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OLISIPO (Lisboa)












[Cupa funeraria de Ossonoba -IRCP, 50- imitando las duelas de un tónel, objeto en que parecen haberse inspirado este tipo de singulares sepulcros romanos de incineración; monumental bloque arquitectónico -IRCP, 184- procedente de Salacia con dedicatoria a Augusto por Vicanus Bouti f(ilius); y pedestal dedicado a Apolo por el augustalis M. Iul(ius) Tyrannus en Olisipo -AE, 1936, 107-, todos hoy expuestos en el Museu Nacional de Arqueologia de Lisboa]

Situación: Lisboa, capital de Portugal, es extraordinariamente accesible a día de hoy tanto por vía ferroviaria como por unas excelentes carreteras (especialmente grato es el viaje en coche desde España bien desde el Norte -por Vitoria, Valladolid, Salamanca, la Beira Litoral y, a través de la Regiao Centro y de puntos tan sugerentes como Leiria, Batalha, o Fátima, a Lisboa: para esos sugerentes atractivos pincha aquí- bien a través de Elvas/Évora, por Extremadura) o por medio de un transitadísimo aeropuerto. Sirva, además, el presente post para reivindicar la inclusión en la agenda de visitas de cualquier turista lisboeta de algunos lugares representativos de la huella romana en la ciudad y, desde luego, también modélicos del modo cómo pueden ponerse en valor enclaves arqueológicos en mitad de activos y dinámicos cascos urbanos como lo es el de la ciudad del Tajo.
Acceso: Remitimos -como casi siempre que abordamos las hoy grandes ciudades que antaño fueron apacibles municipios y ciuitates latinas- a lo dicho en el apartado anterior. Para acceder a los espacios arqueológicos que constituyen la huella arqueológica de la Olisipo romana se ofrece información suficiente en el apartado "Descripción" de este post. En cualquier caso -y como ha sucedido en muchas otras de las ciudades que dan razón de ser a este blog, prueba de la mentalidad estratégica y logística (diríamos hoy) romanas- si hoy Lisboa es una ciudad abierta a todas las posibilidades de comunicación, su antecesora romana no lo fue menos. Así, conforme a las menciones de Olisipo en los documentos viarios antiguos (It. Ant. 416, 4; 418, 7; 419, 7 y 420, 8 o Rav. Cosm. 307, 1) sabemos que la ciudad era punto de partida de una vía que se dirigía hacia Baesuris (la actual Castro Marim) pero también de otra que se dirigía hacia Bracara Augusta (la actual Braga, en el Norte del país) así como de tres que se dirigían hacia Augusta Emerita por lo que estaba perfectamente conectada con todos los puntos de la provincia.
Tipología: Las numerosísimas alusiones que las fuentes antiguas hacen a Olisipo (que pueden seguirse a través de los textos recomendados más abajo, en el apartado de "Bibliografía") y, en especial, Plin. Nat. 4, 117 permiten saber que la ciudad fue un municipio de ciudadanos romanos desde la época de Augusto teniendo, además, el sobrenombre de Felicitas Iulia que está bien atestiguado en algunas inscripciones latinas procedentes de la ciudad (CIL, II, 185 y 186 o CIL, II, 4992 donde se citan, además, dos IIuiri locales). Precisamente, fue su promoción al estatuto municipal en época de Augusto la que -como se verá más adelante- garantizó la monumentalización de la ciudad durante dicho reinado y hasta, al menos, la época de Nerón (notablemente en el teatro, objeto de acciones munificentes por parte del liberto C. Heius Primus Cato -CIL, II, 183- que pagó la decoración de la frente escénica y de la orquesta del citado edificio, en época neroniana).
