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TITVLI AETERNI



Hace algunos años inauguramos un paralelo espacio de "Oppida Imperii Romani" en Flickr en el que, a propósito de dos, ya antiguos, posts del blog -uno sobre el proceso material de las inscripciones latinas y otro sobre la reapertura, en la primavera de 2014, del Museo Arqueológico Nacional de Madrid- ofrecíamos acceso a dos álbumes de fotos complementarios de ambas entradas y con abundante material gráfico y descriptivo: "Un quadratarius en el siglo XXI: el proceso material de una inscripción romana" y "La Epigrafía Latina en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid" respectivamente, el primero de ellos ya con un buen número de visitas.

Quienes tenemos responsabilidades de gestión del patrimonio arqueológico en paralelo a nuestra dedicación investigadora cuando visitamos yacimientos arqueológicos -pero, también, Museos- solemos ser especialmente curiosos sobre las fórmulas de puesta en valor de enclaves arqueológicos que colegas nuestros ensayan en otras partes del mundo y, en particular, en Europa y, también, sobre los principales retos de dichas fórmulas para ser a la vez atractivas y sostenibles teniendo en cuenta las exigencias de la moderna gestión del patrimonio cultural (ver la reflexión "Ex Sicilia testes", muy sistematizada al respecto en un viejo post de Oppida Imperii Romani). En esas respuestas museográficas la exposición pública de las inscripciones romanas -parte fundamental del patrimonio arqueológico romano, como sabemos bien en Los Bañales de Uncastillo y en Santa Criz de Eslava donde el repertorio epigráfico, de hecho, ha estado en el germen de los Museos Virtuales de ambos yacimientos- se presenta siempre compleja por diversas razones. En unas ocasiones por la envergadura de las propias inscripciones -que difícilmente se concilia con la escasez de espacio de tantos y tantos Museos-, en otras por su inteligibilidad -todavía hoy, por el desconocimiento general de la cultura y de las lenguas clásicas las inscripciones romanas suelen ser percibidas como objetos ininteligibles desde el punto de vista textual, aunque no sólo- y, finalmente, también, por la dificultad para, en relación a esa escasez de espacio, reconstruir el contexto primario en que esos monumentos interactuaron, en su día, con quienes fueron sus espectadores originales lo que, sin duda, incide, a la postre, en la inteligibilidad de estos sensacionales documentos históricos que son las inscripciones romanas, que tanta presencia tienen en este blog, en la sección Epigraphica.

Pese a esas dificultades -que, en realidad, constituyen retos- en recientes viajes por Europa, casi siempre en razón de nuestra participación en Congresos o en estancias de investigación hemos observado, sin embargo, algunas buenas prácticas que, nos parece, pueden convertirse en referencia respecto de cómo dinamizar, hacer atractivas y explicar, las inscripciones romanas en museos y colecciones arqueológicas de diverso signo. Y esas buenas prácticas queremos compartirlas aquí con abundante aparato gráfico (reunido en un nuevo álbum de Flickr, que insertamos más abajo) procedente de piezas o recreaciones relacionadas con la Epigrafía Romana vistas en el Römermuseum de Güglingen, en Güglingen; en el Archäologische Landesmuseum de Baden-Württemberg, en Konstanz; en el LVR-LandesMuseum en Bonn; en el Römisch-Germanisches Zentralmuseum, en Mainz; en el Kürpfälzisches Museum der Stadt Heidelberg, en Heidelberg; en el Römermuseum Osterburken, en Osterburken -todos ellos en Alemania-; y, en tierras francesas, en el sensacional y recomendabilísimo -todos lo son, en realidad- Musée de la Romanité, de Nîmes. Lo hacemos con el objetivo de ilustrar sobre posibles fórmulas museográficas que contribuyan, de verdad, a poner en valor y hacer atractivos objetos tan sugerentes como las inscripciones romanas, esos tituli aeterni, en expresión tomada de una inscripción cristiana, versificada, de Roma (ICVR, VII, 19742).

