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PARVA CIVITAS, SED GLORIA INGENS

 


[Cartel anunciador de la Jornada sobre La Romanización en Cinco Villas, celebrada, en formato telemático, el 21 de noviembre, en la UNED de Ejea de los Caballeros, con apoyo del Centro de Estudios Cinco Villas de la Institución Fernando el Católico]

En el trabajo que venimos desarrollando, desde hace más de una década, en la ciudad romana de Los Bañales -y cuyos valores hemos resumido hace apenas unas semanas en un post anterior de Oppida Imperii Romani y aun en un reciente vídeo- siempre hemos tenido presente que los problemas históricos planteados por la excavación arqueológica y los estudios territoriales desarrollados en Los Bañales de Uncastillo sólo deben ser validados tras un diálogo incesante, y abierto, con colegas expertos en las distintas parcelas que nutren el conocimiento sobre la Antigüedad y en comparación, incesante -pues es así como trabaja la Arqueología Clásica, como recuerdan, incluso, las películas de Indiana Jones- con otros yacimientos y enclaves sometidos a condicionantes históricos y territoriales parecidos. Esa filosofía, por ejemplo, ha impregnado la Serie de Monografías "Los Bañales" que, ya con tres volúmenes editados, ha ido poniendo sobre la mesa cuestiones que, atestiguadas en Los Bañales y en la intensa presencia romana en la Comarca de Cinco Villas -cuyo conocimiento, el proyecto de Los Bañales, fundamentalmente con apoyo de la propia Comarca, ha venido a dinamizar- se han revelado con un alcance territorial mayor que ha aportado la contextualización necesaria de cualquier fenómeno histórico. 

Una de esas cuestiones ha sido la del despegue monumental temprano -entre Augusto y los Flavios- de comunidades pequeñas que, sin embargo, no alcanzaron su maduración jurídica y estatutaria hasta la extensión del ius Latii por Vespasiano, ya en época flavia, los denominados parua oppida sobre los que existe una etiqueta específica en este blog. Ese fue, precisamente, el tema principal de la Jornada de la que se da cuenta en estas líneas, una jornada de estudio inicialmente prevista para el mes de octubre, en formato presencial, pero que la situación sanitaria vivida en aquellas fechas por Ejea de los Caballeros, obligó a trasladar al mes de noviembre celebrándola, finalmente, a puerta cerrada pero con una inusitada participación de cursillistas, que, en un número superior a sesenta, sometieron a los ponentes a un extraordinario coloquio no sólo tras sus intervenciones sino, también, en la mesa redonda final.

Todo el evento, como ya se hiciera con el que, en el verano de 2017, se celebró en torno a la presentación del volumen 2 de la Serie de Monografías Los Bañales, fue grabado gracias a la extraordinaria diligencia del personal de la UNED de Ejea y de la UNED de Calatayud y, gracias a ello, y al vídeo resultante, alojado en YouTube, el público de la jornada podrá multiplicarse dando a la investigación que se hace en Los Bañales un carácter, si cabe, aun más abierto. La jornada contó con las intervenciones de quien escribe estas líneas, que habló sobre las ciudades romanas de las Cinco Villas como paradigma de esa categoría historiográfica de los parua oppida; con la de Lara Iñiguez Berrozpe, de la Universidad de Zaragoza, que profundizó en los programas de decoración pictórica públicos y privados de las primeras décadas del siglo I d. C. como evidencia de la efervescencia monumental y cívica del periodo; y con la de Joaquín Ruiz de Arbulo, de la Universitat Rovira i Virgili que dictó una magistral conferencia de clausura sobre el significado de la promoción social y política en la Roma del Alto Imperio con una especial mirada a Tarraco. La sesión se cerró con una Mesa Redonda sobre la cuestión del despegue monumental de las ciudades del Ebro Medio, y de la Tarraconense, entre Augusto y los Flavios, que sirvió de presentación al volumen 3 de la Serie de Monografías Los Bañales, y que, moderada por María Jesús Peréx, de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, contó, además de con los ponentes antes citados, con Aitor Blanco-Pérez, de la Universidad de Navarra y María Ruiz del Árbol, del Instituto de Historia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Todo el material resultante de la misma, con enlaces medidos al momento de arranque de cada una de las ponencias, puede verse en el post que la UNED de Calatayud ha preparado para recoger el evento y garantizar, como era también nuestro deseo, su máxima difusión.