Descripción: No es demasiado lo que queda de la antigua Olisipo romana pero sí es verdad que los tres puntos de interés sobre los que aquí nos detendremos son suficientemente atractivos como para que -en la obligada visita que Lisboa supone para quien se acerque a Portugal (ver aquí)- el mundo romano esté presente en dicho recorrido y lo esté por méritos propios. Y dichos atractivos son: el Museu Nacional de Arqueologia, instalado junto al Mosteiro dos Jerónimos, en pleno barrio de Belêm (uno de los más turísticos y hermosos de la ciudad); el Museu do Teatro Romano, cerca del Castelo de San Jorge, con una de las mejores panorámicas de la ciudad del Tajo y que expone -con un moderno diseño museográfico- los restos del teatro romano de la ciudad (ver más datos sobre dicho monumento aquí); y las galerías del monumental criptopórtico del Museu da Cidade, en la Baixa lisboeta que, en cualquier caso, sólo pueden visitarse una vez al año (ver sección "Recursos en internet" de este mismo post para más información y para una visita "de ocasión"). Acudir a los dos últimos lugares citados, el Museo del Teatro y el criptopórtico del Museo de la Ciudad, permite conocer de cerca el notable desarrollo monumental que vivió la ciudad de Olisipo al promocionar al estatuto municipal en época de Augusto tal como, de hecho, recogen y explican con notable acierto los sites aquí citados y los que se recogen más adelante en este mismo post. Pero es que, además, desde hace más de cinco años, el Museu Nacional de Arqueologia -que tiene cerrada su exposición permanente por más que parte de sus colecciones pueden verse online aquí- mantiene abierta la exposición Loquuntur Saxa: Religioes da Lusitânia, un excelente repaso (como excelente e inexcusable es su catálogo: RIBEIRO, J. Cardim: Religioes da Lusitânia: Loquuntur saxa, Lisboa, 2002) -con la excusa de la cuestión religiosa de la antigua provincia Lusitania como telón de fondo- al fascinante repertorio epigráfico del territorio de esta antigua provincia. Se antoja muy útil visitar dicha muestra y conocer de cerca el suculento catálogo de grandes cupae monumentales (sepulcros de incineración abovedados en forma de medio tonel: ver aquí) como las procedentes de Ossonoba (IRCP, 44 y 50, en Faro: para esta ciudad romana ver el post de referencia en el blog Os Romanos na Península Ibérica) que en ella se exhiben; los excelentes testimonios vinculados con el culto imperial tanto con la dimensión oficial del mismo -como el pedestal alusivo a una flaminica procedente de Olisipo (AE, 1953, 255) o la pieza alusiva al homenaje a Claudio por la ciuitas Ammaiensis (IRCP, 615: sobre la ciudad, ver aquí)- como con la devoción que éste despertaba en la población como vector de cohesión de la munificencia local (IRCP, 184 de Salacia, en Alcácer do Sal, ver datos sobre la ciudad romana, nuevamente, aquí) que la muestra ha reunido; las evidentes y emotivas manifestaciones de la religiosidad popular -como el exvoto a las aguas ofrecido en Conimbriga (AE, 1989, 377, en Condeixa, ciudad que ya fue objeto de atención en otro post de este blog: ver aquí, y sobre la que existe notable material audiovisual y 3D aquí)- y de la oficial -como el pedestal en honor de Venus dedicado por Seuera in honorem Rufinae Reburrini f(iliae) (AE, 1961, 356) en la Ciuitas Igaeditanorum, en Idanha-a-Velha- que marcaron la vida espiritual de los antiguos habitantes de estas tierras; y, en fin, los notables ejemplos que, sobre la variedad de los tipos de monumentos epigráficos funerarios -desde los espectaculares y costosísimos altares como el de IRCP, 210, de Caetobriga, cerca de Tróia a los modestos de fábrica como AE, 1984, 460 también de Caetobriga, ver aquí-, puede aprehenderse a partir de las piezas expuestas en la muestra. En definitiva, un excelente paseo en torno a lo que la documentación epigráfica puede ofrecer a la investigación del historiador de la Antigüedad (tema sobre el que, por cierto, resulta muy útil el trabajo de ABASCAL, J. M.: "Epigrafía Latina e Historia Antigua", Antigüedad y Cristianismo, 12, 1995, pp. 437-447, disponible online aquí: muy recomendable).