"Valete uos uiatores!": Epigrafía Romana y Museografía

Si echamos mano de los manuales al uso sobre Epigrafía Romana -y es algo en lo que insistimos, en su día, en nuestro Fundamentos de Epigrafía Latina (Madrid, 2019)- tres son los ámbitos en que cualquier epigrafista, y cualquier historiador, debe moverse respecto de cualquier documento epigráfico: el soporte [I], el texto [II] y el contexto [III]. Y, lo cierto es que esos tres elementos también, nos parece, han de ser tenidos en cuenta a la hora de exponer y "animar" documentos epigráficos en museos y centros de interpretación.

[I.] El soporte. Que el hecho epigráfico y la escritura lo inundaron todo en el mundo romano es algo que, en muchas ocasiones, ignora el gran público. Los tópicos sobre el grado de alfabetización de las sociedades antiguas o esa tradicional imagen de las inscripciones romanas como, exclusivamente, vinculadas a grandes obras públicas, a monumentales edificios o, en todo caso, a epitafios contribuyen a enmascarar esa realidad que, sin embargo, urge reivindicar para poner el acento en la auténtica globalización que supuso la adopción del medio escrito por las poblaciones del Mediterráneo entre los siglos I a. C. y III d. C. Los modos de subrayar esa idea, obviamente, son variados pero, uno que se antoja recomendable es el de exponer en las vitrinas de nuestros Museos no sólo las 'grandes' inscripciones sino, también, aquellos tipos epigráficos menos conocidos -los signacula metálicos, por ejemplo, o los distintos tipos de tituli que recibieron, antes de la cocción y, particularmente, post cocturam, las cotidianas cerámicas de la vajilla romana- tipos en los que, en muchas ocasiones, además, el espectador suele descubrir más parecidos con el uso que todavía hoy damos al medio escrito en nuestra sociedad y a través de los que, de hecho, descubre esa omnipresencia del texto escrito, como vehículo de comunicación, en la sociedad romana. Para incidir, además, en esa omnipresencia del hecho epigráfico en Roma conviene también -y rara vez se hace- explicar el proceso de fabricación de las inscripciones romanas incidiendo no sólo en el papel de los scriptores y, también, en las que fueron sus principales herramientas -no muy alejadas de las empleadas por los canteros entonces y en los siglos venideros- sino dejando claro que el grabado de inscripciones fue una actividad artesanal cotidiana en, prácticamente, todas las ciudades romanas conozcamos mejor o peor sus pormenores. Aunque, ocasionalmente, algunos detalles de las inscripciones a exponer -la presencia de líneas guía, de huecos para su fijado, de errores de los artesanos- o el recurso a audiovisuales -como éste que hace algunos años compusimos para el Canal UNED- puedan prestarse de manera más adecuada a ello, generar, también, recursos museográficos -como maquetas (fíjate en ésta o en ésta, sensacionales) o recreaciones- que puedan llamar la atención de lo cotidiano que supuso, en el mundo antiguo, grabar una inscripción son fórmulas que se han ensayado en algunos de los museos antes citados y que traemos aquí a nuestro particular álbum de buenas prácticas.