Sí nos parece oportuno, al margen del caudal de información histórica que las ponencias presentadas, y la discusión final, ofrecen, llamar la atención sobre unas sentidas palabras que, en la apertura del acto, pronunció José Luis Jericó, gerente de SOFEjea y secretario del Centro de Estudios Cinco Villas y que nos conmovieron, por su extraordinaria oportunidad (puedes verlas extractadas, en vídeo, aquí). En ellas este historiador de formación que tanto trabaja por la promoción de Ejea de los Caballeros y de las Cinco Villas de Aragón, subrayó no sólo el papel que Los Bañales tienen como "elemento importantísimo de la Historia de Aragón" sino también como "elemento irradiador para la vertebración del territorio de las Cinco Villas y para su desarrollo económico" -"eje estructurante de la Comarca", de hecho, llegó a llamarlos- poniendo de relieve de qué modo aspectos como "la promoción de la imagen, la visibilización de las potencialidades de la Comarca Cinco Villas y de su actividad turística" se han beneficiado, en estos años, del proyecto que hemos desarrollado en Los Bañales y al que, ojalá, le queden todavía muchos años de recorrido. Gracias por estas palabras que tanto significan para un proyecto que debe seguir uniendo a todos los cincovilleses en torno a la apuesta que -creciente y comprometidísima en estos últimos años- ha hecho la Comarca de Cinco Villas de la que seguimos esperando todo lo mejor. 

Toca ahora disfrutar de este evento en diferido que, seguro, resultará -como nos resultó para quienes pudimos intervenir en él- absolutamente inspirador. 


TARRACO (Tarragona)














[El Mèdol, inscripción RIT, 258 en C/Caballeros, anfiteatro,
foro provincial y acueducto de Les Ferreres]
[Para una galería de imágenes comentadas pincha aquí]