Bibliografía: Una buena síntesis la aporta OSLAND, D.: The Early Roman Cities of Lusitania, Oxford, 2005, pp. 19-25 una reciente y meritoria monografía que recoge y analiza -como de otras ciudades de dicha provincia- todas las evidencias disponibles y que puede actualizar el sensacional panorama documental descrito por un válido trabajo de MANTAS, V.: "As cidades marítimas da Lusitânia", en Les Villes de Lusitanie Romaine, París, 1990, pp. 149-206, esp. pp. 160-173. Con carácter general, y a modo de diccionario con todas las referencias que dan sobre Olisipo las fuentes antiguas y una buena síntesis de la problemática arqueológica de su urbanismo, puede verse GUERRA, A.: "Olisipo (Lisboa)", en ROLDÁN, J. M. (dir.): Diccionario Akal de la Antigüedad Hispana, Madrid, 2006, pp. 686-687 y, también, ALARCAO, J.: Roman Portugal. II, Warmmister, 1988, pp. 123-126.
Recursos en internet: Desde una perspectiva general, sobre Olisipo puede obtenerse información a través de la versión portuguesa de la Wikipedia o de la siempre recurrente Tarraconensis, esta vez, tal vez demasiado escueta. Y muy documentado, aunque también desigual y farragoso, es el tratamiento que dedica a la Lisboa romana el Blog De Lisboa que, en cualquier caso, repasa todas las menciones a la ciudad en las fuentes antiguas lo que hace especialmente útil dicha entrada. Una síntesis sobre los principales restos arqueológicos romanos de la antigua Olisipo puede verse en la página del Centro Nacional de Cultura de Lisboa. Por su parte, la página web antes citada a propósito del Museo del teatro romano ofrece también una muy buena síntesis sobre la Lisboa romana, que no debe dejar de consultarse (pincha aquí). Recientemente, TVE emitió un simpático reportaje sobre el criptopórtico que -efectivamente, y como antes se dijo, sólo se abre una vez al año (ver datos aquí)- puede servir para conocer de cerca y visitar -si quiera "virtualmente"- dicho monumento (pincha aquí) sobre el que está accesible online un trabajo muy descriptivo y conocido del Prof. J. d'Encarnaçao (pincha aquí). Muy útil también como guía del viajero es la información ofrecida por la página E-Cultura que analiza, en detalle, los lugares lisboetas en los que se pueden contemplar vestigios romanos.
Recomendaciones: Lisboa merece tantas visitas -con una, ciertamente, no basta- que en estas líneas finales sólo haremos dos recomendaciones. Una, la primera, arqueológica, inexcusable: emplear un día para, recorriendo Sintra y su entorno, visitar el sensacional repertorio epigráfico del Museu Arqueológico de Sao Miguel de Odrinhas, enclavado en el centro del que sería el ager Olisiponensis, es decir, el territorio rural administrado por el antiguo municipio romano. La segunda, descubrir el encanto que tiene uno de los barrios lisboetas por los que tal vez se pasa más deprisa -por su marcado carácter turístico y por estar algo alejado del centro histórico propiamente dicho (Praça do Comércio, por ejemplo)- y que bien merecen una parada con tranquilidad: Belêm (ver situación aquí). Hace no mucho, en el centro de dicho barrio, a 20 metros del Mosteiro dos Jerónimos, en la Rúa dos Jerónimos, se ha abierto el Hotel Jerónimos 8, un confortable, asequible y moderno hotel ideal para convertirlo en "centro de operaciones" de ese redescubrimiento de esta parte de