[II.] El texto. Obviamente, el elemento central de cualquier inscripción -por más que el soporte haya de ser tomado en consideración- es el texto. Que éste resalte en una exposición ya no es, exclusivamente, patrimonio exclusivo de la rotulación de las piezas expuestas o del estado de conservación del campo epigráfico de la inscripción en cuestión. El recurso a la realidad aumentada o al 3D pero, sobre todo, un adecuado uso de la iluminación puede ayudar no sólo a que el visitante lea con mayor facilidad los textos de las inscripciones -o perciba su existencia cuando el monumento parece acaparar todo el protagonismo- sino, también, a dar vida, en sentido real, a los monumentos -figurando el aspecto que los tituli tendrían en su contexto original- o a, destacando el titulus por medio de la iluminación e incorporando, con ella, también la traducción, llamar a su vez la atención de la importancia de los soportes en las inscripciones al quedar en penumbra sus partes esenciales. Obviamente, aunque estas soluciones lumínicas pueden resultar útiles y, a buen seguro, acabarán por imponerse en muchos Museos, se sigue echando todavía en falta -aunque cada vez se ve más, ciertamente- el recurso a presentar réplicas de las inscripciones debidamente coloreadas -en su texto pero también en su soporte- en un aspecto parecido al que como sabemos, tenían estos monumentos tan singulares como apasionantes histórica y arqueológicamente. Lógicamente, si queremos reinvidicar el carácter de la Epigrafía como ciencia fundamental para el estudio de las sociedades antiguas resulta fundamental poner en relación a los personajes citados en los documentos epigráficos con las historias que puedan generar otros discursos del propio Museo, como hicimos, por ejemplo, no hace mucho, en el Centro de Interpretación De Agri Cultura/Paisaje Rural Romano en Layana (Zaragoza), muy cerquita de Los Bañales.

[III.] El contexto. Quizás, como se dijo más arriba, el mayor reto que un Museo, o cualquier exposición, tiene a la hora de mostrar material arqueológico en general y epigráfico en particular es el de la reproducción del que fuera el contexto original de las piezas. A veces se recurre a establecer en los Museos salas, de alto contenido didáctico e interactivo, que reproducen estancias completas de una domus, o rincones de unos baños públicos de época romana, por ejemplo. Por razones de espacio, obviamente, esto no siempre es posible por lo que nos parece que hay dos procedimientos que pueden resultar socorridos y que, no necesariamente, exigen de consumo de más espacio por parte de la exposición. El primero, colocar los monumentos epigráficos ante escenarios en que se recree su posición original, y que creen, en cierto modo, la ilusión de aquélla. Por ejemplo, disponer una serie de tituli sepulcrhales ante un panel que recree un funeral romano (como hemos hecho no hace mucho en la exposición "Santa Criz de Eslava, reflejos de Roma en territorio vascón", instalada en Eslava) o ante la ilustración de una vía sepulcral romana que también puede reproducirse, obviamente, con el recurso a maquetas de recreación en las que el visitante pueda encontrar representados completos los fragmentarios monumentos que puede ver en el Museo. El segundo procedimiento -quizás denostado en esa nueva tendencia museográfica que apuesta más por la interacción que por la acumulación de objetos y que, en cierto modo, rehuye de los lapidarios decimonónicos- es el de disponer las inscripciones ordenadamente creando una envolvente ilusión de interacción con el espectador semejante a la que aquéllas crearían en las citadas uiae sepulchrales romanas.

Son sólo unas pequeñas reflexiones, está claro que el lector podrá, además, interiorizar, visitando las fotografías del álbum en Flickr y leyendo los rótulos que se han incorporado a ellas y que inciden más en la dimensión epigráfica e histórica de las inscripciones seleccionadas. En Oppida Imperii Romani nos conformaremos con que estas líneas hayan resultado inspiradoras para quien comparta, con nosotros, preocupaciones por la gestión y dinamización del patrimonio arqueológico o para quien, sencillamente, sienta latir más deprisa su corazón ante la contemplación de cualquier monumento epigráfico de nuestro pasado clásico.