Situación: La antigua Tarraco -actual Tarragona (Cataluña)- es, como Augusta Emerita y respecto de Hispania, otra de esas "Mecas" que cualquier estudioso o amante de la Antigüedad Clásica debe visitar al menos una vez. Aunque la ciudad conserva muchos más reclamos turísticos que los estrictamente arqueológicos (puedes consultar información sobre éstos en la Web del Patronat Municipal de Turisme de la ciudad), desde luego sus extraordinarios espacios arqueológicos y museísticos y, por supuesto, el modo cómo algunos de ellos han sido puestos en valor y promocionados en los últimos diez años convierten a Tarragona en una visita obligada para todo el que quiera conocer algo más sobre el paisaje urbano de una antigua ciudad romana. Y, desde luego, por su situación, en el centro de una de las zonas costeras más concurridas del país (especialmente la Costa Daurada) y muy cerca de Barcelona, el patrimonio arqueológico de Tarragona es, en sí misma, la mejor excusa para aproximarse al conocimiento del potencial turístico de Cataluña.
Acceso: A Tarragona puede llegarse en coche a través de la autopista A-2 que recorre todo el Mediterráneo y que enlaza, además, con la mayor parte de redes de autopistas y carreteras del Nordeste Peninsular. La proximidad de los aeropuertos de Barcelona y de Reus y, por supuesto, la recientemente inaugurada estación de ferrocarril de Camp de Tarragona (ciertamente algo alejada de la ciudad) facilitan notablemente la llegada a la ciudad, como puede verse, extraordinariamente bien vertebrada con su entorno. De dicha vertebración, Tarraco ya disfrutó en la Antigüedad por cuanto que estaba ubicada al pie de la uia Augusta y de la uia de Italia in Hispanias (It. Ant. 391; 396, 2; 399, 1; 448, 3; 452, 5 y Rav. Cosm. 303, 13).
Tipología: Colonia Tarraco, Scipionum opus sicut Carthago Poenorum (rótulo que aun puede leerse, con letras totalmente epigráficas tanto a la entrada de Tarragona por la antigua Via Augusta como en el edificio del Museu Arqueològic). Con este texto, Plinio (Plin. Nat. 3, 21, 3) indica el carácter de temprano asentamiento romano peninsular de la antecesora de la actual Tarragona -fundada hacia el 218 a. C.- y subraya, además, la importancia histórica que tuvo su fundador, P. Cornelio Escipión. La ciudad debió asentarse sobre un notable poblado ibérico cesetano -que acuñó moneda- instalado en la desembocadura del río Francolí. Más tarde, en época de César, recibiría el estatuto de colonia adoptando el célebre nombre de c(olonia) I(ulia) V(rbs) T(riumphalis) T(arraco), con el que, por otra parte, también acuñará moneda (ver monedas aquí y síntesis sobre las series aquí) o es citada en las inscripciones municipales (RIT, 918, de uno de los miembros de una familia de la elite local: los Minicii, sobre éstos, pincha aquí o RIT, 23, de otro Minicius, y con alusión al Genius col(oniae) I(uliae) V(rbis) T(riumphalis) Tarrac(onis)). Antes, seguramente, en tanto que puerto estratégico romano en Hispania (praesidium), debió gozar del estatuto de ciuitas libera o ciuitas foederata ("ciudad libre" o "ciudad federada", ver sobre estos estatutos otro post de este mismo blog). A mediados del siglo I, en época flavia, la ciudad inició un notable programa de construcción pública resultado, desde luego, de la adquisición de Tarraco -por entonces, y ya desde Augusto (Cass. Dio 53, 12, 5), capital de la prouincia Hispania Citerior- de nuevas y estratégicas funciones en relación al culto imperial provincial. Así, ése fue el momento en que la parte alta de la ciudad (ver recreación ideal de la parte alta aquí y aquí de toda la ciudad) se dotó de un sistema que vinculaba un área cultual -en la parte superior, coincidente con la actual Catedral y relacionada con el culto al emperador- con otra auto-representativa (de la que proceden muchos de los pedestales que pueden verse tanto en el Museu Arqueològic como en algunas calles de la ciudad, por ejemplo en las C/Caballeros o C/Mercería -RIT, 258, con foto en la parte superior de este post y RIT, 422 respectivamente- o en la denominada Puerta de Santa Tecla de la Catedral -RIT, 157-, algunas, además, en la denominada "piedra de Santa Tecla", uno de los materiales lapídeos más usados en la antigua Tarraco y objeto de revisión en un reciente y excelente trabajo: ÁLVAREZ, A., GARCÍA-ENTERO, V., GUTIÉRREZ, A., y RODÀ, I.: Tarraco marmor. The