Lisboa. Belêm, a nivel turístico lo tiene todo: la Torre de Belêm, el Padrao dos Descobrimentos, el Planetario de la Fundación Calouste Gubelkian, el propio Museo de Arqueología..., pero, además, existen múltiples opciones de ocio no demasiado lejos: la Doca de Alcântara, por ejemplo, donde existen no sólo pubs y discotecas para la noche sino agradables cafés y restaurantes para almuerzos y cafés durante la mañana o al atardecer; las típicas "tasquinhas" portuguesas en las que degustar cualquier plato típico (en la propia Rúa dos Jerónimos es muy recomendable el Restaurante A Rampa: nada del otro mundo pero un ambiente típicamente portugués y una cocina excelente, casera y muy económica); y una convivencia de ofertas de ocio globalizadoras -como Starbucks- con otras que forman parte de la más arraigada tradición portuguesa -exquisita, por cierto- como la pastelería de los auténticos Pastéis de Belém, un dulce a modo de torta de crema de receta secreta sencillamente delicioso y con miles de fans en Facebook (ver aquí). En fin, así es esta parte de la antigua Olisipo, Lisboa, "brisa de Alfama y de mar" (como rezan los versos de Gabriel Sopeña musicados hace ya algunos años por Loquillo: ver vídeo aquí) digna, por supuesto, de ser descubierta -también en su pasado romano- al ritmo de cualquier nostálgica melodía de Madredeus (para esta ocasión me quedo con Viagens Interditas, sencillamente, Lisboa en estado puro: escuchar aquí).

AEMINIVM (Coimbra)













[Criptopórtico romano, en el Museo Machado de Castro y
CIL, II, 368, cupa funeraria expuesta en el citado Museo]
[Pincha aquí para ver una recreación 3D del foro romano de la ciudad]

Situación: La portuguesa ciudad de Coimbra, capital histórica de la Beira Litoral y, hoy, de la Regiao Centro de Portugal y del Distrito de Coimbra, es una ciudad eminentemente universitaria que vive por y para los estudiantes y en la que, en apenas unas horas, el visitante puede aprehender los episodios más representativos de la historia de Portugal desde la presencia romana -que da sentido a este post: Coimbra, contra lo que podría pensarse por el topónimo, fue el solar no de Conimbriga (unos pocos kilómetros hacia el Sur, en Condeixa-a-Velha: ver antiguo post de este blog aquí) sino de Aeminium- hasta la revolución de los claveles (para ponerle música, me quedo con estas "Brumas do Futuro" del grupo portugués Madredeus). Es, por tanto, una visita obligada para quien quiera descubrir Portugal, un país que aguarda, siempre, muchas sorpresas.
Acceso: Ciertamente, a Coimbra puede -y debe- llegarse desde cualquier parte de Portugal y, por tanto, desde cualquier rincón de España. Una advertencia, en cualquier caso, para los que accedan al país vecino, en coche, y a través de la frontera salmantina, por Fuentes de Oñoro/Vilar Formoso: la dirección más adecuada para alcanzar Coimbra -por carreteras cómodas, mayoritariamente autovías- es tomar dirección Aveiro y, después, por Viseu, acceder a Coimbra. Fuera de las autopistas y de los itinerarios principales (IPs), las carreteras portuguesas -al menos algunas- dejan bastante que desear. Además, Coimbra tiene la virtud estratégica de estar en mitad de la ruta que -a través de la A-1- comunica Porto con Lisboa, dos de las ciudades de visita también inexcusable para quien acuda a Portugal.
