tomar para acceder a la ciudad romana, como se dijo, perfectamente señalizada al tomar dirección Retortillo. No lejos del yacimiento, al "arqueoturista" empedernido puede acercarse a recorrer, en una agradable excursión senderista, un tramo -supuesto, pues está en discusión- de la vía romana Pisoraca-Flauiobriga, antes citada y al que se acceder por Bárcena de Pie de Concha (pincha aquí para más información y, sobre todo, en este post de Terrae Antiquae, extraordinario, sobre la vía, sus vestigios y sus incógnitas).

VELEIA (Iruña)



[Detalle de las antiguas excavaciones de Veleia: vivienda con mosaico llamado "de los rosetones", cuya recreación puedes ver aquí]
[Pincha aquí para, a través de la web del yacimiento, acceder a la galería de fotos y aquí para unas sugerentes recreaciones virtuales, siempre pedagógicas]


Situación: El yacimiento de Veleia -uno de los más tristemente célebres de la arqueología hispanorromana en los últimos años, tema que aquí obviaremos (algo se dirá más abajo en la sección de Recursos en internet)- se ubica en las cercanías de las localidades alavesas de Trespuentes y Villodas, adscritas al municipio de Iruña de Oca y no demasiado lejos de la Autovía del Norte (ver plano de localización aquí, tomado de la excelente página web del proyecto) lo que la convierte en visita obligada para quien, siendo amante de la Antigüedad, se detenga en los atractivos turísticos que ofrece Euskadi.

Acceso: Perfectamente señalizado desde la Autovía del Norte, desde la capital, Vitoria, apenas se tarda quince o veinte minutos en llegar a la imponente entrada de la antigua ciudad (puede ser útil, nuevamente, este mapa de GoogleMaps para orientar al viajero).
Tipología: Ciudad indígena perteneciente a los caristios según los listados ptolemaicos (Ptol. Geog. 2, 6, 44), aparece también referida en Plinio el Viejo (Nat. 3, 26) como vinculada al conuentus Cluniensis y es profusamente citada como mansio viaria en la vía XXXIV del Itinerario de Antonino (It. Ant. 454, 8 y Ravenn. Cosm. 318, 7) una de esas vías que, además, nos ha obsequiado -gracias al buen trabajo de J. Núñez- con uno de los pocos casos de mutationes ("paradas de postas" al pie de las vías) que conocemos en la Hispania romana: el excavado en Mariturri, no demasiado lejos, precisamente, de la mansio de Veleia (ver publicación, excelente, aquí) ubicada en la vía Asturica-Burdigalam, que enlazaba Astorga con Burdeos (desde el centro de Vitoria y para acceder al área arqueológica, el viajero aun ha de pasar por Mariturri evidenciando este lugar, todavía hoy, su potencial estratégico). Esa posición estratégica de la ciudad de Veleia le valió sobrevivir a la crisis que -desde el siglo III d. C.- afectó a tantas ciudades del Norte peninsular (inexcusable sobre el tema es ya este vídeo que, aunque sobre Bilbilis, es válido para la historia estándar de cualquier ciudad romana del Ebro Medio: pincha aquí) pues durante el siglo IV d. C. fue asentamiento de la cohors I Gallica según nos informa la Notitia Dignitatum.
Descripción: Aunque da la sensación de que la web oficial del yacimiento -ya antes citada y sobre la que volveremos- no se ha actualizado desde los problemas vinculados a la tristemente célebre polémica sobre los supuestos grafitos sobre cerámica con -entre otras cosas- textos en euskera, resulta muy recomendable su consulta que ofrece incluso (desde aquí) materiales para una visita virtual al enclave que puede consolar a quien no pueda acercarse a Iruña. Varios son los atractivos arqueológicos que el visitante puede hoy contemplar en las ruinas de Veleia. En la actualidad -en la zona ubicada a la derecha del camino por el que se accede al espacio amurallado de la antigua ciudad (la muralla es, de hecho, uno de los atractivos del lugar: construida en la tardoantigüedad), al Sur del enclave- se están llevando a cabo excavaciones en la zona comercial que, seguramente, crecería alrededor de la ciudad dada su condición de mansio viaria. En torno a una vía de acceso -y tal como detectó en la fotografía aérea Julio Núñez, el investigador que ahora dirige el equipo arqueológico (ver noticia aquí): sin duda una garantía de método y resultados- parecen abrirse una serie de espacios que bien podrían ser las tabernae de la mansio o, en cualquier caso, los hospitia habituales en este tipo de conjuntos. Ya en el interior del recinto, y tras contemplar la potente muralla (ver foto aquí y aquí propuesta de recreación) el visitante puede también visitar una zona con varios espacios domésticos -algunos notablemente pavimentados con mosaicos, como el que corona nuestro post-) y, en la parte alta del enclave un notable edificio singular que los arqueólogos aun están estudiando para su adecuada interpretación.