GÜGLINGEN (Alemania)






[Diversos detalles del sensacional Römermuseum de Güglingen, de visita recomendabilísima para los amantes de la Arqueología tanto por el valor histórico de los restos como por la sensacional y  pedagógica puesta en valor de los mismos]

Situación: En el corazón de la Alemania meridional, no lejos de la Römerstrasse del valle del río Neckar -promocionada como ruta turística propia, como la Deutsche Limes Strasse-, a algo menos de 100 kilómetros de la romántica Heidelberg y a menos aun de la monumental Karlsruhe o de la industrial Stuttgart, en el costado oriental del land alemán de Baden-Württemberg se encuentra el recoleto pueblo de Güglingen, típico pueblecito alemán articulado en torno a una calle central y con edificios y construcciones repletas de encanto. Su situación axial en torno a una de las arterias principales de comunicación por autopista de la Alemania actual, la Bundesautobahn 6 -que cruza la Alemania del Sur de lado a lado dirigiéndose hacia el Este- no debe distar mucho de la que éste lugar, articulado en torno a un relieve de tierras loésicas, de medias laderas configurando fértiles valles salpicados de abundantes viñas -que se venden, de hecho, como uno de los atractivos turísticos de la zona-, debió tener en el mundo romano, no lejos de la frontera oriental de la Germania Superior y, por tanto, del limes de Roma por el ámbito renano (para hacerse cargo de la geografía viaria y urbana de esta zona en época imperial, puede verse la sección dedicada a esta provincia en la web Imperium Romanum o este mapa más detallado de la web Altwege in Deutschland así como consultar los que ofrece el trabajo de KEMKES, M.: "Vom Rheim an den Limes und wieder zurück. Die Besetzungsgeschichte Südwestdeutschlands", en Imperium Romanum. Roms Provinzen an Neckar, Rhein und Donau, Stuttgart, 2005, pp. 44-53 un volumen modélico en el que inspirarse para cualquier miscelánea de actualización territorial sobre la presencia romana en un ámbito geográfico concreto). El enclave, como se verá más abajo un uicus rural, formaría parte del territorium de la ciudad de Portus, reducida a la actual Pfzorheim y que, de hecho, sería caput uiae en la zona, como atestigua un miliario (AE, 1995, 1163) recuperado en Friolzheim a comienzos del siglo pasado al servicio de la denominada vía del Neckar (por cierto, que para conocer las principales vías romanas del Imperio resulta fundamental la voz "Liste der Römerstrasen" de la Wikipedia alemana: ¡sencillamente sensacional!).
Acceso: Partiendo, por ejemplo, de Frankfurt, que resulta el aeropuerto de referencia en la zona, no es complicado acceder a Güglingen tomando, siempre, dirección Sur, hacia Karlsruhe y Stuttgart, como más arriba se dijo, siguiendo la A6. En esa vía hay que tomar la salida 34, en dirección a Sinsheim (el trayecto permite incorporarse, desde la propia A-6 al singular Technik Museum Sinsheim) y, después, sin abandonar esa carretera, seguir siempre dirección Güglingen. A llegar al pueblo, se ha de tomar, en el primer cruce, la Marktstrasse hacia la izquierda. Puede, por ejemplo, estacionarse el vehículo en el aparcamiento, de no demasiadas plazas, pero tranquilo, ubicado frente al Hotel/Restaurante, de notable encanto Herzogskelter, muy recomendable. En cualquier caso, también siguiendo la misma calle pero hacia la derecha, a partir de la plaza en la que se ubica la excelente cafetería y restaurante italiano La Piazza -el café es, sencillamente, delicioso, y no excesivamente caro para lo cuidado del servicio- es posible encontrar lugares para el estacionamiento. 