Tipología: Las fuentes antiguas aluden a Aeminium en, al menos, tres lugares. Por una parte, es citada como mansio en la vía que unía Olisipo (la actual Lisboa) con Bracara Augusta (Braga) por el Itinerario de Antonino (It. Ant. 421, 5). Por su parte, Plinio alude a ella en dos ocasiones en su monumental Naturalis Historia. Al hablar del Aeminius flumen (sin duda, el moderno río Mondego: Plin. Nat. 4, 113) y al citar -dentro del conuentus Scallabitanus- a los Aeminienses como habitantes de una ciuitas stipendiaria, seguramente convertida en municipio en época flavia. La tercera mención es igualmente ilustre, el arquitecto al que se atribuye el faro romano de La Coruña (la popular "Torre de Hércules") hace constar su origo Aeminiensis en una conocida inscripción (CIL, II, 2559) aunque la mención se da también en otros epígrafes de Augusta Emerita (AE, 1962, 65) e incluso de Ostia (CIL, XIV, 4822) (por cierto que Ostia, muy poco conocida, es una visita obligada -casi al nivel de Pompeya- para quien se acerque a Italia y, especialmente, a Roma pues está muy cerca de la ciudad Eterna: ver información aquí) así como en uno hallado en la propia Coimbra, sobre el que pronto volveremos.
Descripción: Todo lo que queda de la antigua Aeminium puede visitarse a partir del Museu Machado de Castro (ahora, también, con página en Facebook: pincha aquí) ubicado en plena área universitaria de la ciudad de Coimbra, a pocos metros de la Faculdade de Letras y prácticamente al lado de la Catedral nueva de la ciudad (la Sé Nova). Actualmente en proceso de remodelación el visitante sólo puede ver -precisamente- el criptopórtico romano, una espectacular estructura arquitectónica construida en época de Claudio para sustentar el monumental foro y basílica con que contó la ciuitas de Aeminium (ver apartado de Recursos, más abajo). Las galerías del citado criptopórtico han sido empleadas para exponer algunas piezas arqueológicas -fundamentalmente estatuarias y epigráficas- que proceden de la antigua área forense. Entre ellas destacan un busto de Livia, otro de Vespasiano y otro, monumental, de Trajano. La colección epigráfica es también reseñable no sólo con piezas procedentes del área forense de Aeminium -como la dedicatoria gratulatoria a Constantino II, tal vez por la dotación a Aeminium de una muralla, y que ha permitido confirmar el nombre de la ciudad romana que ocupó el solar de la universitaria Coimbra (CIL, II, 5239)- sino también con otras traídas de las necrópolis del entorno entre las que destacan CIL, II, 378, 5242, AE, 1972, 241, 240 y, especialmente, CIL, II, 368, una singular cupa (ver foto en la parte superior de este post) de un tipo especialmente bien representado en el entorno de esta singular ciudad romana (por cierto que en muchos de los "bancos de datos" epigráficos a los que solemos vincular normalmente cuando aludimos a documentos epigráficos, estas piezas siguen siendo dadas como procedentes de la vecina Conimbriga: ver, por ejemplo, el excelente Hispania Epigraphica OnLine).
Bibliografía: Además del recurrente -y siempre útil- trabajo de ROLDÁN, J. M. (dir.): Diccionario Akal de la Antigüedad Hispana, Madrid, 2006, p. 38, existen, al menos, dos trabajos clásicos en la investigación sobre el Portugal romano que el viajero interesado debe, cuando menos, conocer. Los dos se deben a la insigne pluma de uno de los grandes arqueólogos -sino el más ilustre- de cuántos ha dado en el último siglo el país vecino gracias, en buena parte, al empuje del Instituto de Arqueologia de la Universidade de Coimbra de la que él mismo fue, en buena medida, impulsor: Jorge de Alarçao. Se trata de ALARCAO, J.: Portugal Romano, Lisboa, 1974 -que alude a Aeminium en pp. 37-42- y, de modo especial, la versión inglesa mejorada de dicho trabajo: ALARCAO, J.: Roman Portugal, Warminster, 1988, pp. 95-96 del volumen I. Dos obras que, por otra parte, son todavía de referencia para quien quiera conocer la presencia romana en el país vecino. Sobre el foro de Aeminium -que es, en realidad, como se verá más adelante, el único vestigio arquitectónico conservado de la ciudad que ocupó el solar de la universitaria Coimbra- elaboró un meritorio trabajo CARVALHO, P.: O forum de Aenimium, Coimbra, 1998, también recomendable. En cualquier caso, para saber más sobre la vida urbana en la Lusitania romana -con especial atención al territorio actualmente portugués- existe un volumen ya clásico forjado en una de las iniciativas de investigación más consolidadas de Europa: las Mesas Redondas sobre Lusitania Romana. La segunda de ellas versó, precisamente, sobre las ciudades y sus actas (Les villes de Lusitanie romaine: hiérarchies et territoires, París, 1990) siguen siendo de referencia.