Bibliografía: Dos obras recientes son hoy de referencia para aproximarse a la presencia romana en el País Vasco y, a través de ella, a la historia de Veleia: SANTOS, J. (ed.): Los tiempos antiguos en los territorios pirenaicos, Vitoria, 2009 y LARRAÑAGA, K.: El hecho colonial romano en el área circumpirenaica occidental, Vitoria, 2007 (del que no comparto muchas cosas como he dejado claro en ANDREU, J., y PERÉX, Mª J.: "Los Vascones de las fuentes clásicas en época romana: crónica historiográfica (2004-2008)", en ANDREU, J. (ed.): Los Vascones de las fuentes antiguas. En torno a una etnia de la Antigüedad Peninsular, Barcelona, 2009, pp. 147-168 pero que, desde luego, recoge toda la bibliografía sobre la zona y su entorno y es trabajo ya "de referencia"). A partir de ellas -y de la útil síntesis de SOLANA SAINZ, J. M.: "Veleia", en ROLDÁN, J. M. (dir.): Diccionario Akal de la Antigüedad Hispana, Madrid, 2004, p. 962- no es difícil acceder a los principales trabajos publicados sobre el enclave, en concreto el de GIL, E.: Ciudad de Iruña/Veleia (Iruña de Oca). Memoria sucinta de la II Campaña de Excavaciones, Vitoria, 1990 así como los diversos artículos que el antiguo equipo de trabajo de Iruña/Veleia publicó en la revista Arkeoikuska (una amplísima lista bibliográfica, en parte, además, con enlaces a la red, puede consultarse en la página dedicada a Veleia por la enciclopedia Wikipedia: pincha aquí) y, por supuesto, el de NIETO, G.: El oppidum de Iruña (Álava), Vitoria, 1958.
Recursos en internet: Quien hoy teclea en cualquiera de los buscadores al uso los términos que dan título a este post, además de con la página oficial del proyecto (pincha aquí) y con la que a la ciudad romana dedica la enciclopedia Wikipedia, tendrá que medrar entre una gran cantidad de información relativa al "culebrón arqueológico" que sobresaltó a la comunidad científica en el verano de 2006 (ver aquí artículo de síntesis publicado en El País y aquí una síntesis de todo el debate y de sus hitos clave en el siempre animadísimo foro Celtiberia) y que parece haber quedado zanjado con la demostración de la falsificación de gran parte de los grafitos (sospechosamente "originales") localizados por el entonces equipo de investigación, precisamente en las cercanías de la domus cuya imagen aparece presidiendo esta entrada. En medio de todas esas noticias -en las que no vamos aquí a entrar, como más arriba se dijo- sí pueden encontrarse algunas páginas con recursos sugerentes, por ejemplo: la síntesis histórica que hace de la ciudad romana la página Vitoria Today, la ficha que le dedica el Departamento de Turismo del Gobierno Vasco, o alguna página amateur sobre Iruña de Oca, uno de los pueblos próximos al yacimiento, que también ofrece información sobre el lugar. Todas resultan recomendables aunque, como se afirma en algunos de los foros al uso, es cierto que el escándalo de hace algunos años ha empañado en gran medida -también en la red- la imagen del yacimiento. Estamos convencidos que el trabajo del equipo actual (aunque es puesto en cuestión, infundadamente, en algunos vídeos de YouTube: ver aquí) volverá a colocar Veleia en el lugar que merece en el panorama arqueológico peninsular. En cualquier caso, antes de terminar, no nos resistiremos a reivindicar que la labor de difusión -e incluso de promoción- de cualquier enclave arqueológico no debe poner éstos -como para algunos colegas lo ha hecho- bajo sospecha. Sencillamente, hoy en día, la investigación arqueológica tiene que tener capacidad para presentarse como atractiva y "al cabo de la calle" no como vía para obtener recursos (que también pues las administraciones públicas hace tiempo que dejaron de ser una garantía de financiación) sino como medio para ejercitar una responsabilidad social que, desde luego, debemos practicar todos los que tenemos alguna responsabilidad en algún yacimiento arqueológico pues, de lo contrario, poco sentido -al margen de la erudición vacía- tendría nuestra dedicación a la investigación (ver, para nuestra filosofía al respecto algunos posts dedicados al yacimiento de Los Bañales en este blog).