Tipología: Entre las unidades de poblamiento rural romano, ocupan un lugar primordial los uici. Aunque el término uicus -emparentado con el griego oikos-, efectivamente, cuenta con numerosas acepciones en el mundo romano (además de en el enlace anterior puedes encontrar algunas en la versión británica de la Wikipedia) y también en las lenguas romances que han mantenido el término (de hecho, todavía los italianos siguen definiendo como "uicoli" a algunos barrios de sus populosas ciudades) cuando, en Arqueología, lo empleamos para referirnos al poblamiento romano solemos referirnos a enclaves de aspecto aldeano, normalmente ubicados en las periferias de los núcleos cívicos, generalmente de materialidad nada monumental y que, además, suelen coincidir con establecimientos que, acaso, contaron con una ocupación prerromana y que se mantuvieron como núcleos ocupados al surgir en sus proximidades ciuitates, a la mayoría de las cuales, de hecho, incluso sobrevivieron cronológicamente vocacionados como estaban bien a algún tipo de aprovechamiento geoestratégico bien a la explotación de algún recurso especialmente interesante desde el punto de vista económico cuyo trabajo, en muchas ocasiones, había comenzado ya en la Edad del Hierro II y se mantuvo, de hecho, durante la tardoantigüedad y el periodo altomedieval. De difícil confirmación arqueológica -aunque algunos ensayos se hayan hecho (para la bibliografía básica sobre esos ensayos, muy útiles, puede verse un viejo trabajo nuestro en Espacio, Tiempo y Forma. Serie 1. Prehistoria y Arqueología, 4, 2011 así como el volumen de MANGAS, J., y NOVILLO, Mª Á.: El territorio de las ciudades romanas, Madrid, 2008 o, aunque más centrado en las uillae el reciente de NOGUERA, J. M. (ed.): Villae. Vida y producción rural en el Sureste de Hispania, Murcia, 2019, esp. pp. 9-105)- sólo puede confirmarse su existencia material, real, y conferir a un asentamiento rural la naturaleza evidente e indiscutible de uicus a partir de la epigrafía en esas contadas ocasiones en que, efectivamente, los uicani -sus "pobladores", de donde deriva el término "vecino", en castellano- aparecen citados en inscripciones de diverso signo, generalmente dedicatorias (véase CURCHIN, L.: "Vici and pagi in Roman Spain", REA, 87, 1985, pp. 327-343 o el sensacional volumen monográfico de TARPIN, M.: Vici et pagi dans l'Occident Romain, Roma, 2003) como, desde luego, no es el caso del uicus de Güglingen por más que, efectivamente, los restos aquí descubiertos y puestos en valor permitan pensar en un enclave rural tipo uilla o, efectivamente por su extensión, uicus. Para caracterizar los uici, con abundantes noticias en las fuentes debe verse, online, el Dictionnaire des Antiquités Grecques et Romaines Daremberg-Saglio (voz "uicus", aquí) y, cuando menos, la síntesis de Nicholas Purcell para el Oxford Classical Dictionary (específicamente para este tipo de uici y su contexto en la zona que nos ocupa, con carácter general -pues falta la actualización de los muchísimos hallazgos acontecidos entre los años 90 y la actualidad- puede verse el sensacional volumen FILTZINGER, Ph., PLANCK, D., y CÄMMERER, B.: Die Römer in Baden-Württemberg, Frankfurt, 1986, pp. 75 y 121). La posición del enclave, en cualquier caso, y, como se dijo, en un importante espacio viario próximo al Neckar permite pensar, también, en su condición, como la de tantos otros enclaves de los territoria rurales de las ciudades romanas, de strassensiedlungen, de "establecimiento de carretera", como los ha definido con acierto K. Körtum en una síntesis sobre el poblamiento romano en la zona cuya consulta recomendamos vivamente más abajo y que tiene, además, la virtud, de ofrecer una categorización conceptual y tipológica de validez casi general. 