Quarrying, Use and Trade of Santa Tecla stone in Roman Times, Tarragona, 2009). Esa segunda terraza terminaba en el monumental circo para carreras de carros, todo ello en el recinto del denominado foro provincial. A partir del siglo III d. C., y durante toda la Antigüedad Tardía, la ciudad mantuvo una cierta importancia (Flor. Poet. 2, 8) tal como documentan no sólo la monumental necrópolis ubicada extramuros en los modernos terrenos de la antigua fábrica de tabacos, sino, especialmente, la construcción de una monumental basílica en conmemoración del martirio de San Fructuoso en el centro del anfiteatro (para esta evolución histórica, aunque en catalán, puede verse el meritorio site tributado a Tarraco en la versión catalana de la Wikipedia) si bien las invasiones germánicas fueron minando su antiguo esplendor. Y, necesariamente, para comprender esa evolución histórica, el visitante ha de contemplar -como paso previo al inicio de la visita a las ruinas de Tarraco- la estupenda maqueta que el Museu d'Historia de la Ciutat ha instalado ya dentro del recinto amurallado de la antigua colonia pero al pie del Portal del Roser (ver maqueta aquí) junto al que, por cierto, existen amplios espacios de estacionamiento de pago pero realmente cómodos para el viajero.
Descripción: Si algo convierte a Tarraco en una indiscutible referencia para el conocimiento de la urbanística modelo de una ciudad romana es -desde luego- el conjunto de monumentos de carácter urbano y también de carácter territorial con que todavía hoy obsequia al visitante: diversísimo. Porque Tarraco, efectivamente, no termina en el casco urbano de Tarragona sino que, precisamente, el que sería su territorium -el ager Tarraconensis- concentra todavía hoy una gran cantidad de conjuntos arqueológicos -de carácter funerario o rural: necrópolis y uillae- que -desde luego- se cuentan entre los más espectaculares del mundo romano. Entre los segundos, es muy recomendable la visita a la uilla de Els Munts, propiedad de un destacado miembro de la elite municipal de Tarraco (C. Valerius Auitus documentado, por ejemplo, en RIT, 352). Entre los primeros cabría destacar, por ejemplo, el Arco de Bará, seguramente erigido en disposición testamentaria de L. Licinio Sura en época de Augusto (AE, 1994, 1086), ubicado sobre la uia Augusta, la misma sobre la que se alzó el monumento turriforme popularmente llamado Torre de los Escipiones. En otra de las vías de acceso a la ciudad se erigió ya en el siglo IV d. C. y sobre una antigua uilla alto-imperial (fenómeno éste habitual en cualquier ciudad romana, véase al respecto el sensacional y reciente volumen de FERNÁNDEZ-OCHOA, C., GARCÍA-ENTERO, V., y GIL, F. (eds.): Las villae tardorromanas en el Occidente del Imperio: arquitectura y función, Gijón, 2008) el monumental e impresionante conjunto de Centcelles, accesible en dirección al pueblo de Constantí. Al pie de la autopista A-2 -la misma que permite contemplar uno de los dos acueductos con que contó la ciudad, el denominado Puente del Diablo- el área de servicio de El Mèdol permite el acceso a uno de los más singulares "paisajes" romanos hispanos: la cantera de la denominada "pedra Mèdol" con la que se levantaron gran parte de los monumentos tarraconenses y una muestra clarísima del impacto de Roma sobre el paisaje (de ella puede verse una foto en la parte superior de este post, al igual que del acueducto). Ya en el interior del que fue el perímetro de la antigua colonia -con su extraordinaria y temprana muralla, centro del denominado Paseo Arqueológico- el visitante no debe perderse ni el anfiteatro (construido a comienzos del siglo II d. C. pero más tarde rehabilitado en época del emperador Heliógabalo tal como hace notar la más larga inscripción de toda la Romanidad -AE, 1990, 654- cuyos fragmentos aun pueden verse al pie del podium que separaba la arena del graderío), ni lo que queda del circo (especialmente en la zona próxima a la popularmente conocida como Torre de Pilatos), ni, por supuesto, los extraordinarios vestigios del foro provincial y -especialmente- del foro colonial, éste último en la parte baja de la ciudad, no lejos del teatro romano y del actual puerto (el blog Ara Clásicas, por ejemplo, le ha dedicado atención recientemente y sirva esto para presentar aquí otro singular blog sobre mundo clásico).