Recursos en internet: La propia página del Museu Machado de Castro ofrece un documentadísimo enlace sobre todos los aspectos que se conocen de la Aeminium romana (pincha aquí) cuya lectura es inexcusable (aunque tal vez redundante, en algunos aspectos, para quien haya tenido la paciencia de llegar hasta aquí en este post). Por su parte, como se hizo notar en la parte superior de este post, YouTube ofrece un vídeo mudo con la recreación 3D del criptopórtico del foro de Aeminium (pincha aquí) al tiempo que, gracias a la televisión de Coimbra, el mismo servidor de vídeos nos ofrece una visita real por el citado monumento (pincha aquí).
Recomendaciones: Como algo ya se dijo respecto de Coimbra al abordar la vecina ciudad romana de Conimbriga -de la que Coimbra ha tomado el nombre en un sugerente caso de traslado del topónimo antiguo- seremos aquí escuetos respecto de las recomendaciones para el viajero remitiendo al capítulo de recomendaciones de dicho post. De Coimbra, se dice -con el célebre fado- que "chega a ter saudades dela quem nela nunca viveu", es decir, que llega a echarla de menos quien, ni siquiera, ha tenido el privilegio de vivir en ella. Y es que pocas ciudades transmiten una atmósfera tan académica, nostálgica, romántica y, a la vez, misteriosa, como la ciudad del Mondego. Destino habitual de viajes de apenas un día, son muchos los que pasan por ella con poco tiempo para descubrir sus múltiples atractivos. Para ellos -pero, sobre todo, para los que puedan quedarse más días- van dirigidas estas recomendaciones. Para alojarse, resulta muy práctico el Hotel Tryp Coimbra que, aunque está ubicado en el distrito de Celas, algo alejado del centro -apenas diez minutos andando aunque por las "quebra costas" rúas conimbricenses- dispone de todas las comodidades propias de un hotel moderno y, además, cuenta con amplios espacios de aparcamiento en los alrededores (muy cerca, está la Pizzería Eurotrópico muy frecuentada por los numerosos estudiantes de la Universidade de Coimbra que se alojan en Celas y que pese a su aspecto decadente, ofrece unas excelentes pastas italianas: una opción a considerar y asequible a cualquier bolsillo, especialmente la pasta "académica", sencillamente excelentes). Lógicamente, quien pueda permitírselo no puede dejar de contemplar la posibilidad de alojarse en el Hotel Quinta das Lágrimas, al pie de Santa Clara, al otro lado del río Mondego (establecimiento que bien vale una visita aunque sólo sea por sus jardines, su cafetería y, por supuesto, por la Fonte dos Amores). El viajero apresurado, ha de encontrar momento para el reposo en el Café de Santa Cruz (los croissants con jamón de york y queso son deliciosos) instalado en la antigua sacristía de una de las más hermosas iglesias de Coimbra, en plena "baixa" de la ciudad: la Igreja de Santa Cruz. Para comer, aunque quien escribe estas líneas -que tuvo la suerte de vivir en Coimbra durante casi un año- prefiere siempre degustar el tradicional lechón asado ("leitao" en portugués) en Meilhada, a pocos kilómetros de Coimbra o en el célebre Rui dos Leitoes, a la salida de la ciudad del Mondego en dirección a Viseu- resulta especialmente representativo de la cocina tradicional portuguesa el restaurante O Trovador, enfrente de la vieja Catedral de Coimbra (la románica Sé Velha) y no lejos de la casa en la que vivió el célebre músico Zeca Afonso cuya música, lógicamente, está inseparablemente unida a la fama de Coimbra (ver vídeo aquí con uno de los más célebres fados conimbricenses: la "saudade" hecha música). Y, desde luego, quien escribe estas líneas, cada vez que se acerque a Coimbra no dejará nunca de pasar por la Residência de Estudantes da Beira, en el ya citado barrio de Celas en la que quien sustenta este blog pasó algunos de sus mejores -y más decisivos- años de estudiante (ver testimonio aquí): tan buenos recuerdos merecían un homenaje, si quiera de dos líneas.En fin..."Coimbra... tem mais encanto... (seguir aquí)".