Recomendaciones: Este post sobre Veleia es el primero que este blog dedica a un yacimiento arqueológico de la Comunidad Autónoma Vasca. Por eso, no nos resistimos a recomendar al viajero que, al visitar Veleia, trate de incluir en su ruta otros dos referentes ineludibles de la arqueología en la zona (y que, ojalá, pronto tengan también lugar en este blog): el poblado de La Hoya en Laguardia, en La Rioja Alavesa -unido al nombre de uno de los más insignes prehistoriadores de nuestro país: Armando Llanos- y, por supuesto -y pasando ya al mundo romano- el antiguo enclave portuario y urbano de Oiasso, en Irún, cuyo Museo se ha convertido -de la mano de Mertxe Urteaga, promotora del boletín arqueológico Arkeolan- en un referente en la puesta en valor de la arqueología clásica y en la generación, en su entorno, de actividad cultural y de sensibilización en pro del patrimonio. A nivel de recomendaciones logísticas, turísticas y gastronómicas, y aunque el lector de este post ya conoce mi preferencia por Navarra en general y por Pamplona en particular -que puede también ser un buen punto de partida para acercarse a Veleia (ver aquí)-, desde luego, la ciudad de Vitoria parece el mejor enclave desde el que abordar la visita que aquí se propone. Así, en Vitoria -y aunque habrá, con seguridad, opciones más económicas- el Hotel NH Canciller de Ayala ofrece las comodidades habituales en los hoteles de esta cadena, está, además, ubicado a apenas cinco minutos del centro de Vitoria y, a la vez, muy cerca de las principales vías de salida y acceso a la ciudad y, por tanto, de las que conducen al yacimiento. Lógicamente, la gastronomía vasca y, en particular, la vitoriana, es un motivo más que suficiente para visitar Vitoria -donde, desde luego, la Catedral de Santa María y la popular y hermosísima Virgen Blanca son dos de los principales atractivos artísticos y culturales que se ofrecen al viajero- y cuenta de ese potencial gastronómico puede darse en el restaurante Asador Matxete, a apenas cinco minutos de la Plaza de la Virgen Blanca y junto a la hermosa imagen de Nuestra Señora: un lugar recogido, habitualmente tranquilo en el que probar un buen vino de la zona que contribuya a regar una comida a base de los asados -de carnes o pescados- típicos en la gastronomía vitoriana. Cerca del yacimiento, sobre la autovía, es recomendable el restaurante Ruta de Europa, en una de las estaciones de servicio próximas a Iruña.

CLVNIA (Peñalba de Castro)































[Instantáneas de la ciudad romana de Clunia: espectacular teatro y zona de acceso a algunas de las viviendas excavadas durante el siglo pasado junto a la espectacular basílica]


Situación: En la fachada suroriental de la provincia de Burgos, los restos arqueológicos de una de las ciudades romanas mejor documentadas (también en las fuentes literarias, véase, nuevamente, repertorio de las mismas en SOLANA, J. Mª.: "Clunia", en ROLDÁN, J. M. (dir.), Diccionario Akal de la Antigüedad hispana, Akal, Madrid, 2006, p. 269) de la Península Ibérica se ubican entre los actuales municipios de Coruña del Conde y de Peñalba de Castro, aunque el acceso se realiza a través de éste último.
Acceso: Como se dirá más adelante -en el apartado de Recomendaciones para la planificación de la visita a Clunia y para la dotación de contenido a la misma- la situación de los restos de la ciudad romana permite abordarla desde varias capitales provinciales que no distan más de dos horas del complejo arqueológico: Segovia (a través de la N-110, dirección Soria, apenas 160 kilómetros de recorrido), Soria (96 kilómetros por la N-234 en dirección a Valladolid), o, lógicamente, Burgos, la capital provincial y, por todos sus atractivos, uno de los mejores puntos de partida para acercarse a Clunia (en el Museo de Burgos se conservan algunos materiales procedentes de la ciudad romana). Clunia está sólo a 90 kilómetros de Burgos. Como es habitual en muchas de las ciudades -de los oppida Imperii Romani- que desfilan por este blog, esa situación estratégica ya la disfrutaba la ciudad romana no en vano las fuentes viarias romanas (especialmente It. Ant., 441, 1 y Ravenn. Cosm. 311, 5) la ponían en relación con importantes ciudades del entorno como Pintia (Padilla de Duero, Valladolid) o Vxama (El Burgo de Osma, Soria) siendo, por tanto, eje viario de importantes rutas citadas por el Itinerario de Antonino.