Descripción: El Römermuseum de Güglingen es una síntesis del espíritu que homogeneiza a todos los pequeños museos arqueológicos alemanes (los Musées de site archéologique según la nomenclatura de ICOMOS, tan oportunamente extendida en Francia) y que, desde luego, aporta muchísimas ideas a quien tenga por delante el reto de musealizar cualquier yacimiento arqueológico de cualquier época. En primer término, se cuida sobremanera el impacto del edificio sobre el entorno urbanístico circundante (en este caso con una construcción discreta, con abundante cristal y, pese a sus cuatro plantas, perfectamente integrada junto a la evangélica Mauritiuskirche). En segundo lugar, se busca que el museo sirva como introducción al visitante a la región que visita y, también, a la cultura que da sentido al espacio museográfico (en este caso, en realidad, la musealización de los restos del uicus y de una de sus uillae es un pretexto para una verdadera introducción al visitante en la vida cotidiana romana en torno al limes). Y, por último, cada pequeño museo se concibe como un espacio de experiencias en el que, lejos de la acumulación enfermiza de objetos, se busca que el visitante interactúe con los mismos y, sobre todo, descubra la pervivencia del legado romano en nuestro tiempo (en este caso...). A partir de esa premisa, el contenido de las distintas plantas que componen el museo está perfectamente estudiado y, en cada una de ellas, además de los consabidos homenajes a la Arqueología como ciencia y a la historiografía de la investigación en el lugar -que ocupan dos espacios bien destacados de la primera y de la segunda planta- se van aportando materiales relativos a distintos aspectos de la vida rústica en Roma. En la primera planta, donde se ofrecen, además, dos inscripciones (CIL, XIII, 6459 y 6460, ambas de Meimsheim, un pequeño municipio al este de Güglingen), se presentan los fragmentados, pero impactantes, restos escultóricos de una fuente perteneciente a la pars urbana de la uilla rustica en una teatral pero al tiempo sobria reconstrucción. La segunda planta presenta, por su parte, los pórticos de la uilla reconstruidos -como se ve en una de las fotografías que encabezan este post- y, también, algunos de los arrasadísimos restos de los balnea con que contaba una de las uillae de este singular uicus. Precisamente, cruzada la recreación de los pórticos, varias salas absolutamente envolventes acercan al visitante a la vida cotidiana romana con vitrinas en las que se "habla" desde de la producción y comercio de cerámica, al adorno personal, a la escritura, al juego, a la medicina, a la moneda, a la economía doméstica, a la captación y al transporte del agua: ¡una clase de Arqueología absolutamente perfecta! Por último, en la tercera y última planta, tras una introducción, con material iconográfico recuperado en el uicus pero también en otros yacimientos arqueológicos del valle del Neckar, a la religión romana y a las principales divinidades, el visitante accede al que, sin duda, es el punto estrella del Museo, la recreación del extraordinario Mitreo que, con dos fases constructivas, se pudo excavar en el lugar. Puede, incluso, entrarse a él, ataviarse con una corona de laurel y, pisando el pavimento de tierra apisonada que ha sido magistralmente reproducido en las estancias "recreadas" del Römermuseum, depositar una ofrenda frente a los relieves de Attis y los altares que otros cultores dejaron hace 2.000 años. Rigor, contenido, experiencia e interactividad se unen, por tanto, en un pequeño museo "municipal" cargado de atractivo, como se ha dicho y de indiscutible mérito. 