CONIMBRIGA (Condeixa)











[Pincha aquí para ver más imágenes comentadas]
[Accede desde aquí a recreaciones 3D del urbanismo conimbricense]

Situación: El yacimiento arqueológico de Conimbriga es, sin lugar a dudas, todo un emblema en Portugal. Está ubicado a apenas 20 kilómetros de la ciudad de Coimbra, entre los municipios portugueses de Condeixa-a-Nova y Condeixa-a-Velha. Aunque muy accesible desde Coimbra y desde los municipios citados (se encuetnra perfectamente señalizado), existe una salida específica al yacimiento en la autopista A-1 que enlaza Lisboa y Oporto.
Acceso: La excelente página web oficial del yacimiento y de su Museo (accesible desde aquí) ofrece un detallado mapa de acceso al enclave, al que remitimos.
Tipología: Asentada sobre un antiguo oppidum indígena, Conimbriga -referida en las fuentes clásicas tradicionales (Plin. Nat. 4, 113)- promocionó a municipio en época flavia. Así lo atestiguan no sólo el extraordinario desarrollo arquitectónico que vive la ciudad en la época -seguramente rebautizada con el adjetivo Flauia como Fl(auia) Conimbrica (AE, 1969/70, 247) y dotada de un impresionante foro a modo de plaza pública en dicho momento- sino también la adscripción a la Quirina tribus de algunos de sus ciues (AE, 1971, 162 o CIL, II, 395). Se trata por tanto de un municipio flavio que debió perdurar hasta la invasión sueva en el siglo V d. C., aunque ya para entonces, la ciudad se había retrotraído en su extensión como aprecia el visitante al comprobar que la muralla (en el centro de esta imagen) dejó fuera de la trama urbana un amplio conjunto de viviendas de cronología anterior. Curiosamente, el topónimo devino en el de la medieval Coimbra, situada, como se ha dicho, unos kilómetros al Norte y que, sin embargo, en época romana habría correspondido a la Aeminium de las fuentes (Plin. Nat. 4, 113 o Ptol. 2, 5, 6).
Descripción: Con casi una treintena de puntos excavados y bien conocidos -principalmente viviendas y arquitectura pública (anfiteatro, foro y termas)- el yacimiento de Conimbriga ofrece una perfecta y muy didáctica aproximación a la apariencia arqueológica habitual de algunos de los conjuntos clásicos de las ciudades romanas: las obras hidráulicas -con conjunto de acueducto y diversas termas cívicas y domésticas-, la estructura de la domus clásica -con estancias abiertas a un peristilo ajardinado y pavimentos musivos de notable belleza (el patio del Museo Monográfico ofrece una reconstrucción perfecta de este tipo de estructura, reconstrucción de la que ofrecemos imagen en una de las fotografías de esta entrada)-, el anfiteatro -en proceso aun de puesta en valor y revisión- y, sobre todo, el foro, con dos grandes espacios porticados conformando una amplia plaza central presidida por el templo del culto imperial. La visita del yacimiento debe completarse con la de su sensacional Museo Monográfico. En la última sala éste ofrece una notable colección de material epigráfico (una selección del amplísimo lote proporcionado por el enclave) en el que destaca el repertorio funerario, con una monumental cupa -singular sepulcro en forma de tonel bien constatado en el área olisiponense y emeritense (AE, 1972, 239)- y algunas estelas funerarias de diverso tipo (CIL, II, 393; Conimbriga 35, 40 ó 64; y EE, IX, 32, entre otras) procedentes de la necrópolis de la ciudad.