Tipología: Acuñando moneda con rótulo kolounioku en época celtibérica (ver aquí) y, después, bajo Tiberio, con rótulo latino como CLVNIA (ver aquí síntesis y aquí imágenes) -aunque la amonedación de Galba ya había aludido a Clunia en algunos reversos con alegorías hispanas: ver aquí- la historia estatutaria y jurídica -la historia, por tanto- de Clunia es, ciertamente, algo más compleja. Seguramente, la condición colonial que atestigua la documentación epigráfica (CIL, II, 2780 -con foto aquí-) se debió a una decisión de Galba, gobernador de la Citerior cuando se proclama la guerra sucesoria subsiguiente a la muerte de Nerón. Después, alcanzaría el rango municipal seguramente con Tiberio estando documentado un notable conjunto de instituciones locales (quattuoruiri en HEp1, 143b e HEp5, 146g o aediles en HEp5, 146b) y la propia entidad cívica de los Clunienses (la tabla de hospitalidad de C. Terentius Bassus ya alude a éstos antes de la promoción de Clunia al estatuto colonial: CIL, II, 5792 y, con posterioridad, CIL, II, 2784, entre muchas otras: pincha aquí para el catálogo epigráfico de Clunia a través de buscador de Hispania Epigraphica OnLine) y su adscripción a la Galeria tribus (CIL, II, 2800, 2782 o 2785, entre otras) Esa promoción municipal explicaría que muchas de las construcciones conservadas (ver el siguiente apartado) deban fecharse en este momento.
Descripción: Objeto de excavaciones arqueológicas desde los años 50 del pasado siglo -gracias al esfuerzo de P. de Palol-, el recinto arqueológico de Clunia (con una señalética y un acondicionamiento perfecto) ofrece al visitante un paseo extraordinario -y ciertamente sinigual- por la "arqueología del poder" típica de tantas ciudades hispanorromanas. Desde el espectacular teatro (que puedes visitar en vídeo desde aquí, de igual modo que en este otro vídeo -pincha aquí- pueden verse imágenes de las termas), uno de los más espectaculares y amplios de la Hispania romana, el visitante puede conocer de cerca la estructura tradicional de unas termas romanas, una espectacular zona comercial con tabernae abiertas a una gran plaza pública o foro de mediados del siglo I d. C. así como las casas que excavase en los años cuarenta el igualmente ilustre B. de Taracena, ubicadas a la derecha del espacio basilical, otro de los atractivos del conjunto (ver fotos del teatro y de las viviendas en las fotos que coronan este post). Los restos, perfectamente explicados al visitante por una serie de elocuentes paneles descriptivos, son, además, extraordinariamente bien tratados en el folleto-guía que se entrega al visitante al acceder a la ciudad romana folleto en el que -contra lo que, tristemente, es habitual en muchas otras ciudades romanas- se abordan también las cuestiones jurídicas e históricas que afectaron a la vida de la ciudad romana y sin las cuales no se puede entender su despegue monumental a partir de la época pre-flavia fruto de la condición colonial con que le obsequió Galba (de ahí el nombre de Clunia Sulpicia, por Servio Sulpicio Galba, junto con Otón uno de los "hispanos" involucrados en la guerra civil abierta en Roma tras la muerte de Nerón, en el 68-6 d. C.) y -muy especialmente- del estatuto municipal de que debió disfrutar, al menos, a partir de Tiberio (el investigador de la Universidad Complutense D. Martino abordó en su Tesis de Doctorado esta cuestión: un resumen puede descargarse desde aquí: MARTINO, D.: Las ciudades romanas de la Meseta Norte de la Península Ibérica: identificación, estatuto jurídico y oligarquías (ss. I-III d. C.), Madrid, 2004, también disponible en PDF desde la plataforma dialnet; antes, someramente, se había ocupado del tema SAGREDO, L.: "El municipio de Clunia y su distribución monetaria", en El proceso de municipalización de la Hispania romana, Valladolid, 1998, pp. 139-181). Por cierto que, para hacerse cargo de la estructura urbanística de muchas ciudades romanas -aunque Clunia no esté incluida en ella- es utilísimo el recentísimo