Bibliografía: Los modélicos servicios de Turismo de Tarragona ofrecen al viajero -incluso on-line, con un extraordinario audiovisual sobre Tarraco (ver también aquí el que, a través de YouTube ofrece ArteHistoria)- notables publicaciones de extraordinario rigor y utilidad (ver, por ejemplo, PIÑOL, LL. (dir.): Tarragona, la ciudad, Tarragona, 2006, editada por el Museu d'Història de Tarragona, o el sencillo folleto Tarragona, ruta romana, Tarragona, 2008, editado por el Ajuntament de Tarragona en colaboración con el Patronat Municipal de Turisme). Quien, sin embargo, busque trabajos de corte más universitario y de total actualidad investigadora, puede acudir como punto de partida a las extraordinarias síntesis de ALFÖLDY, G.: Tarraco, Tarragona, 1991 o de AQUILUÉ, X., et alii: Tarraco: guía arqueológica, Tarragona, 1991. A éstas puede añadirse, como obra de conjunto más reciente, el volumen de DUPRÉ, X. (ed.): Las capitales provinciales de Hispania. 3. Tarragona. Colonia Iulia Vrbs Triumphalis Tarraco, Roma, 2004 que, desde luego, recoge toda la bibliografía de referencia sobre la colonia, que debe, necesariamente, complementarse con la que se cita a propósito de los recursos en internet relacionados con el conocimiento de esta singular ciudad romana.
Recursos en internet: Al margen de las extraordinarias guías que ofrecen on-line tanto la página web del Museu Nacional Arqueològic como la red/buscador Arqueotur, la arqueología de la Tarraco romana puede seguirse en la red desde múltiples espacios, unos amateurs -como el visitadísimo de Josep M. Puche- y otros de corte más riguroso y universitario. Todos, en cualquier caso, útiles. Entre ellos, sin duda, como portal de referencia y seguramente el mejor site en internet sobre Tarraco, debe consultarse el apartado dedicado a éste en la página Simulacra Romae (pincha aquí) con información sobre los enclaves arqueológicos de interés y, sobre todo, un extraordinario elenco de bibliografía disponible on-line (pincha aquí). Por su parte, la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes ofrece, en su espacio de conjuntos arqueológicos, un extraordinario aporte documental sobre Tarraco nacido de la pluma de uno de los mejores conocedores de la problemática arqueológica del lugar: Joaquín Ruiz de Arbulo. Para eventos divulgativos, científicos y académicos relacionados con Tarraco no deben dejar de consultarse las páginas web del Institut Català d'Arqueologia Clàssica así como de la Reial Societat Arqueológica Tarraconense, dos instituciones -joven pero muy dinámica la primera e histórica y activísima la segunda- clave en la historia de las investigaciones sobre la Tarragona romana. El primero, por ejemplo, ofrece en red la Planimetría Arqueológica de Tarraco, una herramienta que ojalá pueda ser replicada a otras ciudades antiguas.
Recomendaciones: Para el alojamiento, y dada la proximidad de villas tradicionalmente playeras (como Salou, Calafell, Cambrils, Coma-Ruga, etcétera...) e incluso del complejo recreativo temático Port Aventura, la oferta hotelera tarraconense es amplísima. Sin embargo, quien escribe estas líneas se queda con dos posibilidades: en la ciudad el tradicional pero moderno Hotel Husa Imperial Tarraco y, en un encantador pueblecito próximo a Tarragona -a apenas 14 kilómetros por la A-2 en dirección a Barcelona- el Hotel Gran Claustre de Altafulla, localidad tarraconense, que alberga la extraordinaria villa romana de Els Munts (ver reconstrucción aquí y sensacional galería de fotos aquí). De considerable fama goza la cocina catalana y a ella puede aproximarse el viajero bien a través no sólo del Restaurante Bruxes de Burriac -del Hotel Gran Claustre de Altafulla- sino también de dos céntricos restaurantes de la capital: el Les Voltes, al pie de la parte alta (C/Trinquet Vell, 12), muy cerca del Museu Nacional Arqueològic de Tarragona, y La Cuineta, a escasos metros del espacio en su día reservado al foro provincial (Baixada del Patriarca, 2). Para visitas en grupos son excepcionalmente profesionales los guías de la empresa Némesis, que ofrece servicios de visita arqueológica a la ciudad y a los monumentos romanos de los alrededores... tan imprescindibles -como se ha dicho- como los de la propia Tarraco. Los ya totalmente celebérrimos -aunque relativamente "nuevos"- festivales de Tárraco Viva (en cada primavera) permiten un acercamiento "en vivo" a la vida cotidiana de la Tarragona romana.