Bibliografía: En el yacimiento de Conimbriga se han formado generaciones y generaciones de arqueólogos, no en vano, los directores de las excavaciones se cuentan entre los más prestigiosos arqueólogos del siglo XX: Virgilio Correia, Jorge de Alarcao o Robert Étienne, por ejemplo, han coordinado dichos trabajos siendo responsables de la mayor parte de la producción bibliográfica sobre el enclave. Insustituible es, en este sentido, la serie ALARCAO, J. de (coord.): Fouilles de Conimbriga, París 1975-1979, con hasta siete volúmenes dedicados a la arquitectura, las monedas, la cerámica, la escultura y las inscripciones... También son válidas las guías de CORREIA, V. H.: Conimbriga: guia das ruínas, Oporto, 2003 y la clásica de ALARCAO, J.: Conimbriga, o chao escutado, Lisboa, 1999 aunque existen algunas monografías específicas sobre algunos periodos de su historia, por ejemplo DE MAN, A.: Conimbriga: do Baixo Império à Idade Média, Lisboa, 2006. Una síntesis válida -y también clásica- sobre la ciudad en el contexto de la vida urbana romana en Portugal puede verse en ALARCAO, J.: "Las ciudades romanas de Portugal", en La ciudad hispano-romana, Madrid, 1993, pp. 206-223, volumen éste muy accesible en las bibliotecas universitarias españolas.
Recursos en internet: La presencia de Conimbriga en la popular y consultadísima enciclopedia digital Wikipedia -y en diversos idiomas- da prueba de la popularidad de ésta en la red. Sin embargo, la ya aludida página oficial del yacimiento constituye la referencia clave que -incluso- ofrece la opción de una visita virtual a las ruinas, extraordinariamente bien lograda. Se recomienda también la lectura del material que ofrece el curso virtual Conimbriga, de oppidum a municipium y, especialmente, la síntesis que el actual responsable de las excavaciones, Virgilio Hipólito Correia, hace en el sensacional marco de la Biblioteca Digital Cervantes Virtual.
Recomendaciones: Visitar Conimbriga constituye la excusa perfecta para adentrarse en la denominada Regiao Centro de Portugal y, especialmente, en la Beira Litoral que tiene en Aveiro, Coimbra y Leiria sus centros principales. Pero no demasiado lejos queda también la Beira Interior y en ella el viajero -más si es amante de la Antigüedad Clásica- debe detenerse en Viseu, tenida por cuna del caudillo lusitano Viriato (sobre él, no debe dejarse de leer la biografía propuesta por PASTOR, M.: Viriato, el héroe hispano que luchó por la libertad de su pueblo, Madrid, 2004). Por centrarnos en Coimbra, al margen de sus múltiples encantos turísticos, nos atrevemos a recomendar el alojamiento en el mágico Hotel da Quinta das Lágrimas -que rebosa romanticismo y alusiones continuas a la Historia de Portugal y al poema épico nacional Os Lusíadas- y una cena con fados en el restaurante O Trovador, al lado de la Sé Velha. No demasiado lejos, también el Hotel do Buçaco (a apenas 30 kilómetros de Coimbra) se antoja un lugar adecuado para evadirse. Y si aun tienes dudas de si visitar o no Coimbra, o las saudades después de haberlo hecho te invaden, tu vídeo es éste.