blog de Arqueovirtual, de Pilar Rivero que no hace mucho incorporamos a nuestra lista de blogs y sites útiles, en el lateral derecho de este blog. Bibliografía: Al margen de las referencias básicas citadas hasta aquí -la entrada sobre Clunia en el Diccionario Akal de la Antigüedad hispana firmada por J. Mª Solana que, en su clásico trabajo Autrigonia romana, zona de contacto Castilla-Vasconia, Valladolid, 1978, ya abordó la problemática cluniense y el trabajo doctoral de D. Martino- la bibliografía sobre la ciudad romana de Clunia debe, necesariamente, pasar por los trabajos de PALOL, P. de: Clunia. Historia de la ciudad y guía de las excavaciones, Burgos, 1994 y por los tres volúmenes publicados hasta la fecha con distintos aspectos relativos a la ciudad romana: V. V. A. A.: Clunia 0. Studia Varia Cluniense, Burgos, 1991; PALOL, P. de y VILELLA, J.: Clunia I. La epigrafía de Clunia, Madrid, 1987; y GURT, J. Mª.: Clunia III. Hallazgos monetarios: la romanización de la Meseta Norte a través de la circulación monetaria en la ciudad de Clunia, Madrid, 1985. Como modelo de arquitectura forense en la Península Ibérica, el espectacular foro de Clunia (la reconstrucción que se ha hecho de su parte alta despertará la opinión, seguramente encontrada, de los visitantes) es una referencia a través de PALOL, P. de y GUITART, J.: Los grandes conjuntos públicos: el foro colonial de Clunia, Burgos, 2000.
Recursos en internet: Como todo un "clásico" -que lo es- en la Arqueología Hispanorromana, Clunia está muy bien representada en internet, tanto en la omnipresente Wikipedia -con excelente descripción de la mayor parte de los restos que el viajero puede contemplar en sus ruinas e incluso página en Facebook- como en la página de Turismo de la Diputación Provincial de Burgos que permite, además, descargar (pincha aquí) el folleto que, normalmente, se entrega en el yacimiento al abonar la entrada, cuyas tarifas y horarios se especifican, precisamente, en esa página de la Diputación burgalesa. Como Clunia es, además, sede de un festival de teatro clásico, la página de dicho evento (pincha aquí) ofrece también notable información sobre la ciudad romana. Al margen de estas tres referencias, básicas, activos foros de discusión sobre Antigüedad hispana como el de Celtiberia también recoge información y descripción de los restos de la ciudad romana que centra este post (accede a esa información desde aquí). Una noticia de la Televisión de Castilla y León (pincha aquí) nos permite, en una entrevista al Presidente de la Diputación de Burgos, conocer de cerca la actualidad investigadora -y, sobre todo, de puesta en valor: modélica- del enclave romano.
Recomendaciones: Por su situación -en el extremo oriental de la provincia de Burgos- la ciudad romana de Clunia puede visitarse bien desde Burgos -ciudad de cuyas excelencias artísticas y gastronómicas huelga hablar aquí (veáse el enlace de turismo de la ciudad: aquí: el redactor de este blog se queda con El Asador de Aranda, en el centro de la ciudad)- bien, incluso, desde Segovia -pues ésta apenas a un par de horas de esta ciudad, también romana-, bien desde Soria de la que -como de Segovia- ya hablamos a propósito de otra entrada de este blog (pincha aquí). Quien magnis itineribus gestiona este blog se acercó a Clunia desde Segovia -tras una noche de descanso en la paz que siempre infunden las ciudades castellanas- en el Hotel Infanta Isabel (muy recomendables las cafeterías de la plaza para el desayuno), y, para reponer fuerzas en el regreso y tras visitar la ciudad romana, se detuvo en el Restaurante Leonor, en Soria, uno de esos restaurantes típicamente castellanos -emplazado en el extraordinario mirador del Mirón- que ha sabido aunar tradición y modernidad y que es, por ello, altamente grato. En cualquier caso, el viajero, según organice su ruta sabrá encontrar en las proximidades suficientes atractivos gastronómicos, culturales y artísticos pues de ellos están llenas las tierras de Castilla y León.