Bibliografía: Más allá de la célebre serie, ya antigua, de HERTLEIN, F.: Die Römer im Württemberg, Stuttgart, 1928-1932, realiza una buena contextualización y recopilación de fuentes sobre la Romanización en esta zona FILTZINGER, Ph.: Die Römer im Baden-Württemberg, Tübingen, 2001 (disponible aquí). Sobre el yacimiento de Güglingen también existen algunas publicaciones recientes que sintetizan lo que de él sabemos, y que, además, están en open access, así KORTÜM, K., y NETH, A.: "Der römische Vicus bei Güglingen. Entdeckungen im Archiv ergänzen die aktuallen Ausgrabungen", Denkmalpflege in Baden-Württemberg, 35-2, 2006, pp. 69-77 (para una panorámica general sobre el lugar en la que se explica su condición de uilla rustica y de uicus) o BRODBECK, A.: "Die römischen Wandmalereifragmente aus dem Mithräum II in Güglingen Kreis Heilbronn. Technologischer Aufbau, Restaurierung, Präsentation", Denkmalpflege in Baden-Württemberg, 35-4, 2006, pp. 213-219 (específicamente para el sensacional Mitreo, también abordado por KORTÜM, K., y NETH, A.: "Mithras im Zabergäu. Die Mithräen von Güglingen", en Imperium Romanum. Roms Provinzen an Neckar, Rhein und Donau, Stuttgart, 2005, pp. 225- 229) publicaciones ambas disponibles gracias al servicio editorial sobre Ciencias de la Antigüedad Propylaeum, de la Universität Heidelberg. También resulta útil -y actualiza los anteriores sirviendo también para complementar las entradas relativas a Germania Superior que ya han ido desfilando por otros lugares de Oppida Imperii Romani- el trabajo de KORTÜM, K.: "Städte und kleinstädtische Siedlungen. Zivile Strukturen im Hinterland des Limes", en Imperium Romanum. Roms Provinzen an Neckar, Rhein und Donau, Stuttgart, 2005, pp. 154-165 -esp. pp. 161-162 (para el índice de esta obra, como se dijo, fundamental para la zona, pincha aquí)- que, además, introduce el término kleinstädtische para referirse a esos parua oppida sobre los que hemos estado trabajando últimamente a tenor de nuestro trabajo en Los Bañales y en Santa Criz de Eslava y sobre los que, el próximo otoño, se celebrará una sugerente reunión científica en Alicante. 
Recursos en internet: Además de la página web del lugar, de la que puede descargarse, incluso, el atractivo flyer explicativo de mano, el banco de datos del Landesbildungserver de Baden-Württemberg hace casi absolutamente innecesaria la aportación de más recursos a este post una vez que en él aparecen no sólo enlaces a otros enclaves romanos que pueden visitarse en este extenso land alemán sino a recursos y listas de todo tipo que pueden ayudar al viajero a comprender la potencia de la huella de Roma en las tierras de la Germania Superior. El listado puede complementarse con el que, exhaustivo y detalladísimo, ofrece la web de Viator Imperii. 
Recomendaciones: Desde luego, para el viajero que se acerque hasta Güglingen con intereses arqueológicos, la principal recomendación es que no deje de visitar otros enclaves romanos próximos y accesibles en una ruta de apenas dos días, posible para un fin de semana, todos ya presentes en Oppida Imperii Romani y a cuyas recomendaciones se remite para complementar las que aquí se darán, sólo unas pocas: Lopodunum (Ladenburg), Saalburg (c. Frankfurt) y, algo más lejos Osterburken -hacia el este, ya pegado al limes y controlándolo- o Mogontiacum (Mainz) -hacia el noroeste-. Promocionada como "la cara soleada de Alemania", Baden-Würrtemberg es una región de extraordinario atractivo para el visitante que quiera aproximarse a la locomotora de Europa aunque sólo sea para, como se dijo, visitar Heidelberg, el pedagógicamente superatractivo Stadtmuseum de Karlsruhe o los numerosos atractivos culturales que ofrece la recomendabilísima Frankfurt. Ya en otras entradas de la misma zona se hicieron algunas recomendaciones gastronómicas, centradas en Heidelberg que, acaso, puede ser una asequible plaza desde la que abordar esta ruta (para otras, que se actualizan progresivamente, es fundamental seguir el canal de vídeos Heidelberg4you). Sin embargo, nosotros nos quedaremos hoy con una sencillamente sensacional, en el corazón de Frankfurt aunque, también, suficientemente separada del ajetreo turístico y de negocios de la ciudad del Meno: , un lugar magnífico en el que degustar una de las recetas clásicas de la cocina de esta ciudad alemana, el Schweinsnitzel mit grünen sauce regado por una suerte de sidra ciertamente extraordinaria -el apfelwein- en un ambiente que destila lo mejor de la cultura gastronómica alemana: el Adolf Wagner.